Sermón: Salmo 29 Dios es Rey sobre los Desastres Naturales

Salmo 29 “Tributad a Jehová, oh hijos de los poderosos, Dad a Jehová la gloria y el poder. 2. Dad a Jehová la gloria debida a su nombre; Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad. 3. Voz de Jehová sobre las aguas; Truena el Dios de gloria, Jehová sobre las muchas aguas. 4. Voz de Jehová con potencia; Voz de Jehová con gloria. 5. Voz de Jehová que quebranta los cedros; Quebrantó Jehová los cedros del Líbano. 6. Los hizo saltar como becerros; Al Líbano y al Sirión como hijos de búfalos. 7. Voz de Jehová que derrama llamas de fuego; 8. Voz de Jehová que hace temblar el desierto; Hace temblar Jehová el desierto de Cades. 9. Voz de Jehová que desgaja las encinas, Y desnuda los bosques; En su templo todo proclama su gloria.10. Jehová preside en el diluvio, Y se sienta Jehová como rey para siempre. 11. Jehová dará poder a su pueblo; Jehová bendecirá a su pueblo con paz.”

 

            Al mediodía del miércoles habían comenzado las lluvias del Huracán Irma en San Sebastián. Fue una lluvia fuerte, pero pasó rápido. Lo mismo ocurrió en Isabela. Cuando las noticias decían que ya Irma estaba pasando y lo peor ya había ocurrido, las noticias, como siempre, se refieren a San Juan. Desde las 11:00 pm hasta las 3:00 am los vientos fuertes de Irma se sintieron en Isabela. Y sin mentirles, los vientos daban miedo. Gracias a Dios el Huracán no pasó sobre Puerto Rico. De haberlo hecho la historia habría sido distinta. El 75% de la isla no tenía electricidad. Imagínate si hubiera pasado por el medio de Puerto Rico.

            El Hemisferio Occidental está activo. Tenemos el Huracán Irma, Katia y José. México sufrió el embate de Katia y de un terremoto de 8.1 en magnitud. Más de 58 personas han muerto por causa del terremoto. Para mí los terremotos y los tornados son peores que los huracanes. ¿Sabes por qué? Porque son impredecibles. Con los huracanes tienes tiempo suficiente para prepararte. Pero no así para los tornados y terremotos.

            En medio de todo esto el Salmo 29 viene que como un balde de agua fría que sacia nuestra sed. Es un ancla en medio de la tempestad.

            David escribió este salmo. Un salmo compuesto cuando se encontraba en medio de una tormenta de rayos. Una tormenta impresionante. Una tormenta de rayos y centellas. Una tormenta que hace estremecer lo que creíamos que era imposible que se estremeciera. Tal tormenta revela poder. Infunde terror. Nos hace sentir indefensos.  Con este salmo David procura enseñarnos ¿Cuál debe ser nuestra actitud ante los fenómenos naturales? ¿Cómo debemos reaccionar ante la furia de la naturaleza? Y David nos dicen en primer lugar,

I. Adorando a Dios

            V. 1-2 “Tributad a Jehová, oh hijos de los poderosos, Dad a Jehová la gloria y el poder. 2. Dad a Jehová la gloria debida a su nombre; Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad.” Este salmo es un llamado a la adoración. Hermanos, por encima del temor, la ansiedad, nuestra impotencia ante tales fenómenos atmosféricos, Dios nos llama a adorarle. Todo lo que hemos visto en estos días nos debe llevar a postrarnos delante de Dios y decir: ‘Solo Tú eres Dios, a ti sea la gloria’.

            Hay algo interesante en cómo comienza el salmo. Comienza con un llamado a adorar a Dios de parte de los “hijos de los poderosos”, en el hebreo esa frase es literalmente “hijos de Dios, o hijos de los dioses”. ¿Quiénes son estos? La frase se usa en el AT para referirse a la iglesia. Por ejemplo, en Génesis 6:2 la referencia debe ser a la simiente de Adán vía Enós. “que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas.” Aquí Moisés nos enseña que una de las causas por las cuales vino el diluvio lo fue que “los hijos de Dios”, es decir la iglesia, los creyentes, se casaron con las “hijas de los hombres”, es decir, mujeres no creyentes.  La frase también se usa mayormente para referirse a los ángeles o seres celestiales. Job 1:6 “Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás.” Job 38:7 “Cuando alababan todas las estrellas del alba,
Y se regocijaban todos los hijos de Dios?”
¿Cuál es la idea? Si los ángeles que son más poderosos que nosotros son llamados a adorar a Dios en medio de tal manifestación del poder de Dios en la tormenta, cuánto más nosotros: hombres y mujeres de carne y hueso. Ante la tormenta tú y yo y los ángeles somos débiles. Pero no Dios. Él es grande en majestad y gloria. Y por tanto debe ser adorado.

            Se levanta una pregunta ¿Cómo lo hacemos? David nos dice:

                        1. Dando a Dios toda gloria y poder. “Dad a Jehová la gloria y el poder. 2. Dad a Jehová la gloria debida a su nombre”. Todo esto nos debe llevar a reconocer que no hay nadie como Jehová. Nos debe llevar a admirar la majestad de Dios. Y decir: Tú eres grande, Tú eres poderoso, Tú eres perfecto en todo lo que haces. Mereces toda gloria. Sí, la tormenta es grande. Pero más grande eres Tú. La tormenta, el huracán, el tornado, el terremoto tienen mucho poder, pero jamás sobrepasan el tuyo. Ellos no tienen dirección por sí mismos. Ellos actúan sin una mente. Pero Tú oh, Dios diriges su caminar. Tú eres la mente detrás de todo esto. Me postro delante de Tu gloria y Tu poder. Me postro ante Tu furia y Tu misericordia.

                        2. Reconociendo que quien está detrás de todo esto es Jehová, nuestro Dios que nos escogió para ser su pueblo especial. Nos escogió libre y soberanamente para Sí. David menciona el nombre de Jehová 16 veces en 11 versículos. ¿Cuál es el énfasis? Que detrás de la tormenta, el terremoto, el tornado nunca debemos olvidar que Jehová quien es nuestro Dios, nuestro Padre, está con nosotros. Jehová es el nombre del Dios del pacto. Él es nuestro esposo. Somos su pueblo. El jamás nos abandona. Detrás de la oscuridad está El velándonos. Adoramos a Dios cuando creemos que su amor y cuidado están con nosotros aun cuando tengamos pérdidas. La tormenta puede destruir todo. Puede dejarnos sin nada. En ese momento la fe descansa en que Jehová, mi esposo amante está conmigo. Su amor, cuidado, interés jamás decaen.  

                        3. Reconociendo que la actitud propia para adorar a Dios lo es “en la hermosura de la santidad”. Esto implica dos cosas: uno, solo los salvados, los convertidos genuinamente pueden así hacerlo, al estar vestidos de la justicia de Cristo. Solo los creyentes pueden adorar a Dios con un corazón que le ama y busca exaltar su gloria. Dos, el pueblo de Dios debe acercarse a Dios en santidad. Buscando agradarle con una vida santa, una vida obediente a Dios, una en donde Dios es lo primero en nosotros. Debemos tener una actitud correcta para adorar a Dios. Dios no es adorado cuando le cantamos de su amor y prometemos obediencia y no se la damos. Adorar a Dios requiere un corazón que desea y busca vivir para Él. No siendo yo el Dueño de mi vida sino El.

II. Reconociéndolo detrás de todo fenómeno natural

            1. Reconociendo que el poder de la naturaleza es prestado. La luna no brilla por su propio poder sino por la luz del sol. De igual manera lo es la naturaleza.”. Como creyentes bíblicos nosotros creemos en las causas secundarias, es decir, creemos que Dios creó el sol y que el sol brilla poderosamente. Creemos que las nubes traen lluvia, no es Dios quien está llorando. Pero detrás del sol está Dios. Él es su Creador. Y es El quien lo sustenta y lo gobierna. Así con todas las cosas creadas. Así lo enseña el Salmo 104:3-5, 10-11, 14-15 “3 Que establece sus aposentos entre las aguas, El que pone las nubes por su carroza, El que anda sobre las alas del viento; 4 El que hace a los vientos sus mensajeros, Y a las flamas de fuego sus ministros. 5 El fundó la tierra sobre sus cimientos; No será jamás removida. 10 Tú eres el que envía las fuentes por los arroyos; Van entre los montes; 11 Dan de beber a todas las bestias del campo; Mitigan su sed los asnos monteses. 14 El hace producir el heno para las bestias, Y la hierba para el servicio del hombre, Sacando el pan de la tierra, 15 Y el vino que alegra el corazón del hombre, El aceite que hace brillar el rostro, Y el pan que sustenta la vida del hombre.” La naturaleza tiene poder, pero ese poder en última instancia descansa en Dios su Creador. El mundo no es una máquina que funciona sola. Dios no es el dios de los deístas que decían que luego de que Dios creó el mundo, el mundo sigue su camino solo. Eso no es verdad. Detrás de la tormenta debemos ver el poder omnipotente y la gloria y excelencia de Dios. No hacerlo es quitar a Dios del mundo. En cambio, debemos reconocer que detrás de todo fenómenos atmosférico la gloria y el poder de Dios brillan. Eso es vital en la adoración a Dios.

            2. Hermanos, la tormenta revela la majestad y el poder del Dios de Israel. Él es el único Dios vivo y verdadero. Este salmo es una protesta, es un salmo apologético en contra de la religión cananea. Para los cananeos Baal era el dios de la fertilidad y de la tormenta, y Yam era el dios del mar y del caos. En cambio, David dice que es la voz de Jehová quien está detrás de la tormenta. V. 3-4 “3. Voz de Jehová sobre las aguas; Truena el Dios de gloria, Jehová sobre las muchas aguas. 4. Voz de Jehová con potencia; Voz de Jehová con gloria.” No es Baal quien envía la tormenta. No es Yam quien hace el mar picado. No es la madre naturaleza quien levanta la tormenta. Es Jehová Dios quien lo hace. Así que pueblo de Dios jamás pensemos como piensa el mundo con respecto a los fenómenos atmosféricos. Es Dios quien los envía. Es Dios quien envía los rayos V. 7 “Voz de Jehová que derrama llamas de fuego”. Y al hacerlo se burla de los proclamados dioses paganos.

            En este salmo Dios se burla de los dioses falsos. Para los cananeos, los dioses habitaban en los montes y en los bosques. Esas eran sus moradas de tranquilidad. En cambio, qué hace Jehová. Él hace que salten como cabritos. V. 5-6 “5. Voz de Jehová que quebranta los cedros; Quebrantó Jehová los cedros del Líbano. 6. Los hizo saltar como becerros; Al Líbano y al Sirión como hijos de búfalos.” Los dioses falsos no se comparan con el Dios de Israel. Ninguno de los dioses que se han creado se comparan con Jehová. Ni la genética, ni la democracia, ni el estado benefactor, ni los partidos políticos, ni el entretenimiento, son dioses comparados con Jehová. Dios hizo saltar el internet, el celular, la televisión, acondicionador de aire, etc. que son buenos en sí mismos, pero jamás más deseables que Dios mismo.

             3. Pero, aunque todo esto revela la gloria y la majestad de Dios, nada de eso se compara con la gloria de Dios en el templo “En su templo todo proclama su gloria.” “Los cielos cuentan la gloria de Dios, el firmamento anuncia la obra de sus manos, pero solo la ley de Jehová convierte el alma”. (Salmo 19:1-2, 7). No hay nada en este mundo que le dé a Dios más gloria que su Iglesia. La Iglesia es la Corona de la Gloria de Dios. Allí por encima de cualquier cosa creada “En su templo todo proclama su gloria.” Porque revela el amor de Dios y el deseo de Dios de salvar. Revela el poder de Dios al hacerlo. La creación revela el poder de Dios. Pero la redención proclama no solo su poder sino su misericordia, su gracia, su ira, su amor, su justicia, su sabiduría, su paciencia, etc. Revela que Dios es incomparable.  

III. Buscando en Jehová nuestra paz

            1. Dios es rey sobre todo: sobre el diluvio, la tormenta, el huracán, el terremoto. V. 10Jehová preside en el diluvio, Y se sienta Jehová como rey para siempre.” El diluvio va a donde Dios lo envía. La tormenta no es dueño y señor de su vida. Es dirigido por Dios. Él es rey no por un tiempo sino para siempre. Los reyes son temporeros, pero no Jehová. El sigue presidiendo, el sigue reinando, gobernando por siempre. Pero por siempre para su pueblo. En el AT Dios destruyó la tierra con el diluvio, pero salvó a Noé y su familia porque “Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé”. Génesis 6:9. De igual manera Dios cuida a los justos en esta época. Los cuida preservando sus vidas. O los cuida llamándolos a su morada donde tendrán absoluta protección de todo mal. En medio de toda conmoción el pueblo de Dios descansa en Dios mismo, el Rey eterno de los cielos. 

            2. V. 11 “Jehová dará poder a su pueblo; Jehová bendecirá a su pueblo con paz.” El propósito del salmo es exaltar la grandeza y el poder de Dios con miras no solo a adorarle sino con miras a que vivamos en paz. Dios nos dará poder, nos dará fuerzas en medio del diluvio. Dios nos bendecirá con paz. La tranquilidad viene cuando vemos que de Dios viene el poder y la paz. En medio del diluvio yo me lleno de ansiedad, de pavor, me siento impotente, pequeño, sin control. Es allí donde debemos recordar que somos pueblo de Dios. Nosotros le pertenecemos. “Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.” (Romanos 14:8). “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia”. (Filipenses 1:23) Y no olvidemos el Salmo 28:8-9 “Jehová dará poder a su pueblo; Jehová bendecirá a su pueblo con paz.” Salmo 46:1-3 “Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, Y se traspasen los montes al corazón del mar; Aunque bramen y se turben sus aguas, Y tiemblen los montes a causa de su braveza.” Hay quietud, en medio de la tormenta, para aquellos que pertenecen al pueblo de Dios.

            En medio de la tormenta: alaba a Dios, no pongas tu mirada solo en los vientos, la lluvia, los rayos, sino en Jehová quien te ama, y quien es Rey de todo esto y el que los gobierna. Solo Jehová es tu paz, y El busca darte paz. Lo sabemos cuando El mismo hizo la paz con nosotros en la muerte de Jesús. Por medio de Jesús ya Dios no es nuestro enemigo. Para los enemigos de Dios la tormenta es señal de juicio. Pero no para nosotros. Gracias a Jesús por su muerte. Porque sin ella, la tormenta sería mensaje de destrucción sobre nosotros. Pero su muerte nos ha reconciliado con Dios para siempre.

            ¿Qué nos enseña este salmo? Es un llamado a adorarle, a verle detrás de todos los fenómenos de la naturaleza. Es un llamado a buscar en Dios nuestra paz y en El nuestro refugio.

 

Sermón: Santiago 5:13-18 Orando en toda Circunstancia

Santiago 5:13-18 “¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas. 14 ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. 15 Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. 16 Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho. 17 Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. 18 Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto”.

 

            No sé cuántos de ustedes llegaron a ver la serie de televisión “Alf”. Esa serie trataba de un extraterrestre que llegó a vivir en una familia ordinaria de estadounidenses. Alf era una especie de peluche andante. Y tenía una peculiaridad: el plato principal de su planeta era comer gatos. En uno de los episodios, Alf había cometido un pecado terrible, condenado en su planeta. Había roto un libro. Y eso era terrible en su planeta porque privaba a las generaciones venideras de sabiduría. Y él estaba angustiado por el terrible pecado que había cometido. Y la única manera de librarse era realizar un rito complicado. Bueno, el episodio trataba acerca de las cosas que tenía que adquirir para poder realizar el ritual y así ser liberado de la culpa. Luego de que adquiere todo, el ritual requería que el culpable dijera unas palabras solemnes para poder recibir el perdón. Y las palabras eran: “lo siento”. Eso era todo. Uno pensaba que era algo complicado, largo, extenso, que llevara a la persona a hacer algo grandioso, cuando realmente lo único que tenía que hacer era pedir perdón.

