Sermón: Mateo 25:41-46 El Destino de los No Convertidos

Mateo 25:41-46 “Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. 42 Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; 43 fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis. 44 Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? 45 Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis. 46 E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.”

 

            En los pasados días hemos estado estudiando acerca de lo que es la verdadera y genuina conversión. Hemos visto que la genuina conversión es una obra de Dios sobre el corazón humano. Es fruto del nuevo nacimiento. Y se manifiesta en un aceptar, recibir y descansar sobre Cristo solamente para el perdón de nuestros pecados, para nuestra santificación y para la vida eterna. Dijimos también que la conversión es absolutamente necesaria. Nadie entra en los cielos sino por medio de la conversión. Obviamente, decimos esto con respecto a los adultos.

            Pero, aunque todo esto es así y Dios ofrece su salvación a los pecadores invitándoles a venir a Cristo muchos rechazan esa invitación. Muchos consideran que es un insulto hablarles de Cristo y la religión. Otros no le dan importancia y dicen que si es bueno para ti se alegran, pero ellos no están interesados. Y otros piensan que porque creen que Cristo es el Salvador del mundo y han creído en El son salvos aunque no han rendido su corazón realmente a Cristo.

            De esto se levantan varias preguntas. ¿Qué le sucederá a estas personas que rechazan el evangelio sea porque no les interesa, o porque son hostiles al mismo o porque aunque creen no se han convertido de todo su corazón? La Biblia nos da una respuesta. Es más, Jesús mismo nos da una respuesta a esa pregunta en le pasaje que tenemos presente. Jesús nos dice que ellos irán al fuego eterno. ¿Cuál es el destino de los no convertidos? El destino de los no convertidos lo es el infierno de fuego. Hoy vamos a estudiar este tema súper importante. Y vamos meramente a tocar brevemente lo que es el infierno según la Palabra de Dios. Contestaremos tres preguntas: ¿Qué es el infierno? ¿Quiénes van a parar allí? ¿Cómo yo puedo escapar del mismo?  

I. ¿Qué es el infierno?

            El infierno es un lugar específico. No sabemos dónde es, pero sabemos que es un lugar específico porque es el lugar en donde irán los pecadores. Y es un lugar que ha sido preparado desde antes de la creación y caída del ser humano con Adán.   Por eso Jesús habla del “fuego eterno preparado”. Sí, hermanos, el infierno de fuego es un lugar que ha sido preparado por Dios mismo. Y si hecho por Dios entonces es una obra perfecta. Porque todo lo que Dios hace es perfecto. Y por perfecto queremos decir que cumple perfectamente al propósito de ser creado: ser un lugar de castigo para los no convertidos.

            Es un lugar de separación. Luego de que el Hijo del hombre dé el fallo: culpables. Dará la sentencia: “Apartaos de mí”. El infierno es un lugar de separación. De separación de Dios y de Cristo. “Apartaos de mí”. Y así como tener a Dios es la suprema felicidad, el estar separados de Dios es la suprema infelicidad. En el infierno los pecadores estarán separados del amor de Dios, de la presenciad consoladora de Dios. Estarán separados de Cristo, de los cielos, de los ángeles. Y de la felicidad, paz, consuelo, santidad, y alegría que caracteriza los cielos por el hecho de que Dios está allí. Pero también de todo lo bueno de la vida. Busquemos Lucas 16:25 “Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado.”

            Es un lugar de tormento. Es descrito por Jesús y la Biblia como fuego. La idea detrás del símbolo es extremo dolor y sufrimiento. Todos sabemos o muchos sabemos lo que duele quemarse. Es horrible. Es súper doloroso. Es terrible. Es un lugar de tormento. Es descrito también como un horno de fuego. Como un lloro y un crujir de dientes. Es descrito en Apocalipsis 19:20 como “un lago de fuego que arde con azufre”.

