Con Reverencia y Temor: La Adoración Bíblica

Con Reverencia y Temor: La Adoración Bíblica

Por: D.G. Hart, John R. Muether y Jon Payne

Adaptado por: Pastor Roberto Quiñones

 

I. La Importancia de la Adoración

 

1. Busquemos Isaías 6:1-7 “En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo. Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos. Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.”

 

2. ¿Quién es el objeto de la adoración? ¿A quién dirigimos la adoración en la Iglesia: a Dios, al mundo, a los inconversos? ¿Cuán importante es la adoración a Dios? ¿Cuáles son las actitudes o el ambiente que debe permear en la adoración a Dios? Estas preguntas van a ser, en sentido, la guía de nuestra

 

3. ¿Cuán importante es la adoración a Dios?

 

            a. Es tan importante como la doctrina misma de la salvación. La doctrina de la salvación es esencial a la vida de la Iglesia. Si la doctrina de la salvación correctamente enseñada, la Iglesia deja de ser Iglesia de Cristo. Por eso los reformadores dijeron que una de las marcas de la verdadera iglesia era: la fiel predicación de la Palabra de Dios. En donde la Palabra de Dios es predicada fielmente allí está la Iglesia de Cristo. Sin ella no hay Iglesia.

 

            b. En su tratado sobre la Necesidad de Reformar la Iglesia, Calvino escribió: “Si se nos preguntara cuáles son las cosas principales por medio de las cuales la religión Cristiana tiene permanencia entre nosotros y mantiene su verdad, se encontrará que las siguientes dos, no solo ocupan un lugar prominente sino que comprenden bajo ellas todas las demás cosas, y consecuentemente toda la esencia del Cristianismo: en primer lugar, el conocimiento de la forma correcta de adorar a Dios y en segundo lugar, la fuente de la cual la salvación debe ser buscada. Cuando estas dos se pierden de vista, aunque podamos gloriarnos de llamarnos cristianos, nuestra profesión es realmente vacía y vana.” En otras palabras: tan importante es la doctrina correcta de la salvación como la doctrina correcta de la adoración.

 

            c. La Reforma Protestante no solo conllevó el rescatar para la Iglesia el glorioso evangelio del Señor Jesucristo sino también el rescatar para la Iglesia la forma correcta de adorar al Dios vivo y verdadero. Ambas van de la mano, de tal manera que no podemos tener uno sin afectar el otro. Nuestra adoración debe fluir de la doctrina correcta de la adoración. Nuestra adoración testifica acerca de nuestra doctrina de Dios, y nuestra doctrina de Dios debe afectar la manera de cómo adoramos a Dios. Calvino entonces nos dice que no podemos ser cristianos sin una correcta doctrina de la adoración. Y lo que me impresiona es que él coloca la forma correcta de adorar a Dios por encima de la doctrina de la salvación por la gracia solamente.

 

4. Catecismo Menor de Westminster, Preg. 1 ¿Cuál es el fin principal del hombre? R. El fin principal del hombre es el de glorificar a Dios y gozar de El por siempre. Esto implica que el todo de nuestra vida es adoración a Dios. ¿Qué es lo primero que me debe motivar a mí para trabajar? ¿El dinero, el poder comprar las cosas que quiero, el poder tener la vida que deseo y que sea envidiable a los demás? El motivo primario debe ser el de glorificar a Dios al usar los dones que me ha dado y así proveer para mi familia, la iglesia y el estado.

 

5. Pero, aunque todo en la vida es adoración a Dios, nada es secular para el cristiano, adoramos a Dios aún en la playa, en el supermercado, en la escuela, en la universidad, en mi relación matrimonial, etc. la adoración que vamos a discutir primeramente son los actos, actitudes que deben estar presentes para adorar a Dios.

 

6. De ellos Isaías 6:1-7 es un guía. En Isaías 6 tenemos el llamado del profeta al ministerio profético. Pero hay varios principios importantes con respecto a la adoración a Dios. Isaías tiene esa visión de Dios en el templo, el lugar establecido por Dios para adorarle. ¿Cuáles son esos principios?

 

            a. la adoración es dirigida exclusivamente a Dios. V. 3 “Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos”. Venimos a adorar a Dios. Nuestra adoración debe ser teocéntrica. No es para agradar a los hombres sino para agradar a Dios.

 

            b. la adoración debe ser caracterizada por reverencia. V. 2 “cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban.” Los serafines, que son ángeles cerca del trono de Dios, cubrían sus rostros con dos alas. ¿Por qué? Por el resplandor de la gloria de Dios. Y aunque ellos son ángeles santos, sin pecados, ellos cubrían su rostro ante la majestad de Dios. También, con dos alas cubrían sus pies. ¿Por qué, qué significa esto? RC. Sproul comenta que la Biblia los pies representan la naturaleza creada. Es decir, los ángeles reconocen que Dios es el Creador y ellos meras criaturas. He ahí el sentido de reverencia ante Dios.

 

            c. la adoración bíblica nos debe llevar a tener un claro concepto de quién es Dios y cómo es El. V. 3-4 “Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo”. Ellos adoran no meramente a Dios, sino al Dios que es tres veces santo. La tierra entera revela la gloria de Dios, es decir, revela sus perfecciones: su eterno, poder y deidad, según Pablo en Romanos 1:20.

 

            d. la adoración bíblica nos debe llevar a tener un claro concepto de nosotros mismos. V. 5 “Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.” Isaías se reconoce tal cual es: “hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos”. ¿Por qué tuvo esa reacción? Porque vio “al Rey”, al verdadero Rey, “Jehová de los ejércitos”. La verdadera adoración, la que es bíblica nos debe llevar a conocernos tal cual somos: pecadores, débiles, ignorantes, en necesidad de Dios, de su presencia, de su gracia, de su fortaleza, de su amor, de su salvación.

 

            e. la adoración bíblica nos debe llevar a ver la gran necesidad que tenemos. V 6-7 “Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.” Necesitamos el evangelio. El evangelio se necesita escuchar cada día del Señor, lo que Dios ha hecho por nosotros y lo que Él hace en nosotros y en nuestras vidas.

 

            f. la adoración bíblica nos capacita para llevar a cabo nuestra vocación en el mundo. V. 8 “Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.” En el caso del profeta lo fue su ministerio profético. En el caso de todos nosotros nuestros diversos ministerios a los cuales Dios nos ha llamado y a las diversas vocaciones que Dios también nos ha llamado.

 

7. En otras palabras, en la adoración a Dios, El busca edificar a su pueblo. Lo vertical es lo primero y alimenta, nutre lo horizontal. El orden no puede ser cambiado sin que no haya un gran daño para la vida de la Iglesia.

II. La Preparación Semanal para la Adoración

 

1. En la adoración a Dios nosotros nos reunimos en la iglesia con los redimidos por Cristo. Pero, antes que nada, y por encima de esto, la adoración es la reunión del Dios trino con el pueblo del pacto. Sin negar la importancia de reunirnos con los hermanos en la fe y compartir con ellos, la adoración es un encuentro con Dios. Venimos a encontrarnos con Él a reunirnos con El, a acercarnos a Él. Jesús dijo en Mateo 18:20 “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.” Y Mateo 28:20 “he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”

 

2. Pero este encuentro no es uno cualquiera. Dios es infinito en su ser y Él está presente en todo lugar. Pero Dios ha prometido estar presente de una manera más íntima, especial en el culto de adoración. Dios está presente como el Dios del pacto de gracia. Como Aquel que se ha unido a nosotros en una relación matrimonial. Como Aquel ha establecido una relación de amistad con nosotros. Y es nuestro Salvador. Salmo 25:14 “La comunión íntima de Jehová es con los que le temen,
Y a ellos hará conocer su pacto.”
Hebreos 12:18, 22-24 “18. Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad, 22. sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, 23. a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, 24. a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.”. Al Dios salvarnos nos ha llevado a acercarnos a Él en los cielos. El pueblo de Dios es la asamblea, la reunión del pueblo de Dios delante de Dios mismo. No nos acercamos al Monte Sinaí sino al Monte de Sion. En la adoración a Dios nos acercamos al cielo.

 

3. Por tanto, si la adoración a Dios implica un encuentro con Dios, entonces la seriedad del mismo, la solemnidad del mismo conlleva que nosotros nos preparemos adecuadamente para ese encuentro. ¿Cómo se prepara el novio para a visitar a la novia? Se da un baño, se acicala bien, se pone la mejor ropa, buenos zapatos, etc. ¿Por qué? Porque va al encuentro de su novia. De igual manera debemos hacer nosotros. Dios es nuestro esposo y nos vamos a encontrar con Él en la casa de Dios.

 

4. ¿Cómo debemos prepararnos para encontrarnos con Él? La mejor manera de hacerlo es prepararnos durante toda la semana. Jon D. Payne: “Una fiel preparación durante la semana cultiva el corazón para la adoración, ayudándonos a ofrecer a Dios lo mejor de nosotros en el Día del Señor.” Dios quien nos ha salvado merece la mejor adoración que le podamos dar. Para hacerlo bien, es importante que nosotros nos preparemos durante la semana para adorar a Dios. Esto no es algo de unos minutos antes del llamado a la adoración. Es algo más profundo.

 

5. ¿Cómo yo me preparo durante toda la semana para adorar a Dios en el Día del Señor?

            a. Adorando a Dios en el culto familiar. El culto familiar es una práctica que ha decaído en nuestros días, pero era una práctica común del pueblo de Dios. Adorar a Dios en las familias es una de las disciplinas espirituales más importantes que debemos rescatar. La adoración familiar es un gozo y un deber de la familia cristiana. Consideremos varios pasajes bíblicos:

                        (1) Génesis 18:17-19 “Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer, habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra? Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él.” Dios indica que le revelará a Abraham lo que Él pensaba hacer. Dios cumpliría sus promesas de hacer de Abraham una nación grande y fuerte y de que en él serían benditas todas las naciones de la tierra. Y algo importante. Dios sabe que Abraham mandará a sus hijos y a su casa que guarden el camino de Jehová. Y guardar el camino de Jehová no es meramente decirles que lo hagan. Implica como dice que el pasaje que Abraham les enseñará en qué consiste ese camino. Él no lo deja a su imaginación. Así que él les enseñará el camino de Jehová y a vivir en justicia y juicio. Así que las promesas hechas a Abraham deben ser reclamadas por sus descendientes también. Aquí tenemos el deber de catequizar a la familia.

                        (2) Éxodos 12:23-27 “Porque Jehová pasará hiriendo a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará Jehová aquella puerta, y no dejará entrar al heridor en vuestras casas para herir. Guardaréis esto por estatuto para vosotros y para vuestros hijos para siempre. Y cuando entréis en la tierra que Jehová os dará, como prometió, guardaréis este rito. Y cuando os dijeren vuestros hijos: ¿Qué es este rito vuestro?, vosotros responderéis: Es la víctima de la pascua de Jehová, el cual pasó por encima de las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió a los egipcios, y libró nuestras casas. Entonces el pueblo se inclinó y adoró.” Aquí tenemos el deber de los padres de enseñar el significado de la pascua. El deber de enseñar de las obras de Dios y los medios de gracia corresponden en primer lugar a los padres.

                        (3) Deuteronomio 6:4-9 “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.” Aquí tenemos el deber de enseñar el credo o la confesión doctrinal a sus hijos.

                        (4) Efesios 6:4 “Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.” Aquí tenemos el deber de los padres de criar a sus hijos. Y el deber de los esposos de liderar espiritualmente a sus espesas de la misma manera que Cristo ama y santifica Su esposa, la Iglesia (Efesios 5:23-33).

                        (5) CFW.21.6: “Actualmente, bajo el Evangelio, ni la oración, ni ninguna parte de la adoración religiosa están atadas a algún lugar, ni son más aceptables según el lugar donde se realizan, o hacia el cual se dirigen.  Pues, Dios debe ser adorado en todo lugar, en espíritu y en verdad, diariamente; tanto privadamente en las familias, y en lo secreto cada uno por sí mismo.  Así, también, mucho más solemnemente, en las reuniones públicas, las cuales no deben abandonarse no ser olvidadas voluntariamente o por descuido, pues Dios por medio de Su Palabra o providencia nos llama a ellas”. Fíjate las tres formas de adoración en la cual nosotros los cristianos nos debemos ocupar: Familiar, privada y pública. Cuando nos dedicamos a las primeras dos, fiel y consistentemente, nos preparará para la adoración pública.

                        (6) ¿En qué consiste? En orar, cantar, leer y explicar la Biblia, leer algún libro cristiano, etc.

 

            b. Adoración privada. Así como la adoración familiar, la adoración privada es un poderoso instrumento para el crecimiento cristiano y en la preparación para la adoración en el Día del Señor. Ejemplos bíblicos de los que buscaron al Señor en lo privado:

                        (1) Salmo 63:1-3, 5-7 “Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas, Para ver tu poder y tu gloria, Así como te he mirado en el santuario. Porque mejor es tu misericordia que la vida; Mis labios te alabarán. 5. Como de meollo y de grosura será saciada mi alma, Y con labios de júbilo te alabará mi boca, Cuando me acuerde de ti en mi lecho, Cuando medite en ti en las vigilias de la noche. Porque has sido mi socorro, Y así en la sombra de tus alas me regocijaré.” Fíjate la adoración privada lo prepara para contemplar la gloria y el poder de Dios en la adoración pública “Para ver tu poder y tu gloria, Así como te he mirado en el santuario.” Y la adoración pública nos lleva a la adoración privada nuevamente “Cuando me acuerde de ti en mi lecho, Cuando medite en ti en las vigilias de la noche.

                        (2) Marcos 1:35 “Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.” Si Jesús quien es Hijo de Dios necesitaba sacar tiempo para estar a solas con su Padre cuánto más nosotros. Saca tiempo para que asolas leas la Palabra, cantes a Dios, medites en la Palabra y le ores a Dios. Un buen plan de lectura bíblica de uno a tres años puede ser de ayuda. Puedes leer libros cristianos que edifiquen tu vida. No hay límites a la variedad de cosas que puede hacer a parte de leer la Biblia lo cual debe ser lo prioritario. 

 

            c. Preparación individual. Salmo 46:10 “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios”. Después de seis días de ocuparnos en nuestras cosas, a veces se hace difícil pausar por un momento para calmar nuestra alma y prepararnos individualmente para adorar a Dios. La adoración pública es la actividad más importante de la semana. Es importante que esto esté siempre presente en nuestras mentes y corazones. Para ello es importante y sabio que antes de que comience el culto de adoración, en el intervalo entre la escuela dominical y el comienzo del culto de adoración, saquemos un momento de nuestro tiempo para estar “quietos” y prepararnos para adorar a Dios, buscando concentrarnos en lo que vamos a hacer. Nuestra iglesia tiene el privilegio de tener un momento grande para compartir unos con otros luego del culto en el almuerzo. Por tanto, en vez de dedicarnos a otras cosas cuán beneficio es aprovechar ese tiempo para prepararnos calmadamente para adorar a Dios. El pastor Bill Shishko nos recomienda lo siguiente:

 

                        (1) disciplínate para estar tranquilo y quieto antes de la adoración. Habrá tiempo suficiente para compartir con los hermanos después del servicio.

                        (2) aprovecha para estudiar lo que se va a hacer en el culto según el boletín. Mira los himnos y los pasajes bíblicos que se van a usar. Ora por ellos y pídele a Dios que los utilice poderosamente en tu vida y en las vidas de los demás mientras adoramos.

                        (3) explícale a tus hijos los himnos que van a ser cantados. Explícales lo que se va a hacer en el servicio. Ora con ellos por la bendición sobre el servicio.

                        (4) Ora que el Espíritu Santo descienda y nos transforme durante el culto de adoración. Ora especialmente por aquel que va a dirigir el culto y por la predicación de la Palabra de Dios.

 

III. El Día del Señor

 

1. Los 10 mandamientos no solo establecen los 10 principios éticos que deben dirigir nuestras vidas sino también establecen principios referentes a la adoración a Dios. Por ejemplo: el primer mandamiento trata acerca del objeto de la adoración. ¿A quién debemos adorar? A Dios solamente. El segundo mandamiento trata acerca de los medios de la adoración y responde a la pregunta, ¿qué medios debo usar para adorar a Dios? La respuesta es solo los medios que Dios ha ordenado en su Palabra. El tercer mandamiento trata acerca de la manera en la cual debemos adorar a Dios. Y la respuesta es con toda reverencia, santificando el nombre de Dios y todas aquellas cosas por medio de las cuales Dios sea revelado. El cuarto mandamiento trata también acerca de la adoración y responde a la pregunta del tiempo de la adoración. La respuesta es que Dios ha separado un día en siete para su adoración pública.

 

2. En el AT el día señala para la adoración pública a Dios lo fue el séptimo día. Pero ese día ha sido cambiado en el NT. Desde la resurrección de Cristo el día fue cambiado por el Señor del reposo, del séptimo al primer día de la semana, el domingo.

 

3.  Es importante que tengamos presente que el domingo es el Día del Señor. En Apocalipsis 1:10 se nos dice del apóstol Juan “Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,” El día del Señor aquí se refiere sin lugar a dudas al día en el cual la iglesia se reúne para la celebración de la resurrección de Jesús. Y ese día sabemos que fue el primero de la semana. Lo interesante de la frase “día del Señor” es el hecho que es la misma construcción gramatical que cuando hablamos de la Cena del Señor. ¿Qué significa la frase la Cena del Señor? Significa que esa Cena es especial, ha sido separada de la comida común y lo ordinario, ha sido santificada (separada) y le pertenece al Señor, en la cual conmemoramos la obra de redención de Jesús, en este caso su muerte o sacrificio. Siendo la frase igualmente construida gramaticalmente debemos entenderlo de la misma manera. Entonces, qué significa la frase “día del Señor”, significa que ese día es un día especial, es un día separado de los días comunes de la semana y de lo ordinario, ha sido santificado (separado) y le pertenece al Señor y en la cual conmemoramos la obra de redención de Jesús, en este caso su resurrección.

 

4. El día del Señor, o domingo, es un día especial. Es un día santo o separado para Dios. Es el día de reposo cristiano, así como el séptimo era el día de reposo para la Iglesia del AT.

 

5. Sabemos que hoy día las Iglesias cristianas han abandonado, para detrimento nuestro, la observancia del día de reposo cristiano. Hoy día se ve el domingo, el Día del Señor como un día más y que la selección del domingo como día de culto para la Iglesia es una selección indiferente como cualquier otra elección. Nosotros no creemos eso bíblica ni confesionalmente. Dios estableció 10 mandamientos y los diez están vigentes hoy día. Y Dios puso el cuarto mandamiento, el día de reposo al mismo nivel que matar, mentir, adulterar, robar. No olvidemos que el cuarto mandamiento es parte de la ley moral de Dios. Así que es nuestra obligación santificar o separar el día del Señor como un día especial.

 

6. La adoración a Dios está íntimamente conectada con el Día del Señor. La manera en cómo santificamos ese día determinará nuestro crecimiento en la gracia y el conocimiento de Dios. El domingo o Día del Señor es un día santo, es un día especial y debemos tratarlo así.

 

7. ¿Cómo yo santificó o guardo ese día? Muchos enfatizan el aspecto de qué es lo que no debemos hacer en ese día. Y es forma de estudiarlo es apropiada. Debemos saber lo que no debemos hacer para poder saber lo que sí debemos hacer. Pero yo me voy a concentrar en el aspecto positivo del mandamiento (lo que debemos hacer), más que el aspecto negativo del mandamiento (lo que no deberíamos hacer). ¿Por qué? Porque ese es el énfasis del mandamiento. Mientras 8 mandamientos comienzan con el negativo: no harás, el cuarto y el quinto mandamiento de la ley comienzan en forma positiva. En otro momento trataré este tema ampliamente y cubriré los aspectos positivos y negativos del mandamiento.

 

8. ¿Cómo yo guardo el día del Señor o día de reposo cristiano?

            a.  prepárate de ante mano, en el sábado, para poder dejar a un lado cualquier cosa que te impida estar en la casa del Señor en el domingo. El mandamiento dice: “Acuérdate del día de reposo”.  Acordarse no solo implica el recordarnos que viene el domingo, sino que debo hacer las debidas preparaciones de ante mano para que nada me impida estar aquí. Eso puede ser desde comprar la leche el sábado si sabemos que la necesitamos para el desayuno, planchar la ropa para que no nos tome mucho tiempo el domingo, echarle gasolina también. No solo queremos que nada nos impida estar presente en el culto, sino que queremos estar presente a tiempo, es decir, a las 10:00 am.

            b. aprovecha la mañana para preparar tu corazón para el culto. ¿Cómo yo lo hago? Leyendo la Biblia, meditando, cantando, orando especialmente por el ministerio de la Iglesia. Vengamos con el corazón preparado espiritualmente para darle a Dios una adoración espiritual.

            c. Luego del servicio, cuán sabio es que dediquemos tiempo a meditar o discutir el sermón con los miembros de tu familia. Aprovecha para preguntarles a tus hijos o esposa qué aprendieron en la Iglesia hoy. Saca tiempo para meditar en lo aprendido y para orar pidiéndole a Dios que te ayude a poner por práctica la Palabra de Dios.

            d. En nuestra vida tan ajetreada, cuán saludable es que saquemos algo de tiempo en el Día del Señor para descansar, posiblemente una siesta. Uno de los propósitos del Día de Reposo es que sea un día de descanso del trabajo ordinario para que sea un día de trabajo espiritual.

            e. Aprovecha el día para hacer obras de misericordia. Visita a los hermanos que están enfermos, sea en sus casas, en el hospital, en el asilo. Jesús muchas veces esperó sanar en el día de reposo para enseñarnos que Él es nuestro libertados no solo del pecado sino de la miseria producto del pecado. Las aflicciones son las miserias que vienen a nuestra vida. Jesús sanó en el día de reposo para enseñarnos que en El somos libres y seremos libres de todas las miserias de la vida.

            f. Saca tiempo para con mayor tranquilidad y mayor tiempo leer la Palabra de Dios, orar, leer libros cristianos que nutran tu fe cristiana, que te ayuden a atender la Palabra, la doctrina cristiana, la vida cristiana.

            g. Aprovecha también para que puedas dedicar tiempo para catequizar a tus hijos. Reúnete con ellos a estudiar el catecismo y las historias de la Biblia. Pueden leerles libros cristianos para que ellos aprendan de la Palabra y también aprendan a santificar el día de acuerdo a sus capacidades.

 

9. Si hacemos esto cuánto no crees creceremos en la vida cristiana y nos preparará para darle a Él la adoración que se merece.  Cuando sacamos tiempo así es que logramos cumplir lo que Jesús nos dice en Lucas 9:44 “Haced que os penetren bien en los oídos estas palabras; porque acontecerá que el Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres.” Los apóstoles tenían que esforzarse en que penetraran el mensaje en su mente y en su corazón, que entiendan de una vez y por todas, Jesús va a morir. Y yo diría que una de las razones del por qué la Iglesia de Cristo no ha madurado como debe y hemos dejado de ser un impacto en la sociedad es que no hemos sacado el tiempo en el día del Señor para meditar en lo que se enseñó y hacer que esas verdades penetren en nuestra mente y desciendan a nuestro corazón. Dios llega al corazón por medio de la mente. Solo cundo nuestra mente está siendo educada constantemente en la Palabra de Dios es que esa Palabra nos santificará. Juan 17:17 “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.

 

 

IV. El Principio Regulador

 

1. La Reforma Protestante formuló cinco Solas que resumen la teología protestante. Estos cinco Solas lo son: Sola Scriptura, Sola Fides, Sola Gratia, Solus Christus y Soli Deo Gloria. Esa son las frases en latín para: Solo la Escritura, Solo por Fe, Solo por Gracia, Solo por Cristo y Solo a Dios la Gloria.

 

2. Generalmente vemos el primero Sola Scriptura como la guía para determinar la doctrina de la Iglesia. Buscando contestar a la pregunta, ¿qué es lo que debemos creer? Lo que debeos creer es lo que Dios ha revelado en la Biblia. Por eso decimos que la Biblia es la única regla de fe y conducta. Pero ella también es la única regla acerca de la adoración a Dios.

 

3. Cuando hablamos de la Biblia como la única regla para la adoración a Dios postulamos que la manera de adorar a Dios, lo que hacemos en la adoración debe ser extraído de la Palabra de Dios. Hay un principio fundamental en todo esto. Este principio es: La Biblia es la única guía para enseñarnos cómo debemos adorar a Dios. Este principio se conoce como el Principio Regulador.

 

4. El Principio Regulador establece que en la adoración a Dios debemos hacer solo lo que Dios ordena. Lo que Dios ordena es lo permitido. Lo que Dios no ordena está prohibido. En otras palabras, Dios no nos ha dejado en la libertad de adorarle según nuestra imaginación, según nosotros creamos es la mejor manera. Nosotros no creemos que el criterio para hacer algo en la adoración a Dios es el gusto de las personas. El criterio es la institución divina. ¿Qué ha dicho Dios? ¿Cuál es la base bíblica de este principio?

 

5. La base bíblica del Principio Regulador:

 

            a. El hecho de que Dios instituye su adoración. Dios es un Dios celoso de su gloria. Isaías 42:8 “Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas.” Y Dios mismo instituye su adoración. Deuteronomio 12:29-32 “Cuando Jehová tu Dios haya destruido delante de ti las naciones adonde tú vas para poseerlas, y las heredes, y habites en su tierra, guárdate que no tropieces yendo en pos de ellas, después que sean destruidas delante de ti; no preguntes acerca de sus dioses, diciendo: De la manera que servían aquellas naciones a sus dioses, yo también les serviré. No harás así a Jehová tu Dios; porque toda cosa abominable que Jehová aborrece, hicieron ellos a sus dioses; pues aun a sus hijos y a sus hijas quemaban en el fuego a sus dioses. Cuidarás de hacer todo lo que yo te mando; no añadirás a ello, ni de ello quitarás.” Hay una crítica a la forma en que las naciones paganas adoraban a sus dioses. Israel no iba a imitar la forma de adorar de las demás religiones paganas. Su adoración era falsa y abominable y Dios les da un ejemplo de lo terrible que eran en su adoración: sacrificaron a sus propios hijos para los dioses. Entonces Dios les da el principio que debe guiar la adoración a Dios. V. 32Cuidarás de hacer todo lo que yo te mando”. En la adoración a Dios el pueblo de Dios debe ser guiado exclusivamente por lo que Dios ha mandado. El criterio no es el gusto nuestro, no es lo que nosotros creamos que a Dios le gustaría. El principio para determinar qué debemos y podemos hacer en la adoración de tal manera que Dios reciba gloria, honra y honor es si esto que hacemos Dios lo ha mandado. Dios instituye su adoración. Y lo que Dios ordena es suficiente y completo: “no añadirás a ello, ni de ello quitarás”. A lo que Dios ha dado nada debemos añadirle ni quitarle. En la adoración a Dios no tenemos la libertad de añadirle a la institución divina ni quitarle. Un ejemplo: ¿Sería correcto dar solo el pan y excluir la copa en la Santa Cena? No sería correcto. ¿Por qué? Porque sería quitar a lo que Dios ha instituido. Mateo 26:26 “Tomad, comed; esto es mi cuerpo.” V. 27 “Bebed de ella todos”. 1 Corintios 11:26 “Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.” ¿Y qué de aquellos que han dicho que no es necesario el bautismo ni la Santa Cena porque lo importante es el bautismo con el Espíritu Santo? La respuesta es que Dios ha instituido los sacramentos para ser usados en la Iglesia hasta el fin de los tiempos.  “la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga”. Mateo 28:19-20 “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”.

            b. El segundo mandamiento así lo enseña. Éxodos 20:4-5 “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás”. La prohibición de imágenes establece el principio de los medios para la adoración a Dios. Hay dos cosas que Dios prohíbe en este mandamiento: a. representar a Dios por medio de una imagen “No te harás imagen”, y b. usar una imagen como medio de adoración “No te inclinarás a ellas, ni las honrarás”. Por el hecho de Dios es espíritu no podemos representar a Dios de forma visible. Toda imagen de Dios; Padre, Hijo y Espíritu Santo está prohibido por este mandamiento. Los únicos medio que podemos usar para adorar a Dios lo son los que Él ha instituido en su Palabra. Principalmente: la Palabra, la Oración y los Sacramentos. 

            c. Se refuerza el principio por el hecho de la entrada del pecado en el mundo. El pecado ha afectado a la totalidad de nuestro ser: nuestra mente, nuestra voluntad, nuestras emociones, nuestra imaginación. No hay área que no esté afectada por el pecado. El pecado nos ha llevado a ser idólatras por naturaleza. Calvino: por naturaleza el ser humano es una fábrica de ídolos. Esa es nuestra tendencia natural. Pero, aunque somos nuevas criaturas es importante tener presente que nuestra sanidad no es completa. Aun no queremos plenamente las cosas de Dios.  Por eso no podemos confiar en nuestras emociones, imaginación, etc., porque están afectadas por el pecado. Vayamos a Colosenses 2:18-23 “Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles, entremetiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal, y no asiéndose de la Cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios. Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso? Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne.” En la iglesia de Colosas tenemos varios problemas. Estaban recibiendo una enseñanza no bíblica referente a la supremacía de Cristo. Jesús no es suficiente, necesitamos algo más. Y entre las cosas que se estaba enseñando se incluía la adoración de los ángeles con miras a buscar su favor. El prohibir cosas que Dios no ha prohibido. Aparentemente se estaba enseñando que la manera de combatir el pecado era la abstención de ciertas cosas físicas. Pablo dice que tales prácticas son culto voluntario, tienen apariencia de piedad y trato duro del cuerpo, pero no tienen valor alguno para santificar. ¿Por qué? Porque Dios no bendice sino su institución. Todo lo que no se base en lo que Dios ha ordenado es culto voluntario y no tiene poder de transformar, santificar a los santos, ni de darle adoración a Dios verdadera a Dios. Mateo 15:9 “Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.” ¿Y qué de aquellas iglesias donde hay payasos en el culto de adoración, danzas, pantomimas, dramas, etc.? ¿Dios ha mandado eso?

            d. Se desprende la espiritualidad y cambio de adoración entre el A y NT. Juan 4:20-24 “Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar. Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.” En el AT Dios escogió a Jerusalén para poner allí su nombre. Deuteronomio 12:1-14. Pero en el NT hay un cambio en el lugar de la adoración y en la forma de la adoración con la eliminación del Templo y la eliminación del sacerdocio. La adoración “carnal” va a ser sustituida por una adoración más sencilla en acorde con su espiritualidad. ¿Entonces cómo debemos ver el que algunos busquen construir un arca del pacto, el uso del shofar, vestiduras sacerdotales, danzores y cantores en la adoración a Dios? Es un olvidar que Dios ha instituido una adoración más sencilla en acorde con la espiritualidad de la nueva dispensación.

            e. Lo que Dios ordena es lo permitido y lo que Dios no ordena está prohibido. Algunos postulan que podemos hacer cualquier cosa en la adoración siempre y cuando no contradiga a las Escrituras. Y dirían: la Biblia no prohíbe el que usemos payasos en la adoración a Dios. No hay un pasaje que prohíba tales cosas, por tanto, dicen ellos, podemos usar payasos en la adoración a Dios siempre y cuando sean respetuosos, lo que hablen sea bíblico y lo hagan para la gloria de Dios. Si se dan cuenta, esa mentalidad implica que no hay límite a lo que podemos hacer hoy día en la adoración con excepción a lo que Dios prohíbe. ¿Es esa la enseñanza bíblica? Deuteronomio 12:32Cuidarás de hacer todo lo que yo te mando; no añadirás a ello, ni de ello quitarás.” Cuidarás de hacer lo que yo te mando y no añadirás ni quitarás. Fíjate que no dice puede hacer de todo excepto lo que yo te prohíbo. El mandamiento es harás solo lo que yo te manda. Si no ha sido mandado u ordenado por Dios está prohibido. Levíticos 10:1-3 “Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, sobre el cual pusieron incienso, y ofrecieron delante de Jehová fuego extraño, que él nunca les mandó. Y salió fuego de delante de Jehová y los quemó, y murieron delante de Jehová. Entonces dijo Moisés a Aarón: Esto es lo que habló Jehová, diciendo: En los que a mí se acercan me santificaré, y en presencia de todo el pueblo seré glorificado. Y Aarón calló”. El Principio Regulador es claro en este pasaje. Nadab y Abiú ofrecieron fuego extraño y Dios dice qué es lo que eso significa: “fuego extraño, que él nunca les mandó.” Si te das cuenta el principio es positivo: hacer lo únicamente lo que Dios ordena. Si Dios no lo ordena está prohibido. Obviamente lo que Dios prohíbe está prohibido. Pero el mandamiento va más allá. Está prohibido lo que Dios no ha mandado. Así que lo que hacemos en la adoración está limitado por lo que Dios ordena y no solo lo que El prohíbe. ¿Ha ordenado esto Dios en su adoración? ¿No? Pues está prohibido hacerlo. Por ejemplo: Algunas iglesias incluyen el dar los anuncios como parte de la adoración. Interrumpen el fluir de la adoración para dar anuncios. ¿Es eso bíblico? ¿Es dar los anuncios parte de la adoración a Dios? La respuesta es No.

            f. Hay que distinguir entre la esencia de la adoración y las circunstancias de la adoración. La esencia de la adoración es lo que Dios ha ordenado debemos hacer en la adoración. Las circunstancias son las acciones que son necesarias para poder llevar a cabo los que Dios ha ordenado.  Por ejemplo: la Biblia nos dice que Dios debe ser adorado en espíritu y en verdad cada día del Señor: domingo. Eso es de la esencia de la adoración. Pero no nos dice a qué hora debe comenzar el culto. La hora del culto es una circunstancia de la adoración. Nos ordena leer la Palabra, eso es dela esencia de la adoración, pero no nos dice cuál libro de la Biblia vamos a leer hoy ni cuántos versículos se van a leer hoy, eso es la circunstancia de la adoración. Las circunstancias de la adoración se basan en el sentido común, la prudencia cristiana y todo esto en acorde con los principios generales de la Palabra de Dios.  ¿Son los instrumentos musicales parte esencial de la adoración a Dios? En otras palabras, si no hay instrumentos musicales en la adoración a Dios, Dios no es adorado propiamente? Los instrumentos musicales no son parte de la adoración a Dios. Esto es importante que lo tengamos presente. Por mil años la iglesia de Cristo no usaba instrumentos musicales en la adoración a Dios. Los instrumentos musicales fueron introducidos en el siglo 10. Las iglesias reformadas no usaban instrumentos musicales en su adoración y esto por 400 años, hasta la mitad del siglo 19. En la OPC los instrumentos musicales no son parte esencial de la adoración sino circunstancias de la adoración. Son una ayuda que acompaña el elemento esencial que es el cantar. Tendemos a no mantener el tono, el tiempo, el ritmo, etc. y son una ayuda a nuestra debilidad. Pero no son esenciales a la adoración. ¿Por qué esto es importante? Porque podríamos creer que son esenciales y que si no están presentes Dios no es adorado propiamente. Los instrumentos no adoran a Dios. Así como los animales no adoran a Dios. Son seres irracionales. Solo los seres racionales pueden adorar a Dios. Por eso si tenemos un buen piano u órgano pero nuestro corazón no adora no hemos adorado aunque el pianista toque magistralmente. Y si adoramos a Dios sinceramente sin instrumentos musicales Dios es adorado propiamente.