            A veces los cristianos pueden pensar que se necesita hacer grandes cosas para poder tratar con las aflicciones, problemas y necesidades que vienen a nuestra vida. Cuando lo que realmente necesitamos es la sencillez del evangelio. Yo diría que uno de los males que padece la Iglesia de Cristo del siglo 21 es su falta de fe en los medios de gracia que Dios ha instituido en su Palabra. Todos sabemos cuáles son esos medios de gracia: la oración, la Palabra y los sacramentos. Todos los hemos usados. Y es posible que algunos piensen que necesitamos algo más. Y algunos se pasan durante toda su vida buscando algo más. En cambio, Dios nos llama a confiar en lo que El instituyó. Los medios de gracia son pocos, son sencillos, pero son poderosos en Dios.

            Ahora bien, Santiago está a punto de terminar su epístola y como es costumbre él dedica tiempo para darnos algunas directrices con respecto a la oración. El tema de la sección es la oración. ¿Cómo lo sabemos? Lo sabemos porque esta se repite en todos los versículos, sea la palabra oración o el verbo orar. Así que Santiago desea enfatizar la importancia de la oración en la vida nuestra. Y se levanta la pregunta, ¿Qué nos quiere enseñar Santiago respecto a la oración?

I. Debemos orar en toda circunstancia

            Debemos orar en primer lugar, cuando estemos afligidos, V. 13a “¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. La palabra afligido en el original griego es una palabra genérica para referirse a toda clase de aflicción y pruebas. ¿Qué debemos hacer si somos visitados por diversas aflicciones de cualquier tipo? Santiago nos dice: “Haga oración”. Así de sencillo. En medio de las aflicciones que vienen a nuestra vida Dios nos llama a que le busquemos por medio de la oración. No necesariamente para ser liberados de la aflicción sino también para que Dios nos fortalezca y podamos resistir con fidelidad.

            Debemos orar, en segundo lugar, cuanto estemos alegres. V.13b¿Está alguno alegre? Cante alabanzas.” La palabra alegre connota la idea de alegría de corazón, de espíritu, que uno puede tener cuando las cosas estén bien pero también cuando las cosas estén mal. Es decir, debemos reconocer que Dios es quien nos ha bendecido y por tanto adorémosle cantándole himnos de alabanza. Dios es el Señor de tu vida y de todo lo que te sucede. Por tanto, adora a Dios por medio de la música. Así de simple. Y aunque cantar no es lo mismo que orar, la Biblia nos enseña que están íntimamente relacionados. Y algunos himnos son oraciones a Dios. ¿No es una oración el himno que dice: “Haz lo que quieras de mí Señor, Tú el alfarero yo el barro soy, dócil y humilde anhelo ser, cúmplase siempre en mí tu querer”?

            Debemos orar, en tercer lugar, cuando estemos enfermos. Y no solo eso. Cuando estemos enfermos tenemos que llamar a los presbíteros de la iglesia, a los ancianos de la iglesia. V. 14 “¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor.” Hermanos, te pregunto, cuando estás enfermo, ¿llamas a los ancianos de la iglesia para que oren por ti? Ellos velan por ti. Ellos cuidan de tu alma, pero también cuidan de tu cuerpo. Cuantas veces nos hemos enterado de que los hermanos estuvieron en el hospital después que le dieron de alta. Me han dicho: estuve 10 días en el hospital y no me visitaron. Y yo le he tenido que decir: me acabo de enterar ahora mismo. Hermanos, quiero decirles un secreto: Dios no nos permite usar bolas de cristal para saber quién está enfermo o no. Contamos con su ayuda. Mira cómo Santiago lo pone: “¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame”. Fíjate que no dice: llamen, en plural, sino “llame”. ¿Quién? El mismo enfermo. Cuando estemos enfermos tenemos que llamar a los presbíteros de la iglesia, a los ancianos, para que oren por él. Y Santiago dice más: “y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor.” ¿Qué significa esto? ¿Significa que cada vez que vayamos a visitar a un enfermo tenemos la obligación de ungirle con aceite? La respuesta es, no necesariamente. En aquellos tiempos el aceite de oliva tenía un valor medicinal. La ciencia médica de aquella época recomendaba el uso del aceite de oliva como la mejor medicina para sanar todo tipo de dolencias. Pero sabemos por la misma Escritura que no todas las oraciones para sanidad requerían el ungir con aceite al enfermo. Veamos algunos ejemplos. A veces la sanidad vino por medio de la palabra solamente: Hechos 9:34 “Y le dijo Pedro: Eneas, Jesucristo te sana; levántate, y haz tu cama. Y en seguida se levantó.” En otras, al tomarle por la mano: Hechos 3:6-7 “Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. 7 Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos”.  En otras, echarse sobre la persona, Hechos 20:9-10 “y un joven llamado Eutico, que estaba sentado en la ventana, rendido de un sueño profundo, por cuanto Pablo disertaba largamente, vencido del sueño cayó del tercer piso abajo, y fue levantado muerto. 10 Entonces descendió Pablo y se echó sobre él, y abrazándole, dijo: No os alarméis, pues está vivo.” Y en otras, ungiendo con aceite a la persona, Marcos 6:13 “Y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos, y los sanaban”. ¿Qué podemos decir al respecto? ¿Es necesario ungir con aceite a la persona toda vez que oremos por sanidad? No, no es necesario. ¿Podemos hacerlo? Podemos hacerlo, creo. Pero el énfasis del pasaje no es la unción con aceite sino el poder de la oración en el nombre del Señor.

            ¿Qué nos quiere enseñar Santiago respecto a la oración?

 

II. La oración debe tener ciertos requisitos

            El primer requisito de la oración lo es la fe. No es el aceite lo que hace la diferencia sino la oración con fe. V. 15a “Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; No es orar por orar lo que hace que el enfermo se salve o se sane. Es la misma palabra, pero el contexto terminará si se refiere a salvación o a sanidad del cuerpo. No es orar por orar sino orar con fe lo que hace la diferencia. Es creer con todo el corazón que Dios tiene el poder para sanar a una persona. Que Él tiene el poder de levantarlo de la cama ya que no hay nada difícil para Dios. Siempre teniendo presente que Dios es soberano al sanar. Él puede sanar si a Él le place. O puede no hacerlo. Es su prerrogativa.

            El segundo requisito es autoexamen. V. 15by si hubiere cometido pecados, le serán perdonados.” ¿Qué significa eso? Significa que muchos de nuestras enfermedades son causadas por nuestros pecados. No todas nuestras enfermedades son causadas por el pecado. Santiago así lo enseña al decir “y si hubiere cometido”. Pero Santiago nos lleva a auto examinar nuestra vida. Y a confesar nuestros pecados si estos están relacionados con nuestras enfermedades para que podamos ser sanados.

            El tercer requisito es mutuo perdón. V. 16ª “Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados.” Santiago nos recuerda que somos una familia y que en la familia siempre hay roces entre los miembros. Y si esto ocurre debemos confesar nuestras ofensas los unos a los otros para poder ser sanados. ¿Sanados física o espiritualmente? Ambos. El contexto demanda que sean ambos. Santiago ha estado hablando de sanidad física, primeramente. Pero también habla de “sanidad” espiritual cuando habla de que “si hubiere cometido pecados le serán perdonados”. Si un hermano peca contra otro el deber es confesar su pecado para que haya sanidad. Sin confesión no habrá sanidad, no habrá restauración en medio nuestro.

            ¿Qué nos quiere enseñar Santiago respecto a la oración?

III. Debemos creer en el poder de la oración

            V. 16b “La oración eficaz del justo puede mucho.” La oración del justo puede mucho. Es decir, tiene mucho poder, puede lograr mucho. Y esto no es para súper santos sino para todo hijo de Dios. Para todo hijo de Dios que busca vivir para El y que con sinceridad busca obedecer su Palabra. Es la oración del justo no la del súper justo.

            Santiago entonces nos da un ejemplo del poder de la oración en la vida de Elías. V.17-18 “Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. 18. Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto”. ¿Quién era Elías? Santiago nos dice: “hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras”, es decir, un ser humano como todos nosotros. Con nuestras mismas debilidades, temores, frustraciones, depresiones que todos nosotros tenemos. Hermanos, ¡él no logró que en la tierra no lloviera por tres años y medio por ser profeta! Él lo “logró” por orar fervientemente. Oró para que no lloviera y oró para que lloviera. Ese es el poder de la oración.

            Dios desea que seamos hombres y mujeres de oración. Que la oración y el espíritu de oración estén a flor de labios. Que tengamos el espíritu de orar sin cesar creyendo en el poder de Dios por medio de la oración. Si nosotros confiáramos más en el poder de la oración oraríamos más. Y recibiríamos más de parte de Dios. Si recordamos que Jesús con su muerte nos ha reconciliado con el Padre, y que Él es nuestro Mediador que pone del incienso de su oración con el nuestro delante de Dios. Si recordamos que Jesús nos llama a orar en su nombre bajo el poder del Espíritu Santo y que Él nos ayuda en nuestras debilidades porque no sabemos cómo orar. Si recordamos que Dios es un Dios que escucha siempre la oración de su pueblo. Que no es una oración con un grado alto de perfección la que Dios acepta sino una sincera de un corazón que clama como Pedro: Señor sálvame que perezco. Entonces nos acercaríamos más con fe a orar a Dios y vivir una vida de oración.

            ¿Qué nos quiere enseñar Santiago respecto a la oración? Que debemos orar en cualquier circunstancia, que hay ciertos requisitos a toda oración y que debemos creer en el poder de la oración.

Sermón: Santiago 5:12 Íntegros en nuestro hablar

Santiago 5:12 “Pero sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ningún otro juramento; sino que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para que no caigáis en condenación.”

 

            El actor Tom Cruise filmó hace unos años atrás la película titulada “Jerry Maguire”. La película trata de este agente que hace contratos con futbolistas prominentes. El los adopta y les consigue promociones y jugosos contratos. Resulta que él tiene una crisis cuando uno de sus futbolistas sufre una lesión que lo deja paralítico. Y en esa crisis él tiene la gran revelación de que la compañía debe preocuparse más por las personas que contratan que por contratar futbolistas. Hay que darle un trato más humano y más personal. Y eso implica hacer menos contratos.

            Resulta que eso le costó el trabajo. Y como él tenía clientes anteriormente, él procuró que sus clientes le respaldaran a él en la nueva compañía que iba a crear. Todos sus clientes anteriores lo dejaron excepto uno. El decide visitarlo para asegurar ese cliente. Y en eso el padre le dice que él no firma contratos pero que su palabra es suficiente porque es más fuerte que el roble. El protagonista se va feliz por lo que le dijo. Poco tiempo después descubre que el padre había firmado contrato con otra compañía. Su palabra que era más fuerte que el roble se había roto.  La integridad de su palabra fue echada por tierra.

            El que alguien no cumpla su palabra no es nada nuevo. Conocemos a muchas personas que nos dicen que van a hacer algo y no lo cumplen. A veces nos prometen villas y castillas para más adelante no cumplir. Y muchos de ellos se quedan con cara de lechuga. No les preocupa ni les importa sin quedan mal en su palabra.

            ¿Qué nos enseña esto? Que el ser humano miente. Y como esto es así los juramentos han sido creados para “garantizar” la verdad de lo que se dice. Y en las cortes se jura o se afirma que la persona va a decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Pero, aun así, la gente miente. La gente busca la manera de zafarse de no caer en perjurio, en haber jurado falsamente.

            Detrás de todo esto está presente la integridad de nuestras palabras y de nuestras personas. De eso trata el pasaje de Santiago. Y en vista de eso vamos a procurar contestar la siguiente pregunta. ¿Cómo debemos usar nuestras palabras de tal manera que glorifiquen a Dios y guarden nuestra reputación? Santiago nos contesta en primer lugar     

 

I. Hablando sin jurar

            “Pero sobre todo, hermanos míos, no juréis”. ¿De qué está hablando aquí Santiago? Santiago tiene aquí presente las palabras de Jesús. Es más, Santiago basa su denuncia en las palabras mismas de Jesús en Mateo 5:33-37. ¿Qué es lo que sucede? Era costumbre de los judíos acompañar a cada promesa con un juramento. Para todo lo decían querían acompañarlo con un juramento. Pero ellos habían inventado una trampa. Como el nombre de Jehová es sagrado, los juramentos de ellos consistían en jurar por otro nombre o por otra cosa que sea considerada sagrada pero que no mencione el nombre de Dios. Y si por alguna razón no cumplo mi promesa no es gran cosa porque yo no he jurado en el nombre de Jehová.

            Conociendo tal práctica, Jesús y Santiago les dice: no juréis ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ningún otro juramento. La idea es que Dios, quien es el creador de todo, está detrás de todas las cosas por las cuales juran. Jesús decía en Mateo 5:33-36 “Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos. 34 Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; 35 ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. 36 Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello.” Todas las cosas están conectadas con Dios porque Dios es su creador y Él además se revela por medio de lo creado. Por tanto, es imposible hacer un juramento o un voto sin que Dios esté involucrado.

            Santiago, entonces, les dice: tienen que parar la práctica de estar jurando por todo. Jurar es algo serio. Jurar no es cualquier cosa. Cuando juras tú estás invocando el nombre de Dios pidiéndole que Él sea testigo de que lo que tú prometes es cierto y lo vas a cumplir. Y si tú no lo cumples no solo traes juicio sobre ti sino más grande que eso tú “tomas el nombre de Dios en vano”. Tú te burlas del nombre de Dios, que no es otra cosa que burlarse de Dios mismo. Y esto es serio.

            Hermanos, tomar el nombre de Dios en vano es algo serio. Dios es ofendido cuando su nombre es profanado. El que Dios no mate a la persona inmediatamente al profanar su nombre no significa que este pecado no ofende a Dios. Él tiene conocimiento de esto y lo toma como algo sumamente serio. Por eso Santiago comienza este versículo con las palabras “pero sobre todo”. Ante todo lo horrible que yo he hablado. Ante el homicidio, ante la opresión, ante el abuso, tomar el nombre de Dios en vano, jurar falsamente es un gran pecado.

            ¿Significa esto que jurar en sí mismo es malo? NO. Que no es malo en sí mismo lo vemos porque Dios mismo ha jurado. Veamos el Salmo 110:4 “Juró Jehová, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre Según el orden de Melquisedec”. Los apóstoles juraron. Pablo mismo invocó a Dios para garantizar que lo que decía era cierto. Romanos 9:1 “Verdad digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo”.  Y Jesús habló bajo juramento, en Mateo 26:63-64 “Mas Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios. 64 Jesús le dijo: Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.” ¿Entonces qué es lo que se prohíbe? Se prohíbe el constantemente jurar para garantizar la verdad de lo que decimos. Una práctica común entre los judíos pero que no la vemos hoy día tan común, excepto en lo que juran por su madre, por sus huesos, por su vida.

            Entonces, ¿Cómo debemos usar nuestras palabras de tal manera que glorifiquen a Dios y guarden nuestra reputación? En primer lugar, hablando sin jurar. En segundo lugar…

II. Hablando con la verdad

            “Sino que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no”.  Hermanos, Dios nos llama a que siempre hablemos con la verdad. Que nuestra vida se caracterice por la integridad de nuestras palabras. Que nuestra promesa: sí, sea respaldada por nuestra conducta: sí. Y nuestra promesa: no, sea respaldada por nuestra conducta: no.

            Cuan distinto es esto en nuestros días. Cuantas personas conocemos que por una razón u otra no cumplen con sus palabras. Y no estamos hablando de que tienen que jurar para que sus palabras apliquen a este pasaje. Hermanos, lo que decimos es serio. Y si decimos que vamos a cumplir algo más nos vale que lo cumplamos. Algunos se comprometen a hacer algo y no lo cumplen como si eso no fuera gran cosa. Algunas personas nos dicen: voy para allá mañana y no lo cumplen y no tienen la cortesía de por lo menos llamar y decirnos: “mira perdóname que te dije que iba y surgió algo inesperado y no voy a poder ir a allá”. Se quedan callados y no cumplen. Algunos nos dicen: préstame $10 dólares y cuando cobre te los voy a pagar y no cumplen y no tienen el más mínimo problema con eso. Es mejor que me digas: me puedes regalar $10 dólares, que mentir y pedirlos y no hacerlo. Hay algunos que prometen o dicen que van a cumplir algo y pasa el tiempo y no lo cumplen y se creen que todo está bien porque a la otra persona se le olvidará con el tiempo lo que dije que iba a hacer y no lo hice. Hermanos, esa es una señal de un serio problema del corazón. Y todo esto aplica también a las palabras que hacemos en la iglesia, lo que nos comprometemos hacer y no hacemos. Eso no está bien.