            Por tanto, es un lugar de castigo. V. 46 “E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.” La misericordia no alcanza el infierno.  Lucas 16:24 “Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama.” El sufrimiento se agrava por le hecho que quienes van a parar allí: Satanás y sus demonios. “al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.” No solo estarán presentes sino serán también los verdugos. Y los demás que allí lleguen también se unirán al castigo. Como ocurre en la cárcel. Los presos duermen con un solo ojo si logran dormir, porque saben que en cualquier momento pueden ser atacados por los demás presos. No solo eso, su propia conciencia les acusará Marcos 9:44 “donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.” La conciencia es ese gusano que no muere y que les dirá: eres el idiota más grande del mundo: la salvación se te fue ofrecida gratuitamente y la rechazaste: eres una bestia.

            Y si eso fuera poco, lo terrible del infierno es que el lugar en donde la ira se Dios se derrama sin límite por toda la eternidad. “al fuego eterno eterno”.  Por eso en Apocalipsis 19:15 se nos habla de la ira y del furor de Dios sobre los pecadores, “De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.”

II. ¿Quiénes van al infierno?

            Es un lugar donde van los malditos. V. 41 “Apartaos de mí, malditos”.  ¿Quiénes son ellos? Los no convertidos, los no creyentes, los incrédulos, Los que no creen en el evangelio ni obedecen al mismo.

            Pero Jesús dice algo más en Mateo 25:41-46.  Que el infierno de fuego, el castigo eterno está reservado también para los que profesan ser creyentes, pero no lo son con sinceridad. Sus obras testifican que no lo son. ¿Cuáles obras? El no demostrar su amor y cuidado sobre los creyentes quienes representan a Cristo. Mateo 25:42-45 “42 Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; 43 fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis. 44 Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? 45 Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis.” Cristo se identifica con su pueblo. Y no amar, cuidar, visitar, consolar, aliviar el dolor a los hermanos creyentes es no amar a Cristo mismo.  Esa es una marca distinta de ser cristianos. Jesús dijo en Juan 13:35 “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.” Entonces nos cuidaremos los unos a los otros. Nos visitaremos cuando estemos enfermos, en el hospital, en el home, cuando estén encamados, oraremos unos por otros, los visitaremos en la cárcel cuando van allí por causa del evangelio. Entonces podremos hacer nuestras las palabras del apóstol Juan en 1 Juan 3:18 “Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.”

III. ¿Cómo podemos escapar del infierno?

            Jesús mismo lo contesta en el versículo 46 “E irán… los justos a la vida eterna”. ¿Quieres escapar del infierno? Entonces necesitas ser vestido de la justicia de Cristo. Solo su justicia es la base de nuestra justificación y de la vida eterna. Solamente revestidos de Cristo es que podremos entrar a las bodas del Cordero. No es tu justicia sino la de Cristo. No es tu bondad sino la bondad de Cristo. No son tus buenas obras sino las buenas obras de Cristo el fundamento de nuestra salvación.

            Y solo nos vestimos de Cristo por medio de una genuina conversión. Solo por rendirnos a los pies de Jesús como nuestro Señor y Salvador es que podemos escapar del infierno. Juan 3:36 “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.” ¿Quieres escapar de la ira de Dios? Cree en el Señor Jesucristo. Cree de todo corazón. Conviértete de todo corazón.  Arrepiéntete de todos tus pecados y verás la vida. No digas en tu corazón: tenemos a Abraham como nuestro padre, es decir, soy hijo de padre creyente, soy miembro de la iglesia, yo no me porto mal, no hago mal a nadie. Hermanos, Dios no ha prometido salvar a nadie por ser meramente hijo de padre creyente y no haber hecho suyo las promesas que los padres hicieron en su bautismo. Ni Dios ha prometido salvar a alguien por ser miembro de la iglesia visible sino por creer salvadoramente. Pablo dijo en Romanos 2:28-29 “Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne;
sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios.”
La conversión es algo del corazón y no de la carne. Es confesar con tu boca, Sí, pero es también creer en tu corazón. Romanos 10:9 “que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.”

            ¿Qué es el infierno? Es un lugar de castigo, de tormento, en donde la ira de Dios se revela sin la más mínima misericordia. Y allí irán los no convertidos, sean miembros de la iglesia o no lo sean. Y la única manera d escapar del mismo es por medio poseer la justicia de Cristo la cual se recibe por la fe solamente. ¿Quieres escapar del infierno? Ven a Cristo y tendrás vida eterna.