 

V. La Liturgia Reformada

 

1. Cuando alguien escucha la palabra liturgia inmediatamente piensan en la iglesia Católica Romana o la iglesia Episcopal. Para muchos ellos son un ejemplo de lo que es una liturgia. Y por tanto asocian la liturgia con ritualismo, con mero externalismo, con formalismo, con un pedazo de hielo. Pero la palabra liturgia significa orden de culto. Por tanto, toda iglesia cristiana que adora a Dios tiene un orden de culto, es decir, una liturgia. Algunos pueden ser más elaborados que otros, pero todos tienen una liturgia u orden de culto. Nosotros también tenemos una liturgia, un orden particular en el cual organizamos los diferentes elementos esenciales de la adoración.

 

2.  Este orden no ha sido creado en el vacío. Hay una razón del por qué nosotros tenemos el orden de adoración que tenemos en la iglesia. Hay un principio que rige lo que hacemos, por qué lo hacemos así, y cómo lo hacemos.

 

3. ¿Cuál es ese principio que rige nuestra liturgia u orden de culto? El principio lo es la doctrina del pacto de gracia. Esta doctrina no solo dirige nuestra teología, lo que debemos creer, sino también dirige la forma en la cual adoramos a Dios. El corazón de nuestra relación pactal con Dios se encuentra en la promesa hecha por Dios a Abraham en Génesis 17:7 “Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti.” Esta misma promesa es repetida un sinnúmero de veces en las Escrituras. La podemos hallar en Jeremías 31:33 “Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.” Estas promesas hallan su cumplimiento en el nuevo pacto. Dice Pablo en 2 Corintios 6:16 “¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, Y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo.”

 

4. ¿Qué es la relación pactal? ¿Y cómo esta influye en la adoración bíblica reformada? En primer lugar, el pacto es un vínculo de amistad que Dios establece con su pueblo. Es una íntima relación de amistad entre Dios y nosotros y que implica reconciliación y unión con Dios. Indica una relación mutua ya que todo pacto es mutuo e implica una relación establecida. Dios es nuestro Dios y nosotros somos su pueblo. Dios promete y su pueblo responde a su misericordia en obediencia y consagración. Dios actúa en redención y nosotros respondemos en gratitud y servicio. Dios nos habla y nosotros respondemos en adoración. En virtud de esto tenemos que decir que la adoración bíblica es eminentemente pactual. Así que cuando nos reunimos para adorar a Dios buscamos recrear nuestra relación pactual con Dios.

5. Esta relación pactal entre Dios y nosotros se traduce en la práctica en la forma de un diálogo entre Dios en nosotros. La adoración bíblica es dialógica. Un diálogo es una conversación entre dos partes: Dios y la congregación. Nos reunimos no como individuos sino como el pueblo del pacto. Es una conversación, mientras el uno habla, el otro escucha y luego responde. Por eso decimos que hay dos partes en la adoración: aquellas hecha en representación de Dios y la otra, realizada por la congregación. En la primera los adoradores son receptivos y en la segunda son activos. Obviamente hay que estar activos en todo momento. Hay que estar activos en ser receptivos. Y como es un diálogo, entonces, estas dos partes se deben alternar lo más posible.

            a. Un ejemplo de esto lo podemos ver en nuestro orden de culto. El llamado a la adoración es acto hecho de parte de Dios. Es Dios quien nos llama a adorarle. ¿Cómo nosotros respondemos al llamado? Nosotros respondemos con la doxología. Vemos las dos partes: Dios y el pueblo. Otro ejemplo: leemos la Palabra de Dios y cómo respondemos: respondemos cantando (adorando por medio de un cántico). Escuchamos la Palabra predicada y luego cómo respondemos: respondemos cantando y ofreciendo los diezmos y las ofrendas. Es una respuesta de gratitud a lo que Dios hace por nosotros. Dios nos habla por su Palabra. ¡Qué acto de gran misericordia! Lo menos que debemos hacer es estar atentos (receptivos) a la lectura y predicación. Y responder con alabanza, fe y obediencia. E ahí la naturaleza pactual de la adoración.

 

6. Base bíblica adicional de la naturaleza dialógica de la adoración.

            a. Según Génesis 4:26, estar en pacto con Dios es “invocar el nombre de Jehová”.

            b. Después del diluvio, Noé respondió a la misericordia que Dios desplegó a él y su familia, al salvarlos del diluvio. Génesis 8:20-21; Respondió ofreciendo un sacrifico de “olor grato a Jehová”.

            c. Cuando Moisés se encontró con Dios en el Monte Sinaí nos dice Éxodos 34:8 “Entonces Moisés, apresurándose, bajó la cabeza hacia el suelo y adoró.”

            d. Y cuando el apóstol Juan tiene la visión de Jesús se nos dice en Apocalipsis 1:17 “Cuando le vi, caí como muerto a sus pies.”

 

7. Si nos damos cuenta la adoración a Dios es dialógica y por tanto es una adoración vertical. Dios es el centro de la adoración. Y cuando adoramos así entonces disfrutamos de la dimensión horizontal de que somos el pueblo que adora a Dios y en eso nos gozamos.

 

8. Claro está, la Biblia no nos dice cuál es el orden a seguir a cada momento. ¿Debemos comenzar con el sermón, o con la bendición pastoral? No hay una forma prescrita en la Biblia con respecto al orden preciso. Pero eso no significa que la iglesia no haya pensado en algo y haya procurado establecer una especie de “lógica” del orden de la adoración. Ese orden en términos generales es: alabanza, confesión, los medios de gracia y la bendición. Por ejemplo: en nuestra liturgia u orden de culto, Dios tiene la primera y la última Palabra: el llamado y la bendición. Él es el principio y el fin de la adoración.

 

Luego examinaremos cada una de las partes de la adoración.

 

 

VI. Las Partes de la Adoración (Reconozco mi deuda al Rvdo. Bill Shishko y al Rvdo. Jon Payne)

 

A. La Salutación

 

1. En el orden de la adoración muchas veces encontramos algunas palabras un poco extrañas como: la salutación, la invocación y la bendición. Todas estas palabras tienen una base bíblica. Según vamos estudiándolas podremos sacar mayor provecho a la adoración pública o corporativa.

 

2. es común en muchas iglesias no comenzar con una salutación el culto de adoración. Generalmente se inicia con el llamado a la adoración y se pasa a las demás partes o elementos de la adoración.

 

3. Pero, la idea bíblica de la adoración es un poco más que eso. Todas las cartas del NT escritas a iglesias, escritas estas cartas para ser leídas en el culto de adoración, comienzan con una salutación, es decir, la salutación no es otra cosa que un saludo formal. Por ejemplo, busquemos: Romanos 1:7 “Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo”. 1 Corintios 1:3 “Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.” 1 Pedro 1:2 “Gracia y paz os sean multiplicadas.” 2 Juan 1:3 “Sea con vosotros gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y del Señor Jesucristo, Hijo del Padre, en verdad y en amor.” Así que vemos que es la salutación de parte de los apóstoles era una práctica constante en la iglesia del NT.

 

4. ¿Qué significa la salutación o el saludo formal al inicio del culto de adoración? Significa que Dios mismo da su bienvenida, por medio del ministro, al pueblo reunido en adoración. La salutación no solo indica que Dios mismo está con nosotros, sino también nos demuestra que Dios está con nosotros bajo la promesa de su gracia. En el AT Dios estaba con su pueblo, El habitaba con ellos. Nos dice el Salmo 26:8 “Jehová, la habitación de tu casa he amado, Y el lugar de la morada de tu gloria.” El templo es descrito aquí como la habitación de su casa porque Dios “habitaba” su casa con la presencia de su nube. De igual manera Jesús nos prometió en Mateo 28:20 “he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” En otras palabras, Dios mismo está presente en cada una de las reuniones de culto del templo del NT, cuyo templo somos nosotros.

 

5. El culto público, hemos dicho, es en primer lugar un encuentro entre Dios y nosotros. Dios está presente con nosotros por su Espíritu Santo. Y Dios nos recuerda esto mismo por medio de la salutación. Dios está realmente presente con nosotros para ministrarnos (por eso el que dirige el culto de adoración es llamado el ministro). Por eso es tan importante la salutación, el saludo, porque es un saludo de la gracia de Dios, de que Dios tiene pensamientos de paz con nosotros, para aquellos quienes responden con fe y arrepentimiento al llamado de Dios.

 

B. El Llamado a la Adoración

 

1. El mundo nos llama a sus varias formas de culto todos los días. Los anuncios nos llaman a que consumamos nuestro dinero con ellos (el culto a mamón). Se nos llama a que consumamos nuestro tiempo al deporte, a la televisión y a otras formas de entretenimiento (el culto a la diversión). También planificamos las cosas en nuestras vidas de tal manera que seamos el centro de nuestras vidas (el culto al yo).

 

2. El llamado a la adoración en el culto tiene el propósito de alejarnos de todos los demás cultos y que así podamos enfocarnos en el Dios vivo y verdadero.  El llamado nos ayuda a enfocarnos. Durante la semana hemos estado ajetreados: el trabajo, los estudios, las citas médicas, etc. Y aún los domingos llegamos a la iglesia agitados: queremos llegar a tiempo, habiendo desayunado, etc. El llamado nos ayuda a que pongamos todas estas cosas a un lado y podamos entrar solemnemente y con gozo a este gran privilegio de adorar a Dios. Dios mismos nos llama, por medio del ministro, a darle la gloria debida a su nombre.

 

3. Veamos algunos ejemplos de llamados a la adoración en la Biblia. Salmo 100:4 “Entrad por sus puertas con acción de gracias, Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre.”. Salmo 29:2 “Dad a Jehová la gloria debida a su nombre; Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad.”. Salmo 95:6 “Venid, adoremos y postrémonos; Arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor.”. Salmo 99:9 “Exaltad a Jehová nuestro Dios, Y postraos ante su santo monte, Porque Jehová nuestro Dios es santo.”.

 

4. Un punto importante que siempre debemos tener presente es el hecho de que es Dios quien nos llama a adorarle. Es su llamado. Dios es un Dios que llama. Y es nuestro deber responder a ese llamado. Es un llamado tomado directamente de la Biblia. Es un llamado solemne para adorarle a Él con gratitud, reverencia y temor. Es reconocer que Dios es Dios. Y que Él nos llama a postrarnos delante de su majestad. Esto es un gran privilegio. Y por eso somos llamado a gozarnos por el hecho de nuestro Creador y Redentor nos ha llamado a adorarle.

 

 

C. La Oración de Invocación

 

1. Nos damos cuenta que en el culto de adoración se hacen muchas oraciones. Está la oración por las ofrendas, antes del sermón, después del sermón, la oración pastoral, etc. ¿Por qué tantas oraciones?

 

2. El hecho de que haya tantas oraciones nos recuerda el hecho de que sin la bendición de Dios nada podemos hacer.  Juan 15:5 “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.” Además, nos recuerda que todo lo que tenemos proviene de Dios.

 

3. La Oración de Invocación es posiblemente la oración más importante que hacemos. Es, además, la primera oración que se hace. La palabra invocar significa según el DRAE: “Llamar en solicitud de ayuda de manera formal o ritual”. Es un ruego a Dios. Le rogamos a Dios que bendiga el culto de adoración. Le pedimos a Dios que El use los medios de gracia como medios para comunicar su gracia a los presentes.

 

4. Oramos entre otras cosas porque:

            a. Dios de vida por su Espíritu Santo a aquellos que están muertos espiritualmente. Que Dios use su palabra para así hacerlo. 1 Pedro 1:23 “siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.”

            b. Dios fortalezca a su pueblo en la fe cristiana. Judas 20 “Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo,”.

            c. El espíritu Santo nos transforme para que no solo seamos oidores de la Palabra, sino también hacedores de la misma. Santiago 1:22 “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.”

            d. Dios transforme nuestras vidas por medio de la renovación de nuestro entendimiento y por el lavamiento de la Palabra de Dios. Romanos 12:1-2; Efesios 5:26.

 

D. El Canto de los Salmos e Himnos

 

1. Dios nos ha creado para cantar. Por medio de la música podemos expresar ciertas emociones y expresiones que no podemos hacer de otra manera. Nuestra habilidad de cantar se lo debemos al hecho de que hemos sido creados s la imagen de Dios. Es más, a la luz de la Biblia Dios canta. Dice Sofonías 3:17 “Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos.” La idea de cantar es la idea de regocijarse y alegrase en su pueblo. Es decir, nuestro cantar en deleite en Dios es un reflejo de su “cantar” en deleite sobre su pueblo redimido.

 

2. ¿Qué debemos cantar? ¿Hay algún manual de cánticos? La respuesta a esto la podemos dividir en tres partes:

            a. Podemos cantar los Salmos de David. Dios dio a la Iglesia del AT un libro de alabanzas. Y este libro es el Salterio. Dios ordenó al pueblo de Israel que cantaran los Salmos. Y la iglesia del NT entendió que ese deber de cantar los Salmos está vigente todavía. Efesios 5:19 “hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones;”. ¿Por qué cantar los Salmos?

                        (1) Los Salmos fueron diseñados para ser cantados

                        (2) Los Salmos hablan de la totalidad de la experiencia humana

                        (3) Los Salmos nos enseñan cómo hablar con Dios

 

            b. A diferencia de otras iglesias reformadas que cantan solo los Salmos de David. La IPO enseña que podemos cantar himnos o cánticos distintos a los Salmos de David siempre y cuando reúnan tres requisitos:

                        (1) Deben ser completamente bíblicos en sentimiento y expresión

                        (2) Deben consistir en verdaderas y ricas expresiones de alabanza a Dios

                        (3) Deben tener una tonada que la congregación pueda cantar y que sean vehículos apropiados para expresar las palabras a ser cantadas.

 

3. Una de mis preocupaciones con respecto al uso de los cánticos modernos o coritos es que muchos no son bíblicos, por ejemplo: “No puede estar triste un corazón que tiene a Cristo, no puede estar triste un corazón que tiene a Dios”. Otros carecen de profundidad teológica, por ejemplo, a veces un corito no es otra cosa que una sola estrofa cantada entre cinco a seis veces. Muchos coritos su enfoque es antropocéntrico. Raras veces encontramos coritos teocéntricos. ¿Significa que no podemos usarlos? Podemos usar algunos de ellos, luego de ser evaluados a la luz de la Biblia. Por mi parte, prefiero los himnos históricos porque han probado por los siglos ser de gran edificación a la iglesia, tienen mayor profundidad teológica, tienen mayor variedad de temas.

 

4. Los cánticos en la adoración son escogidos según el orden de culto. Por ejemplo, el primer himno que se canta es uno en respuesta al llamado de la adoración y por tanto es un himno de alabanza a Dios. El enfoque es devoción a Dios. El cántico después del sermón se da en respuesta al mensaje de la Palabra, etc.

 

5. En el AT un grupo de levitas/sacerdotes estaba dedicado a cantar en el templo. 1 Crónicas 9:33 “También había cantores, jefes de familias de los levitas, los cuales moraban en las cámaras del templo, exentos de otros servicios, porque de día y de noche estaban en aquella obra.” 1 Crónicas 25:1-8. Con la venida de Jesús el templo y su adoración fue suplantado por la Iglesia como el templo de Dios. (1 Corintios 3;16-17; 2 Corintios 6:16; Efesios 2:21). En el NT no hay un coro separado del cántico congregacional. Durante la Edad Media, el cántico congregacional fue suplantado por un coro de profesionales quienes estaban separados de la congregación por una cortina. Pero con la llegada de la Reforma todo esto cambió. Los Reformadores reestablecieron nuevamente el cántico congregacional. Y proveyeron para la impresión de salterios e himnarios para ser cantados por toda la congregación. La teología reformada enseña que toda la congregación es el coro del Señor.

 

6. Nuestra Iglesia reconoce que Dios le ha dado dones de cánticos a algunos hermanos en la congregación. Pero se les da con una salvedad. No pueden suplantar totalmente el cántico congregacional.

 

E. La Lectura Pública de la Biblia

 

1. En el culto público de adoración se dedica una porción del mismo a la lectura de la Palabra de Dios. A veces damos por sentado que es un privilegio el poder leer la Palabra de Dios con plena libertad. Por siglos la Palabra de Dios estaba excluida de las manos del pueblo de Dios. La Reforma Protestante en conjunto con la invención de la imprenta por Guttenberg fue el instrumento que Dios utilizó para darnos el privilegio de tener cada uno nuestras Biblias.

 

2. Ha sido la práctica de la Iglesia de Cristo dar honor a la lectura de la Biblia en el culto de adoración. Es más históricamente la Iglesia tenía cuatro lecturas de la Palabra: se leía una poción del Pentateuco o libros históricos, otra era sobre los profetas, otra sobre los evangelios y otra sobre las epístolas.

 

3. ¿Cuál es la base bíblica para semejante práctica, la de leer la Biblia en la adoración a Dios? En el AT Dios había hecho provisión para que la Biblia fuese leida públicamente. Busquemos Josué 8:33-35Y todo Israel, con sus ancianos, oficiales y jueces, estaba de pie a uno y otro lado del arca, en presencia de los sacerdotes levitas que llevaban el arca del pacto de Jehová, así los extranjeros como los naturales. La mitad de ellos estaba hacia el monte Gerizim, y la otra mitad hacia el monte Ebal, de la manera que Moisés, siervo de Jehová, lo había mandado antes, para que bendijesen primeramente al pueblo de Israel. 34 Después de esto, leyó todas las palabras de la ley, las bendiciones y las maldiciones, conforme a todo lo que está escrito en el libro de la ley. 35 No hubo palabra alguna de todo cuanto mandó Moisés, que Josué no hiciese leer delante de toda la congregación de Israel, y de las mujeres, de los niños, y de los extranjeros que moraban entre ellos”. 2 Reyes 23:2 “Y subió el rey a la casa de Jehová con todos los varones de Judá, y con todos los moradores de Jerusalén, con los sacerdotes y profetas y con todo el pueblo, desde el más chico hasta el más grande; y leyó, oyéndolo ellos, todas las palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa de Jehová.” Nehemías 9:3 “Y puestos de pie en su lugar, leyeron el libro de la ley de Jehová su Dios la cuarta parte del día, y la cuarta parte confesaron sus pecados y adoraron a Jehová su Dios.” Y en el NT tenemos a Pablo requiriendo a un joven pastor Timoteo (y de aquí a todos los ministros después de él) que  1 Timoteo 4:13 “Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza.” Muchos eruditos entienden que esa lectura no es leer las escrituras para uso personal, sino que la iglesia apostólica siguió la práctica de la sinagoga de leer públicamente las Escrituras sagradas. Así que Timoteo tenía el encargo de leer públicamente la Biblia, la de predicar y la de enseñar al pueblo de Dios.

 

4. En nuestra iglesia se lee el A y el NT. En muchas iglesias no se lee la Biblia o se lee una pequeña porción de la misma al inicio y nada más. Nosotros leemos abundantemente porque entendemos que como dice Colosenses 3:16 “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.”

 

5. ¿Por qué leer una porción tanto del A como del NT? ¿Acaso el AT no es algo que ya pasó y nosotros somos una iglesia del NT? La respuesta a ello es:

            a. toda la Escritura es inspirada por Dios y útil. Nos dice Pablo en 2 Timoteo 3:16.

            b. nos recuerda que el NT es el cumplimiento del AT y el AT es profecía de NT. En ambos testamentos el enfoque es Cristo. ¿De qué trata el AT? El AT trata acerca de Jesús.

            c. ambas lecturas son importantes para entender toda la Biblia. El NT cita con mucha frecuencia el AT y todas las cosas relacionadas con nuestra salvación tienen su génesis en el AT. Sobre todo, aquellas relacionadas con la muerte expiatoria de Cristo.

            d. nos recuerda que por encima de la palabra de los hombres hay una palabra poderosa que transforma las vidas, la Palabra de Dios.

 

 

F. La Confesión de Fe

 

1. Nuestra iglesia es una iglesia confesional. Toda iglesia es en última instancia una iglesia confesional. Muchas de las iglesias que dicen que no tienen una confesión lo que realmente dicen es que no tienen una escrita. Todos tenemos confesiones o en lo que creemos. Unas lo tienen por escrito para vista de todo el mundo, otros no lo tienen escrito.

 

2. Hay ejemplos de confesiones en la Biblia. Por ejemplo: tenemos Deuteronomio 6:4 “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.” 1 Timoteo 3:16. Este pasaje se cree era una confesión de la iglesia primitiva que se creó para ser cantada en la iglesia. O fue un himno que se convirtió en confesión de fe. Tenemos otra confesión como la de Natanael en Juan 1:49 “Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel.” O la de Tomás en Juan 20:28 “Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío!”

 

3. El Credo de los Apóstoles fue escrito desde el siglo segundo y sufrió modificaciones hasta el siglo sexto. Surgió de la fórmula bautismal y es reconocido como un credo de toda la cristiandad. El Credo de Nicea del 325 D.C. fue formulado para frenar el avance del arrianismo. Estas confesiones son fundamentales del cristianismo. Nuestra iglesia ha adoptado como su confesión los estándares de Westminster. Por medio de ella la iglesia confesa su fe ante el mundo y es un medio para la educación de la congregación buscando lograrlo que Pablo nos ordena en 1 Corintios 1:10 “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.”

 

G. La Oración Pastoral

 

1. Una de las cosas que la Reforma restauró en la adoración a Dios fue la importancia de la oración. Dios ha instituido la oración como un medio de gracia. Por ejemplo, en la Ginebra de Calvino, éste instituyó varias cosas noveles: la oración de confesión, oración pastoral, una oración por iluminación antes y después del sermón. La oración en la adoración ha sido una marca distintiva de las iglesias protestantes y reformadas.

 

2. ¿Qué es la oración pastoral? La oración pastoral es la oración de intercesión por toda la iglesia de Cristo. En esta se enfatizan los atributos de Dios, se ora por el bien de la iglesia local, la denominación y las demás iglesias de Cristo en el mundo. Se ora por el gobernador de PR y el presidente de los EE.UU. como nos manda Pablo en 1 Timoteo 2:1. Se ora por el avanza del evangelio y la salvación del mundo.  

H. La Predicación de la Palabra

 

1. Dijo el famoso pastor londinense David Martyn Lloyd Jones: “La tarea primordial de la Iglesia y del ministro es la predicación de la Palabra de Dios”. Este es el medio principal que Dios usa para adelantar su reino en el mundo. Aunque Jesús hizo muchos milagros demostrando que Él era enviado por Dios y que el reino de los cielos se ha acercado, Su misión primaria era la predicación del evangelio. Lo podemos ver en Marcos 1:36-38 “Y le buscó Simón, y los que con él estaban; y hallándole, le dijeron: Todos te buscan. Él les dijo: Vamos a los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido”.

 

2. Es importante reconocer que la predicación es un acto de adoración. Dios nos habla por medio de su siervo. Cuando la predicación es bíblica, Cristo mismo nos habla en el mensaje. Romanos 10:17 “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.” NBD “17 Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo”. El mensaje que se oye es la palabra de Cristo. ¿Cuándo una persona se convierte? Cuando oye la palabra de Cristo. Cuando oye a Cristo. Hermanos, Cristo nos habla por medio de su Palabra. El edifica a la iglesia por medio de su Palabra. Y esto demanda una actitud de reverencia ante su Palabra. Por eso decimos que la predicación es un acto de adoración.

 

3. Este medio de gracia es irremplazable. Algunos preguntan si lo mismo se puede lograr con un drama, con un poema, con una película, etc. ¿Por qué tenemos que seguir con ese método arcaico, preguntan? La respuesta es bien sencilla. Nosotros no pretendemos ser más sabios que Dios. Y Dios ha ordenado la predicación de la Palabra como el medio principal de conversión y de edificación de la iglesia. Hechos 20:32 “Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados.” Romanos 10:14-17 “ ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? 15 ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: !!Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas! 16 Mas no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? 17 Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.” 2 Timoteo 3:15-17 “y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” ¿Pero lo importante es llevar el mensaje y éste puede ser llevado por medio de un drama, dirían? El problema del drama es que está sujeto a la interpretación de la persona. En cambio, Dios ordena un mensaje claro, directo, sencillo, que no dependa de las posibles interpretaciones de los oidores. Por eso el predicador es un heraldo, que trae un mensaje del Rey de reyes.  1 Corintios 1:21 “Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.”

 

I. La Entrega de los Diezmos y las Ofrendas

 

1. Tanto en el AT (Éxodos 25:2; 35:5; 1 Crónicas 16:29) y en el NT (1 Corintios 16:1-2) las ofrendas son consideradas como parte de la adoración a Dios. 1 Crónicas 16:29 “Dad a Jehová la honra debida a su nombre; Traed ofrenda, y venid delante de él; Postraos delante de Jehová en la hermosura de la santidad.” La iglesia es edificada por medio del servicio voluntario y la dación generosa de los miembros de este. No solo los pastores edifican la iglesia, sino todos los miembros de ella participan en la edificación de la casa del Señor.

 

2. Hay que iglesia que ponen un énfasis desmedido a la importancia de ofrendar. Y hay otras que, por causa de los abusos, no dan énfasis alguno a la importancia de hacerlo. Ambos extremos están mal. Dice Jon Payne: “la contribución alegre y generosa del pueblo de Dios es una de las evidencias más claras de su amor por Dios y de su compromiso con la extensión de Su Reino”.

 

3. Entonces, el diezmo y las ofrendas son una respuesta de acción de gracias por los dones y bienes que Dios nos da cada día. Son en respuesta al perdón de pecados y gracia recibida del Señor. Son dadas en respuesta a lo que Cristo hizo por nosotros en salvarnos. 2 Corintios 8:9 “Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.”

 

4. Los diezmos y las ofrendas demuestran nuestro compromiso con el avance del reino de Dios. Todo lo que es dado a la iglesia es utilizado para demostrar el amor y la gracia de Cristo a otros y para proveer para el ministerio local, regional, nacional e internacional.

 

5. No nos olvidemos que cuando demos nuestros diezmos y ofrendas, nosotros damos para el Señor, no para los hombres. Lo damos para su Reino. No para el enriquecimiento de nadie.

 

 

J. Los Sacramentos

 

1. Tanto en el AT como en el NT Dios instituyó dos y solo dos sacramentos. ¿Qué son los sacramentos? Los sacramentos son la Palabra hecha visible. Representan y comunican el mensaje del evangelio y la gracia de Dios. Sirven para sellar las promesas de Dios sobre los creyentes. Y son canales por medio de los cuales Cristo miso comunica los beneficios de su mediación a los elegidos.

 

2. Son actos de adoración. Por tanto, son actos solemnes de adoración. Tanto es así que tenemos testimonio bíblico que tomar indignamente la Santa Cena fue causa de muerte para algunos en Corinto. Por el bautismo el infante o el adulto es bautizado como discípulo del Dios Trino y uno. Somos consagrados a Dios y separados y distinguidos visiblemente del mundo. Mateo 28:19-20 “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.” Por el bautismo testificamos que somos únicamente de Cristo. Y nos comprometemos a vivir para El en obediencia a su Palabra.

 

3. Por la Santa Cena, los creyentes quienes han hecho una profesión de fe pública y obediencia a Cristo y quienes son capaces de discernir el cuerpo de Cristo, tiene comunión con Cristo y unos con otros. 1 Corintios 10:16 “La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?”

 

4. Los sacramentos testifican de lo que Dios ha hecho y hace para salvarnos. Son testimonio del amor de Dios por su pueblo. Por eso cuando vienen aflicciones a nuestras vidas los sacramentos son signos y sellos de las promesas del nuevo pacto, y nos motivan a mirar no a nuestra fe sino a Cristo y su obra objetiva en la historia. Romanos 4:11 “11Y recibió la circuncisión como señal, como sello de la justicia de la fe que tuvo estando aún incircunciso; para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, a fin de que también a ellos la fe les sea contada por justicia”.

 

K. La Bendición

 

1. Antes que el culto de adoración termine se da algo importante, la Bendición. Podría parecer que esta parte no es una tan importante como las demás. Pero eso no es cierto. Por medio de la bendición nosotros nos damos cuenta que no salimos de la iglesia para enfrentarnos al mundo con nuestras fuerzas sino en la fortaleza y con las promesas de gracias del mismo Dios quien nos llamó a adorarle y nos habló por medio de su palabra.

 

2. La Bendición al igual que la Salutación es la bendición de Cristo sobre su pueblo reunido. Es pronunciada por el ministro quien oficialmente representa al Cristo que ascendió y que reina.

 

3. En el AT los sacerdotes se les dio la orden de bendecir al pueblo. Números 6:23-27 “22 Jehová habló a Moisés, diciendo: 23 Habla a Aarón y a sus hijos y diles: Así bendeciréis a los hijos de Israel, diciéndoles: 24 Jehová te bendiga, y te guarde; 25      Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; 26 Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz. 27 Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré.” De igual manera Jesús cuando estuvo a punto de finalizar su ministerio terrenal, El cumplió su rol sacerdotal al levantar las manos y bendecir a sus discípulos antes de ascender a los cielos. Lucas 24:50 “Y los sacó fuera hasta Betania, y alzando sus manos, los bendijo.” La bendición significó que El estaría con ellos al ellos enfrentar el mundo con el ministerio del evangelio.

 

4. Los apóstoles hicieron los mismo. Al finalizar las cartas a las iglesias, los apóstoles generalmente terminaban con una bendición. Por ejemplo, Romanos 16:24 “La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.” 1 Corintios 16:22 “La gracia del Señor Jesucristo esté con vosotros.” 2 Corintios 13:14 “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.” 1 Pedro 5:14 “Paz sea con todos vosotros los que estáis en Jesucristo. Amén.”

 

5. La Bendición es una promesa más que una oración. Y por tanto debemos tener una actitud receptiva como cuando recibimos un don o un regalo. ¡Cuán importante es tener en cuenta que no partimos de la casa del Señor sin antes recibir su bendición para poder enfrentar el mundo con sus pecados y miserias en el poder de Cristo!

 

Terminando el Curso de la Vida con Gozo

Terminando el Curso de la Vida con Gozo

Por: James I. Packer

Adaptado por: Pastor Roberto Quiñones

 

I. Estamos Envejeciendo

 

1. Todos los seres humanos envejecen. Desde el mismo momento de la concepción estamos envejeciendo. Cada día que pasa, cada uno de nosotros envejecemos. Ese es uno de los resultados de la caída de Adán.  