            Nuestra vida debe caracterizarse de tal manera que cuando alguien nos escuche hablar y le digamos voy a hacer esto: ellos saben que lo vas a cumplir y si no pueden dirán: algo serio a ocurrido porque yo sé que ese hermano cumple fielmente.

            Hermanos, Dios es un Dios de verdad. Si no lo fuera dejaría de ser Dios. Y Él nos llama a imitarle. Efesios 5:1 “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.” Es nuestro deber imitar a Dios. ¿Por qué? Porque Él es nuestro Padre. Por eso debemos imitarle como lo que somos: “hijos amados”. Dios nos ama en Cristo Jesús. Por medio de la muerte de Jesús hemos recibido la adopción de hijos. Y como hijos de Dios y hermanos de Cristo, Él nos llama que lo imitemos. El no miente y nosotros debemos seguir el ejemplo de nuestro Padre que con amor y por amor nos dio a su Hijo para que muriera por nosotros, para qué, para que nosotros reflejemos su carácter al mundo. Para que el mundo conozca a Dios por medio de nuestras vidas. Seamos hombres y mujeres que hablemos la verdad porque somos hijos de Dios.

            Y también porque Dios nos ha dado su Espíritu Santo. La Biblia llama al Espíritu Santo, el Espíritu de Verdad. ¿Por qué? Porque Él es la fuente de toda verdad. Y El mora en nosotros capacitándonos a imitar a Dios y hablar y vivir en la verdad. Busquemos de Él la gracia que necesitamos para siempre hablar la verdad sin temor. Cristo es la verdad, Él dijo: “Yo soy la verdad”. Y Él nos alimenta con la verdad por medio de la comunión con Él.

            Entonces, ¿Cómo debemos usar nuestras palabras de tal manera que glorifiquen a Dios y guarden nuestra reputación? En primer lugar, hablando sin jurar. En segundo lugar, hablando con la verdad. Y en tercer lugar…

III. Evitando el condenarnos

            “Para que no caigáis en condenación.” Fíjate de la seriedad del asunto. Cuan serio es tomar el nombre de Dios en vano. La seriedad se desprende de las palabras del segundo de los 10 mandamientos cuando dice en Éxodos 20:7 “No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.” Dios no declarará inocente al que tomare su nombre en vano. En otras palabras, no es poca cosa tomar el nombre de Dios en vano.

            El principio aquí detrás es que el nombre de Dios es sagrado y debe ser utilizado con el fin que Dios lo ha revelado: conocerle, amarle, adorarle, reverenciarle. Y esto aplica a la manera en que nosotros nos acercamos a Él en la adoración. Dios se revela por medio de su nombre. Pero Él también se revela por medio de su Palabra, leída y predicada. Y esto implica que debemos tener la más sagrada reverencia ante su Palabra.

            Hermanos la palabra de Dios se lee aquí. Su Palabra se predica fielmente aquí. No estar atento a su Palabra leída y predicada es un gran pecado. Dios nos habla por su Palabra. Su Palabra es su misma voz. Es un gran privilegio oír su Palabra. Es un gran privilegio oír su Palabra fielmente explicada y aplicada. Es una gracia tan inmensa que honestamente yo no puedo calcular. ¿Con ese sentido de reverencia te acercas a leer su Palabra a oír su Palabra predicada? Él es tu Padre, que a diferencia de muchos padres, Él te habla, porque te ama. Cada Palabra que leemos es una palabra acompañada con amor y misericordia y bondad. No tiremos por tierra su Palabra al no estar atento a la misma. No menospreciemos así su misericordia. Muchos de nuestros problemas se resolverían su estuviéramos más atentos a su Palabra. Porque la Palabra de Dios es el medio principal para santificarnos, consolarnos, fortalecernos, guiarnos, bendecirnos y si no estamos atentos ante su Palabra y no la aprendemos ni la practicamos cometeremos los mismos errores en nuestra vida, con nuestros hijos y no tendremos la madurez espiritual para enfrentar los sufrimientos que Dios nos envía en esta vida.

            Entonces, ¿Cómo debemos usar nuestras palabras de tal manera que glorifiquen a Dios y guarden nuestra reputación? En primer lugar, hablando sin jurar. En segundo lugar, hablando con la verdad. Y, en tercer lugar, evitando el condenarnos. Sea Dios con nosotros y nos dé su gracia para vivir para Él, imitándole como hijos amados.

Sermón: Santiago 5:7-11 Paciencia y Perseverancia

Santiago 5:7-11 “Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. 8 Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca. 9 Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta. 10 Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor. 11 He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo.”

            De la noche a la mañana la bolsa de valores de Nueva York colapsa. Y Egipciaco, nombre ficticio, y quien era un ganadero rico, ve perder toda su fortuna que con mucho sacrificio y honradez había ganado. Al poco tiempo sus hijos iban de paseo a España y en un concierto ocurre una balacera. Miembros de ISIS se adentran al concierto y comienzan a disparar a mansalva y mueren allí sus tres hijos. En esa misma semana, el doctor de cabecera le llama y le notifica que las pruebas de laboratorio indican que tiene cáncer en el páncreas en un estado avanzado. En medio de todo esto su esposa le dice que ella no puede vivir así ya que han perdido todo y está considerando ponerle carta de divorcio a su matrimonio de 30 años.

            ¿Cómo reaccionarias si ésta fuera tu historia?  

            Esta historia ficticia es una versión moderna de lo que le pasó a Job. De la noche a la mañana Job perdió todo: sus riquezas, sus hijos, sus bienes y el respeto de su esposa. Todo eso en un breve lapso de tiempo. ¿Cómo reaccionó Job ante todo esto? Nos dice Job 1:21-22 “Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. 22. En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno.”

            Santiago comienza esta sección con las palabras: por tanto. Y con ello indica que lo que va a hablar guarda relación con la sección anterior. En esa sección vivimos la amenaza que Dios pronunció sobre los ricos opresores. Dios les castigará. Pero mientras tanto el pueblo que es oprimido es llamado por Dios a mostrar una gracia característica de Dios y del Señor Jesucristo. ¿Cuál la paciencia? Y con ellos nos debemos preguntar, ¿Cómo debemos actuar cuándo las personas se levantan contra nosotros para hacernos mal? Santiago nos da la respuesta. Y él nos dice que, en medio de los abusos, las aflicciones que nos vienen, no por catástrofes, sino por aquellos que buscan hacernos mal, debemos en primer lugar…

 

I. Ser pacientes

            Este es el énfasis principal del pasaje. Cuatro veces Santiago menciona la palabra paciencia en esta sección. Y por tanto el mensaje es que en medio de las aflicciones que recibimos por aquellos que nos quieren hacer daño, la respuesta es, tengamos paciencia. Claro está, hermanos, es fácil decirlo que hacerlo. La tendencia nuestra es a la impaciencia. Queremos tomar las cosas en nuestras manos. Queremos que se nos haga justicia inmediatamente. Pero Dios nos llama a ser pacientes.

            ¿Qué es la paciencia? La palabra que utiliza Santiago en el griego es “makrothumia”. Conlleva la idea de controlarnos, de restringirnos a nosotros mismos, de ser lentos para la ira. Implica que el mal está presente. Y en medio de ese abuso o maltrato a nuestras personas, Dios nos llama a controlarnos, a no dejar que nuestras emociones nos lleven a actuar de una manera descontrolada. Nos llama a esperar.

            Santiago nos da un ejemplo de lo que quiere decir. Él dice: “Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía.” El agricultor siembra la semilla, pero ésta no da fruto inmediatamente. Él tiene que esperar. Él tiene que aguardar con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana (la de octubre) y la tardía (la de abril) para poder recibir el precioso fruto de la tierra. Tiene que esperar su tiempo. A su tiempo el agricultor segará su fruto. Pero tiene que aguardar con paciencia.

            Cuán difícil es esto en un sentido para nosotros que vivimos en una sociedad donde desea todo para ahora mismo. En cambio, Dios nos llama a ser distintos. A ser imitadores de Dios quien es “lento para la ira y grande en misericordia y verdadÉxodos 34:6.   

            Pero ¿cómo podemos lograr esto? Santiago nos llama a poner nuestra mirada en Jesús. Y nos dice que debemos esperar, esperar con paciencia. ¿Hasta cuándo? Espera…

 

II. Esperar hasta la Venida Señor

            V. 7 “tened paciencia hasta la venida del Señor.” Y lo menciona nuevamente en el versículo 8 “Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca.” ¿Qué quiere decir Santiago con la venida del Señor? Y, ¿por qué dice que la venida del Señor está cerca? ¿Creían los apóstoles que la segunda venida d Jesús ocurriría en su tiempo? Y si esto es así, ¿acaso nuestra fe en la fidelidad de la Biblia no está comprometida? De ninguna manera.

            La palabra que Santiago utiliza es “parousía”. Y esa palabra es la palabra técnica para referirse a la Segunda Venida de Cristo. Pero la Biblia nos enseña que toda manifestación especial de la ira, juicio y gracia del Señor es también llamada en la Biblia una venida del Señor.

            En el AT los profetas constantemente hablaban de la venida de Jesús como algo que iba a ocurrir inmediatamente cuando esto ocurriría 400, 500 y hasta 700 años después. Un ejemplo lo tenemos en Hageo 2:6-7 “Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca; y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos.” El Deseado de las naciones es una referencia a Jesús quien vino 400 años después de Hageo, pero Dios dice “de aquí a poco”. Hablando del fin del mundo Pedro nos recuerda que Dios no retarda su venida como algunos piensan y les dice que no debemos medir los tiempos según nuestra agenda sino según la agenda de Dios. ¿Por qué? Nos dice 2 Pedro 3:8 “Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.” Así que según el lenguaje profético un poco de tiempo no necesariamente significa dentro de poco según nuestra agenda sino puede ser bastante tiempo.

            Jesús mismo nos enseña algo adicional. Cuando Jesús habla de su venida en Mateo 24 y nos dice que esta generación no pasará hasta que todo esto ocurra (Mateo 24:34), la referencia es sin lugar a duda a la destrucción de Jerusalén para el año 70 con las tropas del general Tito.

            Entonces, ¿a qué se refiere Santiago con que seamos pacientes hasta la vendida del Señor y que la venida del Señor se acerca? Yo entiendo que la referencia es a la Segunda Venida de Cristo en gloria. ¿Cuál es la idea? La idea es que debemos reconocer que Jesús es nuestro defensor. El interviene en la historia. El visita a los padres y a sus hijos con ira, cuando ellos viven de espaldas a Dios. Y El muchas veces castiga severamente a los pecadores en este estado de la eternidad. Pero Él se reserva el castigo mayor en el día del juicio final.

            Oh creyente, Cristo Jesús, como tu Rey, es tu defensor. Aunque tú no lo sepas y aunque tú no lo veas, Jesús te está defendiendo de tus enemigos. Como dice 1 Corintios 15:25 “Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Jesús no vendrá por segunda vez hasta tanto no ponga a sus enemigos y los nuestros (porque son los mismos) debajo de sus pies. Debajo de sus pies simboliza derrota.

            Por tanto, si esto es así, si en los cielos tenemos a nuestro defensor que interviene aquí en la tierra, entonces enfrentemos con paciencia las aflicciones que vienen a nuestra vida producto del pecado de los hombres. Esperemos en Dios porque Él es nuestro defensor. Seamos pacientes hasta la segunda venida.

            Pero algunos dirán que “justicia tardía no es justicia”. A lo cual respondemos que Dios visita en nuestros tiempos a los malvados dándoles una muestra de lo que recibirán en el juicio final.

            Pero como nosotros siempre queremos justicia inmediata Santiago nos dice que en medio de esas aflicciones es importante…

III. Controlar las frustraciones

            V. 8-9 “Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca. 9.Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta.” Santiago nos dice, en primer lugar, que para poder sobrellevar esto es necesario que afirmemos o fortalezcamos nuestros corazones. ¿Qué es esto? Debemos tener una firme convicción de la verdad. Podremos sobrellevar todo esto si estamos convencidos que Dios intervendrá contra nuestros enemigos. Si creemos en la providencia divina. Si creemos que Dios es nuestro defensor. Si creemos que el bien triunfará sobre el mal, porque Dios mismo es el Bien y quien tiene todo poder para derrotarlo.

            En segundo lugar, Santiago nos dice que debemos evitar el descargar nuestras frustraciones con los demás. “Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados”. En medio de las aflicciones la tendencia es estar sensitivos. Y lo triste del caso es que a veces nos desquitamos con aquellos que no tienen nada que ver con el asunto o no son culpables. Generalmente el desquite es con los seres queridos que son los que más cerca están de nosotros. A lo cual Santiago les dice: paren de hacer esto. Si esto es lo que han estado haciendo no lo hagan más. ¿Por qué? Para que no seáis condenados. Dios no solo es el juez de los malos. Él es el juez de toda la tierra y nosotros también compareceremos delante de Dios.

            ¿Qué deben hacer entonces? Tengan paciencia hasta la venida del Señor. Esperen la justicia de las manos de Dios mismo. Y fortalezcan su corazón. Vivan bajo la convicción de la protección y defensa de Dios.

            Y además…

IV. Perseverar hasta el fin

            V. 11 “He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo.” Dos notas con respecto a la traducción de la RV60. La primera oración podría dar la impresión de que el sufrimiento en sí mismo es bueno, “bienaventurados… los que sufren”. Eso no es correcto. Por eso otras traducciones capturan la idea del pasaje. DHH “Pues nosotros consideramos felices a los que soportan con fortaleza el sufrimiento.” RVA 2015 “He aquí, tenemos por bienaventurados a los que perseveraron.” ESV “Behold, we consider those blessed who remained steadfast.” Así que la idea es son benditos los que perseveran en medio del sufrimiento. El llamado es a perseverar en medio de la aflicción. Es un llamado a seguir siendo fieles a Dios, aunque estemos sufriendo por parte de aquellos que desean nuestro mal.

            Pero no solo eso. Debemos ver las aflicciones con otros ojos. No somos malditos sino benditos en medio del sufrimiento. “bienaventurados a los que perseveraron”. ¿Por qué? Porque acabaron su prueba. Porque fueron perfeccionados por medio de las aflicciones. Porque dieron testimonio de su fidelidad y del poder de la gracia de Dios que es la única que nos capacita para perseverar.

            Y también porque al así hacerlo somo contados en el número de los profetas. V. 10 “Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor.” Los profetas que hablaron en el nombre del Señor no fueron librados de sufrir. Ellos son ejemplo de aflicción y de perseverancia porque ellos estuvieron dispuestos incluso a morir por su fe.

            Y sobre todo miremos el ejemplo de Job. Y aquí también debemos revisar la traducción de la RV60.  Esta traduce: “Habéis oído de la paciencia de Job”. La RVA 2015 captura mejor el original griego “Han oído de la perseverancia de Job”. En medio de todo lo que este hombre sufrió vemos a Job perseverando en su fe hasta el fin. Es cierto que en momentos su fe decae como cuando maldijo el día de su nacimiento. Pero él nunca negó su fe. Nunca comenzó a vivir como si no valiera la pena ser creyente en Jehová. Nunca vivió contrario a su fe. El no actuó como algunos hacen: “como Dios me ha enviado males no vale la pena seguirle. O todo lo que me han enseñado acerca de Dios es falso, y la evidencia es que yo que soy su hijo estoy sufriendo”. El por la gracia de Dios perseveró hasta el fin.

            Y Job descubrió el fin del Señor, cuál era el propósito de Dios en todo lo que le sucedió. Dios probada su fe. Y Dios le recompensó con bienes superiores a los que tenían antes. Revelando que el Señor es “muy misericordioso y compasivo”.  Reconoce por la fe que Dios aun cuando aflige Él lo hace para nuestro bien. Y no solo es Dios misericordioso sino muy misericordioso y compasivo.

            Hermanos, en medio de los abusos que algunos tienen contra nosotros Dios nos llama a ser pacientes, esperando al Señor, sin descargar nuestras frustraciones contra nuestros seres queridos ni los hermanos en la fe y perseverar hasta el fin, al reconocer que Dios es muy misericordioso y compasivo.

 

Sermón: Santiago 5:1-6 El Peligro de ser Rico

Santiago 5:1-6 “¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán. 2 Vuestras riquezas están podridas, y vuestras ropas están comidas de polilla. 3 Vuestro oro y plata están enmohecidos; y su moho testificará contra vosotros, y devorará del todo vuestras carnes como fuego. Habéis acumulado tesoros para los días postreros. 4 He aquí, clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros; y los clamores de los que habían segado han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos. 5 Habéis vivido en deleites sobre la tierra, y sido disolutos; habéis engordado vuestros corazones como en día de matanza. 6 Habéis condenado y dado muerte al justo, y él no os hace resistencia”.

 

            Hace como dos semanas atrás se anunció que habían destronado a Bill Gates como el hombre más rico del mundo. Ustedes saben que Bill Gates es el CEO de Microsoft, la compañía que construye programas para computadoras. Pues, Bill Gates ya no es el hombre más rico del mundo. El hombre más rico lo es ahora el fundador y CEO de Amazon. Se estima que su fortuna lo es 91.6 billones de dólares. Con eso podría pagar la deuda de Puerto Rico y sobrarle unos tristes 21.6 billones de dólares y algún cambio. Jamás en la historia de la humanidad se había pensado que una sola persona pudiera amasar tanto dinero, por encima del dinero que poseen cientos de países en el mundo. Los ricos del pasado son pobres en comparación con este pequeño grupo de billonarios.

            Pero hay algo que no debemos olvidar. Cada condición social en el mundo trae sus problemas. A veces los pobres piensan que solo ellos son los que tienen problemas en el mundo. Pero eso no es cierto. Los problemas no se resuelven por el mero hecho de ser ricos. El cantante norteamericano Bruno Mars tiene una canción pegajosa que decía: “Quiero ser un millonario, lo deseo con todas mis fuerzas”. ¿Es esa la actitud correcta para un cristiano?

            Santiago nos dice que la riqueza puede ser una fuente de mucho mal, de peligro y condenación. Recuerden lo que dijo Jesús en Mateo 19:23-24 “Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.” Teniendo esto presente veamos lo que nos dice Dios por medio de Santiago.

            V. 1 “¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán.”  ¿De quiénes está hablando Santiago? Santiago habla aquí de los ricos, pero no de cualquier rico, sino de aquellos que son pecadores, abusadores, que han amasado sus riquezas de una manera pecaminosa. El no habla de todo tipo de ricos, sino de impíos o posiblemente de ricos que, aunque han profesado su fe en Cristo su vida demuestra que su profesión fue falsa. Hermanos, la Biblia en ningún momento condena la riqueza. Es más, nos enseña que la riqueza es un don de Dios. Dice Proverbios 10:22 “La bendición de Jehová es la que enriquece, Y no añade tristeza con ella.” Mira la bendición de Dios sobre Isaac en Génesis 26:12-13 “Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová. El varón se enriqueció, y fue prosperado, y se engrandeció hasta hacerse muy poderoso.” ¿Se puede ser rico y piadoso? Claro que sí. Los ejemplos de Abraham, Isaac, Job y David nos enseñan que se puede ser rico y un hombre de Dios a la vez.

            Pero aquí Santiago nos advierte del peligro de las riquezas. Y más que eso, nos habla del juicio que Dios traerá sobre los ricos explotadores, abusadores y quienes han hecho de las riquezas su dios y quienes piensan solamente en ellos. Y a ellos Santiago les dice: “Llorad y aullad por las miserias que os vendrán.” Lloren, aúllen o griten de dolor por el castigo que vendrá sobre ustedes. Hermanos, Dios castigará a todos los poderosos que abusan de nosotros: sean ellos personas particulares, gobierno, corporación. Cualquiera que esté en autoridad sobre nosotros y abuse de nosotros tiene la sentencia de Dios sobre su cuello.

            Pero ¿cuál es el problema que tenían estos ricos? Santiago enumera las razones para el juicio de condenación.      ¿Cuáles son los pecados que Santiago señala? Santiago señala cuatro pecados. Veamos brevemente cada uno de ellos:

1. Amasar fortuna:

            V. 2-3 “2 Vuestras riquezas están podridas, y vuestras ropas están comidas de polilla. 3 Vuestro oro y plata están enmohecidos; y su moho testificará contra vosotros, y devorará del todo vuestras carnes como fuego. Habéis acumulado tesoros para los días postreros.” ¿Qué es lo que estaba sucediendo? Estos ricos estaban amasando riquezas, que en aquella época consistía en maíz, granos, ropas, plata, oro, etc. Y el problema aquí es que, aunque tenían grandes riquezas eran avaros, no pensaban en los demás. Tenían ropas que no necesitaban y en vez de darla a los pobres preferían que la polilla se los comiera en vez de donarla. Dios les dice: “vuestras ropas están comidas de polilla”. Tenían suficiente maíz y granos almacenados y preferían que se les dañara en vez de ayudar a saciar el hambre de los pobres. Dios les dice: “Vuestras riquezas están podridas”. Lo mismo hacían con la plata y el oro. En aquella época no había bancos y el dinero se guardaba en cofres que, en este caso, por la abundancia que tenían y como no los usaban se llenaban de una costra y hongo como si estuvieran dañados. Dios dice: “Vuestro oro y plata están enmohecidos”. Y no solo eso, en el día del juicio ellas testificarán que preferías que se dañaran antes de ayudar al necesitado. Tus riquezas testificarán contra ti.

            Durante la Gran Depresión, en los EE.UU, cuando colapsó la economía, una de las razones fue el exceso de producción y el no poder venderlos. Los precios entonces bajaron grandemente para tratar de vender los productos. Y como los precios se caían estrepitosamente, muchos agricultores para evitar la caída por el exceso de producción decidieron destruir sus productos. Y quemaron frutas, verduras, de todo tipo de alimentos, que se pudieron haber dado a los que padecían hambre. Así piensan muchos ricos.

            Ellos creen que han acumulado riquezas, cuando lo que han acumulado es juicio de Dios. “Habéis acumulado tesoros para los días postreros.” No han cumulado riquezas de paz sino de ira. Porque Dios los castigará por su pecado, en los días postreros, es decir, en el juicio final.

2. No pagar a sus empleados

            V. 4 “4 He aquí, clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros; y los clamores de los que habían segado han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos.” Estas personas ricas eran dueños de fincas y terrenos y no estaban cumpliendo el deber de pagar lo que en justicia era de los obreros. O no les estaban pagando o retenían lo que les era justo. En aquellos días la pobreza era tan grande que nadie podía darse el lujo de pasar un solo día sin cobrar su salario. Este se pagaba a diario. No recibir el pago implicaba no comer ese día. Por eso desde el AT Dios dijo en Deuteronomio 24:14-15 “No oprimirás al jornalero pobre y menesteroso, ya sea de tus hermanos o de los extranjeros que habitan en tu tierra dentro de tus ciudades. En su día le darás su jornal, y no se pondrá el sol sin dárselo; pues es pobre, y con él sustenta su vida; para que no clame contra ti a Jehová, y sea en ti pecado.” Pues, el dinero mismo clama a Dios por no haber sido dado en justicia al obrero. Y Dios les dice a ellos “los clamores de los que habían segado han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos.” Dios toma nota de todo esto y Él es el Señor de los ejércitos o Señor de sabaot: el Señor de los ángeles, de los cielos y la tierra, de todas las cosas, y tiene poder para hacerles justicia. Dios sabe que el obrero es digno de su salario.

3. Una vida disoluta, en deleites

            V. 5 “5 Habéis vivido en deleites sobre la tierra, y sido disolutos; habéis engordado vuestros corazones como en día de matanza.” Han puesto su felicidad en las cosas de la tierra. No es que no disfrutemos de lo que Dios ha creado y nos ha dado, porque dice 1 Timoteo 6:17 que Dios “nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos”; pero para ellos, los bienes materiales, eran el fin de su vida. No es comer para saciar nuestra hambre sino comer, comer, comer, por comer.  Hemos sabido de boxeadores que en dos años han gastado 11 millones de dólares y necesitan regresar al ring porque no tienen dinero. Han vivido disolutamente. Una cosa es comprar ropa porque la necesitamos, otra comprarla porque sí.

4. Matar al justo

            V. 6 “Habéis condenado y dado muerte al justo, y él no os hace resistencia.” ¿Cómo así? Posiblemente porque el justo, el obrero u otra persona no tiene los recursos para defenderse del abuso y sufre las consecuencias del mismo. En aquella época sino recibía el salario a diario sin lugar a duda se acostaban sin comer. Tal acto es violar el sexto mandamiento de no matarás.

            Durante la Revolución Industrial donde se trabaja por 16 horas, incluso los niños, las máquinas en las fábricas eran llamadas devoradoras de brazos. Y se daba el caso de personas que perdían sus brazos y en su enojo o en desesperación por salvar su brazo golpeaban la máquina y si ésta se dañaba eran acusados y encarcelados por destrucción de propiedad ajena. Y si no tenían dinero para pagar un abogado no había nada que hacer. Muchos ricos se aprovechaban del sistema jurídico que imperaba. Y el justo sufría por no poder defenderse.

Aplicaciones prácticas:

1. A ti que eres oprimido por los poderosos: por el gobierno sea estatal o federal (que amenaza con no dar el seguro social, o el retiro de los empleados públicos, entre otras cosas), por aquel que le pagas renta, por tu jefe que abusa de ti, entre otros, quiero que se sepas que ellos no quedarán impunes. Juicio vendrá sobre ellos. Dios conoce tus aflicciones y El pagará a su tiempo. No luchas solo, el Señor de los ejércitos lucha por ti. Él te vengará. Confía en que Dios es tu defensor. Cristo es Rey de su Iglesia. Hablando de Jesús dice el Salmo 110:1-2 “Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. Jehová enviará desde Sion la vara de tu poder; Domina en medio de tus enemigos.” Jesús no solo salva del pecado, Él nos salva de todos nuestros enemigos. Suplícale a Él por justicia cuando eres maltratado injustamente.

2. Hermanos, Dios nos ha dado bienes a cada uno de nosotros en mayor o menor grado. Pero ¿para qué lo ha hecho? No es para que los acumulemos y acumulemos sin fin. Él nos ha bendecido para que seamos de bendición. Para que ayudemos a los menos afortunados. Dice Efesios 4:28 “El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad.” Nuestra meta no es hacernos ricos, sino servir a Dios con diligencia en la vocación que Él nos dio. Glorificamos a Dios cuando somos excelentes pintores, carpinteros, maestros, cocineros, etc., usando lo dones al máximo. Y si Dios nos bendice con riquezas, gloria a Dios. Dios ha prometido bendecir y prosperar al diligente no al vago. Como dice Proverbios 10:4 “La mano negligente empobrece;
Mas la mano de los diligentes enriquece.”
Pero Él nos bendice para que tengamos “qué compartir con el que padece necesidad.”

3. No acumulemos tesoros en la tierra sino en el cielo. Jesús dijo en Mateo 6:19-21 “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.” Todas las riquezas de este mundo son pasajeras, son corruptibles. En cambio, los tesoros en los cielos no pueden ser dañados, ni corroídos ni robados, son eternos. Si nuestro corazón está en los cielos, si lo que amamos es Dios y las cosas divinas, su reino, su pueblo, sus medios de gracias, entonces ocúpate en acumular recompensas en los cielos al servir a Dios cuando sirves a los hermanos. Yo sé que aquí hay hermanos que por amor a Dios han acumulado tantos tesoros que honestamente no se pueden calcular. El servicio que dan a la Iglesia les será recompensado. Ellos limpian, donan, ayudan, están presentes en todas las actividades de la Iglesia sirviendo, llevan, traen, son carros públicos, han limpiado los pies de los santos, los han alimentados, los han hospedados, etc. Dios les dará su recompensa. Su corona brillará más que muchas otras. Son riquezas bien acumuladas. “Donde está tu tesoro allí está tu corazón”. ¿En dónde está tu tesoro?

4. No envidiemos a los ricos. Recuerda Marcos 4:18-19 “Estos son los que fueron sembrados entre espinos: los que oyen la palabra, pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa.” El engaño de las riquezas, los afanes de este sigo y la codicia de otras cosas han impedido a muchos que se salven. Y también 1 Timoteo 6:9-10 “Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.” Y Proverbios 15:16-17 “Mejor es lo poco con el temor de Jehová, Que el gran tesoro donde hay turbación. Mejor es la comida de legumbres donde hay amor, Que de buey engordado donde hay odio.”

5. Si miramos bien las cosas sabemos que somos ricos verdaderamente, porque Cristo nos ha hecho ricos. 2 Corintios 8:9 “Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.” ¡Qué mayores riquezas que disfrutar del perdón de pecados, de gozar de su favor, de ser sus hijos, de saber que reinaremos con Él, que Dios es nuestro defensor, del gozo del Espíritu Santo, de saber que todo absolutamente todo obra para nuestro bien, de ángeles que cuidan de nosotros, de ser hechos cada días a la imagen de Cristo, etc! Todas esas riquezas las tenemos por Jesús. Por tanto, valora las riquezas espirituales por encima de las riquezas materiales. Estas son tuyas y solo tuyas y de nadie más, por medio de la muerte y resurrección de Cristo.  

            Así que, no envidiemos a los ricos, Dios es vengador de los que nos oprimen, y alegrémonos en las bendiciones abundantes que Dios nos da cada día. Cuéntalas y verás que es cierto. Amén.

Sermón: Santiago 4:13-17 Si Dios quiere

Santiago 4:13-17 “13 ¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; 14 cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. 15 En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello. 16 Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala; 17 y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.”

 

            Una de las cosas que me gusta de la carta de Santiago es lo práctico que es. Nos habla de cómo debemos ver las aflicciones que vienen a nuestra vida. Nos enseña dónde debemos buscar sabiduría para nuestras vidas. Nos habla sobre qué debemos hacer con la Palabra de Dios: hay que obedecerla y no solo oírla. Nos habla acerca de cuáles son algunas de las marcas de la verdadera religión cristiana; cómo debemos tratar a todos por igual sin importar el estatus social y económico que tengan; cómo usar la lengua de una manera que honre a Dios y a mi prójimo; cómo debemos acercarnos a Dios cuando hemos fallado, etc. Es una epístola práctica. Y es una que nos confronta con nuestro pecado.

            En nuestros días se da culto y adoración a la autosuficiencia. Por ahí se venden las siguientes ideas: tú eres el Amo de tu vida, el Señor de tu destino. Debemos ser, nos dicen: el Superman de Frederick Nietzsche, que postulaba que “nosotros somos los dueños de nuestro destino y debemos ser libres de toda ley y atadura, yo soy el Señor de mi vida y por tanto yo no me someto ni me limito a la moral cristiana, a las leyes del estado, ni a las restricciones de la sociedad. Yo soy mi propia ley. Yo hago lo que yo quiero hacer, sin ataduras”.

            Un pensamiento similar tenemos aquí en el pasaje de Santiago 4:13-17. ¿Qué es lo que está sucediendo aquí? Tenemos a unos hermanos en la fe que, en la vida diaria, en la vida práctica están viviendo como si fueran los amos de su destino. V. 13 “¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos;”. ¿Quiénes son ellos? Aparentemente son comerciantes cristianos. ¿Cómo lo sabemos? Por las palabras que hablan de traficar y ganar. Estos cristianos estaban planificando su futuro: hoy y mañana iremos a tal ciudad. Y no solo eso: estaremos un año residiendo allí, lo que implica planes para buscar una casa, análisis de lo que se mueve allí, etc. Entonces traficaremos, es decir, haremos comercio y ganaremos, lograremos las ventas que deseamos, sin lugar a duda nos irá bien. Aunque Santiago no lo dice, es posible que algunos en la iglesia tuvieran la misma mentalidad.

            Pero ¿cuál es el problema con eso? ¿Es malo planificar el futuro? Hermanos, no es malo planificar el futuro. Es más, sería tonto no hacerlo. Todos nosotros lo hacemos. Pero entonces ¿cuál es el problema? El problema es hacerlo sin tomar en cuenta varias cosas importantes. Para nuestros planes futuros debemos tener presente…

I. Una clara perspectiva de la realidad de la vida

            V. 14 “cuando no sabéis lo que será mañana”.  Parecería una contestación tonta a esas palabras. ¿Acaso no sabe el mundo que nosotros no sabemos lo que ocurrirá mañana? La respuesta es sí. Todos sabemos que no sabemos el mañana. Para nosotros el mañana es totalmente desconocido, aunque no para Dios. Pero estos hermanos aparentan planificar como si controlaran el mañana. Ese es uno de los problemas. Ellos planifican como si fuesen los que controlan el mañana. Piensan que son dueños del mañana.