 

2. A los de la tercera edad se clasifican en tres grupos, según menciona nuestro autor. Están los jóvenes entre las edades de 65-75, los de mediana edad entre 75-85 y los de mayor edad entre 85 en adelante.

 

3. Generalmente se ve a las personas de la tercera edad o los llamados viejitos como personas que ya han hecho su contribución a la sociedad. Ya han llegado a su edad no productiva y lo único que les resta hacer es descansar, disfrutar de su retiro, coger unas vacaciones permanentes y dedicarse exclusivamente a viajar, jugar golf, ver televisión, ir del cuarto a la cocina: al sofá, a la cocina, al baño y luego a la cama. Se piensa que ya ellos no están para más.

 

4. ¿Es esa la mentalidad que tenemos acerca de los ancianos? ¿Es cierto que su tiempo de productividad ha llegado a su fin? ¿Debe ser la meta de ellos viajar todo lo más que puedan, ver toda la televisión que puedan o quedarse encerrados en la casa todo el tiempo? ¿Hay lugar para el crecimiento, la productividad, el servicio, etc.?

 

5. La reina del Reino Unido, Elizabeth II, tiene 90 años y todavía ejerce sus funciones como reina. Me imagino que su carga de trabajo es menor, pero ella es “incansable”. Mientras el cuerpo se lo permita ella espera seguir sirviendo como lo ha hecho hasta ahora.

 

6. Pero hay algo que debemos tener presente y no olvidar: nuestras fuerzas no son las mismas que antes. Nos cansamos más rápido. El espíritu está dispuesto pero la carne es débil. Y aunque esto es cierto no bien es cierto que Dios nos llama a glorificarle todos los días de nuestra vida. Y esto no tiene fin. El curso de la vida dedicado a glorificar a Dios nunca termina en esta vida ni en la vida venidera, ni en la eternidad.

 

7. Así que el reto es cómo vivir para la gloria de Dios mientras envejecemos.

 

8. ¿Cómo debemos ver la vejez? ¿Cómo debemos ver esa tercera etapa de la vida? Debemos verla desde la perspectiva de la Biblia, la Palabra de Dios. La Biblia es nuestra regla infalible. Esto significa que ella nunca nos lleva al error. Ella no miente. Es plenamente confiable. Y algo más… ella es realista. No nos dará una concepción de la vejez falsa. Busquemos Eclesiastés 12:1-5.   “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento; 2antes que se oscurezca el sol, y la luz, y la luna y las estrellas, y vuelvan las nubes tras la lluvia; 3cuando temblarán los guardas de la casa, y se encorvarán los hombres fuertes, y cesarán las muelas porque han disminuido, y se oscurecerán los que miran por las ventanas; 4y las puertas de afuera se cerrarán, por lo bajo del ruido de la muela; cuando se levantará a la voz del ave, y todas las hijas del canto serán abatidas; 5cuando también temerán de lo que es alto, y habrá terrores en el camino; y florecerá el almendro, y la langosta será una carga, y se perderá el apetito; porque el hombre va a su morada eterna, y los endechadores andarán alrededor por las calles”. Esta es una descripción según las cosas aparecen a la vista o una frase recurrente en Eclesiastés, “debajo del sol”, y a la realidad. Veamos algunas enseñanzas del pasaje. No vamos a discutirlo todo. Veamos:

 

            a. V. 1Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud”. Vive al máximo en tu juventud, pero pon siempre delante de ti a tu Creador. A Él le debes la vida. Y por tanto tu vida es para vivirla para su gloria. Tener a Dios presente es algo para hacer desde la juventud.

 

            b. V. 2antes que se oscurezca el sol, y la luz, y la luna y las estrellas”. Es decir, antes de que el gozo de estar vivo decaiga. “y vuelvan las nubes tras la lluvia”. Antes que los problemas recurran constantemente.

 

            c. V. 33cuando temblarán los guardas de la casa”, es decir, cuando nuestros brazos no tengan fuerza y nuestras manos tiemblen. “y se encorvarán los hombres fuertes”, es decir, nuestras piernas se debiliten. “y cesarán las muelas porque han disminuido”, es decir, y los dientes se habrán caído. “y se oscurecerán los que miran por las ventanas”, es decir, nuestros ojos pierden visión.

 

            d. V. 44y las puertas de afuera se cerrarán”, nos ponemos sordos. “por lo bajo del ruido de la muela”, cuando masticar se hace difícil. “cuando se levantará a la voz del ave”, cuando los ruidos, aun aquellos que son placenteros nos incomodan. “y todas las hijas del canto serán abatidas”, cuando incluso la música nos aburre.

 

            e. V. 55cuando también temerán de lo que es alto”, perdemos el balance y nos confundimos fácilmente. “y habrá terrores en el camino”, nos sentimos frecuentemente asustados. “y florecerá el almendro”, nuestros cabellos ser tornan blancos. “y la langosta será una carga”, nuestro caminar es errático e inestable. “y se perderá el apetito”, perdemos el apetito e inclusive nuestras emociones y deseos decaen.

 

9. La descripción es una de perdida, debilidad, apatía que llevan al final a la muerte. Así describe Eclesiastés el envejecimiento. Es descriptivo de la realidad de la vida.

 

10. Pero, eso no es todo lo que dice la Biblia o la experiencia humana acerca de la vejez. La Biblia presenta la vejez desde la perspectiva de la madurez. ¿Qué significa madurar? RAE: (a) Hacer que un fruto alcance el grado de desarrollo adecuado para ser consumido. (b) Llevar algo como una idea o un proyecto a su desarrollo mediante la reflexión. (c) Adquirir madurez. 

 

11. El énfasis en la Biblia lo es en la primera definición. Hay dos etapas en los frutos: cuando están nuevos o verdes, y cuando están maduros, listos para comer. Los nuevos son por lo general: duros, ácidos, amargos y sin mucho sabor. En cambio, el fruto maduro es suave, dulce, jugoso, con mayor sabor y dejan un buen sabor en la boca.

 

12. De esa manera algunos envejecen. Envejecen con gracia, su mente ha madurado con sabiduría, su carácter es firme y decidido, con proporción y balance y con muchos recursos capaz de ser mentores de otros.

 

13. La Biblia enfatiza que la madurez espiritual es de mayor valor que las riquezas materiales. Y que esa madurez espiritual puede seguir creciendo según vamos envejeciendo.

 

14. A la luz de la Biblia, el envejecimiento bajo la gracia y el poder de Dios traerá sabiduría: una mayor capacidad de discernimiento, saber elegir e inclusive mayor determinación. Veamos algunos versículos del Salmo 71:5, 9, 14-18. “5. Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza, Seguridad mía desde mi juventud. 9. No me deseches en el tiempo de la vejez; Cuando mi fuerza se acabare, no me desampares. 14-18 Mas yo esperaré siempre, Y te alabaré más y más. Mi boca publicará tu justicia Y tus hechos de salvación todo el día, Aunque no sé su número. Vendré a los hechos poderosos de Jehová el Señor; Haré memoria de tu justicia, de la tuya sola. Oh Dios, me enseñaste desde mi juventud, Y hasta ahora he manifestado tus maravillas. Aun en la vejez y las canas, oh Dios, no me desampares, Hasta que anuncie tu poder a la posteridad, Y tu potencia a todos los que han de venir”. El salmista es ahora viejo, V. 9, pero puede dar testimonio de cómo Dios ha estado con él en todo momento. El versículo 18 es interesante. El salmista reconoce una responsabilidad de los viejitos, la de enseñar a los jóvenes lo que Dios ha hecho por su pueblo. Y el Salmo 92:12-14 “El justo florecerá como la palmera; Crecerá como cedro en el Líbano. Plantados en la casa de Jehová, En los atrios de nuestro Dios florecerán. Aun en la vejez fructificarán; Estarán vigorosos y verdes”. Las palmas son emblemas de lo fructífero y de larga vida. La idea es del pueblo de Dios que experimenta vida y crecimiento mientras adora delante de la presencia de Dios.

 

15. ¿Es esta tu visión de la ancianidad? ¿Ves la vejez como una etapa de madurez? ¿La vez como una etapa en la cual puedes seguir creciendo, madurando, de mucho servicio y vigor espiritual? ¿Es tu idea de la una bíblica? ¿La enseñas así a tus hijos?

 

 

II. Consideraciones Prácticas

 

1.  Hemos visto que hay promesa de Dios de madurez, crecimiento y servicio según vamos envejeciendo. El proceso de crecimiento nunca se detiene en la vida del cristiano. Por lo menos, no por sí mismo sino porque hayamos dejado de cultivarlo. Pero Dios promete santificarnos durante toda nuestra vida y hacernos crecer en nuestra vejez también.

 

2. En una carrera de atletismo se da el inicio, el medio y los últimos 100 metros antes de finalizar la carrera. ¿Cómo debemos correr esos 100 metros finales? La respuesta es que mientras el cuerpo nos lo permita debemos correr esa carrera como todo maratonista corre los últimos 100 metros con esmero, con la resolución de terminar bien.

 

3. ¿Cómo podemos vivir bien o correr bien esos últimos 100 metros?

           

            a. Debemos vivir para Dios un día a la vez. Este principio no solo aplica a los ancianos sino a todos nosotros. Vivimos vidas sin planificar. Pero debemos hacer el buen hábito de planificar cada día de ante mano. O podemos hacerlo todos los días en la mañana. Y al final del día ver hasta donde hemos llegado en lo que hemos planificado. Sobre todo, ya que somos llamados a vivir para Dios y estar ocupado en el reino de Dios todos los días, debemos preguntarnos qué hemos hecho para el reino de Dios en este día y en qué cosas no hemos hecho de las que habíamos planificado. No nos olvidemos que según avanzamos todos daremos cuenta delante de Dios lo que hemos hecho con nuestro tiempo. ¿En qué cosas podemos estar ocupados? Por ejemplo: Estar ocupado en el reino de Dios podría incluir:

                        (1) ir por todas las peticiones de oración que han sido presentadas

                        (2) repasar lo que he aprendido del sermón pasado o de la escuela dominical. Lo que aprendo no solo es para mí sino para compartirlo

                        (3) continuar con nuestra meta de leer toda la Biblia

                        (4) visitar a algún hermano para compartir el día. O visitar uno que está enfermo o llamarle o enviarle un obsequio

                        (5) ocuparnos en algún servicio en la iglesia y/o en la comunidad

 

            b. Vive el momento presente. Dios ha prometido estar con nosotros en todo momento. Estamos en una relación de pacto con Dios y esto implica compañerismo, cercanía, amistad, intimidad. Todo esto está implicado en la palabra pacto. Pero también implica el sentido de presencia. Esto se enfatiza constantemente en los Salmos. Uno de los favoritos el Salmo 23:4 “Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.” Salmo 118:6 “Jehová está conmigo; no temeré
Lo que me pueda hacer el hombre.” Salmo 138:7 “Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás; Contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, Y me salvará tu diestra.”
Por tanto, practica la presencia de Dios, o más específicamente, la presencia de Jesús en tu vida. Cultiva en tu vida la compañía divina. Ejerce tu fe en el hecho de que Jesús está contigo. No estás solo.

 

            c. Vive preparado para partir cuando Jesús venga por ti. Las palabras de Jesús a los fieles discípulos son aplicables a todo discípulo. Juan 14:2-3 “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis”. Nadie sabe cuándo partirá de este mundo. Todos vamos a partir. Unos de una manera, otros de otra. Por tanto, es sabio estar preparados para cuando venga. Calvino en su leche de muerte le dijeron que descansara y él decía que no porque no quería que cuando su Señor viniera lo encontrara sin hacer nada. Él estaba pendiente de la llegada de su Señor. ¿Qué implica el estar preparados para cuando nos llame Jesús?

 

                        (1) adentrarnos a la comunión y discipulado de Jesús. El evangelio nos llama a auto-examinarnos si estamos en la fe. Y esto es bueno porque al así hacerlo y venir a términos con Jesús borrará todo temor acerca del futuro.

                        (2) meditar en el cielo y en todas las bendiciones que disfrutaremos allí.

 

4. Hay que evitar la mentalidad del mundo con respecto a estos 100 metros. Para el mundo la idea es una de relajación, tomarlo suave, haz único lo que disfrutas. Hay que tener cuidado con eso. Dios espera de nosotros que le glorifiquemos hasta el final. Debemos mantenernos sirviendo al Señor hasta que Él nos llame. Sobre todo, aunque nuestras habilidades mentales se van debilitando debemos evitar caer en el error de pensar que ya no podemos aprender nada nuevo y que no debo ejercer mi mente ya. Eso es un peligro porque podría llevarnos a descuidar uno de nuestros mejores amigos en la manera de enfrentar la vejez.

 

III. Continúa Perseverando

 

1. Hemos visto que debemos ver el envejecimiento como un madurar y esto como algo positivo. Dios promete crecimiento durante todo nuestro peregrinar aquí.

 

2. Este crecimiento se ha dado desde el mismo momento de nuestra conversión. Algunos se convirtieron al Señor cuando eran jóvenes, otro cuando eran adultos y otros ya avanzados en esta vida. Y cuando nos convertimos nosotros abrazamos a Jesús como nuestro salvador del todo de nuestra vida. Él es nuestro guardián, guía y nuestro amigo. Y nos embarcamos en el proceso del discipulado desde el mismo momento de nuestra conversión. Prometimos amarle y obedecerle lo mejor que pudiéramos.

 

3. Junto con ello aprendimos que el discipulado incluye una vida dedicada a la oración, el estudio de la Biblia, el servicio cristiano, la adoración pública, privada, hacer buenas obras, etc. Ha pasado tiempo desde el momento en que nos convertimos.

 

4. ¿Cómo entonces debemos vernos? Debemos vernos como veteranos en la fe. ¿Qué es un veterano? DRAE: (1) Que ha prestado servicio mucho tiempo en la milicia. Y así debemos vernos. Desde el mismo momento de nuestra conversión hemos estado en la milicia, hemos estado sirviendo bajo el estandarte de Jesús quien es el capitán de nuestra salvación. También desde el momento de nuestra conversión hemos estado en guerra contra Satanás, contra el mundo y contra la carne.

 

5. Cada uno de nosotros hemos estado involucrados en el servicio en el reino de Dios de varas maneras, unos como maestros, ancianos, diáconos, sirviendo las mesas, coordinado actividades, apoyando las mismas, etc. Y en medio de todo esto has buscado crecer en santidad. Sabes que Dios quien es santo nos ha llamado a ser santos como Él es santo. Sabemos que posicional y relacionalmente somos santificados por medio de separación y consagración, apartándonos para Dios y por Dios, además que en términos personales y subjetivos nuestra santificación es una obra sobrenatural que se traduce en una vida celestial cuya obediencia, amor, alabanza y la práctica de una vida justa fluye de un corazón purificado por el poder del Espíritu Santo.

 

6. Hemos aprendido que las tentaciones y las pruebas son reales. Que Satanás nos tienta y que Dios nos prueba. Satanás lo hace con miras a destruirnos, a apartarnos de la verdad y del camino. Eso fue lo que buscó con Adán y Eva, con Job y con Jesús en el desierto. En cambio, Dios prueba nuestra fe. Y esa prueba es con miras a poner en ejercicio nuestra fe y con miras a fortalecernos para tareas y retos en el futuro. Lo vemos en el caso de Abraham, en el caso de Job y en el caso de que la Biblia nos dice que fue el Espíritu Santo quien llevó a Jesús al desierto para ser tentado por Satanás. En el mismo suceso podemos ver la mano de Satanás buscando destruirnos y vemos también la mano de Dios dirigiendo su providencia para nuestro bien.

 

7. Satanás, como buen estratega, busca tentarnos en aquellas áreas en las cuales somos más vulnerables. Por eso debemos estar constantemente en guardia. Una de sus estrategias es hacernos pensar que todo está bien, que no necesitamos estar en guardia y se nos olvida que él no está lejos de nosotros. Esta lucha no termina sino al final de nuestra vida.

 

8. Una de esas tentaciones que debemos luchar y que ya hemos mencionado anteriormente y queremos recalcar es la tentación del retiro de la vida cristiana. Cuando alguien se retira del trabajo todos nosotros nos alegramos. ¿Por qué? Porque, aunque sabemos que el trabajo es bueno, es acompañado con fatiga y cierto grado de frustración producto de la caída. Pero junto con ello podría darse la idea equivocada que se han retirado de aprender y de liderar. Podrían pensar que su participación es únicamente de ser porristas (chearleader). Que solo son llamados a ser meros espectadores. Eso no es cierto. Gloria a Dios, en nuestra iglesia nuestros hermanos de la tercera edad son bien activos y están sirviendo. Así es como debe ser.

 

9. En otras palabras, el ministerio de los veteranos en la iglesia debe ser igual, mientras su cuerpo y capacidad mental lo permitan, al que realizaban antes. Constantes en un ministerio de aprendizaje y de liderazgo.

 

10. Ministerio de aprendizaje. Es el deber de todo creyente durante toda su vida aprender las doctrinas de la Palabra de Dios, comprenderlas, ver cómo estas se aplican a nuestro corazón y cómo debemos vivir por ellas. Una iglesia saludable es una iglesia que constantemente está aprendiendo, en donde el evangelio es enseñado, defendido, vindicado contra las alternativas contrarias y corruptas que surgen constantemente. Aprender a distinguir entre la enseñanza verdadera y la falsa, y de conductas que expresan la verdad en vez de oscurecerla. Todo esto es vital para la salud de una iglesia. Para ello es necesario que sigamos siendo catequizados sistemáticamente en la verdad: en la teología verdadera y en el estudio sistemático de la Palabra de Dios.

 

11. Ministerio de liderazgo. Tenemos que recalcar que todos nosotros somos líderes sobre alguien. Los pastores son líderes para enseñar y guiar a los miembros de la iglesia, pero los padres son líderes sobre sus hijos, los esposos son líderes mutuos en una manera complementaria, y los amigos a sus amigos. Hablamos del liderato en términos generales que puede incluir liderazgo formal, informal, inconsciente, o de influencia.

 

12. El camino para todo creyente es descrito en Hebreos 12:1-2 “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe”. La vida cristiana es descrita como un correr una carrera. Pablo dice lo mismo en 1 Corintios 9:24-27 “¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado”. Aquí la vida cristiana es descrita como una carrera y como una lucha o pelea (grecorromana. )Fíjate la cualificación que da Pablo en el versículo 24 al final: “Corred de tal manera que lo obtengáis”.  ¿Qué implica esto?

            a. clara orientación hacia la meta (corre para ganar, llevarse el premio)

            b. planificación (sabes cómo funciona la carrera, cómo debes correr, cuán rápido y lento debes ir y el empuje que debes dar el final). “yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire”.

            c. plena resolución “Todo aquel que lucha, de todo se abstiene”. (todo es secundario ante el entrenamiento)

            d. supremo esfuerzo (corre con todas tus fuerzas) “Corred de tal manera que lo obtengáis.

 

13. Obviamente, esta no es la única imagen que nos enseña la Biblia sobre cómo debemos ver la vida cristiana. En términos teológicos, la vida cristiana es una vida de gratitud por la gracia recibida. Romanos 12:1 “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional”. Es una vida de persistencia en la fe y así es descrito como un andar. Colosenses 2:6-7 “Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; 7arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias.

 

14. Por tanto, la imagen de la carrera nos debe llevar a ver la vida cristiana como una que hay que correr y no bajar el paso espiritualmente hablando. Hay que cultivar el celo por Dios, su reino y su gloria al máximo. ¿Qué es celo? Podemos decir varias cosas acerca del celo que nos ayudarán a definirlo:

            a. es un elemento que cualifica el mismo ser de Dios. Isaías 9:7 “7Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto. Aquí se nos habla del celo de Jehová.

            b. es un elemento de la imagen de Dios en Jesús. En cuya imagen lo hijos de Dios somos transformados. Juan 2:17 “El celo de tu casa me consume. En otras palabras, el celo cristiano es una gracia en la cual Dios nos transforma.

            c. Celo por Dios y la santidad y el honor de Dios fue integral a la imagen de Dios en Cristo, así también debe ser en nosotros y por tanto debemos cultivar ese celo junto con las demás virtudes cristianas hasta el fin de nuestras vidas, o hasta que podamos mantener ese enfoque en nuestras vidas según nos permita la salud mental.

            d. Definición DRAE: Del lat. zēlus 'ardor, celo', y este del gr. ζῆλος zêlos, der. de ζεῖν zeîn 'hervir'. 1. m. Cuidado, diligencia, esmero que alguien pone al hacer algo. 2m. Interés extremado y activo que alguien siente por una causa o por una persona. Entonces, significa: prioridad, pasión y esfuerzo en pos del propósito de Dios.

            e. Juan Carlos Ryle: Celo es un deseo ardiente de agradar a Dios, hacer su voluntad y avanzar su gloria en el mundo de cualquier forma posible.

 

15. Mantener el celo en relación a Dios mientras nuestro cuerpo envejece es una disciplina especial a la cual todo creyente es llamado. Este celo debe ser un incansable todo el día, cada día y para todo. Pero para que esto se dé el celo debe ser alimentado

por la esperanza. Y de eso hablaremos el próximo día.

 

IV. Mirando hacia adelante

 

1. Los seres humanos somos personas de esperanza. Siempre esperamos que mañana sea un día mejor que el de hoy. En medio de los problemas esperamos que llegue el día en que estos pasen de nuestra vida. Y así podamos tener sosiego.

 

2. Aunque eso es cierto, es una realidad que la cultura nuestra tiene una tendencia al pesimismo. Posiblemente orientada por su doctrina del fin de los tiempos, o escatología. Todo va de mal en peor, por tanto, para qué preocuparnos en influenciar a la sociedad. La iglesia y la sociedad son dos reinos distintos y ninguno debe inmiscuirse en el otro.

 

3. Posiblemente por el hecho de que el hombre “moderno” no ve propósito a la vida. Si todo lo que sucede en la vida no es otra cosa que el resultado del tiempo y el azar, pues, entonces, no existe propósito en la vida. El ser humano es meramente un animal o una colección de átomos. La vida entonces no tiene propósito. Esta mentalidad es lo que se conoce como el pensamiento post-moderno. Por tanto, no nos extrañemos que la gente sea pesimista, y que haya muchos jóvenes que buscan terminar su vida porque no hay propósito en nada de lo que ocurre y menos en las aflicciones que vienen en la vida. Más jóvenes se están suicidando por causa que no saben cómo lidiar con los problemas de la vida.

 

4. En todos hay una esperanza de corta duración: esperanza de ser salir de los problemas financieros, de alguna enfermedad, de algún desastre. Pero hay también una esperanza de larga duración. Una esperanza que mira más allá de este mundo y se extiende sin límites hasta la vida eterna. Esta esperanza está atada a la fe en Dios.

 

5. Cristo es nuestra esperanza de gloria. Y la fe en Él nos da el título de la vida eterna. Y por El a un futuro glorioso. El mal “desaparecerá”, el bien triunfará, allí disfrutaremos del Cristo glorificado, y la comunión de los santos, y de un eterno disfrute de la gloria y la hermosura de Dios en formas que no podemos ni siquiera concebir. 1 Corintios 2:9 “Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman.” 

 

6. Pablo dice en Romanos 8:24a “Porque en esperanza fuimos salvos”. Nos dice que somos salvo en esperanza no por la esperanza. En la esperanza de que Dios cumpla todo lo prometido. La esperanza no es un buen deseo sino una firme convicción y seguridad de que Dios hará. Hebreos 6:19 “La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo,” 1 Pedro 1:3-9 “Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.”.  

 

7. ¿Qué nos depara el futuro? Busquemos 2 Corintios 4:16-5:10. ¿Qué nos enseña aquí Pablo?

            a. Pablo reconoce se va desgastando, decae poco a poco. Pablo estaba a la mitad dela vida cuando escribe 2 Corintios, pero nos imaginamos que él envejeció más rápido de lo “normal” por el hecho de cómo se consumió por el ministerio.

            b. Pero, aunque su cuerpo se va desgastando, su espíritu no. Es más, él dice que su espíritu u hombre interior no se desgasta, sino que se renueva de día en día. “Por tanto, no desmayamos”. Y de ahí pasa a cuatro verdades reveladas que son un ancla a la esperanza.

            c. Primera ancla. Sabemos que un cuerpo nuevo espera para cada siervo de Dios. 2 Corintios 5:1 “Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.” Nuestra vida presente es compara con la vida de un tabernáculo, una tienda de campaña. La cual resuelve nuestras necesidades. Pero nos espera un edificio preparado por Dios, el cual es eterno en los cielos. Hay una comparación entre el tabernáculo y la casa o edificio. El tabernáculo es algo temporero y frágil, en cambio una casa es algo permanente y sólido.

            d. Segunda ancla. Esta nueva experiencia, de poseer un cuerpo glorificado, va acompañada de una vida abundante. 2 Corintios 5:3-4 “pues así seremos hallados vestidos, y no desnudos. Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida.” Pablo describe esta experiencia no como un estar desnudo sino un revestimiento. Es como ponerse un abrigo cuando hace frío, le añadimos una cobertura al vestido. Así como con el abrigo nos atrevemos a estar en el frío de igual modo nuestro revestir nos prepara para estar en los cielos. Es una nueva adaptación al nuevo estado. Toda la debilidad de este cuerpo cambiará, porque lo mortal será tragado, absorbido por la vida. Lo mortal es en un sentido muerte. Pero allí tendremos vida.

            e. Tercera ancla. Allí en los cielos, con nuestros cuerpos glorificados estaremos con el Señor de una manera que no es posible con estos cuerpos de ahora. 2 Corintios 5:6-9 “Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor (porque por fe andamos, no por vista); pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor. Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables.” Allí le adoraremos, le serviremos espontáneamente y viviremos para agradarle, así como todo genuino creyente hace ahora mismo. “procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables.”

            f. Cuarta ancla. Nosotros, como todos los demás cristianos enfrentaremos el juicio final. Lo que se determinará, no es en dónde pasaremos la eternidad. Esto ya está determinado una vez creímos. Si no, en qué condición pasaremos la eternidad. 2 Corintios 5:10 “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.” Pero sí nos enseña que habrá grados de recompensa en los cielos, según el servicio que habremos hecho. Tenemos el ejemplo en la parábola de las 10 minas en Lucas 19:11-27. Fíjate que Pablo entonces nos motiva a trabajar más por el Señor sabiendo que de Él recibiremos recompensa.

 

8. ¿Y ahora qué? Ahora nos toca aplicar lo que hemos estado mencionado desde el principio de este estudio. Dios les ha dado la oportunidad de ser veteranos y los ha adornado sabiduría y tesoros para compartir. ¿Qué podemos hacer? Aplicar lo que hemos aprendido:

            a. Oportunidad. Dios les ha dado una oportunidad de vivir más que otras generaciones pasadas. La medicina ha ayudado a facilitar esto. Así que velo como una oportunidad para servir. Utiliza ese tiempo que Dios te ha dado para servir.

            b. Madurez. Sigues en el proceso de madurez. Este no acaba. Todavía hay áreas en las cuales crecer. Todavía hay pecados que confesar, perdón que pedir, obras que realizar. Examínate para que veas en qué áreas de tu vida necesitas trabajar. Y ponte en las manos del ministerio de la iglesia para otras áreas de servicio que no has participado.

            c. Humildad. En un sentido el orgullo es la madre de todos los pecados. Es altamente probable que el orgullo fuera la causa de la caída de Satanás. Dios nos llama a ser humildes. La humildad es el producto de una vida de arrepentimiento de todo aquello que sea contrario a la palabra de Dios y el buscar y orar para apartarnos del orgullo en todas sus formas. La verdadera madurez espiritual siempre es acompañada de una mayor profunda humildad. Debemos manifestar esa humildad según vamos envejeciendo.

            d. Intensidad. Somos llamados a ser celosos, según ya vimos. El mundo espera de los de la tercera edad que descansen, lo cojan suave, se hagan a un lado. Pero esa es la mentalidad del mundo. Dios nos llama a ser celosos por su reino, su causa, su pueblo, etc. Debemos tener pasión de que Dios nos use en nuestras áreas no exploradas o en cualquier área de vea ser útil al reino de Dios. Ese celo debe motivarse no apagarse.   Ponte en las manos del cuerpo de ancianos para que orienten en lo que puedes todavía servir en la Iglesia de Cristo. El ministerio de servicio en la Iglesia es abismal. Visitar a los enfermos, consolar a los que sufren, acompañar a los que están solos, consejería a los que aspiran el matrimonio y los que están criando, etc. Pongámonos en las manos del Señor para seguir hacia adelante mientras las fuerzas nos lo permitan.

                                                                                               

Orando la Biblia

Orando La Biblia

Por: Donald S. Whitney

Adaptado por: Pastor Roberto Quiñones Cardona

 

I. El Problema

 

1. John Piper: “Si trato de orar por personas o circunstancias sin tener la Palabra frente a mí para que guíe mis oraciones, suceden varias cosas negativas. Lo primero es que tiendo a ser repetitivo… solo oro por las mismas cosas todo el tiempo. Otro aspecto negativo es que mi mente tiende a divagar”.

 

2. ¿Cómo está tu vida de oración? ¿Disfrutas el orar con Dios?

 

3. ¿Por qué la gente no ora más? ¿Por qué es común que el cristiano no ore más de cinco a diez minutos?

 

4. Muchos no oran más o no oran consistentemente no porque no desean hacerlo sino porque entienden que su oración es aburrida. Otros porque tienen una vida muy cargada y orar toma tiempo.

 

5. Y a veces nos preguntamos si somos cristianos o no. Claro está, la Biblia nos enseña que una característica de todo cristiano es que él ora a Dios. Esa fue la marca que identificó a Pablo de que era cristiano. A Ananías Dios le dijo ve donde Pablo porque he aquí él ora. Hechos 9:11 “Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora,” Una marca distintiva de los hijos de Dios es que ellos anhelan hablar con Dios, su Padre.

 

6. Si somos cristianos el Espíritu Santo mora en nosotros y éste nos impulsa a orar. Así que el problema realmente no es la oración ni la gracia del Espíritu que nos impulsa a orar sino el método que hemos estado usando.

 

7. Es importante en este momento distinguir entre el espíritu de oración y el don de la oración. ¿Cuál es la diferencia entre ambos? El espíritu de oración es el anhelo y el deseo que posee todo hijo de Dios de orar a su Padre. Todo creyente porque ha nacido de nuevo y posee el Espíritu Santo tiene ese espíritu. En cambio, el don de la oración es la habilidad que poseen ciertos cristianos al orar. Todos conocemos de hermanos que oran de una manera hermosa, profunda, especial. No todos los hermanos oran de la misma manera. Hay algunos que oran de tal manera que nosotros reconocemos que poseen el don de la oración. Este don es uno que todo creyente puede tener porque es uno que se adquiere cultivando nuestra vida de oración. El estudio que hemos comenzado nos debe ayudar a cultivar el don de la oración. A crecer en la manera en la cual oramos a Dios y con la misma edificaremos nuestras vidas y oraremos mejor para el bien de la iglesia.

 

            A. La Presencia del espíritu Fomenta la Oración

1. ¿Eres creyente? Si lo eres, entonces el Espíritu Santo mora en ti. Y si no habita en ti el Espíritu Santo ningún método avivará la oración en ti. Ningún inconverso tendrá un apetito prolongado por la oración ni ningún deseo de mantenerla por largo rato.

 

2. Porque el Espíritu Santo mora en nosotros es que El produce en nosotros un deseo de servirle, de leer su Palabra, tener comunión con El y su pueblo, estar cerca de Él. El Espíritu Santo no lleva a clamar a Dios: ¡Abba, Padre! Romanos 8:15. Todos los creyentes en quienes habita el Espíritu desean orar.

 

            B. Yo debo ser quien está mal

 

1. Pero, aunque hay ese deseo, nos encontramos con la presión de que cuando oramos, decimos que es aburrido. Y así perdemos el deseo de orar. Entonces orar por cinco o diez minutos nos parece una eternidad y nuestra mente divaga y perdemos la concentración.

 

2. ¿Cuál es el problema? No lo somos nosotros sino el método que seguimos.

 

3. El método que usa la mayoría de los cristianos es repetir las mismas cosas siempre sobre los mismos temas de siempre.

 

            C. Orar por las mismas cosas es normal

 

1. Aclaramos: el problema no radica en que oremos por las mismas cosas de siempre. Orar de una manera rutinaria por las mismas personas y circunstancias es normal. Es normal que sea así porque nuestra vida tiene a gravitar alrededor de las mismas cosas: el trabajo, los hijos, las enfermedades, las amistados, la iglesia, los hermanos, el dinero, etc.