            A lo cual Santiago les recuerda: “no sabéis lo que será mañana”.  Ustedes no son dueños del mañana. Ustedes no controlan lo que sucederá el mañana. Por tanto, no se jacten del mañana. Miren lo que dice Proverbios 27:1 “No te jactes del día de mañana; Porque no sabes qué dará de sí el día”. No te jactes de que el mañana está en sus maños porque no es así. ¿Qué nos enseña eso? Nos enseña que no somos los dueños de la vida. Podrás planificar, pero no eres el dueño del mañana.

            A veces somos así. Y yo diría que en nuestros tiempos muchos de nosotros vivimos como si lo fuéramos. Gastamos el dinero que ganamos como si controláramos el mañana. “Gasto todo lo que tengo porque el día quince y el treinta recibiré de nuevo mi salario”, esa es la mentalidad moderna. ¿De verdad es eso así? Ni los trabajos, ni los salarios, ni las pensiones garantizadas por el gobierno o los depósitos de los bancos son seguros. Pero Dios nos dice: “no sabéis lo que será mañana”. 

            Ahora bien, el problema no es solo eso. El peligro es preocuparnos más por el cuerpo que por el alma. Lo triste es que es sacamos más tiempo para el cuidado de las cosas de la tierra y poco tiempo para cuidado del alma. Mira a uno que pensó que era el dueño y controlador del mañana quien buscaba proveer para su cuerpo y no su alma en Lucas 12:16-21 “También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. 17 Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? 18 Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; 19 y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. 20 Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? 21 Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.”

            Para nuestros planes futuros debemos tener presente, una clara perspectiva de la realidad y en segundo lugar…

II. Una clara perspectiva acerca de nosotros mismos

            V. 14 “Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.” Nosotros no solo no somos dueños del mañana tampoco somos dueños de nuestra vida. Dos cosas nos dice Santiago acerca de nuestra vida. Una: nuestra vida es como neblina; es algo frágil, casi sin sustancia, es débil. Y dos: es de poca duración: “aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.”

            Ese es el testimonio de toda la Escritura. Job 7:7 “Acuérdate que mi vida es un soplo”. ¿Cuánto dura un soplo? Varios segundos. Así es nuestra vida. Nuestra vida es como aire que desaparece rápido.

            Ese es el testimonio de la experiencia diaria. ¿Cuántas personas conocemos que han muerto, como diríamos a destiempo? No solo mueren los viejos, sino los jóvenes, los niños, los bebés, los que hacen ejercicio y siguen una dieta cuidándose muchísimo. Nuestra vida es como neblina que “aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.”

            ¿Qué nos enseña? Nos enseña que nosotros no somos dueños de nuestro destino, ni dueños de nuestra vida. No escogimos dónde nacer, que siglo vivir, quiénes serían nuestros padres, en qué país naceríamos, etc.

            Pero sobre todo recordar que el tiempo que tenemos aquí es preparatorio para la eternidad. El día de salvación es hoy. ¿Por qué hoy? Porque no sabemos el mañana. El mañana nos puede sorprender con que no hemos conocido salvadoramente, en fe salvadora y arrepentimiento verdadero, al juez que nos juzgará y nos sentenciará: cielo o infierno. Recuerda que lo que hagas aquí ahora cuenta para siempre.

            Para nuestros planes futuros debemos tener presente, una perspectiva clara de la realidad, una perspectiva clara de nosotros mismos y en tercer lugar…

III. Una perspectiva clara acerca de Dios

            V. 15 “En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.” Santiago nos dice que con respecto a los planes futuros Dios siempre debe ser el primero con quien contemos. No debemos hacer planes sin contar con Dios. Y para ello debemos tener una perspectiva clara de quién es Él y lo que Él hace en nuestra vida. 

            Dos cosas con respecto a Dios nos señala Santiago. Una: Él es el Dueño y Amo de nuestra vida: “Si el Señor quiere, viviremos”. Nuestra vida se la debemos a Dios. Él es el Dador de la Vida. ¿Amén? Pero El también determina el tiempo de nuestra muerte. Cada amanecer es un regalo de Dios. Cada vez que abrimos los ojos debemos darle las gracias a Dios que nos regala un día más. Cada latido del corazón, cada suspiro de nuestra vida se la debemos a Dios. ¿Cuán agradecido estamos de El?

            Nuestra vida se la debemos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Dios Padre crea por medio de su Hijo en el Espíritu. De aquí que nuestra vida le pertenece a Dios.

            En segundo lugar, Dios determina lo que hacemos. “Si el Señor quiere… haremos esto o aquello.” Nuestros actos están bajo el control absoluto de Dios. Como nos dice las Escrituras. Proverbios 19:21 “Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; Mas el consejo de Jehová permanecerá.” Hermanos, podemos planificar, pero Dios tiene el derecho de desbaratar nuestros planes.  Proverbios 16:1 “Del hombre son las disposiciones del corazón; Mas de Jehová es la respuesta de la lengua.” El hombre propone, pero Dios dispone.

            Por eso, si esto es así, es absurdo hacer planes futuros sin contar con Dios. Es absurdo hacer planes futuros sin buscar la bendición de Dios. Y no la buscamos a menos que hagamos las cosas como Dios manda, en obediencia a su Palabra.

            Nuestra vida y nuestros actos dependen de Dios. Con El podemos contar todos los días de nuestra vida porque Él es un Padre que se ha reconciliado con nosotros por medio de Cristo Jesús. Podemos tener la seguridad de que Dios adelantará nuestros planes, bendecirá nuestras empresas porque por Cristo gozamos de su favor.

            Pero no perdamos de perspectiva que Dios gobierna nuestras vidas. Todo lo que sucede en ellas ha sido marcado por Dios. No solo por un Dios soberano sino por un Padre amante. Entonces, confiemos en que Dios sabe cómo gobernar nuestras vidas. Tengamos plena confianza que si Dios estorba nuestros planes Dios sabe más. No hay razón para quejarnos de Dios. ¡Aunque Dios me mate en El confiaré!

Aplicaciones:

1. La vida cristiana es una vida de humilde sumisión y dependencia de Dios. V. 16 “Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala;” Dios nos llama a no jactarnos, a no enorgullecernos como si fuéramos los amos de nuestra vida. Vivamos como aquellos que reconoceos que dependemos totalmente de Dios para todo. Debemos reconocer que la victoria está en la debilidad no en el poder. Y que vivimos para El no para nosotros mismos.

2. No hay excusa para no vivir así. V. 17 “y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.” Aparentemente los hermanos sabían que lo que Santiago les dice era cierto. Pero aun así vivían como si Dios no existiera en este mundo. A lo cual Santiago les dice: “ustedes saben esto, ustedes saben que esto es así, que así es como deben vivir. Entonces, póngalo en obra”. Porque no es suficiente que conozcan la verdad, hay que vivir la misma. De nada nos vale conocerla y no practicarla. ¿Porqué? Porque “al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.

            ¿Cómo debemos hacer planes para el futuro? Con Dios al frente en todo momento, con una clara perspectiva acerca de la vida, de nosotros mismos, de Dios y en humilde dependencia de El para todo.

Sermón: Santiago 4:11-12 No murmuréis contra tu hermano

Santiago 4:11-12 “Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez. Uno solo es el dador de la ley, que puede salvar y perder; pero tú, ¿quién eres para que juzgues a otro?”

 

            Una de las cosas de no pasan de moda es el uso de lo que llamamos en Puerto Rico el “bumper sticker”. Muchos de ustedes tienen uno en sus carros. Hubo un tiempo cuando la moda era poner los muñequitos de los miembros de la familia. Allí podías ver el papá, la mamá, los hijos, incluso los perros y gatos, que hoy día son parte de la familia. Y siempre hay un gracioso que cuando veía que la familia era grande decía: cómprense un televisor. Y me imagino que algunos de ellos responderían: “lo tenemos, pero no lo usamos”.

            Es bien común, y yo diría bastante común, que las personas les guste emitir juicio, o juzgar, sobre la forma de vida de los demás. Y en Puerto Rico hay expresiones como si tenemos más de dos hijos somos güimos.  Es común que las personas les encante meter la cuchara, como decimos aquí, sobre la forma de vida de los demás.

            De eso está hablando Santiago aquí. Veamos qué nos enseña Santiago sobre el uso de la lengua y cómo debe ser nuestro trato hacía nuestro hermano que difiere de nosotros.

            V. 11 “Hermanos, no murmuréis los unos de los otros.” El énfasis del pasaje lo es el mandamiento “no murmuréis los unos de los otros”, lo sabemos porque es lo primero que aparece en el original griego. Una traducción literal sería: “Dejen de seguir murmurando los unos de los otros”. Es decir, paren esa práctica, esa mala costumbre de estar murmurando los uno de los otros. Así que aparentemente ésta era una práctica común en la iglesia a la cual Santiago les escribe. “Ustedes son dados a quemarse los unos a los otros. Ustedes tienen esa mala costumbre de murmurar unos contra otros”, esto tiene que para ahora mismo, les dice Santiago.

            Ahora bien, qué significa murmurar. La palabra murmurar en el griego es “Katalaleite” la cual significa “hablar en contra de”. Por eso la RV2015 traduce: “no hablen mal los unos de los otros”. Y el DRAE define murmurar como: “Conversar en perjuicio de un ausente, censurando sus acciones.” ¿Qué es lo que estaba sucediendo allí? Los hermanos estaban criticándose unos a otros. Hablaban mal los unos de los otros a sus espaldas. Pero ¿qué es lo que les llevó a esto? ¿Cuál es la causa de esto? El pasaje no nos dice solo podemos especular. Posiblemente porque en medio de esa transición entre el AT y el NT, unos hermanos seguían observando las leyes ceremoniales o dietéticas del AT y otros no, y esto dio paso a críticas fuertes de parte y parte. A lo cual Santiago les dice: no murmuréis los unos de los otros. No hablen mal ni en contra los uno de los otros.

            Claro está, hay un momento cuando hablar en contra tu prójimo es necesario. Por ejemplo, en Levíticos 5:1 “Si alguno pecare por haber sido llamado a testificar, y fuere testigo que vio, o supo, y no lo denunciare, él llevará su pecado.” Aquí se le considera pecador a aquel que cuando fuere llamado a testificar de lo que vio o supo no lo denunciare, es decir, no dijera lo que vio o supo. No testificó, se quedó callado. No es pecado testificar en contra mi prójimo cuando he sido llamado a ello. Otro ejemplo, 1 Corintios 1:11 “Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé, que hay entre vosotros contiendas.” Aquí la familia de Cloé puso al tanto a Pablo de los problemas que había en la iglesia de Corinto. Pero fíjate que aquí el propósito no es llevar chismes sino la de informar a Pablo para que ayude en ese problema, de las peleas y contiendas que había en la iglesia de Corinto. Y el pasaje clásico en Mateo 18:15 “Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.” ¿Qué debo hacer cuando mi hermano peca contra mí? ¿Ir y llevar el chisme a los demás para que piensen mal de mi hermano y bien de mí? Jesús nos dice que no. Ve a solas, nadie se tiene que enterarse, y repréndele, amonéstale en amor. No lo dejes pasar por alto. ¿Con qué fin? Para ganar a tu hermano, para que haya reconciliación. 

            Así que hay momentos cuando es lícito, es correcto hablar contra nuestro prójimo: cuando somos llamados a testificar, cuando somos llamados a informar para resolver un problema, cuando pecan contra nosotros, entre otros.

            Pero aquí Santiago nos informa que los hermanos estaban hablando uno en contra de los otros. No había intención de ayudar al hermano, no se menciona que lo que estaban criticando era que alguien había violado la ley de Dios. Estaban criticando lo que hacían los hermanos, criticando sus actos, sus motivos e intenciones.

            ¿Cuál es el principio? El principio es que no debemos hablar en contra los unos de los otros. No debemos ser chismosos. No debemos estar hablando de espaldas a nuestros hermanos. O como lo dijo Jesús en Mateo 7:1 “No juzguéis, para que no seáis juzgados.”  ¿Qué quiso decir Jesús? El no eliminó todo juicio, sino todo juicio sin misericordia. Todo juicio que se olvida que nosotros también somos pecadores como los demás. Todo juicio que es de una sola dirección. Todo juicio apresurado. Todo juicio que busca exaltarse sobre los demás y decir: yo no soy como esa persona: mira la paja de su ojo, yo no tengo pajas en mis ojos. Tienes toda la razón no tienes pajas sino un tronco en tus ojos.

            ¿Por qué no debemos murmurar los unos de los otros? Santiago no da tres razones.

I. Porque somos hermanos

            V. 11 “Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano”. Tres veces Santiago usa la palabra hermanos en este versículo. “Hermanos, del hermano, a su hermano”. ¿Por qué no debemos murmurar los unos de los otros? No debemos hablar en contra los uno de los otros porque somos hermanos. Somos una sola familia. Dios Padre es mi Padre, pero también es el Padre de mi hermano. Cristo Jesús es hermano de ambos. Jesús derramó su sangre preciosa tanto por mí como por él. Él es mi Señor como lo es de mi hermano. El mismo Espíritu Santo que me santifica mora también en él. Esa misma idea la trae Pablo cuando habla de un tema similar en Romanos 14:15 “Pero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor. No hagas que por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo murió.” Cristo murió para salvar tanto al hermano fuerte como al hermano débil. Por tanto, cómo es posible que hablemos mal contra nuestra propia familia.

            Hermanos, la iglesia no es un grupo de personas que se reúnen juntas a adorar a Dios. La iglesia es un cuerpo, es el cuerpo de Cristo. Y cada uno de nosotros somos miembros los unos de los otros. Si mi mano, mete la pata, y toca algo caliente y se quema. ¿Qué hacemos con ella? La sanamos, la curamos, buscamos que se restablezca. No le caemos a palos, ni la cortamos por lo que hizo. Es cierto nos molestamos, pero o cortamos la mano por lo que hizo. A menos, claro está que desarrolle gangrena o algo por el estilo. De igual manera tenemos hacer así con los hermanos.

            Cuando criticamos a nuestros hermanos por el hecho de criticar, aunque lo que digamos sea cierto, pecamos contra nuestros hermanos y contra Dios. La frasecita tan mencionada en Puerto Rico: a mí no me gustan los chismes, pero me entretienen, no tiene razón de ser en la vida de los cristianos.

            ¿Por qué no debemos murmurar los unos de los otros? En primer lugar, porque somos hermanos los unos de los otros, somos una misma familia. En segundo lugar…

II. Porque yo no soy juez de mi hermano

            V. 11b-12 “El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez. Uno solo es el dador de la ley, que puede salvar y perder”.  El que murmura de su hermano o juzga a su hermano, la conjunción “y” no aparece en el original, se opone a la ley de Dios. El que hace eso habla en contra de la ley y juzga a la ley. ¿A qué ley se refiere Santiago? El contexto de la carta nos debe llevar a concluir que se refiere a la ley moral de Dios Santiago 2:8 “Si en verdad cumplís la ley real, conforme a la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, bien hacéis”. ¿Qué significa murmurar de la ley y juzgar la ley? Significa dos cosas:

            (1) hablamos mal de la ley y la juzgamos al decir con nuestros actos que la ley no me aplica a mí. Yo estoy por encima de la ley. O la ley no es lo suficientemente estricta como debe ser. La ley me ordena amar a mi hermano a no murmurar contra él, pero al hacerlo decimos que estamos por encima de la ley. Al hacerlo decimos que la ley no cubre esas áreas y por lo tanto es incompleta. De esa manera murmuramos de la ley y juzgamos a la ley.

            (2) Nos hacemos señores de la ley.  Pero fue Dios quien dio la ley. El único legislador lo es Dios. Y nosotros somos llamados a obedecer la ley, a cumplir la ley. En cambio, cuando murmuramos al hermano o juzgamos al hermano nos atribuimos algo que no nos pertenece: el ser señores de la ley, creadores de la ley en vez de hacedores de la ley. Asumimos las prerrogativas que son de Dios.