 

            D. Decir las mismas cosas siempre es aburrido

 

1. El problema no es que oremos por las mismas cosas siempre, sino que usemos las mismas palabras siempre cada vez que oramos por las mismas cosas de siempre. Claro está, aclaramos. Orar por las mismas cosas con las mismas palabras no necesariamente es erróneo. Jesús lo hizo así. Mateo 26:44 “Y dejándolos, se fue de nuevo, y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras.” Aquí vemos a Jesús orando por tercera vez y diciendo las mismas palabras. La circunstancia demandaba que fuera así. Y en nuestra vida esto ocurre. Pero cuando las circunstancias varían, nuestras palabras deben de variar. Jesús no usaba las mismas palabras siempre en todas las circunstancias. Pero, ¿por qué repitió aquí lo mismo con las mismas palabras? La repetición implica un fuerte deseo y anhelo por lo que está pidiendo. Su oración no fue superficial. El no pidió ni se olvidó de lo que pidió, sino que al orar por lo mismo indicó la fe y la esperanza de recibir lo pedido.

 

2. Pero si Jesús repitió las mismas palabras no es hacer una vana repetición prohibida por Jesús mismo en Mateo 6:7 que dice “Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos”.  ¿Qué es lo que se prohíbe aquí? Se prohíbe dos cosas: usar vanas repeticiones, es decir, repetir las cosas como el papagayo sin que medie el corazón. Segundo, el pensar que porque yo repito lo mismo eso es la base de la aceptación de Dios. Es como si yo comprara a Dios. Es como si fuera un talismán mágico.

 

3. ¿Cuál es el método que vamos a utilizar? El método es usar las mismas palabras que Dios nos da en su revelación y devolvérselas a Dios. Dios nos las dio y nosotros se las devolvemos. Y las palabras que por excelencia son una guía poderosa en la oración son las que aparecen en los salmos. ¿Por qué los salmos? Porque los salmos son un manual de cánticos y de oración. Los salmos son un himnario inspirado por Dios. Y aunque la oración es un acto de adoración distinta a cantar no cabe la menor duda que están íntimamente conectadas. Y podemos orar los cánticos. Como cuando cantamos que mi vida entera esté consagrada a ti Señor, podemos y deberíamos estar orando este himno. Así que el método que vamos a estudiar es en primer lugar el orar los salmos y luego orar otras partes de la Biblia.

 

II. El Método en Práctica

 

1. Gordon Wenham: “Los Salmos fueron diseñados para ser orados”.

 

2. Un ejemplo de orar los salmos. Escogemos el Salmo 23. Leemos el primer versículo que dice: “Jehová es mi pastor”, y luego oras algo como esto: Señor, quiero agradecerte que Tú eres mi pastor. Tú eres un buen pastor. Me has pastoreado toda vida. Gran Pastor, por favor, pastorea a mi familia hoy: guárdalos de las costumbres del mundo; guíalos en los caminos de Dios. No los metas en tentación, mas líbralos del mal. Oh, Gran Pastor, oro por mis hijos; llévalos a ser Tus ovejas. Que te amen como su pastor, como yo lo hago. Señor, por favor, pastoréame en la decisión que está delante de mí con respecto al futuro. ¿Realizo este cambio o no? También oro por los que nos pastorean en la iglesia. Por favor, pastoréales mientas ellos nos pastorean a nosotros.

 

3. Y así sucesivamente mientras reflexionas en las palabras. Después sigues que la siguiente línea: “Nada me faltará”. Y quizás oras así: Señor, gracias porque nunca he pasado necesidad. No me han faltado muchas comidas. Todo lo que soy y todo lo que tengo ha venido de Ti. Pero yo sé que te agrada que traiga mis cargas delante de Ti; por eso, ¿proveerías para mis finanzas a fin de poder pagar las cuentas, la escuela y el auto?

 

4. Claro está, podemos ampliar mucho más esta oración si incluimos a los hermanos que tienen necesidades y/o a los hermanos que están siendo perseguidos en diversos países, etc.

 

5. Luego seguimos con el Salmo: podemos coger el versículo 2 completo o partes del mismo. El dos completo dice: “En lugares de delicados pastos me hará descansar;
Junto a aguas de reposo me pastoreará
”. Y podrás orar así: Gracias Señor porque yo sé que diriges mi vida. Provee Señor la paz y la serenidad que mi alma necesita. Cálmame de ansiedades. Permíteme experimentar Tu paz. Ayúdame a estar satisfecho con las cosas que me das. Y ayúdame a descansar en ti. Tú eres el único que puede satisfacer plenamente mis necesidades. Satisface las necesidades de tu pueblo, de mis hijos. Gracias por la provisión de alimentos que me suples constantemente. Sigue supliéndonos con los pastos verdes de tu palabra por medio de aquellos que Tú has llamado a enseñar en tu iglesia.

 

6. Y así seguimos hasta que terminemos el salmo. Y cuando lo haces así, no te faltará nada que decir, y lo mejor de todo es que nunca dirás las mismas cosas de siempre sobre los mismo de siempre.

 

7. ¿Qué es lo que estamos haciendo? Lo que hacemos es tomar las palabras que se originaron en el corazón y la mente de Dios, y las haces circular a través de tu corazón y mente de regreso a Dios. De este modo, Sus palabras vienen a ser las alas para tus oraciones.

 

III. Más sobre el Método

 

1. John Piper: “Abre la Biblia, empieza a leerla, haz una pausa en cada versículo y conviértelo en una oración”.

 

2. Así que orar la Biblia no es otra cosa que ir a través de cada línea hablando con Dios acerca de todo aquello que venga a tu mente mientras lees el texto. Siempre teniendo presente el significado del pasaje. No es tomar una frase y darle el significado que yo quiera. Y usar las palabras fuera del contexto. Por eso según leemos cada porción de las escrituras debemos tener presente el contexto. Y a veces debemos leer más de un solo versículo a la vez para entender el mensaje y luego regresamos para orar con entendimiento ese versículo.

 

3. ¿Qué pasa si no entendemos el versículo? Sigue adelante y pasa al siguiente versículo. Y si el versículo es claro de entender, pero no sabes por qué orar con ese versículo, pasa al siguiente. Según vamos leyendo toda la Biblia, nos vamos familiarizando con su mensaje y nos capacitará a orar con mayor entendimiento. No es absolutamente necesario que ores por cada versículo ni que tienes que terminar todo el salmo antes de finalizar la oración. Imagínate orar por todo el Salmo 119 de una sola sentada.

 

4. Claro está, Dios dirige nuestra vida de oración. Por eso Pablo nos dice en Romanos 8:26 “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.”  El Espíritu nos capacita a pedir, pone ideas en nuestra mente, personas por quiénes pedir, cosas por qué pedir. Así que mientras leemos una porción de la Palabra vendrán ideas y personas por quienes pedir al tener presente una palabra de la Biblia que nos recuerda esa otra cosa. Por ejemplo. Si estamos leyendo el Salmo 107:34 “La tierra fructífera en estéril,
Por la maldad de los que la habitan.”
De momento viene a tu mente una amiga que es estéril y oras por ella. Porque el Salmo trata acerca de cómo Dios cambia las cosas, aunque el pasaje dice que Dios maldijo la tierra fértil por causa del pecado o la maldad de los que allí viven. Y la referencia es a Deuteronomio y la maldición que Dios prometió por causa del pecado. Deuteronomio 28:22-23 “Y los cielos que están sobre tu cabeza serán de bronce, y la tierra que está debajo de ti, de hierro.
Dará Jehová por lluvia a tu tierra polvo y ceniza; de los cielos descenderán sobre ti hasta que perezcas.”
Pero el principio es que Dios cambia las cosas y las transforma. No asociemos la esterilidad de la amiga por causa del pecado. Aunque el pasaje así lo conecta como una relación de causa y efecto.

 

5. ¿Y qué de los Salmos Imprecatorios? ¿Qué son los Salmos Imprecatorios? Son los salmos en los cuales el salmista invoca el juicio de Dios en contra de sus enemigos, personas que se presumen que también son enemigos de Dios. El principio está basado en Génesis 12:3 “Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré”. Esto es parte del oficio de Rey de Jesús. Dice el catecismo Menor de Westminster pregunta y respuesta 26,
P. 26.   ¿Cómo ejecuta Cristo el oficio de Rey? Cristo ejercita el oficio de Rey sujetándonos a sí mismo, rigiendo y defendiéndonos, y restringiendo y venciendo a todos sus enemigos y los nuestros. Es decir, los enemigos de Dios son nuestros enemigos y nuestros enemigos son sus enemigos. Pero, cómo podemos orar a través de un salmo que dice: “Dichoso el que tomare y estrellare tus niños
Contra la peña” Salmo 137:9. Salmo 58:6 “Oh Dios, quiebra sus dientes en sus bocas; Quiebra, oh Jehová, las muelas de los leoncillos.”
En primer lugar, no debemos hacerlos en forma individual. El salmista ora no como individuo sino como miembro del pueblo de Dios. En segundo lugar, debemos verlo como parte de la oración del Padre nuestro que dice: “Venga tu reino”. ¿Qué pedimos allí? CMW. 102. En la segunda petición que dice: 'Venga tu reino", rogamos la destrucción del reino de Satanás; el progreso del reino de gracia; que nosotros y los demás hombres seamos introducidos y conservados en éste; y que venga pronto el reino de gloria. En otras palabras, pedimos que Dios haga justicia sobre aquellos que se oponen al evangelio. Podemos orar así: “Señor, estoy de Tu lado y contra Tus enemigos. Deseo Tu justicia y rectitud para ganar la victoria final sobre el pecado y la rebelión en Tu contra”.

IV. Orando los Salmos

 

1. Ben Patterson: “Al orar los Salmos de regreso a Dios, aprendemos a orar en sintonía con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo”.

 

2. Estamos orando los Salmos porque ellos fueron dados para que la Iglesia aprenda a adorar a Dios. En los Salmos, nuestras emociones están retratadas allí. Todas las emociones que nosotros hemos sentido seas: temores, ansiedades, frustraciones, alegrías, confianzas, felicidades, desorientación, soledad, depresión, esperanza, etc., están presentes en los salmos. Por eso los salmos son uno de los libros más queridos por la Iglesia. Me hablan a mí y me siento que no estoy solo cuando me siento de tal manera. Por eso estamos dedicando tiempo a orar por los Salmos.

3. Ahora bien, la meta es orar los salmos. Y el libro de los Salmos contiene 150 salmos. La única manera de lograrlo es desarrollar un método que nos ayude a leerlos todos. Y este método debe ser uno que nos ayude, de una manera fácil, seleccionar los salmos o el salmo que voy a orar. Podemos sentarnos a buscar qué salmo debo/quisiera orar hoy, y la tarea podría ser algo frustrante. Imagínate considerar cuál de los 150 salmos debería orar hoy. Por eso el autor desarrolló un método simple que nos puede ayudar a seleccionar candidatos a lectura para cada día. El sugiere el método que él llama: “Los Salmos del día”.  

 

4. ¿En qué consiste? El método es tener que escoger, en vez de 150 salmos a la vez, solo escoger 5 salmos a la vez. Es más fácil y lo podemos hacer con gran rapidez, tal vez en 30 segundo. Nos dice: considera los 150 salmos y divídelos en 30 días (debido a que la mayoría de los meses tienen, al menos, 30 días); esto da como resultado cinco salmos por día. El primer salmo es aquel que corresponde con el día del mes. Hoy estamos a 16 de febrero. Eso significa que el primer salmo sería el Salmo 16. Para llegar a tu segundo salmo, solo le añades 30. ¿Por qué 30? Porque hay treinta días en el mes. Así, 30 más 16 es 46. Entonces el segundo salmo que explorarías sería el 46. Ya tenemos 16, 46 y le seguimos añadiendo 30 más hasta que tengamos 5 salmos como opciones para orar. Así que los salmos a considerar en el día de hoy serían: 16, 46, 76, 106, 136.  Hermanos, esto es un método sugerido. Es un método que nos debe simplificar el orar por los salmos.

 

5. ¿Cuáles son los beneficios de este método?

 

            a. Sin importar cuán cansado, soñoliento i distraído estés al momento de orar, con este método sabrás cuáles 5 salmos debes considerar en cualquier día.

            b. Te permitirá toparte con cada uno de los salmos de manera regular y sistemática.

 

6. Saquemos un momento para orar el Salmo 16:1-6. ¿Cómo oraríamos este salmo?

 

            a. “Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado”. 

 

            b. “Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor; No hay para mí bien fuera de ti.” 

 

            c. “Para los santos que están en la tierra, Y para los íntegros, es toda mi complacencia”. 

 

            d. “Se multiplicarán los dolores de aquellos que sirven diligentes a otro dios.  No ofreceré yo sus libaciones de sangre, Ni en mis labios tomaré sus nombres.”

 

            e. “Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; Tú sustentas mi suerte.”

 

            f. “Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, Y es hermosa la heredad que me ha tocado.”

 

V. Orando otras Secciones de la Biblia

 

1. John Piper: “Para mí es absolutamente esencial que mis oraciones sean guiadas, saturadas, sostenidas y controladas por la Palabra de Dios”.

 

2. Muchas de las cartas del NT contienen oraciones del apóstol Pablo, entre otros. Estas cartas pueden ser oradas por los creyentes tal y como están escritas en el texto (Ef. 1:15-23; 3:14-21; Fil. 1:9-11). Mucho del contenido de estas cartas requiere muy poco esfuerzo para personalizarlas en oración. Pero, es normal que requieran una pequeña modificación adicional. ¿Por qué? Porque normalmente los salmos son dirigidos al Señor y pueden ser orados palabra por palabra. Pero con las cartas hay que hacer una pequeña modificación. Por ejemplo: Romanos 8:1 “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús”. No es una oración dirigida a Dios sino a la Iglesia. Para convertir este versículo en oración, no se requiere más que palabras como estas: “Gracias, Señor, porque soy libre de la condenación por Cristo Jesús”.  Nunca olvidando lo que Pablo dijo en 1 Corintios 14:15 “¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento.

 

3. ¿Cómo oraríamos 1 Tesalonicenses 2:1? “Porque vosotros mismos sabéis, hermanos, que nuestra visita a vosotros no resultó vana”. Podríamos orar así: “Gracias, Señor, por aquel siervo que me trajo el evangelio. Gracias por su fidelidad al compartir las palabras de vida eterna en Jesús. Gracias por abrir mis ojos a mi necesidad de Tu salvación para que no reciba Tu evangelio en vano.”  

 

4. Ahora bien, hemos visto los Salmos y las cartas del apóstol Pablo. Estos contienen dos géneros literarios distintos: poesía, cartas. ¿Y cómo podemos orar el género literario conocido como la narrativa? A diferencia de los géneros ya visto, el género de la narrativa requiere que hagamos otras modificaciones. Por ejemplo, vayamos a Juan 5:1 “Después de estas cosas había una fiesta de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén.” ¿De qué podemos orar con esas palabras? Lo mejor y más correcto es leer la sección completa para poder tener un entendimiento del pasaje y así orar con entendimiento. Por tanto, leeremos los primeros 9 versículos. Y entonces orar por las ideas amplias, es decir, las grandes pinceladas de esta narrativa. Y ver también cuál es la idea central del pasaje y orar por ella. Por ejemplo, en el caso de Juan 5:3 se menciona que En éstos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, y esto nos podría llevar a orar por alguien enfermo que conocemos, etc.

 

 

VI.  Evaluando la Experiencia

 

1. J. Graham Miller: Para frescura de expresión, para amplitud de comprensión, para elevación del pensamiento, para intimidad del corazón, no hay oración como aquella que se forma a sí misma en las palabras y los pensamientos de las Escrituras.

 

2. ¿Has practicado lo que se te ha enseñado? ¿Has sacado tiempo para orar un salmo en estos días? Si no lo has hecho, hoy lo vamos a hacer. Los salmos para hoy son: el 23, 53, 83, 113, 143. Saca un momento de tu tiempo ahora para que hojees los salmos y escoge uno para orar en estos momentos. Vamos a orar por 10 minutos el salmo que escogiste.

 

3. Testimonios de los que han orado los salmos:

            a. Mi mente ya no divaga

            b. Mi oración fue más acerca de Dios y menos acerca de mí

            c. El tiempo fue demasiados corto

            d. Parece una conversación real con una persona real

            e. El salmo habló de manera directa sobre mi situación actual

            f. He pensado más en lo que la Biblia dice

            g. Tuve mayor certeza de que estaba orando de acuerdo a la voluntad de Dios

            h. He orado por cosas por las que normalmente no oro

            i. Ya no digo las mismas cosas de siempre sobre los mismo de siempre

 

4. El testimonio de Jesús es la Cruz. Mientras Jesús estaba en la Cruz se cumplía todo lo que Dios había revelado en el AT acerca de su muerte. Durante el tiempo que estuvo colgado en el madero Jesús pronunció siete palabras o siete pequeñas oraciones. El no solo pronunció esas palabras, sino que oró esas palabras. Tenemos que una de las siete palabras fue una cita del Salmo 22:1 “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”. (Mateo 27:46). Este salmo mesiánico se cumple no solo en el versículo 1 sino también en otros versículos. Por ejemplo: Salmo 22:7-8 se cumple en Mateo 27:39, 43. Salmo 22:18 se cumple en Mateo 27:35. Y al finalizar su calvario en la Cruz Jesús dice en Lucas 23:46 “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”, lo cual es una cita del Salmo 31:5.   En todo esto vemos cuán queridos eran los salmos al Señor Jesucristo.

 

5. El testimonio de la Iglesia en el libro de los Hechos. Cuando fueron libertados Pedro y Juan fueron a los suyos y levantaron la voz para orar. Busquemos Hechos 4:24-30 “Y ellos, habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron: Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay; que por boca de David tu siervo dijiste: ¿Por qué se amotinan las gentes, Y los pueblos piensan cosas vanas? Se reunieron los reyes de la tierra, Y los príncipes se juntaron en uno Contra el Señor, y contra su Cristo. Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera. Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús.” ¿Qué hizo la Iglesia? La iglesia oró el Salmo 2:1-2. Jesús, los apóstoles y la Iglesia primitiva oraban los salmos. ¿Y nosotros qué haremos?

 

Jesús en cada Página del Antiguo Testamento

Jesús en cada página del Antiguo Testamento

Por: David Murray

Adaptado por: Lcdo. Roberto Quiñones Cardona

 

III. La Respuesta de Jesús

 

1. Tres cuartas partes de nuestra Biblia cubre el AT. Para muchos hoy día el contenido de esa porción de la biblia es desconocido. La historia bíblica no es conocida. Alguien se pudiera preguntar. ¿Por qué estudiar el AT si estamos viviendo en la época del NT? La respuesta es porque el AT trata acerca del mismo tema.  ¿De qué trata el AT? El AT trata acerca de Jesús.

 

2. Eso fue lo que Jesús les dijo a sus discípulos. Busquemos Lucas 24:25-26 “Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?” Fíjate, Jesús reprende su ignorancia. Entonces les da a sus discípulos una clara interpretación del AT, pero a la luz de los hechos recientes en la historia de la salvación. En otras palabras, Jesús usó la luz de los acontecimientos del NT para predicar del AT.

 

3. Para poder entender el AT debemos ir primero a Cristo y Él nos dirigirá a estudiar el AT en la luz del evangelio. Es decir, el evangelio interpretará el AT al mostrarnos su meta y su significado.

 

4. Así que el sermón de Jesús en el camino a Emaús tenía como título: “Las cosas acerca de Él”. Y Jesús utilizó a Moisés, a todos los profetas y todas las Escrituras para probar su caso. Y el pasaje de Lucas 24:25-26 nos dice que todo el AT trata acerca de Jesús, específicamente: sus padecimientos y su entrada en gloria; es decir: su muerte y su resurrección o ascensión. Jesús es el clímax y el cumplimiento de todo lo que el AT enseña.

 

5. El AT trata acerca de Cristo. Los santos del AT tuvieron fe en Cristo, en el Mesías que iba a venir. Su fe no era una fe general acerca de Dios sino fe en Cristo, el que iba a venir a destruir las obras de Satanás. Busquemos Juan 8:56 “Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó.” No dice que Abraham vio a Cristo, sino que vio el día de Cristo. Es decir, Abraham que vivió 2,000 años antes de Cristo creyó en la promesa que el Cristo vendría a salvar el mundo por su muerte. Esto no enseña que Abraham no era meramente un judío que creía en Jehová solamente sino un hermano cristiano. Su fe fue una fe gozosa centrada en el Mesías.

 

6. Gálatas 3:8 “Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.” Pablo nos habla aquí de la buena nueva. ¿Y qué es la buena nueva? ¿Qué significa la palabra evangelio? Buenas nuevas. Así que si cambiamos la palabra buena nueva por la palabra evangelio que estaría diciendo Pablo aquí: Dios… dio de antemano el evangelio a Abraham, diciendo: En ti será benditas todas las naciones de la tierra. ¿Qué significa esto? Dios les estaba diciendo a Abraham que el Redentor que bendeciría al mundo vendría de tu familia. Por eso Pablo dice que Dios le predicó el evangelio a Abraham. Obviamente, Abraham no recibió toda la información acerca del evangelio. Pero tuvo suficiente información del evangelio para obedecer el llamado de Dios por medio de la fe y así ver el día de Cristo y así regocijarse.

 

7. Esto es sumamente importante porque nos enseña que los santos del AT no tenían un evangelio distinto al nuestro. Ambos creemos en un mismo evangelio. Claro está hay unas diferencias:

            a. el vocabulario es diferente

            b. la claridad es diferente (Abraham creó en las sombras, nosotros en la luz del sol)

            c. la dirección fue diferente (Abraham miró hacia al frente a la venida futura de Jesús, pero nosotros miramos hacia atrás, porque El ya vino).

 

            Pero la esencia y el enfoque es el mismo.

 

8. Juan 5:39, 46 “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; Porque si creyeseis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él.” Mira lo que Jesús dice aquí acerca de que trata el AT:

            a. el AT da testimonio de mí

            b. Moisés escribió de mí

            c. si creyeres a Moisés creerías en mí.

 

9. Según Jesús mismo, ¿de qué trata el AT? Trata acerca de El mismo, de Jesús.

 

IV. La Respuesta de Pedro

 

1. Estamos estudiando algunos pasajes bíblicos que nos ayudan a confirmar que el AT trata principalmente acerca de Jesús. Jesús es el centro de toda la Biblia y de toda la revelación. Su Persona y su Obra es el tema principal. No es el único tema, pero es el tema principal. Si tenemos esto en mente será la llave que nos abrirá las páginas del AT para poder entender bien la palabra de Dios. Veamos lo que dice Pedro al respecto.

 

2. Pero nos dice lo mismo que dijo Jesús con respecto al tema principal del AT. Busquemos 1 Pedro 1:10-12 “Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos. A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles.” Hay varios puntos aquí:

            a. El Espíritu de Cristo, es decir, el Espíritu Santo estaba en los profetas.

            b. La vendida de Cristo era el punto de enfoque primario de la obra del Espíritu Santo en la actividad profética en el AT.

            c. Los profetas enfocaron su atención en la salvación y profetizaron de la gracia destinada a nosotros. 

            d. Así que no solo predicaron acerca de la salvación por gracia en el AT, sino que esta sería lograda por los sufrimientos de Cristo.

 

3. Pedro nos dice que los profetas profetizaron. Pero, ¿entendieron ellos el mensaje que se estaba profetizando? ¿Qué nos dice Pedro que hicieron los profetas con esas predicciones? Ellos inquirieron y diligentemente indagaron. Ellos las estudiaron con esmero. Por tanto, no fue algo que lo entendieron inmediatamente. Ellos tuvieron que escudriñar y analizar las predicciones. ¿Específicamente que escudriñaron? Ellos escudriñaron qué personas y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo…, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo y las glorias que vendrían tras ellos. Las profecías apuntaban a Cristo.

 

4. Entonces, según Pedro, los profetas sabían que sus predicciones iban a ser mejor entendidas por las generaciones futuras.

 

5. ¿Cuánto acerca de Cristo conocían? ¿Era solo unas ideas vagas, generales o había más detalles? No cabe la menor duda que el NT nos da muchos detalles respecto a Cristo. Pero el AT nos da algunos detalles específicos sobre el Mesías incluso sobre su vida emocional al momento de su muerte. Salmo 22:1 “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”. Salmo 69 e Isaías 53, dan mucho detalle acerca del Mesías. Los salmos nos hablan de la traición del Mesías, de que no quebraran sus huesos, etc.

 

6. Así que el contenido en esencia fue el mismo. Pero luego de Pentecostés hubo una diferencia. El mensaje fue acompañado de una mayor medida del Espíritu Santo enviado desde el cielo, dando a la predicación mayor poder y mayor iluminación en las mentes de los oyentes. 

 

 

V. La Respuesta de Pablo

 

1. Continuamos contestando la pregunta, ¿De qué trata el AT? Hemos visto que tanto Jesús como Pedro nos enseñan que el AT trata acerca de Jesús. Y la pregunta que debemos hacernos es, si es eso mismo lo que enseña Pablo.

 

2. Lo primero que podemos notar es que Pablo nos habla acerca de la gracia de Dios en el AT. Pero también vemos que Pablo habla en términos fuertes acerca de la ley y su poder condenador. ¿Cómo podemos entender esto a la luz de lo que Jesús y Pedro nos enseñaron? En nuestro estudio analizaremos brevemente dos pasajes importantes sobre este tema: Gálatas 3 y 4; 2 Corintios 3:6-18.

 

3. Gálatas 3 y 4. A primera vista, uno podría pensar que Pablo habla en términos negativos acerca de la ley del AT. Pero cuando lo leemos con detenimiento nos daremos cuenta que lo que Pablo está haciendo es distinguiendo entre el correcto entendimiento del AT del enredo y perversión que los judaizantes legalistas enseñaban. Es decir, la oposición de Pablo no fue al AT per se sino al error que los judaizantes tenían acerca del AT. Los judaizantes estaban enseñando que los creyentes tenían que obedecer los 10 mandamientos y la ley ceremonial para la salvación. La obra de Jesús no era suficiente para la salvación. Necesitaban algo más que Cristo, obediencia a la ley moral y ceremonial como base para la salvación. En cambio, Pablo predicaba la suficiencia de Cristo, quien obedeció la ley moral para los pecadores, quien sufrió la pena de la ley y quien abolió los rituales de la ley ceremonial cuando los cumplió.

 

4. Para Pablo la actitud de los gálatas era absurda.  Por Cristo son ya libres, porque quieren volver a ser esclavizados. Entonces Pablo les demuestra que nunca ha sido la intensión de Dios salvar a los pecadores por sus obras. Gálatas 2:16 “sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.”

 

5. Entonces Pablo por medio de la alegoría entre el hijo de la promesa y el hijo de la esclava les enseñó a los gálatas y a nosotros que el AT y el pacto sinaítico era un pacto no de obras sino de gracia. Esto es súper importante. Cuando Dios estableció el pacto en el Monte Sinaí, cuando Dios dio los 10 mandamientos e instituyó los rituales del judaísmo no estaba creando un pacto de obras: haz esto y vivirás sino un pacto de gracia: cree y sé salvo. En otras palabras, el pacto sinaítico es una revelación de Jesús y su salvación por gracia.

 

6. Vamos a dar 4 argumentos que prueban que el AT y el pacto con Moisés fue un pacto de gracia y no de obras.   

            a. El pacto sinaítico fue precedido por la gracia de Dios. Antes de Dios darles los 10 mandamientos ya Él les había dado la pascua y su celebración. El cordero pascual era símbolo de Cristo. Pablo dice en 1 Corintios 5:7 “nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.”

            b. El pacto sinaítico fue establecido en el contexto de la gracia de Dios. Éxodos 19:4-5 “Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí. Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra.” Aquí Dios revela su gracia aun antes de darle la ley moral resumida en los 10 mandamientos. La redención de Egipto los introdujo en una relación con Dios sobre la cual ellos iban a responder con gratitud. En otras palabras, es como si Dios les dijera: Como han sido redimidos y han entrado en una relación conmigo ahora tienen algunas reglas para ayudarles a demostrar tu gratitud y mantener nuestra relación saludable y feliz. Dios se asegura de esto al recordárselos en el prefacio a los 10 mandamientos en Éxodos 20:1-2 “Y habló Dios todas estas palabras, diciendo:
Yo soy Jehová tu Dios
[relación], que te saqué de la tierra de Egipto [redención], de casa de servidumbre.” Así que redención y relación o como en este caso relación y redención preceden a los mandamientos para expresar gratitud. Eso mismo enseñó Jesús en Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos.” La obediencia a los mandamientos es evidencia de que amamos a Jesús y es una expresión de gratitud por la relación redentora que poseemos con Jesús.

            c. El pacto del Sinaí señala a nuestra necesidad de la gracia de Dios. Pablo nos dice que la ley no procuraba cancelar las promesas de la gracia. Gálatas 3:17, 19, 21 “Esto, pues, digo: El pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo, la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa. 19. Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador. 21 ¿Luego la ley es contraria a las promesas de Dios? En ninguna manera; porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley”.  Fíjate lo que dice Pablo: el pacto previamente ratificado por Dios con Cristo, ¿cuál es ese pacto que vino 430 años antes de la ley? El pacto Abrahámico: en tu simiente [la cual es Cristo] serían benditas todas las familias de la tierra (Génesis 22:18).  Nos dice que la ley de Moisés no abrogó ni invalidó la promesa. ¿Para qué fue dada entonces? Por causa de las transgresiones. ¿Qué quiere decir? La ley fue dada para definirnos e instruirnos qué es el pecado. Pablo dijo que él no conocería el pecado hasta que la ley le dice no codiciarás. Por tanto, la ley nos define qué es el pecado como una violación a la ley de Dios. Así que la ley nos convence de pecado y así nos lleva a la necesidad de la gracia de Dios, a Cristo Jesús. Es un ayo que nos lleva a la simiente a quien fue hecha las promesas.

            d. El pacto sinaítico nos enseña cómo debemos responder a la gracia que Dios nos ha dado. El pacto sinaítico nos habla de gracia, de obediencia y de recompensa. Y algunos lo relacionan así: obediencia entonces recompensa con gracia. El orden es al revés: gracia entonces obediencia y recompensa. Dios nos da su gracia gratuitamente y promete recompensar nuestra obediencia como expresión de gratitud.

 

7. Así que el pacto de Sinaí fue un pacto de gracia. El evangelio de Abraham fue el evangelio de Moisés. Hebreos 11 nos dice que Moisés caminó por fe Hebreos 11:24, 27-29 “Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón. 27 Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible. 28 Por la fe celebró la pascua y la aspersión de la sangre, para que el que destruía a los primogénitos no los tocase a ellos. 29 Por la fe pasaron el Mar Rojo como por tierra seca; e intentando los egipcios hacer lo mismo, fueron ahogados”. Es más, se nos dice que Moisés tuvo fe en Jesús Hebreos 11:26 “teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón”.  

 

8. Así que la mezcla de ley y gracia como fundamento de salvación, esfuerzo humano y promesa divina debe ser rechazado.

 

9. 2 Corintios 3:6-18. Pablo tiene palabras fuertes con respecto al AT. Nos dice que “la ley mata”, nos habla del “ministerio de muerte grabado con letras en piedras” y nos habla del “ministerio de condenación”. Y nos contrasta el NT con: “el Espíritu da vida”,el ministerio del Espíritu” y “el ministerio de justificación”. ¿Qué quiere decir Pablo con esos contrastes? Al hablar del ministerio grabado con letras en piedras sin lugar a dudas se refiere a los 10 mandamientos que fueron grabados en piedra. ¿Qué significa? Que los 10 mandamientos tomados por separados y fuera del contexto de la gracia, obedeciéndolos sin fe en Jesús o la obra del Espíritu Santo son una letra que mata y condena. Agustín dijo: Si el Espíritu de gracia está ausente, la ley está presente solo para acusarnos y matarnos”. El que Moisés se pusiera un velo era para que ellos “no fijaran la vista en el fin de aquello que había de ser abolido” (2 Corintios 3:13).

 

 

VI. La Respuesta de Juan

 

1. Repasemos brevemente lo que hemos aprendido hasta ahora. ¿De qué trata el AT?

            a. según Jesús: Trata acerca de Él. Inclusive Abraham se gozó de ver el día de Cristo y gozarse de ello. Juan 8:56 “Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó.” Jesús les dice a los judíos que escudriñan las Escrituras que el AT da testimonio de Él, Moisés escribió de Él y si creen a Moisés, es decir, sus escritos creerían en El. Juan 5:39, 46 “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; Porque si creyeseis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él.”

 

            b. según Pedro: Tratan acerca de Jesús, sus sufrimientos y su gloria o exaltación. 1 Pedro 1:10-12 “Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos.

 

            c. según Pablo: el AT es una administración de gracia y no de obras. Antes de darles la ley moral o los 10 mandamientos ya el pueblo de Israel gozaba de una relación salvífica con Dios fruto de la redención. Éxodos 20:1-2 “Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: Yo soy Jehová tu Dios [relación], que te saqué de la tierra de Egipto [redención], de casa de servidumbre.” La ley fue dada para enseñarles como expresar su agradecimiento a Dios y como por medio de la observancia de ella mantener saludable y feliz. Y la ley dada 430 después del pacto Abrahámico no anuló dicho pacto. La ley no invalidó la promesa de que es en Cristo y solo por Cristo que todas las familias de la tierra serán bendecidas. Gálatas 3:17 “Esto, pues, digo: El pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo, la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa. Dios nunca dio la ley como un medio para merecer, ganar, comprar la salvación.

 

2. ¿Y qué nos dice el apóstol Juan? Hay un versículo en el evangelio de Juan que podría dar a entender que lo que hemos estudiado hasta ahora no es correcto. Vamos a verlo. Juan 1:17 “Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.” A simple vista podríamos decir lo siguiente: Juan dice que la ley vino por medio de Moisés, pero la gracia vino por medio de Jesús y esto significa que no había gracia en el AT y no hay ley en el NT. ¿Es eso lo que Juan quiso decir? La respuesta es NO. Para poder entender esto vamos a dar una ilustración. De momento pasamos por un sitio y vemos una gasolinera Puma. Y es una gasolinera que nos queda cerca de casa, pasamos por esa ruta y aunque no la tiene muy barata la gasolina como nos queda en el camino de vez en cuando paramos allí. Pero al tiempo la gasolinera cierra. Al cabo de cinco meses la vuelven a abrir. Es la misma gasolinera, pero el precio es más barato, más competitivo. Y ahora paramos más seguido. ¿Qué ha pasado, por qué la diferencia? Es la misma gasolinera, es la misma gasolina, la misma marca. Pero hay una diferencia. Hay un letrero que dice: Bajo Nueva Administración. Eso mismo es lo que nos está diciendo Juan aquí. La historia de la Biblia es la historia de la Administración de la Gracia. Es la misma gracia que había sido otorgada en el AT pero ahora es administrada directamente y solo por medio de Jesús.  No es un contraste entre la ley versus la gracia, sino un contraste relativo: menos gracia versus más gracia. RSB: La gracia y la verdad existían verdaderamente en los días de Moisés, pero fueron revelados plenamente en la venida de Cristo.

 

*La próxima clase entones comenzamos a ver a Jesús más directamente en el AT. Hasta ahora hemos visto varios versículos bíblicos que nos arrojan luz acerca de cómo debemos ver y entender el AT. Desde el próximo domingo iremos al grano. Próximo tema: Descubriendo a Jesús en la Creación.

 

VII. El Planeta de Cristo: Descubriendo a Jesús en la Creación

1. Cuando leemos los primeros dos o tres capítulos del Génesis muchas veces pensamos acerca de cómo esto es compatible con la ciencia de hoy día. Si alguien nos preguntara que tiene que ver los primeros dos capítulos del Génesis la mayoría de nosotros contestaría: no mucho, excepto tal vez el pasaje del proto-evangelio que tanto se ha enfatizado en la iglesia.

2. Lo interesante de todo esto es que los primeros capítulos de Génesis tratan también acerca de Jesús. Hemos visto que todo el AT trata acerca de Jesús. Y estos primeros capítulos también. Y eso es lo que vamos a hacer hoy. Vamos a ver a Jesús en estos capítulos. Y al hacerlo nos dará un nuevo entendimiento acerca de la Biblia.  Recordamos que estudiamos el AT con la luz que nos arroja el NT. Ahora bien, ¿por dónde comenzamos?

3. Busquemos Colosenses 1:16 “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él”. Pablo nos dice que todo ha sido creado por medio de Cristo y para él, para su gloria. ¿Qué relación tiene la creación con Jesús? Toda relación por cuanto Él es el Creador de todo lo que existe. 

4. No nos olvidemos que Moisés escribió estos capítulos para enseñarles a los israelitas acerca de su Redentor, y para que buscaran a aquel Redentor que es mayor que Moisés y cuya redención es mayor que la redención física de la esclavitud en Egipto.

5. En NT no solo nos lleva a ver a Jesús como Creador sino a ver Su creación en conexión con Su redención. Busquemos Juan 1:1-3 “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.” V.14 “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.” Antes del principio de la creación el Verbo era, y fue el Verbo quien creó todas las cosas y fue ese mismo Verbo el que se encarnó, fue hecho carne y es nuestro Redentor. Creación y Redención están conectados. Por tanto, los primeros capítulos son acerca de Su Persona y Obra.

6. A la luz de la Biblia, el plan de salvación fue pactado antes de la creación. Había un plan de redención antes de la creación (Efesios 1:4). Por eso la Biblia nos habla en Apocalipsis 13:8 “del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo.” ¿Cómo fue inmolado desde el principio si fue inmolado hace dos mil años atrás? Porque en el decreto de Dios, en su plan ya estaba planificada su muerte y era un hecho seguro en el plan de Dios. Se nos habla que la obra de salvación de Cristo como cordero en 1 Pedro 1:20 “ya destinado desde antes de la fundación del mundo”. En otras palabras, el Dios Trino y Uno planificó salvar el mundo antes de crearlo. Lo creó con miras a redimirlo. Ya Dios sabía que el hombre iba a pecar y proveyó un Salvador aun antes de crear este mundo. Antes de que Dios dijera: Sea la luz, ya Dios había planificado la salvación.

7. Entonces, la creación es el escenario en donde el drama de la Redención toma lugar. Así que cuando Jesús diseñó este mundo, El diseñó la escenografía, los actores, los elementos esenciales para levar a cabo la salvación.

8. Por eso la Biblia describe la salvación nuestra con un vocabulario de la creación. Es decir, la mejor forma de entender nuestra salvación y nuestro Salvador es al estudiar la historia de la creación. Por ejemplo: El hizo a la humanidad a Su propia imagen (Génesis 1:27). En Colosenses 1:15 Jesús es descrito como la “imagen del Dios invisible”, obviamente su Imagen perfecta. Y aunque nosotros perdimos esa imagen por la caída, la Biblia describe la salvación como la restauración de esa imagen de Dios perdida en Colosenses 3:10 “y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno”. Esa imagen restaurada es la imagen de Cristo. Pablo dice en Romanos 8:29 que Dios nos “predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo”.

9. Adán ejercía el oficio de profeta, sacerdote y rey. ¿Con qué fin? Para enseñarnos quién es el Redentor y cómo El nos redime. Como profeta: recibió la Palabra y mandamientos de Dios; como sacerdote: consagró su trabajo a su Dios; como rey: gobernó sobre la creación. Y aunque Adán pecó y cayó del estado de inocencia, Jesús asumió esos mismos oficios, cumplió perfectamente la ley de Dios y por su obediencia nos hace profetas, sacerdotes y reyes de nuevo.

10.  Cuando miramos a la creación vemos cuando diverso es. Y nos lleva a preguntar por qué tanta variedad y diversidad en este mundo. En parte para enseñarnos por medio de los animales, las cosas de la creación, etc. acerca del camino de salvación. En otras palabras, Jesús estaba preparándonos ayudas visuales del camino de salvación. Por ejemplo: El creó las ovejas para enseñarnos que El es el buen pastor (Juan 10). Creó las aves para enseñarnos a que vivamos una vida menos ansiosa (Mateo 6:25-27). Creó los camellos para enseñarnos cuán difícil lo es entrar a los cielos a los que confían en las riquezas (Mateo 19:24). Creó los lirios y las rosas para enseñarnos cuán hermoso es El (Cantares 2:1). Creó el agua para enseñarnos cómo El refresca y revive al sediento (Juan 4:14). Nada de esto es pura casualidad. El las creó con un propósito. El creó todos los accesorios de la salvación: la madera en la cual sería crucificado, el metal usado para clavarlo en la cruz y la espada que traspasó su costado, etc.  

11. Una de las cosas que no nos dice Génesis es, cuándo fueron creados los ángeles. Hay mucha especulación al respecto. Algunos creen que fueron creados antes de la creación basados en Job 38:7 “Cuando alababan todas las estrellas del alba, Y se regocijaban todos los hijos de Dios?”. Pero otros entienden que la creación es el primer acto creativo de Dios y por tanto fueron creados durante la semana de la creación. Irrespectivamente, la Biblia no nos dice que Dios los creó porque los necesitara. Fueron creados porque nosotros, como seres humanos pecadores que seríamos los íbamos a necesitar. Ellos fueron creados, entre otras cosas, para ministrarnos. Hablando acerca de los ángeles dice Hebreos 1:14 “¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?”. Y aunque Jesús como Dios que es no los necesita, como hombre sí los llegó a necesitar. El los creó porque sabía que los necesitaría para ministrar a sus necesidades humanas después de su tentación. Busquemos Marcos 1:13 “Y estuvo allí en el desierto cuarenta días, y era tentado por Satanás, y estaba con las fieras; y los ángeles le servían.” Los ángeles son nuestros asistentes en la obra de salvación.

12. En la semana de la creación vemos que hay un orden y un progreso lógico. Dios creó el mar antes de crear los peces, creó la tierra antes de crear los animales. Claro está, Dios es soberano. Pudo haberlos creado a todos en un solo momento. Pero hay un orden lógico. ¿Con qué propósito? Para ilustrarnos cómo la salvación avanza y progresa en nosotros. A Israel Moisés les dice: Dios los sacó de Egipto y los llevará a la Tierra Prometida. De la nada, allí en Egipto, Dios les dio vida. De la oscuridad los llevó a la luz. El los halló sin forma y vacíos y los moldeó y los llenó como una nación. Si queremos saber a qué se asemeja nuestra salvación podemos ir a Génesis para ver los paralelos, las semejanzas. Podemos ver 6 de ellas:

            a. Tanto la creación como la salvación comienzan con la obra del Espíritu de Dios que da vida. Génesis 1:2 “Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.”  Juan 6:63 “El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.” El Espíritu es el Espíritu de Dios, que en el NT se nos enseña que es el Espíritu Santo.

            b. Tanto la creación de la vida como de la salvación comienzan con la luz. Génesis 1:3; 2 Corintios 4:6 “Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.”

            c. Tanto la luz de la creación como la luz de la salvación son separadas de las tinieblas. Génesis 1:4; 1 Tesalonicenses 5:5 “Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.”

            d. Tanto la creación como la salvación producen frutos. Génesis 1:11; Gálatas 5:22-23. El fruto del Espíritu.

            e. Tanto la creación y la salvación se mueven hacia el clímax de la humanidad hecha a la imagen de Dios. Génesis 1:27; Romanos 8:28-29 “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.”; Colosenses 3:10 “y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno,”.

            f. Tanto la creación como la salvación terminan con control y dominio. Génesis 1:28-31; Romanos 16:20 “Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies.”; Efesios 1:3; Hebreos 2:6-9

13. ¿Actuó Adán solo para sí mismo o actuó Adán para nosotros también? A la luz de la Biblia en base a las consecuencias del pecado, sabemos que Adán actuó como nuestro representante. El representó a toda la humanidad. Por eso cuando él cayó todos nosotros caímos con él. Y aquí hay un paralelo que nos ilustra lo que Jesús hace. Así como por la desobediencia de uno, Adán, los muchos son constituidos pecadores, de la misma manera por la obediencia de uno, Jesús, los muchos son constituidos justos delante de Dios. Romanos 5:19 “Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.” Entendemos la obra del último Adán al entender la obra del primer Adán.

14. Génesis 1-2 nos enseña también acerca de las ventajas de la salvación. Jesús instituyó el día de reposo y el matrimonio para enfatizar las ventajas de la salvación.  Así como el pecado produce cansancio y separación, la salvación produce descanso y una relación. El reposo señala al reposo de la salvación y al reposo de la vida eterna. El matrimonio en el Edén señala al matrimonio entre Jesús y la iglesia tanto en la tierra como en los cielos. Efesios 5:24-27; Apocalipsis 19:9.

15. Los cielos fueron creados desde el principio y no para poner a los redimidos luego de ser salvados porque no sabemos qué hacer con ellos. Por eso se nos dice en Mateo 25:34 “Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.”

16. Toda la narrativa de la creación nos lleva a conocer quién es Dios. Él es todopoderoso (la creación debe su existencia El: Jesús calma los vientos), Él es sabio (hay progreso y orden en la creación), Él es bueno (la creación está llena de variedad, invención, etc.).

17. Hemos visto que la creación es una imagen de la nueva re-creación espiritual. Entonces podemos decir que lo material es imagen de lo espiritual. Esta tierra es imagen de la tierra celestial. El Edén era imagen del reino de los cielos, del paraíso. Lo finito de lo infinito. Lo temporal de lo eterno. 

 

VIII. El Pueblo de Cristo: Viendo a Jesús en los Personajes del Antiguo Testamento

1. Es bien común utilizar los personajes y los acontecimientos del Antiguo Testamento para extraer, principalmente, alguna enseñanza moral o ética. Por ejemplo: vemos la lucha de David contra Goliat y concluimos que la enseñanza del pasaje es: ser valientes como David lo fue; no tengamos temor a los gigantes en la vida sea esto: problemas, enfermedades, temores, etc.  O de Moisés cuando golpeó la roca dos veces: debemos tener auto-control y no exasperarnos. ¿Es esa la manera de acercarnos a esos personajes de la Biblia? ¿Es esa la enseñanza principal de esas historias?

2. Algunos han reaccionado a esta situación al punto de decir que no debemos hacer ninguna aplicación personal de los personajes bíblicos. Que la Biblia no es un libro de ética ni un manual para resolver problemas personales. Claro está, hay un peligro que es real. Y es el ver la Biblia, sobre todo el AT como un libro exclusivamente devocional. En centrarnos en lo que el hombre debe hacer y no en lo que Dios hace por el hombre. De perder esto de perspectiva podríamos hacer de la Biblia un libro antropocéntrico en vez de un libro teocéntrico; un libro de auto-perfección (self-improvement), en vez de un libro de historia redentora. No debemos separar las historias del AT del marco de la historia redentora. La historia principal de la Biblia es la historia de la salvación cuyo personaje central es el Dios Trino en la Persona de su Hijo en el poder del Espíritu Santo.

3. Claro está, la Biblia usa las biografías de los personajes bíblicos para enseñarnos cómo creer y cómo actuar. Es más, Pablo nos dice que las cosas que se escribieron en el AT fueron escritas como ejemplos para nosotros. Romanos 15:4 “Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza”. 1 Corintios 10:1, 6, 11 “Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; V. 6 Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. V. 11 Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos”. Santiago nos señala a Job y a Elías como ejemplo a imitar. Santiago 5:10-11, 17 “Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor. He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo V. 17 Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses”. Y aún Jesús mismo nos dice en Lucas 17:32 “Acordaos de la mujer de Lot”.

4. ¿Cómo solucionar esta aparente tensión? Debemos acercarnos a estas biografías de una manera Cristo-céntrica. Queremos compartir algunas guías que nos deben ayudar en nuestro estudio de estos personajes bíblicos:

            a. Siempre mantén a Dios en el trasfondo de toda la historia

            b. Hay que distinguir entre la moralidad cristiana del mero moralismo al entender que necesitamos de la gracia de Jesús para poder obedecer cualquier mandamiento y necesitamos su perdón cuando fallamos.

            c. Relaciona toda historia al marco del plan de la salvación.

            d. Trata de buscar a Jesús cuando estudies el pueblo de Jesús.

            e. Busca el propósito principal de la historia para la audiencia original.

            f. Incluye las perspectivas corporativas y eternas cuando estudies las vidas de estos personajes.

5. Veamos esto es algunos ejemplos. Nos vamos a acercar a estos personajes de forma Cristo-céntrica. Y vamos a ver la Persona y la Obra de Jesús. El primer punto: El Control de Jesús. No olvidemos que aunque el pasaje no mencione a Jesús explícitamente o indirectamente, Jesús está presente en todo momento. Con respecto al control de Jesús en la fe de Abraham y en la paciencia de Job. Sabemos que Jesús, como Rey soberano y como Dios ordenó las providencias que cayeron sobre sus vidas y creemos que la fe de estos hombres fue una fe y paciencia producida por Jesús en sus almas. Romanos 4:1-3; Santiago 5:11.

6. El segundo punto: El Carácter de Jesús. En muchos personajes podemos ver la obra del Espíritu de Cristo moldeando la vida de este personaje, que no es otra cosa que formando el carácter de Cristo en ellos. Así que por analogía vemos a Jesús porque ellos son como El. Un ejemplo lo podemos ver en el perdón por José de la traición de sus hermanos y su aceptación de sus personas. Sin dudas refleja el espíritu de José en su vida. En esto José es la perfecta analogía del espíritu y el corazón perdonador de Jesús.

7. El tercer punto: La Iglesia de Jesús. No olvidemos que la Revelación de Dios fue dada a la Iglesia para que ésta conociera quién es Dios y cómo será era el Mesías que viene. Desde Génesis 3:15 sabemos que había la expectativa de la simiente de la mujer que destruiría a la serpiente y a su simiente. Dios incrementó esa revelación y esa claridad con respecto a quién y cómo sería el Salvador. Moisés en Deuteronomio 18:15 les dice que: “Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis”.   Así que cuando leemos el AT debemos preguntarnos como se preguntaban los israelitas: ¿cómo sería el Mesías? Por ejemplo: si miramos el libro de Rut y nos preguntáramos ¿cómo sería el Mesías, el Salvador?, entonces nuestra mirada se desviaría de Rut a Booz. ¿Cómo así? Booz es el go’el, es decir el pariente cercano que puede redimir. Rut 2:20 “Y dijo Noemí a su nuera: Sea él bendito de Jehová, pues que no ha rehusado a los vivos la benevolencia que tuvo para con los que han muerto. Después le dijo Noemí: Nuestro pariente es aquel varón, y uno de los que pueden redimirnos.” Aquí vemos dos elementos importantes: relación y redención. El go’el es el miembro cercano de una familia que se levanta para defender, proteger y proveer para el necesitado. Esa palabra se ha usado de Dios cuando redimió a Israel de Egipto. Y es usada por los profetas para describir la futura redención que Dios cumpliría. Entonces, ¿cómo sería el Mesías? El Mesías sería como Booz, quien es nuestro pariente cercano que nos redimió no solo de la culpa del pecado sino de la miseria del pecado. Es interesante que el libro de Rut termina con una genealogía en Rut 4:17-22 “Y le dieron nombre las vecinas, diciendo: Le ha nacido un hijo a Noemí; y lo llamaron Obed. Este es padre de Isaí, padre de David. Estas son las generaciones de Fares: Fares engendró a Hezrón, Hezrón engendró a Ram, y Ram engendró a Aminadab, Aminadab engendró a Naasón, y Naasón engendró a Salmón, Salmón engendró a Booz, y Booz engendró a Obed, Obed engendró a Isaí, e Isaí engendró a David.” que conecta a Booz con el Rey David. ¿Y por qué es importante esa conexión? Porque el Mesías es hijo de David y heredero del trono de David como Rey de su pueblo.

8. El cuarto punto: Los Crímenes contra Jesús. Cuando los creyentes del At quebrantaron la ley de Dios ellos quebrantaron aquello que como dice Gálatas 3:19 “fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador”.  Como el Mediador es el Hijo de Dios, las leyes que quebrantaron fueron sus leyes y los castigos fueron los castigos que Él ordenó. Por ejemplo: Cuando David cometió adulterio y asesinó él confesó en el Salmo 51:4 “Contra ti, contra ti solo he pecado,
Y he hecho lo malo delante de tus ojos”
. Sus pecados fueron contra su Salvador, el Hijo de Dios, el Mesías que vendría.

9. El quinto punto. El Contraste con Jesús. Al ver los pecados y las faltas y los fracasos de los santos del AT, podemos contrastarlos con Jesús. Así que, aunque ellos fallaron El no falla; en donde ellos se rindieron Él no se rinde, sino que persevera y en donde fueron derrotados por Satanás El conquista sobre El. Un ejemplo lo vemos en los repetidos fracasos del pueblo de Israel en el desierto cuando fueron tentados. Jesús venció la tentación en el mismo desierto en el que fueron los israelitas tentados. Lucas 4:1-13

10. El sexto punto. La necesidad de Jesús. Todos los pecados del pueblo de Dios llaman por la necesidad de un Salvador. El AT revela constantemente que Dios vendrá a salvar a su pueblo. Así que somos confrontados con la condición caída del ser humano y la necesidad de un Salvador. Por ejemplo: el último libro escrito del AT no es Malaquías sino Nehemías, escrito entre los años 424-410 a.C. La celebración primera de la obediencia del pueblo contrasta con los fracasos finales del libro. Aunque tanto como Esdras y Nehemías comienzan con grandes expectativas sin embrago finalizan en fracaso.   Todo esto es un llamado para algo más, el poder y la gracia de un Salvador victorioso que son falla ni fracasa en sus empresas.

11. El séptimo punto: La Confesión de Jesús. Los israelitas aprendieron por el uso constante de los sacrificios lo que sus pecados merecen: la muerte. El hecho de que se ofrecían continuamente les enseñaba que esa sangre y esos sacrificios no podían salvarlos del pecado. Dice Hebreos 10:4 “porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados”. Los sacrificios les recordaba y les convencía de pecado. Por eso tenían que ofrecerlos con un corazón contrito y humillado. Pero, aunque no podían limpiarlos de pecado ni apaciguar la conciencia, sí podían “purificar” la carne al darles un “perdón” ceremonial que les permitía acercarse físicamente ante Dios para ofrecer sus ofrendas. Ningún israelita pensó que el sacrificio animal era la base de su salvación. Pero les llevaba anhelar en fe por un mejor y más grande sacrificio. Y porque los sacrificios se ofrecían por medio de un sacerdote, el cual era imperfectos como ellos, esto les recordaba la necesidad de un mejor y perfecto mediador. Por ejemplo: David confesó la necesidad de ofrecer los sacrificios con un corazón contrito. Salmo 51:16-17 “Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; No quieres holocausto. Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”. Isaías nos habla de ese sacrificio que realmente salvaría en Isaías 53. Job confesó la necesidad de un árbitro entre él y Dios Job 9:33 “No hay entre nosotros árbitro Que ponga su mano sobre nosotros dos”; y testificó de que esperaba ese Redentor Job 19:25-27 “Yo sé que mi Redentor vive, Y al fin se levantará sobre el polvo; Y después de deshecha esta mi piel, En mi carne he de ver a Dios; Al cual veré por mí mismo, Y mis ojos lo verán, y no otro, Aunque mi corazón desfallece dentro de mí.”

Súper Ocupados

Súper Ocupados

Basado en el libro Crasy Busy por Kevin Deyoung

Adaptado por: Pastor Roberto Quiñones

 

I. Introducción

 

1. ¿Cuán ocupada está tu vida? ¿Cómo esto te afecta o te ha afectado en tu vida personal como cristiano, en tus relaciones con tu familia, tu trabajo?

 

2. Se dice que el estrés de la vida es uno de los factores que causan mayor daño a la salud. Si nosotros trabajáramos por 70 años en un trabajo físico tendríamos menos problemas de salud que los que tenemos hoy día por causa del estrés.

 

3. El estar súpero ocupado no es algo que nunca ha ocurrido. Podemos ver personajes de la historia bíblica y de la historia de la iglesia y ver cuán súper ocupados estaban. Por ejemplo: el evangelio de Marcos nos describe la vida súper ocupada que Jesús tenía.  Marcos 1:14-45. Pero los evangelistas no nos dicen que todos los días de Jesús eran así. Es más, sabemos que Jesús luego de ministrar en Galilea tomó un momento de break en su ministerio y se habla del tiempo de refrigerios de Jesús. Pero para Jesús no implicó un tiempo de vacaciones como hoy día los conocemos. Tuvo un momento de retiro en su ministerio en la región de Tiro y de Sidón.

 

4. En la historia de la iglesia sabemos que hombres de Dios que vivieron vidas súpero ocupadas. Por ejemplo, Juan Calvino. El predicaba casi todos los días de la semana, además de dar clases de teología, predicar dos veces el domingo, tener reuniones con los pastores y el concilio de la ciudad, contestar cartas, recibir personas en su casa, escribir comentarios bíblicos en francés y en latín, trabajando incluso desde la cama cuando estaba enfermo.

 

II. Tres Peligros de Evitar

 

1. Pero hay unos peligros asociados a esto. Hay peligros que nos afectan en nuestra salud física y espiritual que debemos tener presente. Hay tres peligros que debemos evitar en esto de estar súper ocupados. Claro está, el peligro principal para una vida súper ocupada es que ponemos en riesgo nuestra salud espiritual. Ponemos nuestra alma en riesgo. El reto es, por tanto, no dejar que nuestra salud espiritual se deslice. Pero esto es serio. Nuestra vida espiritual está en juego. No que el genuino creyente vaya a perder su salvación, pero sí hacerse mucho daño a él y a los que le rodean, espiritualmente hablando. 

 

2. Primer peligro: Una vida súper ocupada puede arruinar nuestro gozo. Como creyentes nuestra vida debe ser una vida de gozo. Filipenses 4:4 “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!”. Es más, el gozo es uno fruto del Espíritu Santo, Gálatas 5:22 “Mas el fruto del Espíritu es… gozo”. Debemos tener una vida llena de gozo, un gozo perfecto. Juan 15:11 “Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.” Santiago 1:2, incluso nos dice que debemos tener sumo gozo cuando no hallemos en diversas pruebas. Así que una actitud gozosa debe ser lo que caracterice nuestra vida, aun en medio de las pruebas. Pero una vida súper ocupada roba de nuestro gozo. Dice Deyoung: “un estudio encontró que una persona que viaje cada día de su casa a su trabajo experimenta más altos nieles de estrés que un piloto en el ejército o un policía anti-motines”. Sin lugar a dudas que cuando estamos menos ocupados somos más pacientes con nuestros hijos, más atentos a nuestro cónyuge y con tiempo para estar a solas con Dios y escuchar su voz por medio de la lectura de la palabra y orar con calma. Cuando estamos súper ocupados nuestra vida espiritual se deteriora. El que no caigamos en pecados escandalosos y sigamos una vida cristiana normal no significa que nuestro vigor espiritual no haya menguado. Y que éste se manifieste en actitudes no bíblicas en nuestra vida.

 

3. Segundo peligro: Una vida súper ocupada roba nuestro corazón. Jesús mismo lo enseñó en la parábola del sembrador. En Marcos 4:1-20 vemos cómo se manifiesta. El sembrador salió a sembrar la semilla que es la palabra de Dios. Algunas cayeron junto al camino y las aves la devoraron, otras cayeron en pedregales y creció un poco pero se secó porque no tenía raíz profunda y otra cayó entre espinos y estos ahogaron la semilla.  De la que fue sembrada entre espinos Jesús nos dice en Marcos 4:18-19 “Estos son los que fueron sembrados entre espinos: los que oyen la palabra, pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa.” Juan Calvino dijo que el corazón del hombre es un “espeso bosque de espinas”. Jesús menciona como una de las espinas: “los afanes de este siglo”. ¿Por qué los viajes misioneros, los campamentos de verano y las conferencias cristianas son buenísimos para nuestra vida espiritual? Dice Deyoung: porque tú tienes que hacer espacio en tu tiempo para poder asistir a ellas. Entonces, sacas tiempo para pensar, orar y adorar a Dios. Para muchos de nosotros no son las herejías ni la apostasía lo que nos puede desviar de la profesión de nuestra fe sino “los afanes de este siglo”.

            Jesús menciona otra espina cuando dice: “las codicias de otras cosas”. No es que poseer otras cosas se algo malo en sí mismo, sino que el problema es con todo lo que hacemos para cuidarlas y todo lo que hacemos para obtener más de esas cosas. Nuestra alma no se sacia de obtener cosas, o de desear obtener cosas.

 

3. Tercer peligro: Una vida súper ocupada puede esconder lo que está mal en nuestra alma. Hemos dicho que una vida súper ocupada no solo nos puede hacer daño físicamente sino también espiritualmente. Una vida súper ocupada puede señalar problemas espirituales en esa persona o de otra índole. Una persona puede esconderse en el trabajo y dar la apariencia de ser adicto al trabajo porque no quiere llegar a la casa y enfrentar a su familia y el caos que allí se vive. En otros casos pueden ser síntomas de ser una persona que busca agradar a los demás en una manera desproporcionada. O en algunos casos de su deseo desmedido de adquirir cosas: si trabajo más, gano más y puedo darme la clase de vida que sueño. En otros, porque solo una vida así le da sentido y valor a su vida que de otra manera no sería así.

 

4. Hermanos, el estar súper ocupados no nos hace mejores cristianos, ni más fieles ni más fructíferos. Solo dice de nosotros que estamos súper ocupados y que nuestro gozo cristiano, nuestro corazón y nuestra alma están en peligro. Necesitamos que la Palabra de Dios, el cual es Cristo Jesús nos libere de esa esclavitud.  

 

III. Siendo realistas

 

1. Cuando nos enfrentamos con la tarea de tratar de entender el por qué estamos súper ocupados es importante separar la paja del trigo. Y para ello es importante que nos preguntemos cuál es la causa o las causas que me llevan a estar súper ocupados. Tenemos que auto-examinarnos. Para ello el Salmo 139:23-24 es nuestra guía en la tarea del auto-examen.

 

2. La primera pregunta que debemos hacernos es: ¿Es esta condición o estado impuesta por Dios? A la luz de la Biblia es Dios quien dispone de nuestra vida. Todos nuestros caminos han sido ordenados por Dios. Como dice Proverbios 20:24 “De Jehová son los pasos del hombre;
¿Cómo, pues, entenderá el hombre su camino?”
Es posible que el hecho de estar súper ocupados se debe al hecho de que Dios nos ha puesto es una posición de gran responsabilidad y que ello conlleva el que estemos súper ocupados la mayor parte del tiempo. No cabe la menor duda que ese fue el caso de Jesús y posiblemente de los reformadores del siglo 16 como vimos el caso de Juan Calvino. Así que ese es el primer paso que debemos preguntarnos si esta situación ha sido impuesta por el Señor.

 

2. Si la contestación a la primera pregunta es no o sí y no, entonces una segunda pregunta es necesaria. ¿Es esto algo impuesto por mí mismo? ¿Yo mismo me he impuesto esto? Es cierto que todos tenemos responsabilidades en la vida: somos esposos (as), padres, hijos, vecinos, ciudadanos, miembros de la iglesia, etc., y a veces estamos involucrados en diversas actividades que tienden a sobre cargar nuestro tiempo y nos llevan a estar súper ocupados. ¿Es esto auto-impuesto? ¿Era necesario que mis hijos pertenecieran al equipo de baloncesto, de natación, de ajedrez, presidente de la clase, etc.? ¿Era necesario que fuera miembro de 5 comités en la iglesia? ¿Estoy involucrado en cada baile de muñeca, como decimos en PR.? Esto es algo que solo tú sabes. Sabemos que hay profesiones que son bien demandantes y que acaparan gran parte de nuestro tiempo. Pero aún en eso hay una solución bíblica para trabajar con esas situaciones.

 

3. Junto con esto debemos preguntarnos si algunas de estas actividades auto-impuestas están motivadas por algo distinto que no sea el hacer bien y que no estén motivadas por el orgullo personal. Podemos decir, que es posible, que algunas de nuestras cargas estén basadas en nuestro deseo de agradar a los seres humanos porque nos gusta que piensen de nosotros que somos serviciales, o tal vez que nos gusta que oigan que estamos súper ocupados porque nos gusta que nos cojan pena o nos den de palmaditas en la espalda. En esto cada creyente tiene que analizar su caso ya que cada caso es uno particular. Pero es importante que nos auto-examinemos y veamos cuál es la causa o causas de estar súper ocupados.