            Nosotros no somos jueces de nuestros hermanos. No tenemos el derecho de condenar a nuestros hermanos porque tal oficio le pertenece a Dios. A parte de que somos incompetentes como jueces. Solo Dios conoce las intenciones del corazón, nadie posee tal capacidad. Además, nadie es más misericordioso que Dios. Por eso David prefería ser juzgado por Dios y no por los hombres.

            Solo Dios es el que salva y el que condena. Todos compareceremos al tribunal de Dios, no al tribunal de Perencejo. Y es El el único que es el juez de toda la tierra. Y es a El que daremos cuenta, porque solo Él es el Señor.

            Nuestro deber es obedecer la ley, someternos a la ley, cumplir la ley y no ser jueces de la ley ni de los hermanos.

            En tercer lugar, no debemos murmurar de nuestros hermanos…

III. Porque yo soy como mi hermano

            V. 12b “pero tú, ¿quién eres para que juzgues a otro?” ¿Quiénes somos nosotros para juzgar al hermano o juzgar al prójimo? Nosotros somos tan débiles como ellos. También tenemos los mismos defectos que los demás en diferentes áreas de la vida, pero tenemos faltas como los otros. Nadie tiene el derecho de exaltarse sobre los demás. Cuando alguno murmura de su hermano o juzga al hermano se levanta por encima de él como superior a él. Pero Dios nos llama tener la misma actitud de Cristo Jesús. Filipenses 2:5-8 “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.” Aunque Jesús era Dios y por tanto exaltado sobre todas las cosas. Nada de eso impidió que se humillara haciéndose siervo para salvarnos. Jesús se humilló para exaltarnos. Ese mismo espíritu debe estar en nosotros. Por tanto, Filipenses 2:3-4 “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.”

            La humillación de Cristo es el modelo que debemos seguir en la iglesia. Cuando lo hacemos así no habrá razones para murmurar al hermano o juzgarlo. ¿Quiénes somos nosotros para hacerlo? No somos sus dueños, no somos señores de los hermanos. Solo Dios es el Señor de todos nosotros. Eso mismo les dijo Pablo a los romanos en Romanos 14:4 “¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme.” ¿Quiénes somos nosotros para juzgar a nuestro prójimo? Somos iguales a ellos, débiles, ignorantes, llenos de faltas como los demás.

 

Aplicación:

1. Hermanos, solo Dios es el Señor de la conciencia. Y Dios ha dejado libre a nuestra conciencia de toda doctrina y mandamiento humano que sea contrario a la Biblia o esté al margen de la misma. ¿Qué significa? Significa que tenemos a prender a aceptar que los demás hermanos tienen la libertad de vivir sus vidas de una manera diferente a las nuestras. Siempre y cuando no violen la ley de Dios, tienen libertad en Cristo de vivir de formas diferentes a las nuestras. Nadie tiene el derecho de decidir cómo los demás hermanos tienen que gastar su dinero, escoger la escuela de sus hijos, cuántas veces deben bañarlos, criarlos, qué marca de ropa deben vestir, qué deben hacer con su tiempo libre, cómo deben alimentar a sus hijos, cuántos viajes darán al año, cómo deben combinar los colores de su ropa (si cuadros con líneas, etc.). Nadie tiene la autoridad de imponer sus criterios personales o gustos personales sobre los demás.

            ¿Por qué no debemos murmurar del hermano? No debemos hacerlo porque es mi hermano, hueso de mis huesos y carne de mi carne en el Espíritu, porque yo no soy su juez, solo Dios lo es. Y porque yo soy como él: débil, frágil, lleno de miles defectos y virtudes. Pero, sobre todo: tenemos el mismo Padre, Cristo Jesús murió tanto por él como por mí. Y a ambos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. Somos uno en Cristo, somos uno. Amén.

Sermón: Santiago 4:7-10 Acercándonos a Dios

Santiago 4:7-10 “7 Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. 8 Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. 9 Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza. 10 Humillaos delante del Señor, y él os exaltará.”

 

            En toda relación de personas sea: entre esposos y esposas, padres e hijos, amigos, miembros de la iglesia, etc., hay momentos en los cuales esa relación se afecta. El puente de amor que conectaba a la misma se ha roto o se ha afectado severamente. Y cuando eso sucede el llamado debe ser: el de procurar que ese puente de amor y respeto se arregle. Lo interesante del caso es que hay que saber cómo reparar el puente. Hay que saber cómo pedir perdón, cómo decir las palabras correctas y decirlas de tal manera que demuestre que hay un genuino deseo de reparar el daño. Pero a veces sucede, que la manera de reparar el daño no es la mejor. A veces la manera de reparar el daño no se hace correctamente. Hay que saber cómo hacerlo no sea que hundamos más y más esa relación.

            De eso mismo trata el pasaje que tenemos presente aquí en Santiago. Hemos visto que había serios problemas en la iglesia a la cual Santiago le escribe. El mencionó las peleas agresivas que había entre ellos. ¿Cuál era la causa de todo esto? La causa era que ellos habían puesto su corazón en los placeres del mundo. Y cuando eso pasa, necesariamente vienen los problemas. Detrás de todo esto Santiago no dice que el problema es uno del corazón. Ellos habían desviado su corazón de Dios. Muchos estaban poniendo su corazón en las cosas del mundo. A lo cual Santiago les dice tajantemente en el versículo 4 que “Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.” Hermanos, como dijo Jesús en Mateo 6:24 “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.”

            Como este es el caso, Santiago les llama a resolver ese problema serio. Santiago les llama a reparar el puente dañado. El corazón de ellos se había alejado de Dios. Por tanto, el llamado es volverse a Dios. V. 8 “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros.” Y como son ustedes los que han roto ese puente son ustedes lo llamados, bajo la gracia de Dios, a repararlo. Los que han roto el puente son los responsables en repararlo. Esa es la idea. ¿Cómo lo sabemos? Lo sabemos porque en estos 4 versículos Santiago le da a la iglesia 10 mandamientos. Hay 10 mandamientos en esos cuatro versículos. En otras palabras, Santiago les dice: ustedes se han alejado de Dios y su deber es volver a El. Tienen que regresar al camino. “Acercaos a Dios,”. Busquen a Dios. Y si le buscan de corazón, si le buscan de la manera correcta, Dios los recibirá: “y él se acercará a vosotros.”

            Pero hay un punto importante aquí. Santiago nos quiere enseñar cómo debemos acercarnos a Dios. En algún momento tú y yo le hemos fallado a Dios. Nos hemos alejado, nos hemos enfriado espiritualmente. ¿Qué debemos hacer? Debemos volver a Dios. ¿Cómo yo lo hago? Santiago nos dice:

I. En genuino arrepentimiento

            V. 8b-9 “Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza.” Este versículo bíblico es increíble. ¿Sabes por qué? Porque nos enseña lo que es el genuino arrepentimiento. ¿Qué es lo que Santiago nos quiere enseñar? Santiago nos dice que si hemos fallado a Dios volvamos a El en genuino arrepentimiento. ¿En qué consiste el genuino arrepentimiento? Consiste:

            1. En dolernos por el pecado.  “Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza.” El arrepentimiento verdadero, el genuino, no es frío ni calculador.  No es meramente decir: lo siento, sin que realmente no lo sintamos. El arrepentimiento genuino se duele del pecado. ¿Por qué? Porque ve lo sucio que el pecado es en sí mismo. Y entiende que el pecado merece ser odiado y menospreciado por sí mismo. Pero, sobre todo, se duele porque ha ofendido a Dios. Si no hay ese dolor y odio contra el pecado porque hemos ofendido a un Dios de misericordia y compasión, que solo nos da bienes en nuestra vida, no es un verdadero arrepentimiento. Busquemos Jeremías 31:18-19 “18 Escuchando, he oído a Efraín que se lamentaba: Me azotaste, y fui castigado como novillo indómito; conviérteme, y seré convertido, porque tú eres Jehová mi Dios. 19 Porque después que me aparté tuve arrepentimiento, y después que reconocí mi falta, herí mi muslo; me avergoncé y me confundí, porque llevé la afrenta de mi juventud.” Para que el pueblo de Efraín, es decir, el reino del norte, regrese a su tierra tiene que arrepentirse. El arrepentimiento verdadero conlleva reconocer la falta o pecado, dolerse del mismo (eso es lo que significa la frase: herí mi muslo), avergonzarnos y confundirnos. ¿Por qué? Porque hemos pecado contra Jehová nuestro Dios.

            El arrepentimiento genuino conlleva también,

            2. Un cambio radical en nuestra vida. “Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.” El lenguaje es tomado del AT. Los sacerdotes antes de acercarse a Dios tenían que lavarse las manos. Así que la frase “limpiad las manos” significa: que tu conducta sea pura, sea limpia. Es un cambio radical porque es lo opuesto a lo sucio.  Y cuando Santiago dice: “Purificad vuestros corazones” la idea es: que nuestros pensamientos y motivos sean puros. En otras palabras, el arrepentimiento verdadero no deja a las personas igual. Si hay genuino arrepentimiento hay cambio, transformación, hay un ardiente deseo y esfuerzo constante por andar con Cristo Jesús en toda obediencia. No hay genuino arrepentimiento si no hay un cambio radical, si no nos apartamos de aquella forma de vida que vemos que era indigna de ser vivida. El verdadero arrepentimiento produce un cambio radical en la vida de esa persona. Si seguimos haciendo lo mismo no hay cambio, no hay un arrepentimiento verdadero. Así lo dijo Juan el Bautista en Mateo 3:8 “Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento”. El adúltero que dice estar arrepentido, pero sigue con la adúltera, no se ha arrepentido de veras. Si decimos que nos arrepentimos y seguimos haciendo lo mismo no hay arrepentimiento verdadero.

            Santiago nos dice: para acercarnos a Dios luego que hemos fallado tenemos que venir con un corazón arrepentido.

            Así que el primer paso para acercarnos a Dios cuando le hemos fallado es arrepentirnos de veras. En segundo lugar, debemos acercarnos…

II. En obediencia voluntaria

            V. 7 “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.” La palabra someteos “’hypotasso” significa: ponernos bajo la autoridad de otro. No significa, ni implica inferioridad. Es la misma palabra que se usa para referirse a Jesús en relación con sus padres. Cuando encuentran a Jesús en el templo hablando con los doctores de la ley, Jesús tenía doce años. A los doce se convertía en hijo de la ley. Ahora él era responsable de su obediencia a los mandamientos de Dios. Y aunque Él era Dios, Él se sujetó o se sometió a sus padres. E incluso a su padrastro. Lucas 2:51 “51 Y descendió con ellos, y volvió a Nazaret, y estaba sujeto [hypotasso] a ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón.”

            Así que Santiago nos dice si nos acercamos a Dios tenemos que someter, rendir nuestra voluntad a la voluntad de Dios. Es reconocer que El es el Dueño de mi vida. Es reconocer que mi vida le pertenece a Dios. Que yo no soy dueño de mis actos. Que yo no me mando a mí mismo. Que mi cuerpo y mi alma le pertenecen completamente a Él. Jesús con su muerte compró todo nuestro ser. 1 Corintios 6:20 “20 Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.”

            Hermanos, esta es la marca distintiva de todo cristiano. Lo que distingue a un cristiano de uno que no es cristiano es que Cristo Jesús es el Rey de su vida. Mi vida la gobierna Jesús. Yo vivo para El porque El vive en mí. Y esto se traduce en una vida de obediencia voluntaria a Dios. Obediencia voluntaria es una que surge del amor a Dios. Porque amo a Dios deseo agradarle en todo. Mi obediencia a los mandamientos de Dios surge de mi amor por Dios. Un amor que Dios ha implantado en mi vida por el Espíritu Santo.

            Y ese amor a Dios, nos dice Santiago, se traduce en luchar contra Satanás. “Resistid al diablo, y huirá de vosotros.” En vez de resistir a Dios, Santiago nos llama a resistir al diablo. ¿Por qué? Aparentemente Satanás estuvo detrás de la infidelidad espiritual de la iglesia. Hermanos, ¡Satanás es un ser real! Debemos evitar dos extremos: en creer que todo lo que sucede es producto de Satanás y el otro, el creer que Satanás no existe o no se involucra en nada. Ambos extremos no son bíblicos. Satanás es un ser real. Es un ángel caído que busca destruir la obra de Dios, a la iglesia. Nos tienta y busca que nos apartemos de Dios. Busca que amemos el mundo más que a Dios. ¿Cómo lo combatimos? Resistiéndole.  ¿Cómo lo resistimos? Sometiéndonos a Dios. Viviendo en obediencia a la Palabra de Dios. Viviendo en dependencia de Dios por medio de la oración. Vistiéndonos de toda la armadura de Dios. Recordando que no podemos vencerle sino por la gracia de Dios. Y que Dios da mayor gracia a los humildes. Y para motivarnos a resistir a Satanás nos da la promesa de que nuestra lucha contra Satanás no es en vano. ¿Por qué? Porque si le resistimos bajo la gracia y el poder de Dios él “huirá de vosotros”.

            ¿De qué manera nos acercaremos a Dios cuando hemos pecado? Nos acercaremos en genuino arrepentimiento, en una vida de obediencia voluntaria y, en tercer lugar,

III. En una vida de humildad

            V. 10 “Humillaos delante del Señor, y él os exaltará.” La palabra humillaos es traducida por la RV60 en Santiago 1:9 como “humilde”, “el hermano que es de humilde condición”. La Biblia Traducción en Lenguaje Actual (TLA) lo traduce de la siguiente manera: “10 Sean humildes delante del Señor”. ¿Cuál es la idea? Es reconocer nuestra pobreza espiritual, el hecho de que sin Dios no somos nada. Reconocer que delante de Dios somos polvo y ceniza, como dijo Abraham cuando se paró a interceder por Sodoma y Gomorra. Reconocer que en comparación con Dios no somos nada e imploramos su gracia y misericordia. Recordando que no debemos ser orgullosos. Porque “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.” Así lo enseñó Jesús en Mateo 23:12 “Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.” Los mismo nos dice Pedro en 1 Pedro 5:6 “Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo”.  

            En otras palabras, no podemos acercarnos a Dios con un corazón soberbio. Como si nosotros le estuviéramos haciendo un favor a Dios al acercarnos a El. Si realmente nos arrepentimos de nuestros pecados, de haberle fallado a Dios, de haberle desobedecido, de haber sido frío en las cosas de Dios, de no haberle amado con la intensidad que El se merece, de no servir a su iglesia a la cual El nos llama que la amenos, de haber quebrantado sus mandamientos, de haber amado el mundo y las cosas del mundo, entonces, no podemos acercarnos a El sino con un corazón contrito y humillado. No hay otra manera de hacerlo.

            Y Dios nos ha dado una promesa si lo hacemos así.  “y él os exaltará.”. ¿Cómo El lo hace? ¿Cómo Dios nos exalta? La Biblia lo enseña de muchas maneras. Pero aquí la exaltación es perdonar nuestros pecados, limpiar nuestras almas, llenarnos de gozo y vestirnos con la ropa de la salvación.

            Si hemos pecado contra Dios hay una solución al mismo. Dios nos motiva a venir a El con la promesa de recibirnos. Pero tenemos que venir a El con un corazón contrito y humillado, en genuino arrepentimiento y con un corazón dispuesto a obedecerle libre y voluntariamente. Y esto es posible porque Dios da mayor gracia y gracia, en Cristo Jesús, a los humildes.

 

Sermón: Santiago 4:4-6. Mayor Gracia


¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.

¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?

Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.

Santiago 4:4-6
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Tema central: 
Adulterio espiritual es enemistad con Dios, pero su gracia es suficiente para reconciliarnos y santificarnos .

EL CORAZON ADULTERO
{PROVERBIOS 7:6-20}

Porque mirando yo por la ventana de mi casa, 
Por mi celosía,
Vi entre los simples, Consideré entre los jóvenes, 
A un joven falto de entendimiento, 
El cual pasaba por la calle, junto a la esquina,
E iba camino a la casa de ella, 
A la tarde del día, cuando ya oscurecía, 
En la oscuridad y tinieblas de la noche. 

Cuando he aquí, una mujer le sale al encuentro, 
Con atavío de ramera y astuta de corazón. 
Alborotadora y rencillosa, 
Sus pies no pueden estar en casa; Unas veces está en la calle, otras veces en las plazas, Acechando por todas las esquinas.
Se asió de él, y le besó. 

Con semblante descarado le dijo:
Sacrificios de paz había prometido, Hoy he pagado mis votos; 
Por tanto, he salido a encontrarte, 
Buscando diligentemente tu rostro, y te he hallado. 

He adornado mi cama con colchas Recamadas con cordoncillo de Egipto; He perfumado mi cámara Con mirra, áloes y canela. 
Ven, embriaguémonos de amores hasta la mañana; Alegrémonos en amores. 

Porque el marido no está en casa; 
Se ha ido a un largo viaje. 
La bolsa de dinero llevó en su mano; 
El día señalado volverá a su casa.

Lo que acabo de leer es parte de una amonestación que el Rey Salomón le hiciera a su hijo en el libro de Proverbios y describe el curso de acción y el corazón en un acto de adulterio. 

INFIDELIDAD MATRIMONIAL—

Y estoy narrando {PROVERBIOS 7:6-20} como la antesala humana o más bien, como una cuña, para conocer las razones detrás de la infidelidad espiritual, tomando como ejemplo las dinámicas de un adulterio real.


El lenguaje es definitivo y las imágenes de la sexualidad y la relación entre hombre y mujer son las más gráficas y posiblemente las más poderosas que la Biblia usa para describir la relación entre Dios y su pueblo, tanto positivamente (cuando somos fieles: esposa del Cordero) como negativamente (cuando no lo somos: Israel adultera).

Y les voy a dar varios ejemplos através de la Biblia para demostrarlo pero antes, recurden, que estamos tratando de entender lo que ocurre en el corazón de un alma adúltera, como nos narra Santiago.

Es un lenguaje muy muy fuerte, pero, Santiago tenia algo en mente aquí, osea, este lenguaje no salió de la nada.

Oh! Almas Adúlteras! 

Y lo que queremos hacer es verlos desde el fondo histórico y bíblico en particular.

5 motivaciones para esto:

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1. El alma adúltera ya ha conocido previamente una relación de pacto y gracia con Dios. (Condición Relacional)

2. El alma adúltera ha devaluado la suficiencia del sacrificio de Cristo y la comunión con El. (Condición Corazón, Caída)

3. El alma adúltera se hace amiga del mundo y por lo tanto enemiga de Dios. (Condición Humana)

4. Permanecer siendo enemigo de Dios es un lugar donde no hay escapatoria. (Arrepentimiento)

5. Pero Dios da Mayor Gracia (Llamado Eficaz)
a. Gracia común
b. Gracia Especial
c. Gracia para Perseverar


1. El alma adúltera, ya ha conocido previamente una relación de pacto y gracia con Dios.

Buscamos esto en la Biblia> Hos 6:7 RVR60
_
Vivir es un regalo inmerecido para los vivos. Realmente es sorprendente como toda la historia de la humanidad, es un acto de mayor gracia de parte de Dios. Crece junto en Su mundo el trigo, junto a la cizaña y  verdaderamente esto algo para espantarse y maravillarse. 


Hos 6:7 RVR60 - 
"Mas ellos, cual Adán, traspasaron el pacto; allí prevaricaron contra mí."

EL ALMA ADULTERA previamente estaba casada

ESTO NO ES UN PACTO DE PARTES IGUALES

La HUMANIDAD EN GENERAL ESTA EN ESTADO DE ADULTERIO ESPIRITUAL

_
EN Adan todos pecamos y prevaricamos = Tener convicción de que lo dicho era real pero aun así ignorar lo antes dicho por dureza, orgullo o conveniencia personal. Esconder una deslealtad


Ustedes recordaran que mientras Moisés recibía la ley de Dios de manera sobrenatural en el monte Sinaí, la mayoría del pueblo, que Dios saco de Egipto, se desenfrenó en idolatría en el valle.

1Cor 10:1-12 RVR60
- "Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, y todos comieron el mismo alimento espiritual, y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto. Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar. Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil. Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes. Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor. Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos. Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga."

Es más, mientras mas veía Israel los milagros, salvaciones, liberaciones, bendiciones y prodigios de su Dios parecía ser que pronto se dirigían hacia la incredulidad, el odio y la apatía de  Dios y su justicia. Mientras Elías retaba a los profetas falsos de Baal, el fuego del temor y la convicción duraba poco tiempo y el corazón no arrepentido de este pueblo escogido no podía distinguir entre seguir a Jehova y a los Baales.

Porque:
 "Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra."

1 Reyes 18:21


 "y que mientras Israel (queriendo ser como el resto de las naciones) y pedía un rey político y visible, traicionaba y daba por poco la plenitud y la confianza de este Dios invisible, Rey de toda la tierra y su ejército espiritual. Eventualmente se fue corrompiéndose en alianzas o invasiones  bajo un peligroso sincretismo religioso.

"Así temieron a Jehová aquellas gentes, y al mismo tiempo sirvieron a sus ídolos; y también sus hijos y sus nietos, según como hicieron sus padres, así hacen hasta hoy."
2 Reyes 17:41


Que mientras Dios adornaba de esplendor a Israel haciéndola suya  poniendo de su belleza, su gloria y su esplendor en ella, ella corría en brazos de otros por su inseguridad de corazón.

Buscar en la Biblia
Ezeq 16:3-16 RVR60 - 
"y di: Así ha dicho Jehová el Señor sobre Jerusalén: Tu origen, tu nacimiento, es de la tierra de Canaán; tu padre fue amorreo, y tu madre hetea. Y en cuanto a tu nacimiento, el día que naciste no fue cortado tu ombligo, ni fuiste lavada con aguas para limpiarte, ni salada con sal, ni fuiste envuelta con fajas. No hubo ojo que se compadeciese de ti para hacerte algo de esto, teniendo de ti misericordia; sino que fuiste arrojada sobre la faz del campo, con menosprecio de tu vida, en el día que naciste. Y yo pasé junto a ti, y te vi sucia en tus sangres, y cuando estabas en tus sangres te dije: ¡Vive! Sí, te dije, cuando estabas en tus sangres: ¡Vive! Te hice multiplicar como la hierba del campo; y creciste y te hiciste grande, y llegaste a ser muy hermosa; tus pechos se habían formado, y tu pelo había crecido; pero estabas desnuda y descubierta. Y pasé yo otra vez junto a ti, y te miré, y he aquí que tu tiempo era tiempo de amores; y extendí mi manto sobre ti, y cubrí tu desnudez; y te di juramento y entré en pacto contigo, dice Jehová el Señor, y fuiste mía. Te lavé con agua, y lavé tus sangres de encima de ti, y te ungí con aceite; y te vestí de bordado, te calcé de tejón, te ceñí de lino y te cubrí de seda. Te atavié con adornos, y puse brazaletes en tus brazos y collar a tu cuello. Puse joyas en tu nariz, y zarcillos en tus orejas, y una hermosa diadema en tu cabeza. Así fuiste adornada de oro y de plata, y tu vestido era de lino fino, seda y bordado; comiste flor de harina de trigo, miel y aceite; y fuiste hermoseada en extremo, prosperaste hasta llegar a reinar. Y salió tu renombre entre las naciones a causa de tu hermosura; porque era perfecta, a causa de mi hermosura que yo puse sobre ti, dice Jehová el Señor. Pero confiaste en tu hermosura, y te prostituiste a causa de tu renombre, y derramaste tus fornicaciones a cuantos pasaron; suya eras. Y tomaste de tus vestidos, y te hiciste diversos lugares altos, y fornicaste sobre ellos; cosa semejante nunca había sucedido, ni sucederá más."


  Dios compara a Israel como una natimuerta, una vida tirada en un matorral, que Dios vivifica , limpia y restaura, le da crecimiento, la embellece hace un pacto con ella, y crece su fama y su belleza hasta que se halla corrupción.


Así es, que sin duda  toda la humanidad está bajo infidelidad espiritual pero aún más allá de la humanidad en general, el pueblo a quien Dios estaba hablando estaba practicando lo mismo. Y no solo eso:

y Dios como ESPOSO ciertamente se estaba magnificando en esto cuando Isaias dice:

"Porque tu marido es tu Hacedor; Jehová de los ejércitos es su nombre; y tu Redentor, el Santo de Israel; Dios de toda la tierra será llamado."
Isa 54:5 RVR60 - 

 

2. El alma adúltera ha devaluado la suficiencia del sacrificio de Cristo y la comunión con El. (Negociación/Intercambio)

y ESTO ES MUY MUY IMPORTANTE>
[PERO EL CONTEXTO EN SANTIAGO ES MUY INTERESANTE!!!!]

Qué debemos recordar que cuando Santiago pronuncia su:  
!Oh Almas Adulteras! 

Lo hacia con todo el peso de la historia profética de Israel
y la autoridad de su hermano y Señor Jesús cuando dice:

Mar 8:38 RVR60 - 
"Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles."


y si podemos ilustrar los dos extremos de la perversión de fe que había en la iglesia primitiva a la que Santiago se dirigía podríamos verlo en los siguientes:


LOS LEGALISTAS
creen que están justificados por sus buenas obras aparte de la fe. 

Recordemos, Santiago le habla en su mayoría a judios recién convertidos y estos habían vivido toda una vida bajo las tradiciones legalistas. Hay muchas referencias sobre este problema en la iglesia por ejemplo en el libro de Galatas (Volver a rituales, días de fiestas, circumcisión, tradiciones, etc.) 

Pero por otro lado muchos de estos mismos legalistas se pasaron al otro extremo:

LOS ANTINOMIANOS
y son los antinomianos son el otro extremo opuesto— 
El antinominanismo cree en la idea de abandonar toda función de la ley y por lo tanto restarle cualquier importancia a las buenas obras como fruto de la fe. 

Y ambos problemas están mal.
Es mas, ambos son reflejos de una naturaleza no regenerada!

EN AMBOS CASOS SE HA DEVALUADO LA EFECTIVIDAD DEL SACRIFICIO DE CRISTO PARA SALVACION O LA IMPORTANCIA DE LA RELACION CON EL.

Ni legalistas ni antinomianos entrarán al reino de los cielos.


PERO EL PECADO ES MUY ENGAÑOSO

Es decir que la persona no se levanta por la mañana y dice:
Ah, oh, hoy es tremendo día para ser un legalista!
o
Oh, el día está hermosos para ser un antinomiano!

No, sino que esto es una presuposición intelectual, un "default mode" en pecado y un salvaje impulso interior, que por un lado el legalista dice: 

Ah, todas las cosas buenas que yo hago. Todo lo que yo he hecho por Dios, y por los demás, todo lo que he sacrificado, ciertamente soy y debo ser mejor que los demás, soy tan especial y tengo una relación tan exclusiva que Dios no solamente tiene el deber de darme una eternidad con ÉL por todo lo que he hecho sino que debe ser un privilegio para El tenerme como compañía. 

Esto es el complejo de pavo real espiritual


Pero por otro lado el antinomiano dice, de seguro que no hay nada que podamos hacer para agradar a Dios así que vivamos como si El no existiera, por favor, nada de órdenes o leyes o mandamientos, en esta esfera espiritual solo mando yo, o en cualquier momento que me sienta religioso e invoque pidiéndole a Dios, que sea por mi seguridad, prosperidad personal y calma de conciencia, de seguro a El solo le interesa mi paz personal, mi, mi fama y mi riqueza y esta noche le pediré que me permita pecar lo suficiente antes de que me lleve al cielo que debe ser bien aburrido.

Esto es lo que llamo el complejo de gallinita ciega


Y es precisamente lo que Santiago estaba abordando aquí: 

1. Fe muerta (no es una fe verdadera ) Santiago 2:17
2. Falsa seguridad de salvación (Santiago 2;14)
3. Una mala interpretación del uso de la ley y las obras y su relación con la salvación (Santiago 1:25, 2:10,24)
4. Un mal diagnóstico de la condición humana (Santiago 2)
5. Y en fin un espíritu Anti-Dios, Anti-Biblico y Anti-Cristo 



Antinomianismo en su Core
es un intento de sincretismo religioso:
Es una desconexión entre la palabra y acción. (DOBLE ANIMO)

y en un extremo es tratar de utilizar a Dios y una perversión de la doctrina para el propio beneficio personal
ESTILO Simón el Mago 

 

Recordemos!!
la esposa adúltera de Proverbios 7!!!:

7:14
Sacrificios de paz había prometido(A), 
Hoy he pagado mis votos(B); 

Por tanto, he salido a encontrarte (1), 
Buscando diligentemente tu rostro (2), y te he hallado(3). 

Y no estoy hablando de pecar pasiva o inconscientemente sino aquí, la idea que vemos son afecciones fuertes, una voluntad activa, un beso incontrolable, una amistad inevitable, una consistencia en buscar ser, actuar, la aprobación del mundo, buscar la admiración, en fin un romance con el mundo. 

Así que adulterio espiritual primeramente este es un problema del corazón.

——
Aqui las preguntas que yo me estoy haciendo son las siguientes.
Cuáles son las condiciones en el corazón que llevarían a ser alguien un adultero espiritual? apostatar de la fe? Crear mi versión personal del evangelio? Desencantarme de Jesús y de sus promesas? Dejar mi primer amor? ser amigo del mundo? volver a ser enemigo de Dios? A dónde desembocaría esta atracción?

Algunas personas que han pasado por la experiencia de ser víctimas de adulterio dicen que la muerte sería mejor beneficio al tener que enfrentar el pecado escandaloso en sus propios hogares y sus consecuencias. 

Ver el deterioro de una pareja adúltera es comparable a una madre que ve a su hijo en el espiral adictivo de las drogas. Hay mucho de muerte, dolor extendido y sabotaje emocional. 

Así que imagínate la escena, dos personas que se prometen amor y estar hasta que la muerte los separe y al igual que las relaciones matrimoniales, la infidelidad también es un mal progresivo.


3 Fs

Familiaridad-  De boca me invocan pero su corazón esta lejos
Fragmentación- Doble animo, doble vida
Futilidad-  Dejar de ser, despropósito de la relación
_

 


3.  El alma adúltera se hace amiga del mundo y por lo tanto enemiga de Dios.

Peter Jones
_
En su libro The Other Worldview Que existen solamente dos religiones o dos sistemas de creencias uno totalmente diferente al otro 

Básicamente este sistema del mundo cree:

1.    Que todo es uno y que uno es todo
2.    Toda la humanidad es una
3.    Toda las religiones son una
4.    Hay solo un problema: Olvidamos que somos uno (interconectados)
5.    Hay solo una solución: busca adentro de ti para salvación (o mejoramiento.)


Pero el Cristianismo es totalemte diferente:

1.    Un solo Dios el Creador, distinto a su criatura
2.    Un Cristo Solamente
3.    Una Verdad
4.    Un Problema; muerte por el pecado
5.    Una solución Mirar a El


Cuando Santiago
¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.


<MUNDO>
No necesariamente esta hablando del mundo habitable (Salmo 24) "Pues De Jehová es la tierra y su plenitud el mundo y los que en el habitan." Dios creo el mundo y Dios ama al mundo.

_
Pero el mundo aquí es es el sistema de rebelión y orgullo que busca disponer de Dios y su reino. Es el sistema encabezado por Sátanas y sus angeles, todas sus reinos de maldad, todo el imperio de la muerte y todos sus súbditos humanos conscientes o inconscientes de ello.

Este sistema no proviene de Dios, es anti Dios y es anti-Cristo, y sobrevive como un parásito. Solo destruyendo lo bueno, a manera de OPRESION Y TEMOR, promoviendo su movidas EN LO OSCURO, regocijándose solo en la gratificación PERSONAL e instantánea, pervirtiendo todos los placeres que vienen de Dios, entronizando el yo, haciendo de la sobrevivencia su única prioridad, adorando el Poder, las modas, la fachada y las posiciones temporeras, haciendo violencia al que se meta en el medio de su delirio de grandeza y entusiasmado por una codicia siempre insatisfecha.

Este imperio tiene sus días contados y ya está dispuesto para su destrucción. 

Como dice Jesús en:
1Jn 2:15-17 RVR60 - "No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre."


4. Ser enemigo de Dios no tiene escapatoria.
Y si en este día TÚ eres constituido enemigo de Dios, 
Pregunta: habrá alguien que te pueda SALVAR???