 

4. Hay algunos que están súper ocupados por un sentido desmedido de justicia o visión mesiánica. Explico. Todos nosotros escuchamos de la importancia de leer la Biblia y de crecer en esa disciplina: ser mejores lectores de la Biblia. Y escuchamos además que podemos hacer más en nuestra vida de oración, nuestro evangelismo, nuestra hospitalidad. Y a veces escuchamos que debemos hacer algo por el hambre mundial, por el tráfico sexual que hay en algunos países, por los cristianos que sufren persecución en países donde el cristianismo es ilegal, o por las necesidades de todos nuestros vecinos inmediatos o de nuestra comunidad, etc., que sentimos que hemos fallado a Dios si no hemos hecho algo para solucionar esos problemas o más bien que no hemos puesto nuestro granito de arena en cada una de esas empresas. Todo esto puede producir un sentido de culpa por no ser lo súper diligentes que “debemos” ser. En esto hay que tener mucho cuidado. Podríamos desarrollar el “terror” de creernos que somos llamados a cubrir todas las bases de los problemas que hay en el mundo. En esto hay varios principios que necesitamos considerar como guías para evitar en caer en el terror de pensar que somos llamados a resolver todos los problemas de todas las gentes. Y así sobrecargarnos de responsabilidades y llegar a estar súper ocupados porque pensamos ingenuamente que si nosotros no lo hacemos nadie lo puede hacer ¿Cuáles son esos principios o más bien guías en esto?

            a. Nunca olvidemos que nosotros no somos el Mesías. A Juan el Bautista le preguntaron en Juan 1:19-20 “Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron de Jerusalén sacerdotes y levitas para que le preguntasen: ¿Tú, quién eres? Confesó, y no negó, sino confesó: Yo no soy el Cristo.” El Salvador del mundo no lo somos nosotros. ¿Significa que no podemos ayudar a aliviar las necesidades de los demás según podamos? Claro que sí. Pero es importante que nunca busquemos echarnos los problemas del mundo en nuestra espalda, porque nosotros no somos el Mesías. Él es el Salvador. No lo somos nosotros.

            b. Hay buenas nuevas en el mundo. Hay catástrofes en el mundo, hay caos, hay aflicciones, etc. Y la iglesia ha sido motivada a hacer misiones en base a las estadísticas negativas de lo que hay en el mundo. Y esto nos lleva a veces olvidar las buenas nuevas de la muerte y resurrección de Jesús. Dios es la única esperanza de este mundo. Podríamos pensar que lo más apremiante que necesita el mundo es más agua potable, más escuelas, más democracia, etc. Y no segamos que lo es. Pero sobre todo lo que el mundo necesita es recordar que hay un mensaje de buenas nuevas y que esas buenas nuevas son reales ahora en el mundo. Dios está obrando en la necesidad más apremiante que es la salvación de pecadores.

            c. Preocuparnos no es lo mismo que hacer algo. John Piper una vez dijo: “debemos preocuparnos acerca de todo el sufrimiento que hay en el mundo y especialmente del sufrimiento eterno”. Fíjate que Piper no dice que debemos hacer algo acerca de todo el sufrimiento que hay en el mundo. ¿Por qué? Porque nosotros no podemos hacer algo de toda cosa. Pero podemos preocuparnos. Es decir, que cuando escuchamos acerca de la gran pobreza que hay en el mundo, las injusticias sociales que vemos en el mundo, la proliferación de las clínicas de aborto, nosotros no somos indiferentes a esas cosas. Tiene que haber una santa indignación en nosotros. No debemos ser indiferentes ni insensibles a esas cosas. Pero eso no significa que tenemos que hacer algo nosotros directamente sobre ello. Lucas 12:13-14 “Le dijo uno de la multitud: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia. Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor?” Resolver disputas familiares es algo importante. Pero aquí Jesús se niega a hacerlo. ¿Por qué? Porque su ministerio es principalmente predicar el evangelio y no ser juez ni partidor de herencias. Además, Jesús ve que lo que esa persona necesitaba más era enseñarle V. 15 “Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.”  Esa era su necesidad principal por encima de resolver disputas de justicia social, si las hubiera. Jesús percibió que había materialismo en el corazón de esa persona.

            d. Todos tenemos diferentes dones y diferentes llamados. Todos estamos llamados como dice 1 Pedro 3:15 “presentar… razón de la esperanza que hay en vosotros”. Pero eso no significa que, por ejemplo, todos harán evangelismo en la playa. Todo creyente es llamado a estar involucrado en la Gran Comisión, pero no todo creyente está llamado a mudarse a otro país u otro continente para ganar las almas para Cristo. Todo creyente debe oponerse al aborto, pero no todo creyente está llamado a adoptar o a ser voluntario en una clínica que provee ayuda a mujeres embarazadas. No todos estamos llamados a hacer lo mismo y nadie debe sentirse culpable si alguien no sigue nuestros mismos pasos en estas áreas. Necesitamos evangelistas, pastores, etc., pero necesitamos abogados cristianos, científicos cristianos, maestros cristianos, y otros que estén involucrados en expandir el evangelio de otras maneras y servir a la comunidad de otras maneras. Lucas 3:12-14 “Vinieron también unos publicanos para ser bautizados, y le dijeron: Maestro, ¿qué haremos? Él les dijo: No exijáis más de lo que os está ordenado. También le preguntaron unos soldados, diciendo: Y nosotros, ¿qué haremos? Y les dijo: No hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestro salario.” Fíjate que Juan el Bautista no les dijo: a ti publicano si quieres servir a Dios tienes que ser pastor o evangelista. Le dice cómo ellos pueden servir a Dios como publicanos. ¿De qué manera? Siendo honrados y no siendo abusadores y extorsionadores. Lo mismo les dijo a los soldados. Todos tenemos diferentes dones y llamados.

            e. Nunca nos olvidemos de la iglesia. La única obra que es absolutamente necesaria en este mundo es la obra de Cristo. Y la obra de Cristo es llevada a cabo por medio de la iglesia. Y hacemos más por medio de la iglesia de lo que podemos hacer solos por nosotros mismos. Efesios 3:10-11 “para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor”. La multiforme sabiduría de Dios no es otra cosa que el evangelio. Y Dios instituyó a la iglesia para que ésta sea el vehículo para dar a conocer el evangelio.

            f. Siempre podemos orar al instante. Aprovecha las oportunidades que vienen a tu vida para orar inmediatamente por esas cosas. Si tienes noticias de algo: un primo se va a operar, algún misionero comparte sus peticiones, aprovecha el momento para orar a Dios. No tiene que ser una oración larga. Es más, muchas de las oraciones que aparecen en la Biblia son oraciones cortas. No creo que todas eran así. Pero una oración breve no deja de ser una oración.  Una oración puede ser compuesta de una sola oración gramatical. “Orad sin cesar”, dice la Biblia en 1 Tesalonicenses 5:17.

            g. Jesús mismo no lo hizo todo. Jesús mismo dejó gente “plantadas”, como diríamos aquí en Puerto Rico. Lucas 1:35-38 “Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba. Y le buscó Simón, y los que con él estaban; y hallándole, le dijeron: Todos te buscan. Él les dijo: Vamos a los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido.’’ Jesús se cansaba. Y El no interaccionó con la mayoría de las personas del planeta cuando estuvo en medio nuestro. Consumió 30 años de su vida en preparación para su ministerio el cual duró 3 años. El no trató de hacerlo todo. Pero hizo todo lo que Dios le llamó que hiciera.

 

5. No pensemos que estamos promoviendo un cristianismo fácil, de hamaca, en donde como Nerón tocamos la lira mientras se quema el mundo. Esa no es la idea. La idea es que somos llamados a llevar a la cruz de Cristo y hacer todo para seguir a Jesús, pero eso no significa que vamos a llevar el mundo sobre nuestros hombros por Jesús. No olvidemos el mundo no se sostiene por mi poder sino por el poder de Cristo. 

IV. Estableciendo Prioridades

 

1. Hemos visto hasta ahora que Jesús, como hombre, no lo hizo todo. Como hombre es imposible que así sea, por el hecho de que su naturaleza humana es finita. Como Dios Él lo puede todo, pero como hombre, no. Vimos que según en evangelio de Marcos Jesús llevaba una vida súper ocupada y esto por la misión que se le impuesta por su Padre y que El voluntariamente asumió.

 

2. Ahora bien, eso no significa que Jesús dejó si hacer algo de la voluntad de Dios. El cumplió todo lo que Dios le impuso, nada quedó incompleto. Eso fue lo que Jesús indicó cuando dijo: Consumado es, es decir, todo ha sido completado, he acabado la carrera y cumplido mis obligaciones sin dejar nada incompleto. Y Él se refería a todo lo que había que hacer para merecer nuestra salvación. 

 

3. Alguien pudiera preguntar que la vida de Jesús es mucho más sencilla que la nuestra. Él no tenía hijos que cuidar, aunque los apóstoles a veces se comportaban como niños celosos uno de otros. No tenía un trabajo que le requiriera llegar puntualmente a las 8:00 am y estar pegado al mismo hasta las 4:30 pm o más, etc. Pero Jesús tenía una vida súper ocupada como nosotros. Jesús no tenía una oficina en la cual pudiera cerrar la puerta. No tenía período de almuerzo de una hora o media hora. Ni siquiera tenía una casa propia, dependía de la hospitalidad de los hermanos y las casas que les abrieran la puerta. Los discípulos le seguían a todas partes, las multitudes lo acosaban al estilo de los ricos y los famosos al punto que tuvo que irse a un bote para alejarse de las multitudes. Así que podemos decir que Jesús vivió una vida súper ocupada y pude sin lugar a dudas entender nuestra situación y compadecerse de la misma. Por eso dice Hebreos 4:15-16 “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.”

 

4. Ahora bien, Jesús nunca hubiera cumplido su misión si Él no hubiera mantenido ésta en la perspectiva correcta. ¿Cuál? Que hay que poner prioridades en nuestra vida según las tareas y responsabilidades que tenemos. Así que, ¿cuáles son tus prioridades? ¿Cuál es la misión que Dios ha puesto sobre ti? Esto nos lleva a considerar varios principios relacionados con las prioridades de la vida.

 

5. Primer principio: Debemos establecer prioridades porque no podemos hacerlo todo. Sabemos que no podemos comprarlo todo porque hay unos límites: nuestro dinero no es ilimitado; ni siquiera los ricos de este mundo lo pueden comprar todo. De igual manera nuestro tiempo es limitado. Podemos “crear” más dinero, pero no podemos “crear más tiempo”. Es más, somos llamados a redimirlo no a crearlo. Y uno de los problemas que tenemos hoy día es como dijo James I. Packer: “tendemos a poner dos libras de actividades en media libra de tiempo”. Muchas veces pensamos que somos los únicos que podemos hacer dos cosas a la misma vez. Pero realmente no podemos. Podemos hacer dos cosas si una de ella involucra un esfuerzo mental y la otra no. Por ejemplo: podemos caminar y mascar chicles, podemos caminar y hablar a la vez. Pero no podemos realmente hablar por teléfono y escribir una carta a la misma vez. Realmente lo que hacemos es cambiar de tarea momentáneamente para poder hacer una de las otras y regresamos de nuevo a la otra tarea. Así que es importante tener presente que necesitamos establecer prioridades porque no podemos hacerlo todo.

 

6. Segundo principio: Debemos establecer prioridades si queremos servir a los demás más efectivamente. Yo tenía un amigo en la universidad que tenía “problemas” para establecer prioridades. Era una persona bien servicial y desprendida. Pero era una persona que no era bien disciplinada. A veces le pedían sus amigos que le ayudara con algo e inmediatamente lo hacía dejando incompleto la tarea que estaba realizando. Al no tener una agenda definida de lo que iba a hacer durante el día podía fallar a un compromiso que tenía cuando algo no planificado surgía de momento. Y eso le trajo problemas con sus amistades, entre otras cosas. Ese amigo es sin lugar a dudas un ejemplo del servicio que debe caracterizar a los creyentes. Él era servicial y no lo penaba dos veces. Pero al final terminaba hiriendo a los demás y a él mismo. Es imposible servir a los demás eficazmente si no tenemos claras nuestras prioridades. Claro está, hay ciertas cosas que pueden ser pospuestas según las necesidades del momento. Hay momentos en los cuales tenemos que dejar todo al garete porque hay una necesidad apremiante e impostergable. Hay imprevistos en la vida, por lo menos para nosotros, aunque nunca para Dios.

            Pero eso no es todo. Necesitamos aparte de establecer prioridades en la vida, necesitamos establecer “posterioridades”. Es decir, debemos decidir qué cosas vamos a hacer primero y qué cosas no vamos a hacer para poder hacer las cosas que debemos hacer. Hermanos, es imposible que podamos hacer todas las cosas. Hay cosas que podemos hacer más tarde, pero hay cosas que vamos a tener que decidir no hacer para poder hacer lo que debemos hacer.

 

7. Tercer principio: Debemos permitir que otros también establezcan sus propias prioridades. No solo yo tengo cosas que hacer. Las demás personas también tienen cosas que hacer y ellos también necesitan establecer sus prioridades. Escucharemos de vez en cuando la frase: en este momento no puedo, pero hablaremos de esto más tarde. Hay ciertas tareas que son impostergables. Y hay otras que no son negociables. En esto debemos entender las complejidades de las vidas de los demás y no pensar que su no atendernos inmediatamente o no cumplir con nuestras peticiones necesariamente significa que no les importamos.

 

8. ¿Cuál es la base bíblica de todo lo que hemos mencionado hoy? La base bíblica de todo esto es Eclesiastés 3:1-8 “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar; tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.” Hay un tiempo para todo según Dios ha establecido en su Providencia. Todo nuestro tiempo está en las manos de Dios, como dice el Salmo 31:15 “En tu mano están mis tiempos”. Y hay un tiempo apropiado para cada actividad humana. Cuando establecemos prioridades reconocemos que hay un tiempo para todo, un lugar para todo y que no todo se hace en todo tiempo.  Gálatas 6:10 “Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.” Pablo nos dice que como cristianos estamos llamados a aliviar el sufrimiento de aquellos que no son de la iglesia, pero que tenemos una responsabilidad especial sobre nuestros hermanos en Cristo que tienen necesidad. Aquí vemos prioridad a la familia de la fe versus los no creyentes. 

Viviendo bajo las promesas de Dios

Basado en el libro: Living by God's promises por Joel R. Beeke y James A. La Belle,
Adaptado por el Pastor Roberto Quiñones.

 

I. Entendiendo las promesas de Dios

 

1.Comenzamos un estudio sobre las promesas de Dios. Será un estudio de 2 meses. Hablaremos acerca de lo que son las promesas, su naturaleza, cómo podemos beneficiarnos de ellas y cómo debemos o podemos aplicarlas en relación a: las aflicciones, las tentaciones, nuestra lucha contra el pecado, y nuestra búsqueda de la santidad.

 

2. ¿Por qué estudiar las promesas es importante? Porque Dios las ha prometido, porque ellas son fundamentos de nuestra fe. Además, hay un mal uso de las promesas de Dios en el pueblo de Dios, sin contar los ministros de la palabra. Hay gran desconocimiento de las promesas y hay mal uso de la mismas. Pero Dios nos las ha dado para nuestro bien. Son muchas, son grandes y con preciosas. Son un bálsamo que alivia el dolor, son un ancla a nuestra fe, son un estímulo a la esperanza y son un medio para fortalecernos bajo la mano soberana de Dios.

 

3. Busquemos 2 Pedro 1:3-4 – “Dios nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina” … - LBLA – preciosas y maravillosas. ESV – precious and very great promises. NET – precious and most magnificent.

 

4. Busquemos 1 Cor. 2:9 – “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.”

 

A. La Naturaleza de las promesas Divinas:

 

1. Las promesas en primer lugar no son mandamientos que nos enseñan obediencia. Ni tampoco amenazas, que buscan frenar nuestra desobediencia.

 

2. Las promesas confirman lo que Dios movido por su Soberana misericordia y buena voluntad hará por nosotros. Revelan lo que nuestro Dios, por causa de Cristo, hará a nuestro beneficio. No lo que El anhela hacer o intentará realizar, sino lo que Dios mismo se ha comprometido y obligado (pactado) cumplir en nosotros. Dios es un Dios de verdad y sus Promesas son de verdad. La certeza de su cumplimiento descansa en Dios quien la hizo y se obligó a sí mismo a nosotros.

 

3. Las promesas de Dios tocan acerca del bien que Él nos bendecirá, pero también tratan acerca del mal que Él nos quitará.

 

4. Las promesas de Dios son la base de nuestra:

    a. Esperanza – ya que esperamos lo que Dios ha prometido. Y solo así es una esperanza que no avergüenza, es sólida.

    b. Fe – debemos creer lo que Dios ha prometido por el hecho de que es Dios quien lo promete. Núm. 23:19: Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿Y no lo ejecutará? Dios es fiel. Creer sin promesa es presunción.  Heb. 11:11

    c. Regla y guía en la oración – No solo es guía en la oración sino es también el contenido de nuestra oración. Debemos y podemos citar las promesas de Dios en nuestras oraciones. Génesis 32:12; Éxodo 32:13; Salmos 119:58; 1 Reyes 8:25

 

5. Las promesas de Dios son la base o fundamento de nuestro consuelo presente y la expectativa de bendiciones futuras. Son promesas irreversibles.

 

6. Pero son de diversas claves y hay que conocerlas para usarlas y usarlas correctamente.

 

B. Las Diversas clases de Promesas Divinas: 

 

1. Hay promesas absolutas y hay promesas condicionales; hay promesas generales y particulares, hay promesas para esta vida y hay promesas para la vida venidera, etc.

 

2. Promesas absolutas –declara lo que Dios hará sin ninguna referencia a lo que nosotros hacemos. Isaías 7:14 una promesa absoluta: la venida de Jesús; Génesis 6:13. La promesa del diluvio.

 

3. Promesa condicionales – son aquellas que son condicionales a lo que Dios en sabiduría y propósito desea hacer para su gloria y el bien de sus hijos. Dios las da según su sabiduría y lo que es bueno y propio para nosotros. Por ejemplo: Dios promete bendiciones temporales (pero Lázaro no las tuvo en Lucas 16:19-31); libertad de cruces y problemas (pero Job sufrió); libertad de tentación (pero Jesús fue tentado); gracia santificadora (pero varia de santo a santo).

 

4. Con respecto a las condicionales algo nos es requerido. Si fallamos en cumplirlo perderíamos mucho consuelo espiritual al respecto. Esto es importante ya que hay mucha confusión al respecto. Por ejemplo: oramos y no nos metas en tentación más líbranos del mal – pero requiere que nosotros resistamos la tentación, ese es nuestro deber. Dios nos sostendrá. Pero nuestro deber es resistir. Busquemos Salmos 37:25 – Esa es una promesa, pero nadie debe pensar que recibirá de Dios sustento sin buscarlo, echado en una hamaca. Salmos 25:9; Juan 15:7; Juan 3:16

 

6. Algunas promesas son para motivarnos y darnos apoyo: Isaías 40:31; algunas traen recompensa Salmos 84:11 y algunas traen privilegios Juan 1:12. Distinguirlas nos ayudará a apropiarnos de ellas y cuidarnos de presunción.

 

C. La Excelencia de las promesas de Dios.

 

1. La Promesa de la Promesa. La principal de todas lo es darnos a Cristo: Isaías 7:14; el perdón de pecados, la vida eterna, remisión de pecados 1 Juan1:9 y justicia en Romanos 4:5. Las promesas espirituales son las principales por encima de las temporales.

 

2. La Biblia llama a las promesas: las riquezas inescrutables de Cristo en Efesios 3:8. Son un vínculo de amor y herencia del pueblo de Dios.

 

3. ¿Por qué son excelentes? Porque Dios es su Autor y Cristo quien las compró. 2 Corintios 1:20.

II. El fundamento y fuente de las Promesas de Dios

 

Cuando Irma y yo estábamos construyendo nuestra casa en Isabela una de las cosas que nos comentó el contratista fue lo difícil que se le hizo construir el fundamento de la casa, los cimientos. Y uno se preguntaría cuán importante es tener un buen fundamento. Bueno, es importante porque toda la estructura de la casa depende de un buen fundamento. Si el fundamento está descuadrado la estructura estará descuadrada. 

De igual manera pasa con el fundamento de nuestra salvación. Si somos creyentes nuestro fundamento es uno firme y seguro, fundado en la Roca inamovible que es el Señor Jesucristo y en el pacto de gracia que El ratificó con su sangre. 

 

A. El Fundamento de las Promesas de Dios

 

El Fundamento de las promesas de Dios descansa en el hecho de que Dios es un Dios de pacto. Y Dios estableció un pacto de gracia con su pueblo. ¿Cuál es la esencia del pacto de gracia? La esencia del pacto de gracia descansa en la promesa hecha de que “Dios será nuestro Dios y nosotros seres su pueblo”. Jeremías 31:33 “y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo”

A Abraham Dios le dijo en Génesis 15:1 “No temas, Abram, porque yo soy tu escudo y tu galardón será en sobremanera grande”. Esa relación pactal fue establecida también con Isaac y Jacob y con su simiente. Cuando los hijos de Israel fueron liberados de Egipto el fundamento para el rescate lo fue el que Dios recordó su pacto que había hecho con Abraham, Isaac y Jacob. Éxodo 2:23-25 “…Y oyó Dios el gemido de ello, y se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob”. 

Ahora bien, Dios no solo cumplió su promesa de libertarlos de Egipto como había dicho 400 años antes a Abraham en Génesis 15:13-14 sino que además “desarrolla la relación que tenía con ellos a un grado mayor de intimidad”. Esto es importante. No solo los multiplica en Egipto y los saca con brazo extendido, sino que también los introduce a la tierra prometida en donde ellos disfrutarían todos los beneficios de ser el pueblo de Dios. Ellos son distinguidos de todos los demás pueblos del mundo, como su especial tesoro. El escucha sus lloros y los saca de Egipto porque Él es su Dios. No solo los libera, sino que les otorga todas las bendiciones celestiales. Fue una adopción y a una relación íntima con Dios a lo cual les llamó.

Pero cuál es la esencia de la promesa del pacto de gracia. Es Dios mismo. Yo seré su Dios. Las promesas nos llevan a una relación íntima, fructífera, inamovible e inquebrantable. Cuando tenemos a Dios lo tenemos todo. Es una relación personal con Cristo mismo. Deut. 33:29; Sal. 33:12; 65:4.

Si esto es así, entonces el poner nuestra fe y confianza en el hecho de que Dios es nuestro Dios, eso es suficiente para hallar consuelo en este mundo. Mira a David en el Salmo 56:8-11 “Mis huidas tú has contado; pon mis lágrimas en tu redoma; ¿No están ellas e tu libro? Serán luego vuelto a tras mis enemigos, el día en que yo clamare; Esto sé, que Dios está por mí. En Dios alabaré su Palabra; En Jehová su palabra alabaré. En Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre?” 

Nuestra esperanza y fe en las promesas de Dios están fundadas en la íntima relación que Dios ha establecido con nosotros por medio de Cristo en el pacto de gracia. Sobre este fundamento debemos construir toda nuestra vida cristiana y sobre el cual descansa nuestra salvación. Sal. 130:7

 

B. La Fuente de la cual brotan de las Promesas de Dios

 

El fundamento lo es el pacto de gracia. Pero la fuente de la cual brotan todas las promesas de Dios lo es la Persona de Jesucristo.

Hay dos puntos importantes que mencionar. Uno que Cristo como Cabeza de la Iglesia es quien recibe las promesas de Dios. Dos, que es Cristo quien las distribuye a sus hijos ya que es El quien nos salva. 

En primer lugar, En el pacto de redención Cristo recibe todas las promesas para nuestro beneficio. Por ejemplo, en Gálatas 3:16 a Abraham y a su simiente fueron hechas las promesas y esa simiente lo es Cristo. 

En segundo lugar, Cristo es quien nos otorga esas promesas. De tal manera que nosotros nunca adquirimos ninguna promesa de Dios sino por medio de Cristo. Él es la mina de la cual extraemos las joyas de las promesas. Él es el bando espiritual de donde adquiriros nuestros dividendos. ¿Por qué es Cristo la fuente de la cual brotan las promesas de Dios?

Porque es Jesús quien compra todas las promesas por su sangre. Efesios 3:6.

Porque es Jesús quien hace que nosotros podamos poseer las promesas al darnos la fe salvadora y el arrepentimiento para vida. El hace que descansemos en las promesas de Dios. Mateo 11:28; Marcos 9:24. 

III.  Al Pueblo a quien Pertenecen las Promesas

 

A. Introducción:

 

    1. En Puerto Rico cuando hablamos de herencias hablamos del sistema sucesorio. Y cuando se habla de esto una de las preguntas que siempre se hace es ¿quiénes son los herederos? A lo cual se responde que los herederos son los más cercanos al causahabiente. Son los más cercanos en el orden de sucesión: hijos y descendientes, padre y ascendiente, colaterales y el cónyuge supérstite. Estos son los herederos. 

 

    2. ¿Pero si el causahabiente desea dejar algo de su herencia a otra persona que no sean sus herederos naturales lo puede hacer? La respuesta es que sí. Tú puedes dejar parte de tu herencia a otra persona que no es un heredero forzoso. Él puede nombrar a otros para que hereden también de su fortuna. Esa cercanía por causa de sangre o por causa de disposición legal les da derecho a todas esas personas a ser herederos.

 

B. El Derecho a las Promesas de Dios

 

    1. ¿A quiénes pertenecen las promesas de Dios?

 

        a. Dijimos que ellas pertenecen en primer lugar a Cristo. De El Dios dijo en el Salmo 2:7-8 “Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones, Y como posesión tuya los confines de la tierra.” Hebreos 1:2 nos enseña que el Padre constituyó al Hijo “heredero de todo”.

        b. En segundo lugar y por causa de Cristo y en virtud del pacto de gracia, las promesas también pertenecen a su Iglesia. Efesios 1:22-23 “y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.” Porque Cristo es nuestra cabeza y nosotros somos Su cuerpo, todo lo que pertenece a la Cabeza pertenece al cuerpo, que somos nosotros. Así que todas las promesas nos pertenecen porque pertenecemos a Cristo por medio de la fe. Esa es la única base sobre la cual descansan las promesas. 1 Corintios 1:21-23 “Todo es vuestro… y vosotros de Cristo y Cristo de Dios”.   Solo los que son de Cristo por medio de una fe salvadora son herederos a todas las promesas de Dios. Romanos 8:1, 15-17 “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.”. ¿Es ninguna condenación para todo el mundo? No, para los que están en Cristo Jesús, por una fe viva. ¿Quiénes son los herederos? Los adoptados como hijos, los que han recibido el Espíritu de adopción el cual es el Espíritu Santo. 

        c. Esto implica que los no creyentes, los que no pertenecen a Cristo, están excluidos de las promesas. Efesios 2:12 “En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.” Cinco cosas no poseen los no creyentes: (1) están sin Cristo, (2) no son ciudadanos del pueblo de Dios, (3) lejos de los pactos de la promesa (Cristo), (4) sin esperanza y (5) sin Dios en el mundo. “Dios promete satisfacer, pero solo a aquel que tiene hambre y sed de justicia; consolar no al descuidado sino al que llora; perdonar pecados, pero solo al penitente (arrepiente); dar vida eterna a los que creen”. Edward Leigh.  

        d. Algo importante: Ninguna de las promesas que Dios ha hecho jamás fallarán. Todas se cumplirán porque nosotros pertenecemos a Cristo. Ellas han sido dadas a Cristo como nuestro Mediador como promesas absolutas y firmes, y no como promesas condicionales. Busquemos Hebreos 6:13-20. ¿Qué significa esto? Nuestra salvación y vida eterna y todas las promesas que acompañan a ésta se van a cumplir todas sin que falte ni un punto, coma, tilde de las promesas de Dios. ¿Por qué? Porque Cristo es el Tesorero y Guardián de esas promesas. Y están seguras en El. Nuestra regeneración, fe, arrepentimiento, justificación, adopción, santificación, perseverancia hasta el fin y glorificación están absolutamente garantizados por Cristo. 

        e. Otro punto importante: Muchas de las promesas de Dios tienen diferentes fechas de cumplimiento. Se cumplen en etapas o por etapas. Explico. Hay promesas que se cumplen en diferente tiempo, años y en diferentes generaciones de la Iglesia. Nosotros no agotamos las promesas de Dios como si las consumiéramos todas. Cuando partamos de este mundo tenemos la seguridad que abundancia de promesas quedarán para nuestros hijos, nietos, bisnietos, hasta mil generaciones. Hay promesas y gracia futura para nosotros, así como las hay para hoy. Puede que alguno de nuestros hijos no venga a los pies de Cristo, pero habrá nietos, bisnietos, tataranietos hasta mil generaciones que conozcan al Señor. 

 

C. El Problema de la Demora

 

    1. Pero si las promesas de Dios son nuestras porque pertenecemos a Cristo y son seguras de tal manera que se cumplirán, ¿por qué a veces parece que no se cumplen: que no llega ese consuelo, esa ayuda, esa paz? Algunas de las razones para que Dios demore en otorgar sus promesas son:

 

        a. Que no pongamos nuestra mirada en este mundo como si él fuera el que satisface todas nuestras necesidades. Para que no hagamos tesoros en la tierra. Para que pongamos nuestra mirada en la ciudad cuyo arquitecto y constructor es Dios. Hebreos 11:10.

        b. Por medio de la demora crecemos más en nuestra fe, mucho más que cuando la promesa es cumplida aquí en la tierra. Cuando se tarda hace que nosotros estemos constantemente de rodillas que cuando tenemos la bendición. 

        c. A veces para disciplinarnos por nuestra dejadez espiritual. Israel pudo haber entrado a la tierra prometida en tres meses de su salida de Egipto. En cambio, tardó 40 años. 

        d. Por medio de la demora Dios nos “fuerza” a ejercer más nuestra fe. A demostrar que realmente deseamos la promesas. Que no la vamos a tener con poco o ningún esfuerzo. Las cosas que obtenemos con gran esfuerzo las valoramos más. 

        e. Para que oremos más a Dios. Nos educa en la perseverancia en la oración. 

        f. Para que las disfrutemos más cuando nos llegan. Cuando uno tiene mucha hambre y después come: qué rica es esa comida. Nos sabe mejor. Proverbios 13:12 “La esperanza que se demora es tormento del corazón;
Pero árbol de vida es el deseo cumplido.”
 

        g. Dios desea que dependamos más de Él. 

        h. Por medio de la demora y su cumplimiento Dios procura exaltar la gloria de su sabiduría y poder. Cuantas veces nos sentimos que estamos al borde del precipicio y de momento Dios nos socorre justo a tiempo. Nos da un final de película. Una promesa demorada no es señal de que la Palabra de Dios ha fallado sino una señal de la soberna, sabia y poderosa obra santificadora de nuestro Dios. Él sabe más. 

 

D. Un Aspecto más de la Demora

 

    1. A veces Dios demora el cumplimiento de las promesas por causa de nuestra fe. Por causa de que:

        a. Nuestra fe es a veces impaciente y fallamos en imitar como dice Hebreos 6:12 “imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.” 

        b. Nuestra fe es inconsistente con respecto a las promesas de Dios. Deuteronomio 6:9 “De esta manera habló Moisés a los hijos de Israel; pero ellos no escuchaban a Moisés a causa de la congoja de espíritu, y de la dura servidumbre.” Aunque Dios prometió ellos, como dice RSB, no se convencieron que esa promesa de liberación era así. No creyeron que se cumpliría.

        c. Muchas veces no somos diligentes en fe y en la oración para el cumplimiento de las promesas. 

 

*Nuestra fe descansa en que Dios es más fuerte que nosotros. Y el cumplimiento de sus promesas descansan en Cristo más que en nuestra fe. Pero Dios espera que le creamos a Él.  

IV. El Uso Correcto de las Promesas de Dios

 

A. Un Repaso de lo Discutido

 

    1. Hemos dicho que las promesas son declaraciones de la buena voluntad de Dios hacia nosotros. Y Dios nos garantiza y nos ordena esperar en ellas, creer en ellas y pedir a Dios que las cumpla, sean promesas temporales o eternas. Dijimos que son el contenido de nuestras oraciones. 

    2. Todas las promesas de Dios tienen su fundamento en el pacto de gracia. Y la promesa principal o promesa madre del pacto de gracia lo es la declaración que Dios hace de ser nuestro Dios y que nosotros seremos su pueblo. Cristo es la fuente de la cual brotan las promesas de Dios. Todas fluyen de Él. 

    3. Las promesas de Dios pertenecen solo a aquellos que por la gracia de Dios han sido unidos a Cristo por medio de la fe y pertenecemos al Señor Jesús. 

    4. Todas las promesas no son dadas de pura gracia ninguna merecida. Son plenas, son firmes y fieles. 

    5. Hasta ahora hemos procurado informar sus mentes. ¿por qué? Porque ese es el método de Dios. El ilumina nuestras mentes con la verdad para que ésta entendida y creída pueda pasar y mover nuestra voluntad en obediencia a Dios. 

    6. Si las promesas son lo que hemos dicho que son entonces vemos cuán importantes son para nuestra vida. Son en un sentido el aire mismo que respiramos. Somos llamados a vivir por fe y no por vista. En otras palabras, somos llamados a vivir bajo las promesas de Dios. Eso es vivir por fe. Vivir bajo la confianza de Dios y de que todo lo que Él ha prometido se cumplirá y en esa fe nuestra alma descansa. 

    7. Ahora bien, así como la comida no nos beneficia a menos que la comamos, de igual manera las promesas de Dios no nos “benefician” hasta que las apliquemos o nos beneficiemos de ellas.  Hoy vamos a hablar en términos generales cómo nos podemos beneficiar por ellas. Este estudio viene siendo como un capítulo de transición. Después vamos a estudiarlas y aplicarlas con respecto a: aflicciones, tentaciones, la lucha contra el pecado y la búsqueda de la santidad. 

 

B. Debemos Creer las Promesas de Dios

 

    1. Hermanos, debemos creer las promesas de Dios. Pero alguien dirá gran cosa, eso ya lo sé. Si, una cosa es saberlo otra creerlo. Todos podemos mencionar alguna promesa de Dios. Mencionemos algunas. Pero son pocos lo que realmente creen en ellas a tal punto de que estas endulcen nuestra vida en medio de las amarguras, confirmen nuestra débil fe cuando estamos en pruebas, o nos impulsen a la obediencia en medio de la adversidad, o nos provean contentamiento y paz en medio de la ansiedad. 

    2. Mira a Jeremías consolándose con la promesa del pacto de Dios en Lamentaciones 3:21-23 “Esto recapacitaré en mi corazón, por lo tanto esperaré.
Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.”
 

    3. Al pueblo de Israel no le beneficiaron las palabras de Dios porque no fueron mezcladas con fe. Hebreos 4:2 “Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron.” 

    4. Si esto es así, entonces nuestra principal tarea debe ser clamar a Dios como clamó el padre del niño poseído por un demonio. En Marcos 9:24 “E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad”. Es una oración para que Dios perdona nuestra fe débil y nos permita disfrutar en Cristo todo lo que Él nos ha prometido. Así que hay que luchar contra la incredulidad. Jesús les decía constantemente a sus discípulos: hombres de poca fe”. Así somos: hombre y mujeres de poca fe. 

    5. Aunque Dios nos hace cristianos cuando nos aplica su salvación por medio de la fe, no debemos olvidar que disfrutamos el estar en Cristo y ser separados para El, en nuestra experiencia diaria, por medio de la fe. No te olvides que hay tres componentes en la fe salvadora: conocimiento, asentimiento y confianza. No solo debemos conocerlas y aprobarlas debemos descansar en ellas. O en Dios en ellas. 

    6. Pero cuando creemos las promesas de Dios entonces:

        a. nos sostendrán en nuestra lucha contra el pecado. 2 Corintios 7:1 “Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.”

        b. nos sostendrá cuando nos sentimos solos y abandonados. Salmo 119:49-50 “Acuérdate de la palabra dada a tu siervo, En la cual me has hecho esperar. Ella es mi consuelo en mi aflicción, Porque tu dicho me ha vivificado.” La palabra de Dios provee esperanza y consuelos aun en el sufrimiento.  Salmo 119:92 “Si tu ley no hubiese sido mi delicia, Ya en mi aflicción hubiera perecido.” El deleitarnos en la palabra de Dios y creer en sus promesas es sostén en la aflicción. 

        c. es la fuente de gozo espiritual y nos ayuda en nuestra adoración a Dios. Salmo 71:14 “Mas yo esperaré siempre, Y te alabaré más y más.” Aunque hay adversarios a nuestra alma, el Salmista confía en Dios y sin importar el resultado El esperará en Dios y sus promesas y estas lo llevan a adorar más y más a Dios. 

    7. Es importante no descansar en una fe general acerca de las promesas. Sí yo sé esas promesas, sino con una fe específica abrazar y recibirlas. La fa verdadera no es solo algo de la mente sino una obra del corazón. La fe salvadora no es solo asentir a la verdad sino confiar en Dios y su palabra. Ese elemento de confianza y descanso es esencial. 

 

C. Debemos Aplicarnos las Promesas

 

    1. La aplicación de las promesas va de la mano con el creerlas, pero no son lo mismo. Es un grado mayor. Implica varias cosas:

 

        a. una frecuente y seria meditación en las promesas. Al meditar en ellas nosotros le extraemos el jugo de la misma. Como una abeja que van de flor en flor y no para hasta que extrae todo lo que necesita. Uno que quiera vaciar un pozo no lo logrará con sacar un solo balde de agua. Hay que ir una y otra vez hasta vaciarlo. De igual manera hay que hacerlo con respecto a las promesas de Dios: hay que meditar en ellas con frecuencia y con seriedad. Al principio no parecerá gran cosa hacerlo, pero cuando somos consistente en hacerlo redundará en fortaleza por medio de la meditación en ellas. Es como masticar la comida. Mientras más la masticamos más nos beneficia. Esto no llevará a depender de ellas. Así que cuando leamos de la Biblia alguna promesa no cerremos nuestra mente cuando cerremos la Biblia, es decir, escríbela, memorízala, repítela, piensa en ella constantemente. ¿Cuánta consolación vendría a nuestra vida si nosotros constantemente meditamos en la promesa del Salmo 46:1? “Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”

        b. hay que tener las promesas de Dios siempre al alcance nuestro. Como David cuando iba a pelear contra Goliat, él tenía su mano en la bolsa de las piedras para usarla tan pronto sea necesario. Así que cuando la aflicción venga ya tú tienes preparada la promesa necesaria para luchar contra esa aflicción. Obviamente conlleva que memoricemos esas promesas. Pero si hemos meditado frecuente y seriamente éstas estarán cerca de nuestro corazón. Por ejemplo, hay algunas promesas como el Salmo 46:1 entre otras que debemos tener siempre al alcance de la mano. Cuando estemos afligidos por el pecado podemos echar a la mano Éxodos 34:6-7 “Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad;
que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación”.
Cuando Dios dice esas palabras el pueblo de Israel no hacía mucho había hecho el becerro de oro, aun así, Dios se revela como el misericordioso, tardo para la ira, que perdona la iniquidad, etc. También si necesitamos sostén que mejor versículo que Isaías 43:2-3 “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador”. 

        c. conlleva esperar pacientemente por el cumplimiento de ellas. Así como el siervo de Elías que miraba hacia el mar esperando la llegada de la lluvia, así debemos fijar nuestros ojos, esperando el cumplimiento de las promesas de Dios. Si queremos aplicarlas hay que ser pacientes dependiendo sobre Dios en ellas para consuelo y esperanza. Hay un ejemplo médico sobre esto. Los padres se desesperan cuando le dan una medicina al hijo y pasan varias horas y no se mejoran. Y a veces le piden al médico que le den el antibiótico más potente que tengan. Pero se olvidan que aunque no se ha sanado inmediatamente no significa que la medicina no esté funcionando y sanando. Así nos aconseja Habacuc 2:3 “Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará”. Dios tiene medido su tiempo para el cumplimiento de sus promesas. Es en Su tiempo y no en el nuestro.  Sembrar y cosechar no ocurren en el mismo día. 

 

D. Debemos Orar por la Promesas

 

    1. Orar por las promesas es el elemento más importante en el uso correcto de las promesas. Aunque el cumplimiento nos parezca lejano Dios ha provisto un medio de consuelo, la oración. Por medio de ella Dios nos sostiene, y nos da el impulso para seguir adelante. Salmo 22:19, 22-24 “Mas tú, Jehová, no te alejes; Fortaleza mía, apresúrate a socorrerme. V. 22 Anunciaré tu nombre a mis hermanos; En medio de la congregación te alabaré. Los que teméis a Jehová, alabadle; Glorificadle, descendencia toda de Jacob, Y temedle vosotros, descendencia toda de Israel. Porque no menospreció ni abominó la aflicción del afligido, Ni de él escondió su rostro; Sino que cuando clamó a él, le oyó.” Esto implica dos cosas:

 

        a. usarlas como la base y contenido de nuestras oraciones. 1 Juan 5:14-15 “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.” Pedir en fe creyendo que somos escuchados y recibiremos contestación, no es otra cosa que pedir sobre una promesa en particular. Hay un dicho que dice: Hay que arroparse hasta donde cobija la sábana. Debemos pedir hasta donde llega la promesa. Hay ejemplo de los santos orando las promesas de Dios en Jaco, Daniel, David, etc. 

            (1) ¿Podemos orar a Dios en fe por cosas que deseamos, pero del cual no tenemos una promesa particular de parte de Dios? Es decir: orar por que nos guíe en un negocio, o por una enfermedad en particular, o problema específico, aunque no tenemos una promesa particular y específica para cada una de esas cosas. En primer lugar, es imposible tener una promesa particular para cada cosa. Necesitaríamos miles de biblias que contengan cada promesa particular. ¿Qué podemos decir? Dios nos llama a confiar en Él y someternos a su voluntad. Y no solo eso a confiar que Dios está presto a hacer lo que es mejor para mí en tal situación particular y que sea lo más redunde para Su propia gloria y mi bien. Efesios 3:20 “Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros”

        b. usarlas como nuestra guía en la oración. Por las cosas que han sido prometidas absolutamente, debemos pedir por ellas absolutamente. Pablo dice que la voluntad de Dios para vuestra vida es vuestra santificación. Orar por santificación es una promesa absoluta. Pero cuando Dios ha puesto condiciones o excepciones a una promesa debemos orar con la limitación que la Biblia nos pone que es: Dios si así quieres, si es de acuerdo a Tu voluntad, etc. Si oramos pro ayuda en la tentación podemos orar por la promesa absoluta de 1 Corintios 10:13, porque Dios promete darnos la salida para poder soportar. Si necesitamos sabiduría podemos pedir por ella absolutamente porque Santiago 1:5 nos dice que “el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.” Es más aun en esas promesas siempre debemos orar en sumisión a la voluntad y sabiduría de Dios. 

            (1) En estas promesas condicionales debemos orar en la fe de que Dios nos dará lo que pedimos o su equivalente. Por ejemplo, si pedimos paz en medio de la prueba, debemos confiar que Él nos dará la paz si es para Su gloria, y si no, nos dará paciencia en el lugar de paz.  Si oramos por un aumento de sueldo en el trabajo oramos para que si El entiende que es bueno para mí y no detrimental a mi vida espiritual Él lo dará o si no nos dará el contentamiento para vivir con lo que tenemos. 

V. Usando las Promesas de Dios en las Aflicciones

 

    1. Nadie quiere sufrir. Todos evitamos el sufrir. Es más, hubo un filósofo que definió la felicidad como la ausencia de sufrimientos. Pero Job nos dice en Job 14:1 “El hombre nacido de mujer, Corto de días, y hastiado de sinsabores,”. LBLA: “lleno de turbaciones,”. ESV: “full of trouble.” 

    2. Así que el sufrimiento es parte de nuestra vida. Y nadie escapa del mismo. Sea joven, viejo, lindo, feo, grande, pequeño, rico, pobre, ministro o grey del Señor, a todos nos alcanzarán las aflicciones. 

    3. Sabemos que las aflicciones pueden llevar a una persona a la desesperación, a la depresión y aún tristemente al suicidio.  

    4. Algunos tratan de huir del sufrimiento por medio del alcohol, las drogas. Incluso algunos contemplan la muerte como la única solución a sus problemas.

    5. Pero nosotros como cristianos tenemos un mejor entendimiento de lo que es la vida. Sabemos por qué hay sufrimiento en la vida. La Biblia nos enseña que el sufrimiento que hay en este mundo es producto o consecuencia de la rebelión de nuestros padres: Adán y Eva. Ni el sufrimiento, ni el dolor, ni las aflicciones, ni las pruebas eran parte de la creación original de Dios. ¿Cómo lo sabemos? Génesis 1:31 “Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera.”   Todo era bueno. Y como no había pecado no había sufrimiento. 

    6. Aunque nuestra fe en Cristo no nos hace inmunes al sufrimiento, pero sí cambia nuestra concepción acerca de ellas. Y debería cambiar la manera en la cual nos enfrentamos a ellas. ¿Por qué? Porque Aquel que las envía es nuestro Padre celestial.  Y esto significa que podemos enfrentar las aflicciones con la fortaleza de Cristo y aún hallar bendiciones en medio de las pruebas por medio de la Obra de Cristo Jesús. 

    7. Hay esperanza en medio de las pruebas por medio de lo que Dios ha prometido hacer en nuestras pruebas y por nuestras pruebas. En nuestras pruebas Dios ha prometido su presencia y protección; por nuestras pruebas El promete corregirnos y darnos beneficios espirituales. 

 

A. ¿Por qué son Necesarias las Aflicciones?

 

    1. La Biblia nos enseña que las aflicciones y las pruebas son una parte necesaria de nuestro peregrinaje. Suena fuerte, pero eso es lo que enseña la Biblia. Busquemos varios pasajes. Filipenses 1:29 “Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él”. Pablo conecta creer en Cristo con padecer por Cristo. Y nos dice que ambas cosas son dones dados a la Iglesia. Dice Pablo: “os es concedido”. Una concesión es un honor, un privilegio dado por Dios. Romanos 8:17 “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.”   Pablo dice algo importante aquí. Él dice que nuestra herencia en gloria es condicional a nuestro sufrimiento con Cristo en esta vida. Es decir, así como Cristo no entró en gloria sino por medio de la Cruz, de igual manera nosotros no heredaremos los cielos sino habiendo pasado como Cristo por medio de las aflicciones. Después que Pablo fue apedreado en Listra, él regresa para confirmar los ánimos de los creyentes allí. Y les dice en: Hechos 14:21-22 “Y después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.” Lo mismo le dice Pedro a los “expatriados de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia”, y quienes sufrían por causa de su fe en el evangelio.  Y les dice 1 Pedro 4:12-13 “Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría.” 

    2. Por tanto, si sufrimos por causa de ser cristianos, haciendo el bien, o por causa de que vivimos en un mundo caído en pecado, no debemos sorprendernos. Porque somos cristianos y somos herederos de las promesas de Dios, nuestras aflicciones y pruebas tienen un propósito diferente: ellas nos santifican (o Dios nos santifica por medio de ellas) dentro del propósito salvador que Él tiene con nosotros. 

    3. Así que, las aflicciones son el instrumento que Dios utiliza para moldearnos y conformarnos a la imagen de Cristo. Son los medios que utiliza para perfeccionar la obra comenzada en nosotros. Filipenses 1:6 “estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”. Las aflicciones son las ocasiones para que nuestra fe madure y se fortalezca. También los medios que Dios utiliza para revelar nuestro pecado y así llevarnos al arrepentimiento. (Job 42:3b, 5-6). Y como pruebas de fuego para probar lo genuino de nuestra fe. Es el lente que analiza la pureza del diamante. 

    4. Ahora escúchame bien. Si esto es así, entonces, debemos concluir que, como son parte del plan salvador y santificador de Dios, no debemos darnos el “lujo” de vivir sin ellas. ¿Me siguen? Todo lo contrario: debemos “preferir vivir” con ellas. Pablo llegó a esa conclusión en 2 Corintios 12:9b-10: “Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.”

    5. Claro está hermanos, esto es lo que Dios hace por medio de las aflicciones. Y El promete su presencia y protección en medio de las aflicciones, porque sin su presencia las aflicciones pueden destruirnos. 

 

B. Dios nos promete Protegernos de las Aflicciones

 

    1. Decimos que Dios no solo ofrece muchas promesas en las aflicciones sino El también promete guardarnos de las aflicciones y de los peligros.  ¿Acaso no pedimos en el Padre nuestro que Dios “nos libre del mal”? Pero no olvidemos que, si enviar las aflicciones a nuestra vida redundan en mayor gloria para Dios y de mayor beneficio espiritual para nosotros, entonces debemos considerar las muchas promesas que Dios nos ofrece en medio de las aflicciones. Veamos algunos textos:

        a. El promete que nos preservará de las pruebas. Génesis 15:1 “No temas, Abram; yo soy tu escudo”. Proverbios 30:5 “Toda palabra de Dios es limpia; Él es escudo a los que en él esperan.” El escudo es Dios mismo y su palabra. ¿Cuál palabra? Sus promesas. Sus promesas son un escudo que apaga los dardos del enemigo. Salmo 125:2 “Como Jerusalén tiene montes alrededor de ella, Así Jehová está alrededor de su pueblo, Desde ahora y para siempre.” Salmo 121:7 “Jehová te guardará de todo mal; El guardará tu alma.” Salmo 91:9-11; Job 5:19. Hermanos, cualesquiera que sean nuestras aflicciones Dios es nuestro escudo. Y si Él lo permite lo es para Su gloria y nuestro bien.

 

C. Dios Promete su Presencia en nuestras Aflicciones

 

    1. Cuando Nabucodonosor lanzó a los tres jóvenes al horno de fuego nos dice la Biblia en Daniel 3:24-25 “Entonces el rey Nabucodonosor se espantó, y se levantó apresuradamente y dijo a los de su consejo: ¿No echaron a tres varones atados dentro del fuego? Ellos respondieron al rey: Es verdad, oh rey. Y él dijo: He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses.” Dios siempre estará con su pueblo en el fuego, así como estuvo con Moisés y Jonás en el agua. Cuando Jesús estaba en el bote con sus discípulos se desató una tormenta. ¿Y qué pasó con los discípulos? Se asustaron en gran manera. ¿Por qué? Porque se olvidaron de quien estaba con ellos. Jesús se levanta y reprende al viento y le obedece. La presencia de Jesús con ellos hace la diferencia. Por eso Jesús les pregunta en Maros 4:40 “¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?” Es decir, no había razón para temer. Salmo 23:4 “Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo”. ¿Y tú crees esto? ¿Le creemos a Dios? Salmo 91:15 “Me invocará, y yo le responderé; Con él estaré yo en la angustia”

 

D. Dios Promete Su Protección Contra la Destrucción de las Aflicciones

 

    1. Dios promete también protegernos de que las aflicciones no nos destruyan. Isaías 43:2 “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.” La promesa es preservarnos de ser destruido por las aguas y por el fuego de la aflicción. Fíjate que no dice que no tendremos que pasar por ellas. Dios en su sabiduría ha determinado librarnos de ciertas aflicciones. Pero también ha determinado hacernos pasar por ellas. Y si pasamos por medio de ellas Él ha prometido preservarnos en medio de ellas. Ellas no nos destruirán por Dios es nuestro Salvador. 

    2. Un ejemplo claro lo tenemos con Job. ¿Por qué Job sufrió? Dios quiso probarlo. Dios puso su fe a prueba. Pero hay algo más. No te olvides que de Job se dice en Job 1:1 “Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.” Job era un hombre recto. Y Dios quería hacerle recordar a Job que no podía descansar en su justicia sino en la justicia de Dios. Dios procuró entre otras cosas revelarle el corazón a Job. Veamos Job 42:1-6. Las aflicciones de Job fueron terribles. Pero si leemos todo el libro veremos que Dios estaba protegiéndole en todo momento de evitar que cayera en ruinas. Al final sabemos que Dios le dobló sus bendiciones. 

    3. ¿Cuál es la base y fundamento de todo esto? El pacto de gracia. Por medio del pacto hay una íntima relación paternal que jamás será quebrantada. Él es nuestro Padre. Y como Padre Él nos hace pasar por medio del fuego de las aflicciones. Siempre para nuestro bien. Nunca para nuestro mal, aunque la realidad del dolor está presente.  El purgante es horrible pero sana al muchacho. 

 

E. Dios Promete una Corrección Sabia y Tierna

 

    1. Los no creyentes sufren aflicciones y los creyentes también. Es más, sufren las mismas aflicciones. ¿Hay alguna diferencia entre ambas, si son las mismas aflicciones? La respuesta es que Sí. Dios nos prueba y nos disciplina como hijos y no como enemigos. Y estas obran para bien. En cambio, para los no creyentes las aflicciones son anticipo de las aflicciones que sufrirán en el infierno. Dios disciplina a sus hijos, pero castiga a sus enemigos. 

    2. Así que Dios ha prometido también corregirnos y disciplinarnos por medio de las aflicciones. Pero como son de corrección son para nuestro beneficio. Esto es importante. ¿Por qué? Porque cuando vemos que hay una aflicción fuerte o una serie de aflicciones constantes en nuestra vida es importante que nos auto-examines si estas han venido por causa de nuestro pecado. No siempre es así. Pero algunas aflicciones vienen por causa de nuestro pecado. Esto es importante decirlo. No podemos ir al extremo y decir que todas las aflicciones no guardan relación con nuestro pecado. Ni ir al extremo y decir como los amigos de Job que todas son producto de nuestro pecado. Ambos extremos son erróneos. Pero Dios nos disciplina por nuestro pecado para nuestro bien. Como cuando un padre disciplina a su hijo, lo hace para su bien. Por tanto, si tenemos eso presente nos ayudará a ver y preguntarnos cómo yo puedo beneficiarme de esa aflicción en lugar de preguntarme cuánto tiempo tendré que sufrir.  

    3. Uno de los propósitos de las aflicciones es enderezarnos para que sigamos el camino correcto y así no nos apartemos de él. Hebreos 12:6 “Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo.” ¿Qué implican estas palabras? Implican que si Dios no nos disciplina entonces no somos hijos. Su disciplina es señal de amor paternal y no de odio ni que busca nuestro mal. V. 7-8 “Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos”. Y no solo eso. Dios siempre nos disciplina con sabiduría, amor y ternura. V. 9-11 “Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? Y aquéllos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad. Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.” Yo digo que el versículo 10 nos enseña que muchas veces la disciplina que les damos a nuestros hijos es “try and error”. ¿por qué? Porque disciplinamos como nos parece correcto. A veces no sabemos cuánta disciplina: somos más severos de los que deberíamos o más flexibles. Pero Dios no es así. Dios nos disciplina para lo que es provechoso, para que participemos de su santidad y produce fruto apacible a los que se someten humildemente a la disciplina del Señor. 

    4. Cuando Dios nos disciplina por medio de las aflicciones El promete hacerlo con gran compasión y ternura. Lamentaciones 3:31-32 “Porque el Señor no desecha para siempre; Antes si aflige, también se compadece según la multitud de sus misericordias”. El no ejecuta su ira sobre nosotros, sino que como Padre compasivo Él sabe que somos frágiles. Salmo 103:13-14 “Como el padre se compadece de los hijos, Se compadece Jehová de los que le temen. Porque él conoce nuestra condición; Se acuerda de que somos polvo.” 

 

F. Dios Promete Madurarnos en la Fe

 

    1. Hemos dicho que Dios promete que nuestras aflicciones sean un medio para santificarnos. Un medio para formar a Cristo en nosotros. El promete, además:

        a. Bendecirnos en las aflicciones. Romanos 8:28-29 nos enseña que todo lo que Dios hace en nuestra vida tiene un fin: “para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo”. Madurar nuestra fe. Romanos 5:3-5 “Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba [LBLA: carácter probado]; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.” 2 Corintios 4:16-17 “Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria;” Fíjate cómo Pablo contrasta la leve tribulación. Por cada leve tribulación recibiremos más excelente y eterno Peso de gloria. Y por la tribulación, gloria. 

        b. Probarnos y revelar lo que hay dentro de nuestro corazón. Para revelar una fortaleza en nosotros (puesta allí por El) o para revelar una debilidad la cual no conocíamos o de la cual no estábamos dispuestos a trabajar con ella (para llevarnos al arrepentimiento). Un ejemplo lo tenemos en Abraham Dios lo probó fuertemente para revelar si Abraham amaba más a su hijo que a Dios mismo. Y Él lo hace así con nuestros seres queridos si amamos más a nuestras esposas, esposos, padres, madres, etc. Más que a Dios. A Abraham también lo probó para ver si él creía que Dios cumpliría su promesa con respecto a su hijo; aún cuando el mandato de Dios aparentemente contradecía lo que Dios prometió; y si Abraham confiaría en los métodos de Dios, en Su voluntad, aunque no pudiera entenderlos. Cuando Moisés envía a los 12 espías a la tierra de Canaán, a la Tierra Prometida solo dos espías hablaron positivamente acerca de conquistar la tierra. Caleb dijo en Números 13:30 “Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos.” ¿Y cómo reaccionan los otros 10? Números 13:30 “No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros.” ¿Y cómo reaccionó el pueblo? Números 14:2b-3ª: “¡Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojalá muriéramos!
¿Y por qué nos trae Jehová a esta tierra para caer a espada, y que nuestras mujeres y nuestros niños sean por presa?”
Y así sucesivamente Dios prueba una y otras y les descubre lo que había en el corazón de ellos. Dios probaba si ellos iban a confiar en Dios e ir a la batalla contra toda “encuesta” posible de victoria, humanamente hablando. Lamentablemente, el pueblo no confiaba en Dios.  No nos olvidemos que nosotros nunca enfrentamos las aflicciones como lo hacen los incrédulos. Nosotros tenemos las promesas de Dios que, en todas las cosas, incluidas las aflicciones, todo obra para nuestro bien. 

    2. Cuando la gracia es fortalecida en nosotros, entonces caminamos con mayor confianza y estamos en pie con firmeza y esto motiva a otros a serle fiel en santidad. De igual manera cuando nuestra debilidad se ve en la prueba, ese es el momento para arrepentirnos, unirnos más y más a Cristo en nuestro caminar, cuidar mejor nuestros corazones y esforzarnos a caminar con mayor cuidado y humildad. No te olvides de la doxología que cantamos en la iglesia domingo tras domingo 1 Pedro 5:10 “Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.” 

 

VI. Usando las Promesas de Dios en las Tiempos de Tentaciones y Pecado

 

1. Hermanos, el Señor nos ha salvado. Él nos ha rescatado del reino de Satanás. Éramos esclavos de Satanás y de esa esclavitud horrible Dios nos libertó. 

2. Pero Satanás cual Faraón, no quiere dejar a sus esclavos salir tranquilamente. Así como Faraón persiguió al pueblo de Israel luego de que éste saliera de Egipto de igual manera Satanás busca perseguirnos. Y ya que no puede hacer frente a Jesús mismo ni puede reclamarnos ya que el poder y señorío de Cristo se lo impide, él busca provocar a Cristo para que nos abandone. ¿Cómo él lo hace? El busca tentarnos a pecar para que cuando pequemos Dios nos abandone como falsos cristianos, niños rebeldes incorregibles incapaces de mejoría. 

3. Así que somos tentados por el hecho de que Jesús nos ha libertado de la esclavitud de Satanás. Ahora que el Espíritu de Dios habita en nosotros, somos nuevas criaturas y libres de la esclavitud del pecado, Satanás busca que pequemos contra Jesús y que nos deslicemos y seamos arrebatados de las manos de Jesús. 

4. Nuestra lucha contra Satanás dura toda la vida. El busca en todo momento zarandearnos como trigo. ¿Qué esperanza hay? Nuestra esperanza es confiar en las promesas de Dios en tiempos de tentación y de pecado.

 

A. No Estamos Solos en la Tentación

 

1.  El primer punto para señalar es el hecho de que no debemos pensar que somos los únicos que estamos luchando contra un pecado en particular. Ni decir: “nadie lucha tanto como yo lucho contra este pecado”, o todo el mundo vence sus pecados excepto yo”. Pero la Biblia nos dice en 1 Corintios 10:13 “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana [LBLA: común a los hombres; NET: que no haya sido enfrentado por otros]; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.”  

2. Claro está, algunos tendrán que luchar más que otros con tentaciones sexuales, con la ira, la vanidad, la avaricia, materialismo, etc. Pero las tentaciones es un mal universal. Por ejemplo: si alguien lucha con las tentaciones sexuales, tenemos a un David que sucumbió al adulterio. Si alguien lucha contra la ira, tenemos a un David quien fue cómplice de asesinato. Si alguien lucha contra el temor y la inseguridad, tenemos a un Pedro quien negó a su Señor, a un Abraham que mintió a un Abimelec con respecto a su esposa. Problemas con la mentira, he ahí un Jacob. 

3. ¿En dónde encontraremos consuelo en medio de las tentaciones? ¿Acaso no fue tentado Cristo mismo? Nuestro consuelo yace, entre otros en el hecho de que Dios nos rescató del dominio de Satanás y nos ha trasladado al reino de su amado Hijo. Y nadie nos puede arrebatar de allí. 

 

B. Los Tres Agentes de las Tentaciones

 

1.   El segundo punto que debemos tener presente es que esta nos viene por medio de 3 agentes, tres medios. Un general espera ataques de frente, por los costados y por la retaguardia. El saber esto nos ayuda a estar mejor preparados y vigilantes.

2. Los 3 agentes son mencionados en 1 Juan 2:16 “Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.” Los deseos de la carne se refiere a los placeres pecaminosos que la vida ofrece. Los deseos de los ojos se refiere a las riquezas y las posesiones de este mundo. Y la vanagloria de la vida se refiere al honor y la alabanza de los hombres. Todas las tentaciones nos vienen de estas cosas. Si una de estas falla, Satanás tiene otra en espera. 

3. Los otros dos enemigos que ayudan a Satanás son: el mundo y la carne. El mundo, ese sistema de vida y de creencias que está en rebelión contra Dios, nos tienta con riquezas, placeres y honores para que le sirvamos. Pero la carne es peor que el mundo. Porque es el enemigo que duerme con nosotros. Tenemos un traidor en nuestro seno mismo. Nuestro viejo hombre que, aunque ha sido destronado no ha sido totalmente erradicado de nuestra vida.  Y este es presto a sucumbir a las tentaciones de Satanás y a abrazar el pecado. 

 

C. Las Tentaciones están bajo el Control de la Providencia de Dios

 

1. Hermanos, las tentaciones al igual que todas las demás cosas en la vida están bajo la providencia paternal de Dios. Y así como las aflicciones son una parte necesaria de nuestro peregrinaje, también las tentaciones no son nada más que aflicciones gravosas. 

2. Las tentaciones han sido ordenadas por Dios para ayudarnos a crecer en la gracia de Dios. Las tentaciones como todo lo demás están incluidas en el decreto de Dios. Efesios 1:11 “hace todas las cosas según el designio de su voluntad”.  Un ejemplo de esto lo tenemos en el caso de Pedro en Lucas 22:31-32 “Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo;
pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.”
Tenemos aquí a la tentación como un medio para crecer en la gracia. Fíjate que Cristo no oró para que Pedro fuera librado de tentación porque Él sabía que era bueno que Pedro la enfrentara. Aunque Pedro fue sincero en decir que estaba dispuesto hasta ir a la muerte por Cristo, Pedro no sabía dos cosas: una, el deseo de Satanás de destruirlo y dos, su propia debilidad bajo una prueba. Jesús lo matriculó en la escuela del fracaso donde su caída le enseñó acerca de que “vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”. Por tanto “Sed sobrios, y velad”, 1Pedro 5:8. Le enseñó como dice 1 Pedro 1:13 “ceñid vuestro entendimiento para la acción”; la necesidad de “resistid [a Satanás] firmes en la fe”, 1 Pedro 5:9; y que hay que suplementar a la fe en Cristo otras virtudes Cristo-céntricas “porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás”, 2 Pedro 1:5-10

3. Así que las tentaciones “tienen” un poder santificador por ser pruebas para purificar cual oro las impurezas en nuestras vidas. Con una provocación sale a flote los celos y la ira; en otros sale el orgullo; en otros los deseos pecaminosos; en otros la codicia. Satanás busca con ello destruirnos, pero Dios las ordena para hacernos humildes. Aunque Satanás busca nuestro mal, Dios busca nuestro bien (Génesis 45:5; 50:20).  Así que oremos “no nos meta en tentación” para que Dios nos libre de las mismas, nos dé fuerzas y sabiduría para resistir y un corazón arrepentido sinceramente si pecamos. 

4. ¡Qué gran consuelo todo esto nos da! Nada sucede por casualidad sino por el decreto de Dios. El usa las tentaciones para nuestro bien. Él nos sostiene, ni deja que seamos tentados al punto de destruirnos, etc. Esto dio consuelo a Pablo. Cuando Pablo estaba ante el Cesar en Roma todos lo habían abandonado. 2 Timoteo 4:16 “En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon”. Pero en medio de tal prueba Pablo dice, 17-18 “Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas, ... Así fui librado de la boca del león. Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.” 

 

D. Dios promete fortalecernos en la Tentación

 

1. Dios nos promete que nos dará la victoria sobre las tentaciones. Santiago 4:7 “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.” Si la promesa tuviera algún límite diría: “resistid que él usualmente huirá de ustedes”, o “él podría huir de ustedes”. Pero eso no es lo que dice el pasaje. Si nos sometemos a Dios El promete sin lugar a dudas que Él nos dará la fortaleza para resistir al diablo hasta que él huya de nosotros. No por lo que nosotros somos en nosotros mismos sino por el hecho de quien es El para nosotros nuestro Salvador. Y porque somos parte de su ejército y Él nos capacita para estar firme en el día malo. Efesios 6:10-11, 13

2. 1 Juan 5:18 “Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca.” El creyente se caracteriza por ser una persona que no practica el pecado, es decir, no vive en pecado. ¿Por qué? Porque es una nueva criatura. Posee una nueva naturaleza. Y hay una promesa para nosotros: Dios nos guarda, o más bien Cristo nos guarda (Aquel que fue engendrado por Dios) y el maligno no nos toca.  ¿Qué significa no lo toca? Obviamente no puede significar que no lo tienta porque sabemos que Satanás tienta a los creyentes. Aquí tocar es dañar al punto de destruir. Eso jamás puede ocurrir. El creyente será victorioso sobre las tentaciones de Satanás. 

3. Mateo 16:18 “…sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.” Las puertas eran la señal de la fortaleza de una ciudad y el lugar donde los sabios ancianos se sentaban. Así que Dios promete que ni la fortaleza ni la sabiduría de Satanás prevalecerán contra nosotros. 

4. Jeremías 31:33 “yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.” El pacto de gracia es un pacto inquebrantable. Satanás jamás podrá lograr arrebatar a ningún hijo de Dios. 1 Juan 4:4 “mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.” 

5. Con respecto al pecado Dios ha dicho que el pecado no se enseñoreará de nosotros. Romanos 6:14. Es una realidad presente pero no una realidad reinante. La realidad es que Cristo reina en nosotros y no el pecado. 

6. La fortaleza para vencer el pecado y a Satanás es una realidad presente.

7. Pero que sucede si nosotros decidimos no usar la fortaleza que Dios provee en Cristo o no ofrecemos resistencia hacia el diablo y caemos en pecado. ¿Hay alguna promesa de parte de Dios? Dios promete que El derramará su misericordia y nos restaurará.

 

E. Dios promete restaurarnos

 

1. De todos los apóstoles Pedro es un apóstol bien querido. ¿Por qué? Porque él falló y fue restaurado. Nosotros nos identificamos con él. Nos da esperanza de que, si Pedro fue restaurado, aunque negó al Señor tres veces nosotros podremos esperar que Dios sea fiel a su pacto con nosotros. 

2. Si te das cuenta nuestro consuelo descansa en que Dios es fiel a Su pacto. Este es el fundamento de todas sus promesas. Obviamente no tendríamos esperanza de:

    a. perdón si no lo hubiera incluido en Su pacto. Génesis 17:7 “Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti.”

    b. consuelo si no lo hubiera prometido. Isaías 66:13 “Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros, y en Jerusalén tomaréis consuelo.” 

    c. seguridad de perdón si Dios no lo hubiera incluido en Su pacto. Isaías 55:7 “Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.”

    d. seguridad de restauración si Dios no lo hubiera prometido. Jeremías 27:22 “A Babilonia serán transportados, y allí estarán hasta el día en que yo los visite, dice Jehová; y después los traeré y los restauraré a este lugar.”  La promesa es dada indirectamente. Dios habla de los utensilios que quedaron en el templo que serán llevados a Babilonia, pero luego serán restaurados. Pero ellos no son restaurados sino en conjunto con el pueblo de Dios que es el único que los iba a usar. Así que Dios promete indirectamente restaurar al pueblo de Dios al decir que va a restaurar los utensilios del templo para su uso sagrado en el templo.  Salmo 145:14 “Sostiene Jehová a todos los que caen, Y levanta a todos los oprimidos.” 

 

F. Dios promete gracia aun en medio de pecados escandalosos

 

1. Lamentablemente un genuino creyente puede caer en pecados serios. Uno piensa en David y en Pedro y se escandaliza. No solo eso. Todos los días un genuino creyente peca contra Dios.  Peca varias veces. Y podemos incluso apartarnos por un tiempo de los caminos del Señor. ¿Qué Dios nos dice en su palabra?

2. Santiago 4:6a “Pero él da mayor gracia”. Hermanos, nuestros pecados no están fuera del alcance de la misericordia y la gracia de Dios. El da mayor gracia. Él tiene más gracia que todos nuestros temores de apartarnos, que todas nuestras dudas de su existencia y amor, que todos nuestros pecados y nuestra falta de fe. 

3. El promete que nunca nos dejará ni abandonará. Hebreos 13:5 “No te desampararé, ni te dejaré”. Pero alguien podrá decir: Dios promete que no nos abandonará, pero yo sí puedo abandonarle. No hay garantía de que yo no le abandonaré. Hermanos, Dios es fiel a Su pacto y en Su pacto Él ha prometido hacernos fieles a Él. Aunque somos nosotros los que creemos y nos arrepentimos, el poder de así hacerlo es de Dios. Por gracia sois salvos. Jeremías 32:40 “Y haré con ellos pacto eterno, que no me volveré atrás de hacerles bien, y pondré mi temor en el corazón de ellos, para que no se aparten de mí.” Dios hace que perseveremos hasta el fin. Filipenses 1:6 “estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”. Romanos 8:32-35-39 “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? V. 35-39 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.” 

4. Dios promete sanarnos cuando nos resbalamos. Oseas 14:4 “Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura gracia; porque mi ira se apartó de ellos.” La ira de Dios se ha apartado de nosotros por la sangre de Cristo. Jesús satisfizo las demandas de la justicia de Dios pagando nuestra deuda hacia Dios. Ya no somos objetos de la ira de Dios porque Cristo apaciguó la ira de Dios con su sacrificio perfecto en la cruz. 1 Tesalonicenses 5:9 “Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo”. Amén. 

VII. Viviendo bajo las Promesas de Dios en la Lucha contra el Pecado

 

1. Vivimos como la vida de Pedro y específicamente su caída y restauración nos recuerdan de la misericordia de Dios en tiempos de tentación y caídas en pecado. Nadie debe usar eso como una excusa para no velar y orar para que no entremos en tentación. Es un bálsamo el saber que Dios no solo ha prometido darnos victoria sobre el pecado y sobre Satanás, sino que también ha prometido que si fallamos y caemos en pecado Él nos restaurará. Y esto por amor a su nombre, en virtud del pacto de gracias. 

 

2. Hoy podemos ver la vida del apóstol Pablo y al igual con lo que pasó con el apóstol Pedro, nos podemos identificar con las circunstancias de la vida de Pablo. ¿En qué aspecto? En su lucha contra el pecado. En Romanos 7:14-25 vemos a un genuino creyente, Pablo, luchando como luchamos nosotros contra el pecado. En la vida de Pedro tenemos la esperanza al ver la misericordia de Dios, su perdón y restauración. En el caso de Pablo vemos la obra de santificación de Dios en su pueblo. Su vida demuestra que nuestra lucha contra el pecado no es inconsistente con el estado de gracia o salvación, sino que es le evidencia de estar en un estado de salvación. El no creyente no lucha contra el pecado como pecado. Solo el creyente lucha contra el pecado por ser pecado y no por el castigo del pecado. 

 

A. Dios Promete Darnos Su Espíritu

 

1. Exequiel 36:25-27 “Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré.
Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.
Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.”
Aquí tenemos una descripción de la obra del nuevo nacimiento o regeneración. En el NT el pasaje paralelo al de Ezequiel lo es Juan 3:5 “Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” De estos pasajes podemos ver lo que es la obra del nuevo nacimiento o regeneración. Veamos algunas características:

    a. Es una obra que Dios hace de pura gracia. No es nuestra obra. Ni la merecemos.

    b. Es una obra radical de tal manera que se asemeja a nacer por segunda vez.

    c. Es una obra de purificación interna.

    d. Es un cambio de corazón y por tanto de inclinación de la voluntad. Antes nos inclinábamos a toda clase de pecado, ahora deseamos desvestirnos de todo camino pecaminoso y deseamos caminar en justicia y santidad. Teníamos un corazón de piedra, es decir, endurecido a las cosas de Dios, insensible a toda la vida espiritual. Ahora tenemos un corazón de carne, sensible a las cosas de Dios y la vida espiritual.

    e. Nuestra mente estaba ennegrecida por el pecado. Ahora tenemos la mente de Cristo para entender las cosas reveladas y deleite en ellas.

    f. Es tan grande el cambio que Pablo nos dice que somos una nueva criatura o una nueva creación. Que antes estábamos muertos y ahora estamos vivos. El nuevo nacimiento o la resurrección espiritual precede al estar vivo. Nacemos de nuevo y tenemos fe.

    g. Todo esto ocurre cuando el Espíritu Santo entra en nuestras vidas. Allí Dios toma posesión de nuestras vidas y hace de nuestro corazón su templo. Efesios 2:22 “en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.” 

 

2. Dios ha prometido todo esto en el pacto de gracia desde el AT. 

 

3. El don del Espíritu Santo como una parte fundamental del pacto de gracia es evidente en las constantes referencia al Espíritu de la promesa. Por ejemplo, en Gálatas 3:14 “para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.” Efesios 1:13 “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,”. 

 

4. ¿Por qué esto es importante? Porque estamos estudiando las promesas de Dios. Y la promesa del Espíritu Santo es la raíz de todo lo que Dios promete hacer en nosotros por la redención en Cristo. Sin la morada del Espíritu Santo no podemos disfrutar de otras bendiciones espirituales porque ellas son el fruto de Su morada dentro de nosotros. El Espíritu es las arras de nuestra herencia, la garantía de que el propósito eterno, irreversible y perfecto que Dios tiene con nosotros se cumplirá. 

 

5. Dios desea que seamos consolados al de las referencias a la morada del Espíritu Santo en nosotros. Son demasiado para citarlas todas. Pero el énfasis es que debemos vernos como creyentes en quien habita permanentemente es Espíritu de Dios por la fe. Veamos algunos pasajes. Romanos 8:9, 11 “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. V. 11 Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.” 1 Corintios 3:16-17 “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.” 2 Corintios 6:16 “¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos”. Efesios 2:19, 22 “Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios V. 22 en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.” 1 Pedro 2:5 “vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo”. 

 

B. Dios promete Santificarnos por Su Espíritu

 

1. Vemos que Dios no solo promete darnos su Espíritu, sino que Él también nos asegura que la morada de su Espíritu es permanente. Jesús dijo en Juan 14:16 “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre”. Es decir, Jesús asegura con su muerte y resurrección que el Espíritu Santo o el Espíritu de Cristo more permanentemente en nosotros. Y esto implica que Jesús asegura nuestra santificación. 

 

2.Eso es lo que nos enseña Ezequiel 36:27Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.” Esa promesa fue repetida en Ezequiel 11:19-20 “Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios.” En el NT es repetida en Hebreos 8:10 “Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, Y sobre su corazón las escribiré”. Y en Hebreos 10:16 “Este es el pacto que haré con ellos Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, Y en sus mentes las escribiré”. La repetición implica que esto es importante. Hay un profundo interés en Dios es nuestra santificación. No es una opción en Dios. El santificará a su pueblo porque ese es su interés en nosotros. Pablo dice en Efesios 1:4 que hemos “sido escogidos desde la eternidad para ser santos y sin manchas delante de Él”. 

 

3. Por tanto, esto es causa de consuelo hacia nosotros. Dios ha prometido repetidas veces en el AT y en el NT que Él nos va a santificar. Éxodos 19:6; Éxodos 31:13; Juan 17:19; 1 Corintios 1:30; 1 Tesalonicenses 5:23-24. Nadie entonces debe dudar de esa promesa. Hermanos, Dios no abandona su obra. Yo sé que todos nosotros vemos pecado en nuestras vidas. Que los triunfos espirituales son opacados por las derrotas espirituales. Y esto nos frustra. De eso habla David en el Salmo 30:6-7 “En mi prosperidad dije yo: No seré jamás conmovido, Porque tú, Jehová, con tu favor me afirmaste como monte fuerte. Escondiste tu rostro, fui turbado.” Pero Dios ha prometido santificarnos y Él logra su cometido. El cumple su promesa.

 

4. Ahora bien, algo súper importante hay que decir. Dios lleva a cabo esta obra al unirnos a Cristo. Él lo hace inicialmente y permanentemente en nuestra regeneración., pero también a través del todo de nuestra vida cristiana. Es el Espíritu Santo el vínculo de nuestra unión mística o misteriosa con Cristo, porque es por el Espíritu que Cristo imparte santidad de Su santidad, la de Cristo. Por el Espíritu disfrutamos de una verdadera unión espiritual con Cristo y de todas las gracias de Cristo como nuestro Mediador, Redentor, Salvador, Señor, Profeta, Sacerdote y Rey. 

 

5. La Biblia nos habla de nuestra unión con Cristo en Juan 14:20 “En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros.”; 1 Corintios 12:13 “Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.”; Efesios 1:22-23 “y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo”.  

 

6. Al estar unidos a Cristo es nuestra regeneración nosotros necesariamente participamos de Su muerte al pecado y Su resurrección a una vida nueva. Romanos 6:6-8, 11 “sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado.
Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él
V. 11 Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro”. En otras palabras, hemos muerto al pecado, a su poder reinante pero también hemos resucitado a una nueva vida para ser celosos de buenas obras.  Y esto en virtud de nuestra unión con Cristo. 

 

7. No olvidemos esta gran verdad: Es de Cristo y Su perfecta santidad que nosotros obtenemos nuestra santidad, aunque imperfecta en esta vida. Su santidad es la raíz de nuestra santificación diaria, la cual resulta en el fruto de una siempre creciente santificación. La santificación es algo que Dios hace en nosotros. No es que Cristo la inicia y nosotros la continuamos y la perfeccionamos. La santificación es la obra de Dios de principio a fin. De perder esto de vista perdemos el fundamento de nuestro consuelo. 

 

8. Así que cuando estudiemos las gracias espirituales que son necesarias para nuestra santificación recordemos que ellas no son prometidas a aquellos quienes se las ganan, o son dignos de ellas sino a aquellos que están unidos a Cristo por la fe. 

 

C. Dios Promete Gracias Salvadoras para Nuestra Santificación

 

1. Para asegurarnos que Él nos santificará, Dios promete darnos las gracias espirituales que son necesarias para llevar a cabo nuestra santificación. Las gracias espirituales son inseparables de la morada del Espíritu mismo. Las disfrutamos como una parte necesaria de la obra soberana de Dios en santificarnos. 

 

    a. Dios promete darnos fe. 

        (1) Algo súper importante que debemos tener presente: La fe salvadora es una gracia madre. ¿Qué significa eso? Es la gracia de la cual todas las demás se alimentan. Por ella somos unidos a Cristo y recibimos todas las bendiciones espirituales. Así que Dios ha prometido dar fe a todos los que El desea salvar. Hechos 13:48 “y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna.” 

        (2) Pero si no tenemos fe, ¿qué podemos hacer? Ir a Cristo. Nuestra necesidad de fe nos da el “derecho” para usar las promesas de Dios porque ellas son hechas para los que las necesitan. Tenemos que hacer lo mismo que hizo la mujer de Caná en Marcos 7:24-30 “Levantándose de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón; y entrando en una casa, no quiso que nadie lo supiese; pero no pudo esconderse. Porque una mujer, cuya hija tenía un espíritu inmundo, luego que oyó de él, vino y se postró a sus pies. La mujer era griega, y sirofenicia de nación; y le rogaba que echase fuera de su hija al demonio. Pero Jesús le dijo: Deja primero que se sacien los hijos, porque no está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos. Respondió ella y le dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos, debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos. Entonces le dijo: Por esta palabra, ve; el demonio ha salido de tu hija. Y cuando llegó ella a su casa, halló que el demonio había salido, y a la hija acostada en la cama.” ¿Qué hizo? Ella sabía su gran necesidad y que solo Jesús podía satisfacerla. Ella no se amilanó de la respuesta primera de Jesús. Si no que rogó nuevamente creyendo en la misericordia de Jesús. En otras palabras, hay que ser persistente en el trono de la gracia. Hay que tocar la puerta y volverla a tocar y tocar insistentemente, incansablemente y esperar el tiempo que sea necesario. Dios desea eso de nosotros.

        (3) La fe es necesaria en nuestra lucha contra el pecado. Solo por la fe en Cristo es que vencemos el pecado. 1 Juan 5:4-5 “Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.
¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?”
¿Pero el pasaje no habla del mundo no del pecado? Es cierto, pero ambos están relacionados y unidos. ¿Por qué? Porque el mundo está dominado por el pecado y está bajo el poder del padre de mentiras. Así que no es fe en general sino fe en Cristo Jesús, el Hijo de Dios, quien puede destruir las obras del maligno. 

    b. Dios promete darnos esperanza

        (1) Hay una co-relación entre fe y esperanza. Por un lado, la fe es el fundamento de la esperanza, pero la esperanza nutre la fe. La fe cree en las promesas de las cosas que vendrán y la esperanza espera las cosas prometidas. 

        (2) ¡Cuán fácil decae nuestra esperanza! Es que nuestra esperanza muchas veces descansa en los hombres. Tenemos un problema con la luz, con el carro, con las citas médicas, etc. y esperamos en la fidelidad de las personas, en su consistencia, integridad, etc. Pero nuestra esperanza no debe ser puesta como dice el Salmo 146:3 “No confiéis en los príncipes, Ni en hijo de hombre, porque no hay en él salvación.” Es en Dios que debemos poder nuestra esperanza. Salmo 146:5 “Bienaventurado aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob, Cuya esperanza está en Jehová su Dios”. Nuestra esperanza es Dios mismo. Dios se da a nosotros mismos como una esposa se da a su esposo, totalmente. “Yo seré tu Dios y el Dios de tu simiente”. Génesis 17:7. Por eso Colosenses 1:27 dice: “Cristo en vosotros, la esperanza de gloria,”.  El planta la esperanza en nuestros corazones al persuadirnos de que El cumplirá todas sus promesas. 

        (3) El fundamento de las promesas lo es su palabra. Salmo 119:49 “Acuérdate de la palabra dada a tu siervo, En la cual me has hecho esperar.” 

        (4) Dios nos da esperanza en la revelación de sus atributos, sus perfecciones.

            (a) El primer atributo: la gracia de Dios. Dios es lleno de gracia. Es un Dios de gracia. Y su gracia es su favor inmerecido a nosotros. Un favor que es libre en darlo. 

            (b) El segundo atributo lo es: su poder infinito. Dios pude hacer lo que promete.

            (c) El tercero lo es la verdad de Dios. Sabemos que Dios es un Dios de verdad y que El cumple su palabra. 

            (d) El cuarto: su sabiduría inescrutable. Dios sabe más y debemos aprender a descansar en esto. Él sabe lo que necesitamos, cuando lo necesitamos y sabe cundo es el tiempo para cumplir sus promesas de tal manera que redunde en su mayor gloria y lo mejor para nosotros.  

 

    c. Dios promete darnos obediencia. 

        (1) Por causa de nuestra regeneración Dios ha cambiado nuestra disposición, nos ha dado un corazón que le ama y desea agradarle en obediencia a su palabra. Un creyente tiene la habilidad y la inclinación de obedecer a Dios y le obedece. Pero todavía hay pecado remanente en nuestras vidas. 

        (2) Un punto importante que tener presente. La santificación es una gracia, pero también es un deber. Dios nos ha desvestido del viejo hombre y nos ha vestido del nuevo, el cual es Jesucristo. Esa es su gracia. Pero nosotros también debemos desvestirnos del viejo hombre caracterizado por la desobediencia y vestirnos de Cristo es actos diarios de obediencia. 1 Corintios 16:13 “Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos.” Efesios 6:16, 18 “Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;” Filipenses 2:12-13 “ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.” Efesios 4:22-24 “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.” 

        (3) Dios ha prometido hacernos obedientes a Él. Ezequiel 36:27 “Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.” Y por tanto nos capacita a morir más y más al pecado y vivir más y más a la justicia. Nuestra trayectoria es siempre hacia arriba, aunque reconocemos que a veces caemos. Eclesiastés 7:20 “Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque.” 

        (4) Otro punto importante que aclarar. Aunque la santidad es un deber, así como una gracia, nuestra aceptación delante de Dios descansa por nosotros estar en Cristo. No por Cristo y lo que yo hago. Si no Cristo solamente. Ahora bien, ese Cristo hace algo en mí, me capacita, me incita y me mueve a vivir en obediencia a Dios, sin destruir nuestra responsabilidad. 

 

    d. Dios promete darnos arrepentimiento.

        (1) Si fallamos Dios no solo promete tener misericordia de nosotros y restaurarnos, sino también darnos arrepentimiento para vida, verdadero, y con ello: confesión de pecado, dolor por el pecado, mortificación del pecado y apartarnos del pecado. 

        (2) El arrepentimiento es una gracia salvadora. Es un don de Dios. Hechos 5:31 “A éste, Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados.” Hechos 11:18 “¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!” 

        (3) Dios promete hacernos confesar nuestros pecados. Pero no nos olvidemos lo que nos enseña 1 Juan 1:9 “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” La promesa de perdón y limpieza es condicionada a la confesión. Salmo 32:5 “Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado.” Pero si Dios ha prometido darnos arrepentimiento entonces Él ha prometido indirectamente llevarnos a confesarlos.

        (4) El promete entonces hacer que el pecado nos duela. Eso está implicado en un corazón de carne. El corazón de piedra es insensible a Dios, pero el de carne se duele al ofender a Dios. Zacarías 12:10 “Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito.” 

        (5) De igual manera Dios promete mortificar nuestro pecado, es decirlo, hacerlo morir. 

        (6) Dios promete que nos apartaremos del pecado hacia Dios mismo. Jeremías 24:7 “Y les daré corazón para que me conozcan que yo soy Jehová; y me serán por pueblo, y yo les seré a ellos por Dios; porque se volverán a mí de todo su corazón.”

 

    ¿Qué consuelo nos dan estas promesas? Nos dan el consuelo que, aunque nosotros vemos pecado en nuestras vidas, y que a veces pecados que creíamos que habían sido vencidos regresan nuevamente, podemos estar seguros que el pecado no nos vencerá porque Dios nos ha prometido fe, esperanza, arrepentimiento y obediencia a sus mandamientos con un corazón sincero. Y que Dios ha prometido hacernos semejantes a Cristo en santidad. 

 

VIII. Usando las Promesas de Dios en nuestra Búsqueda de la Santidad

 

1. Hemos visto que Dios ha prometido fortalecernos en nuestra lucha contra el pecado. De igual manera Dios ha prometido fortalecernos y capacitarnos para poder vestirnos del nuevo hombre. 

 

2. Uno de los problemas que muchos de nosotros enfrentamos en nuestra vida cristiana es el hecho de que se nos olvida cuál es la relación que hay en el desvestirnos del viejo hombre y el revestirnos del nuevo hombre. La Biblia nos dice que nuestra lucha contra el pecado debe ser acompañada con nuestra lucha para vivir en justicia. Veamos. Romanos 6:13 “ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.” No solo debemos dejar de usar nuestros cuerpos como instrumentos para el mal sino usarlos como instrumentos para el bien. Romanos 12:2 “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” El llamado no es solo a no conformarnos a este siglo sino también a renovar nuestra mente según la voluntad de Dios. Pero Pablo no se limita a darnos principios generales. El da ejemplos específicos de lo que quiere decir. En Efesios 4:25, 28 “Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo. El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje”. Colosenses 3:8-10 “Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó”.  

 

3. Sabemos que nuestra lucha contra el pecado, llamada por Pablo la mortificación de la carne o naturaleza pecaminosa no puede ser en nuestro poder. De igual manera, el vestirnos del nuevo hombre, llamado en teología la vivificación del nuevo hombre, tampoco puede ser logrado en nuestras fuerzas.   Solo el Espíritu Santo puede vivificar nuestra naturaleza para poder caminar en santidad. Pablo dijo en Romanos 7:19 “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.” Lo mismo dijo en el versículo anterior, V. 18 “Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo.” Sin la gracia de Dios no podemos hacer morir el pecado ni tampoco vivir para la justicia delante de Dios. 

 

4. Hay un punto importante que tener presente. Nosotros no debemos poner nuestra mirada en Cristo para que El bendiga lo que hacemos. Esa no es la enseñanza bíblica. Si lo hacemos es creer que tenemos el poder de hacerlo y que solo esperamos que Él nos ayude en nuestro esfuerzo por ser santos. Lo correcto es confiar en la presencia y el poder de Su morada en nosotros por su Espíritu Santo. Nuestra mirada es en la presencia y en el poder santificador de Cristo en nosotros. Parece lo mismo, pero no lo es.  Fíjate como Pablo lo pone en Gálatas 2:20 “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios”.  Cristo no solo vive en mí sino que su vida misma crece dentro de nosotros. Pablo dice que Cristo está siendo formado en nosotros. Y por eso no podemos poner nuestra mirada en nuestras habilidades sino poner nuestra fe en lo que Él ha prometido hacer en nosotros, santificarnos. Nuestro deseo y habilidad proviene de Él. Como dijo Pablo, “es Dios quien produce el querer como el hacer según su voluntad”, Fil. 2:13

 

5. Así como la santificación es una gracia lo es también un deber. Reconocemos que es Dios quien produce el querer como el hacer por su buena voluntad pero también reconocemos nuestra responsabilidad en “ocuparnos en nuestra salvación con temor y temblor”. 

 

6. ¿Cómo nosotros cumplimos nuestra responsabilidad de buscar la santidad sin descansar en nuestras fuerzas? La respuesta es por el uso de los medios de gracia que Él ha instituido y que ha prometido bendecir.  Debemos ser diligentes en el uso de los medios de gracia. La vida de la santidad es inseparable de una vida de consagración a Dios. Es el fruto de la bendición de Dios en nuestro esfuerzo concentrado en crecer en el conocimiento y la gracia de Dios. 

 

7. Pero hay un problema que debemos enfrentar.

 

A. Nuestra Resistencia a Usar los Medios de Gracia

 

1. Hay una tendencia natural en nosotros producto del pecado remanente que nos lleva a resistir el uso de los medios de gracia. Busquemos 2 Reyes 5:1-14. Naamán esperaba que Eliseo le pidiera que hiciera algo grande y extraordinario para sanar su lepra. Que hiciera algo tal vez nunca visto. Lavarse en el río Jordán era poca cosa, algo trivial. Pero allí encontró sanidad. Nosotros somos cual Naamán con respecto a nuestros deberes espirituales. Dios ha establecido los medios de gracia como medios de santificación que nos capacitan a hacer morir el pecado en nuestras vidas y vivir para la justicia. Los medios de gracia son: la oración, la lectura de la Biblia, participar en las ordenanzas del ministerio de la Palabra y los sacramentos y la comunión de los santos. Algunos no valorizan estos medios de gracia. Saben que son medios de gracia, pero piensan que no son suficientes y que necesitan por tanto buscar hacer algo nuevo, extraordinario, nunca visto, posiblemente de las palabras de un nuevo gurú (llamado hoy día profeta) que les diga lo que sí funciona. O lo que mayormente hacemos es que nos sumergimos solo dos o tres veces en el río de los medios de gracia y como no vemos un cambio inmediato entonces dejamos de usarlos consistentemente. 

 

2. ¿Qué debemos hacer? Debemos orar y trabajar contra nuestra flojera espiritual, nuestra falta de fe, y ser diligentes en el uso de los medios de gracia. En esto hermanos debemos creer que así como Dios estableció esos medios de gracia Él ha prometido bendecirlos. No debemos dudar de su sabiduría ni de su fidelidad sino serles fieles y celosos en usarlos para la gloria de Dios. 

 

B. El Medio de la Oración

 

1. De todos los deberes espirituales para nuestro crecimiento el que tenemos más dificultad es la oración. No debería ser así. ¿Por qué? Porque la disponibilidad de la oración es grande. Si no podemos leer porque no tenemos una biblia a la mano, o ya nuestros ojos no ven bien aun así podemos orar. Si no podemos ir a la iglesia por estar enfermos siempre podemos orar. Es más no necesitamos hablar en voz alta para poder orar solo usar nuestros pensamientos. Aun así es el medio de gracia que más descuidamos. 

 

2. Dios nos ha dado grandes promesas en relación con la oración que nos motivan e impulsan a la oración. Por ejemplo, Dios ha prometido:

    a. mover nuestros corazones a orar. Dice el Salmo 10:17 “El deseo de los humildes oíste, oh Jehová; Tú dispones su corazón, y haces atento tu oído”. Es importante porque aunque queremos orar también no queremos orar. 

    b. ayudarnos a orar y en la oración. Romanos 8:26 “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.” Dios no ha dado su Espíritu el cual no solo nos impulsa a orar sino que dirige nuestras oraciones. Nos enseña los qué hemos de pedir, es decir, nos ayuda a elegir las palabras para la oración y las emociones que deben acompañar esas peticiones o súplicas.  

    c. escuchar nuestras oraciones. Zacarías 13:9 “El invocará mi nombre, y yo le oiré”.  Salmo 65:2 “Tú oyes la oración”. 

    d. contestar nuestras oraciones. Salmo 34:4, 6, 17: “Busqué a Jehová, y él me oyó, Y me libró de todos mis temores. V. 6 Este pobre clamó, y le oyó Jehová,
Y lo libró de todas sus angustias.
V. 17 Claman los justos, y Jehová oye,
Y los libra de todas sus angustias.”

    e. hacernos crecer por medio de la oración. Lucas 11:13 “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?”. Es la intension de Dios darnos su Espíritu para santificarnos. 

 

3. La palabra de Dios como un medio de gracia. Aun antes de la lectura de la palabra, Dios nos dio su palabra predicada como un medio de gracia. Es interesante que hoy día no se enfatiza tanto como debería ser. Antes de que la palabra de Dios fuera redactada, la palabra de Dios predicada era el medio de gracia por excelencia. La lectura de la biblia es importante, pero la predicación tiene preeminencia según la revelación de Dios. “Agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación”. 1 Corintios 1:21.  Dice Pablo en Romanos 10:17 “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.” Pero Dios también ha hecho la lectura de la palabra un medio de gracia y salvación. Juan 20:30-31 “Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro.
Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.”
La palabra de Dios es un medio de santificación lo vemos en Juan 17:17 “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.” Por tanto, Dios nos ha dado su palabra para que sea un medio de gracia en nuestras vidas. Y este medio de gracia Dios nos ha dado una revelación completa y suficiente para el todo de nuestra vida. Para toda necesidad en la vida la palabra de Dios es suficiente. Como la guía de nuestra vida, la palabra de Dios es suficiente. 2 Timoteo 3:16-17 “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” Por ejemplo:

    a. es una guía luchar contra el pecado. Salmo 119:11 “En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti”. 

    b. es una guía en nuestras aflicciones. Salmo 119:50 “Ella es mi consuelo en mi aflicción, Porque tu dicho me ha vivificado.”

    c. es guía si somos tentados a poner nuestra felicidad en las riquezas. Salmo 119:72 “Mejor me es la ley de tu boca Que millares de oro y plata.” 

    Podemos seguir multiplicandos pasajes bíblicos que nos enseñanza que la palabra de Dios satisface todas nuestras necesidades de guianza en la vida del cristiano. Claro está hay unos límites. Y a veces esos límites se ignoran en muchas iglesias de hoy día. Por ejemplo, ¿es mi guía la biblia en mi búsqueda de una compañera o compañero para mi vida? Sí, absolutamente sí. ¿Te va a dar el nombre de ella o de él? No. El nombre no es importante: se puede llamar Sinforoso o Sinforosa, eso no es importante ni esencial. Pero sí que sea una mujer u hombre cristiano, que sea una persona que busque resolver los problemas bíblicamente, que sea proveedor de la familia, que sea hacendosa, que sepa gobernar su casa, amar a su esposo y criar niños, que ame a su esposa como Cristo amó a la iglesia, que respete los roles bíblicos establecidos por Dios para el matrimonio, etc. ¿Y en mi búsqueda de trabajo es la Biblia una guía suficiente? Sí, absolutamente sí. ¿Te va a decir el nombre de la compañía? No. El nombre de la compañía no es importante. ¿Te va a decir el nombre del pueblo, del estado o del país? No. No es absolutamente importante el nombre. Pero sí te guiará a que sea un trabajo lícito, que te permita proveer para ti, tu familia, tu iglesia, para tu nación, que te permita vivir con dignidad, que sea cónsono con los dones que Dios te ha dado, que no te aparte de Dios ni de la iglesia, que no seas adicto al trabajo, que no sea mediocre en el trabajo, etc.   En todo esto Dios espera que uses los principios generales de la palabra de Dios, el consejo de líderes maduros como tu pastor, los ancianos o cualquier creyente maduro en la fe que pueda darte palabra de Dios. 

 

4. Dios nos ha dado los sacramentos como medios de gracia para nosotros. Por medio del bautismo Dios nos sella los beneficios del pacto de gracia. Romanos 4:11 “Y recibió la circuncisión como señal, como sello de la justicia de la fe que tuvo estando aún incircunciso; para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, a fin de que también a ellos la fe les sea contada por justicia;” Cada vez que veamos pecado en nuestras vidas recordémonos que hemos sido bautizados por un Espíritu en un cuerpo. Le pertenecemos a Dios y El no desecha su pueblo. Y aunque a veces lo dudamos al ver nuestro pecado, Sí Dios nos ha santificado y nos sigue santificando. Y la Santa Cena es un medio de participar de Cristo y los beneficios de su mediación y salvación. 1 Corintios 10:16 “La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?”

 

5. La comunión de los santos es un medio de gracia también. El congregarnos es medular y fundamental en la vida cristiana. Tan importante es que el autor de Hebreos los enfatiza así en Hebreos 10:24-25 “Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.”

 

6. Ahora bien, los medios de gracia no poseen poder por sí mismo. Es la presencia de Cristo que los hace eficaces para salvación. Es la bendición de Cristo y la obra del Espíritu Santo sobre ellos que hace que sean medios de gracia. Mateo 28:20 “he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” 1 Corintios 3:5-7 “¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.” 

 

SOLI DEO GLORIA