Sal 2:1-6 RVR60 - 
¿Por qué se amotinan las gentes, Y los pueblos piensan cosas vanas? Se levantarán los reyes de la tierra, Y príncipes consultarán unidos Contra Jehová y contra su ungido, diciendo: Rompamos sus ligaduras, Y echemos de nosotros sus cuerdas. El que mora en los cielos se reirá; El Señor se burlará de ellos. Luego hablará a ellos en su furor, Y los turbará con su ira. Pero yo he puesto mi rey Sobre Sion, mi santo monte.


Como leimos hoy en Daniel
"Porque él es el Dios viviente y permanece por todos los siglos, y su reino no será jamás destruido, y su dominio perdurará hasta el fin."

Y en Santiago

Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.


Pero nuestro Padre Dios y juez a su tiempo ha enviado a Jesús que es nuestro héroe y vencedor y que con su espada de dos filos, la palabra que sale de su boca ha aplastado la cabeza a esa serpiente antigua. Y de la misma manera sentado en su trono El pondrá todos su enemigos a sus pies.


5. Pero Dios da Mayor Gracia


v5 ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?

v.6 a—
Pero él da mayor gracia. 

Dos cosas
el espíritu humano nos cela para entregarnos al pecado
El Espíritu de Dios nos anhela para buenas obras

 


MAYOR GRACIA
——————
DIOS CELA A SU PUEBLO
EL PROFETA Y LA PROSTITUTA
-
Oseas 1
Os 1:2 RVR60 - "El principio de la palabra de Jehová por medio de Oseas. Dijo Jehová a Oseas: Ve, tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación; porque la tierra fornica apartándose de Jehová."

Oseas 3:Os 3:1-5 RVR60 - 
"Me dijo otra vez Jehová: Ve, ama a una mujer amada de su compañero, aunque adúltera, como el amor de Jehová para con los hijos de Israel, los cuales miran a dioses ajenos, y aman tortas de pasas. La COMPRÉ entonces para mí por quince siclos de plata y un homer y medio de cebada. Y le dije: Tú serás mía durante muchos días; no fornicarás, ni tomarás otro varón; lo mismo haré yo contigo. Porque muchos días estarán los hijos de Israel sin rey, sin príncipe, sin sacrificio, sin estatua, sin efod y sin terafines. Después volverán los hijos de Israel, y buscarán a Jehová su Dios, y a David su rey; y temerán a Jehová y a su bondad en el fin de los días."


En aquel tiempo, dice Jehová, me llamarás Ishi, y nunca más me llamarás Baali. ...
Ishi
Baali 

Jesús es nuestro Ishi
Es nuestro esposo amoroso
Es nuestro Redentor
Nos compró por medio de su vida
Nos vistió de su Justicia
Nos hermosea para su gloria

Jeremias 3:1

"Dicen: Si alguno dejare a su mujer, y yéndose ésta de él se juntare a otro hombre, ¿volverá a ella más? ¿No será tal tierra del todo amancillada? Tú, pues, has fornicado con muchos amigos; mas ¡vuélvete a mí! dice Jehová."


a. Gracia Especial

Rom 5:2 RVR60 - por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

 

B.Gracia Continua para Perseverar

Pero El Da Mayor Gracia

Pero El da mayor Gracia en que cuando éramos débiles El nos salvo

Pero El da mayor Gracia en que vemos la gloriosa naturaleza en su esplendor en vez de juicio

Pero El da mayor Gracia en que sus misericordias son nuevas cada mañana

Pero El da mayor Gracia en que cuando aun éramos pecadores


EL DA MAYOR GRACIA
Pero El da mayor Gracia. 
Nuestro Dios es infinitamente más valioso y su esposa es una mujer rescatada, afirmada levantada


El da mayor Gracia
Gracia para reconciliarnos
Gracia para comenzar y
gracia para terminar esta carrera

Gracia para hermosear a su esposa y en el día de las Bodas
decir:

Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia. Y te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás a Jehová.

 

 

 

Sermón: Proverbios 23:22-25 Los Privilegios de la Paternidad

Proverbios 23:22-25 “22. Oye a tu padre, a aquel que te engendró;
Y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies. 23. Compra la verdad, y no la vendas; La sabiduría, la enseñanza y la inteligencia. 24 Mucho se alegrará el padre del justo, Y el que engendra sabio se gozará con él. 25. Alégrense tu padre y tu madre, Y gócese la que te dio a luz.”

 

            Cuando llega el Día de los Padres generalmente nos enfocamos en los deberes y responsabilidades de los hijos hacia los padres. Y es importante que esto sea así ya que los padres deben ser honrados por sus hijos. No solo la Biblia lo enseña así directamente sino la misma naturaleza, si podemos hablar así con propiedad, enseña la mismo.

            Pero en el día de hoy y en la celebración del Día de los Padres quisiera que el enfoque sea distinto. Y en vez de concentrarnos en los deberes de los hijos hacia sus padres, deseo que veamos y estudiemos juntos los Privilegios de la Paternidad. Es un privilegio el ser padre. Es una gran bendición el ser padres. Es un gran honor que Dios nos ha dado.

            El pasaje que hemos seleccionado nos puede enseñar esto de una manera indirecta. Veamos de cerca el pasaje y veamos el enfoque adicional que el mismo pasaje nos da. Como es el Día de los Padres quisiera que nos enfocáramos en ellos particularmente. Fíjate lo que dice: “Oye a tu padre, a aquel que te engendró”. El mandamiento, no cabe la menor duda, es a los hijos. Los hijos tienen el deber de oír a sus padres. Y no meramente oírles. Por oírles debemos entender obedecerles. ¿Por qué debemos obedecer a nuestros padres? Nos dice el pasaje, “a aquel que te engendró”. Dios especifica que es aquel que te engendró. Y sin lugar a dudas la idea es que debemos obedecerá nuestros padres por el solo hecho de que ellos nos engendraron. Ellos nos procrearon. Les debemos nuestra vida. Por tanto, debemos obedecerles.

            Mira el enfoque que queremos dar. Un padre engendra a sus hijos. Y yo me pregunto: ¿Qué bendición tan grande? ¿Qué privilegio es ser, bajo la bendición de Dios, el autor de una vida? ¡Es un gran privilegio el ser padres! Y de eso trata el sermón. ¿Cuáles son los privilegios de ser padres? Quisiera que meditáramos en los privilegios de la paternidad. ¿Cuáles son los privilegios de ser padres?

I. El Privilegio de Representar a Dios

            Lo primero que deseo que vean del pasaje es que habla acerca de los padres. Pero mira el título que poseen. Ellos son padres. Tal título es exclusivo de Dios. ¿Por qué? Porque por creación Dios es el Padre por excelencia de todas sus criaturas. La Biblia llama a Dios el Padre de todos los espíritus. En Hebreos 12:9 “Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos?” Dios es el Padre de los espíritus por el hecho de que todos le debemos la existencia a Dios. Dios es Padre por creación. Él es el Padre por creación de todas las almas del mundo. Por eso decimos que el título de Padre es exclusivo de Dios.

            Pero, mira el privilegio que Dios nos ha otorgado. Él nos ha otorgado el título que le pertenece solo a Él. Y nos ha dado el privilegio de ser llamados: padres. Con esto Dios nos ha adornado. Con esto Dios nos ha honrado. ¿Sabes por qué? Porque el título de padre, en sí mismo, debe traer a nuestras mentes las ideas de: amor, ternura, protección, defensa, cuidado, provisión, seguridad, consuelo, cercanía, confianza, etc. Que bendición y privilegio que en sí mismo el título de padre evoque tales ideas.

            Pero, así como evoca tremendas ideas, también conlleva la gran responsabilidad de vivir a la altura de ese título. Dios nos ha dado ese título para hacer dóciles a nuestros hijos. ¿De qué manera? Al nosotros ser ejemplos del amor, cuidado, protección y provisión que Dios mismo posee. Nosotros los padres debemos imitar a nuestro Padre celestial y así representarle fielmente. Ese es el privilegio y responsabilidad del título de padre. Que nuestros hijos vean en nosotros el amor de Dios, el cuidado, la paciencia, la ternura, la firmeza, la justicia, la protección, la santidad, pureza y la fuente de todo bien que se encuentra solo en Dios.

            Para poder cumplir con ellos, nosotros mismos debemos estar cerca de Dios Padre. Solo cuando dedicamos nuestro tiempo para estar cerca de Dios, en comunión con El, en meditar sobre su persona, en clamar su gracia, su sabiduría, su carácter, es que podremos representar fielmente a Dios delante de nuestros hijos.

 

II. El Privilegio de Reparar el Daño de la Caída

            No solo Dios nos ha honrado con el privilegio de llevar su nombre, el ser llamados padres como Dios es llamado padre. Dios nos ha dado el privilegio de ser los instrumentos principales para reparar el daño que ha traído la caída. Veamos varios particulares para que lo veamos en el pasaje:

1. El pasaje nos enseña que los padres son responsables de engendrar a sus hijos. Esto ya lo vimos: “a aquel que te engendró”. ¡Qué gran privilegio el de ser los instrumentos bajo la bendición de Dios de traer vida al mundo! Y no solo eso: el de traer al mundo almas inmortales. ¡Qué honor más increíble!

            Pero hay un punto importante que señalar. Nosotros procreamos hijos según nuestra imagen, es decir, hijos caídos en el pecado. Busquemos Génesis 5:3 “3 Y vivió Adán ciento treinta años, y engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen, y llamó su nombre Set.” Adán engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen. ¿A qué te recuerdan esas palabras? A la creación de Adán y Eva. Dios los creó a la imagen y semejanza de Dios. Y la imagen es principalmente espiritual. Entonces, Adán engendró a Set según su imagen y semejanza espiritual, es decir, como caídos en el pecado. Y nosotros hacemos lo mismo. Nosotros engendramos hijos según nuestra naturaleza caída. Ellos han heredado la corrupción de nuestra naturaleza.

2. Dios entonces nos da el privilegio de traer hijos al mundo con el propósito de nosotros ser los instrumentos principales de reparar el daño que trajo la caída. Miremos el pasaje de Proverbios 23:23-24 “Compra la verdad, y no la vendas; La sabiduría, la enseñanza y la inteligencia. 24 Mucho se alegrará el padre del justo, Y el que engendra sabio se gozará con él.” Aquí tenemos otro privilegio de ser padres: el privilegio de educar a nuestros hijos. No es una maldición el educar a nuestros hijos, es un privilegio el hacerlo. Todos los padres tenemos el deber y el privilegio de enseñarle a nuestros hijos, a que sobre todas las cosas valoren la verdad, la sabiduría y la inteligencia. ¿Con qué propósito? Para que nuestros hijos sean, como dice el pasaje, justos. “Mucho se alegrará el padre del… justo”. Hermanos, aunque a veces se nos sea difícil creerlo, nuestros hijos no son justos por naturaleza. Engendramos hijos pecadores, caídos en pecado. Por eso dice la Biblia en Proverbios 22:15 “La necedad está ligada en el corazón del muchacho; Mas la vara de la corrección la alejará de él.” ¿Por qué disciplinamos a nuestros hijos? Porque son pecadores y la necedad está ligada, o atada al corazón del muchacho. Tan grande es la atadura que solo la vara de la corrección la alejará. Y junto con eso es la educación en el temor de Jehová. Dios nos ha dado el privilegio para que por medio de la educación en el temor de Dios, enseñándole la Palabra, modelándole la Palabra, catequizando a nuestros hijos y disciplinándolos cuando lo necesiten, sea el medio para hacerlos justos, es decir, reparar los resultados de la caída. Porque por naturaleza nuestros hijos no son justos, son pecadores.

            ¡Qué privilegio tan grande es esto! Ser los instrumentos de Dios para la salvación de nuestros hijos. Procurar así, en dependencia de la Palabra de Dios y el Espíritu de Dios, enderezar lo torcido. Reparar lo que Adán destruyó. Cumplir así la misión de Cristo quien vino a buscar y salvar lo que se había perdido. Ser así como Cristo un instrumento en la obra de sanación en el mundo. Y de reunir a los pecadores con Dios.

            Pero este privilegio evoca también unas responsabilidades. La responsabilidad de criar a nuestros hijos para Dios. La de enseñarles la Palabra de Dios porque es el instrumento que Dios utiliza para la conversión. De enseñarles la importancia de la iglesia y sobre todo la importancia de estar atentos a la predicación de la Palabra, porque es el medio principal para la salvación de pecadores. Como dice 1 Corintios 1:21 “Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.” Por tanto, enséñales a temer a Dios, su Palabra, su responsabilidad de adorar a Dios con reverencia. Enséñales a participar activamente en todos los elementos del culto de adoración. Que ellos vean que todo lo que se hace en la adoración a Dios es importante porque lo hacemos para que nuestro Salvador sea honrado y adorado. Cuando son chiquitos posiblemente no entiendan las palabras, pero sí entienden el sentido de reverencia, temor, seriedad e importancia de todo lo que se hace en la adoración ya que nada de lo que se hace carece de importancia. Aquí le cantamos a Dios, escuchamos su voz, le oramos, confesamos nuestra fe, sostenemos el reino con nuestra presencia y dinero y testificamos que somos una familia bajo Dios Padre. Todo eso le debemos enseñar a nuestros hijos.

            Hay algo del pasaje que nos podría confundir. Dice el pasaje: “Y el que engendra sabio se gozará con él.” Alguien pudiera pensar que lo bueno o lo malo de nuestros hijos se debe a que han nacido así. Yo he escuchado mucho esta frase: “le nació un hijo bueno, o le salió bueno el hijo”. Hermanos, nuestros hijos no nacen buenos, sino malos, pecadores.  Por eso debemos criarlos como dice Pablo en Efesios 6:4 “criadlos en disciplina y amonestación del Señor.” ¿Qué significa esa oración entonces? Significa que el padre que se esmera en engendrar un hijo sabio por medio de la enseñanza anterior se alegrará con su hijo, del bien que ese hijo tendrá y disfrutará.

            Los padres tenemos el privilegio de hacerles mucho bien a nuestros hijos por el hecho de la cercanía que tenemos con ellos. Por el hecho de les amamos con todo nuestro ser, por el hecho de que deseamos lo mejor para nuestros hijos. Utiliza todas estas cosas para salvar a tus hijos.

III. El Privilegio de Disfrutar la Paz

            V. 25 “. Alégrense tu padre y tu madre, Y gócese la que te dio a luz.”  Así como los padres podemos ser de gran bendición para nuestros hijos, de igual manera nuestros hijos pueden ser de gran bendición para nosotros. Pero esto no viene automáticamente. Esto no viene mágicamente. No les va a venir, como decía mi madre, por osmosis. Nuestros hijos son plantas que necesitan todo el cuidado necesario porque todas las fuerzas del mundo quieren destruirlos. Hay que criarlos. Si no lo hacemos así podrán hacernos daños y traer mucha tristeza a nuestras vidas. Hay una frase que dice: cría cuervos y te sacarán los ojos.

            Pero si criamos a nuestros hijos en la disciplina y amonestación del Señor disfrutaremos de paz. Proverbios 29:17 “Corrige a tu hijo, y te dará descanso,
Y dará alegría a tu alma.”
Si los corregimos a tiempo, disfrutaremos de descanso y nos llenaremos de alegría. Hay padres que no descansan. Yo he sabido de padres que se levantan por la noche y van al punto de drogas para recoger a sus hijos. Hay padres que no descansan y llevan una cruz sobre sus vidas. Pero aquí tenemos una promesa de descanso y alegría pero condicionada a que disciplinemos a nuestros hijos.

            Para que nuestra disciplina tenga efecto positivo de ver a nuestros hijos caminar por el camino recto, nosotros debemos caminar por ese mismo camino. Proverbios 20:7 “Camina en su integridad el justo; Sus hijos son dichosos después de él.” La dicha que tengan nuestros hijos depende de nuestro caminar en integridad, en obediencia a Dios.

            Pero alguien me dirá: ¿Yo soy un pecador que tengo tantos defectos e imperfecciones cómo yo puedo hacer esto? Yo también me hago esa pregunta y muchas veces me ahogo al ver mis pecados y deficiencias. Para esto es importante reconocer que necesitamos de Dios para ser fieles. No procures ser perfecto sino fiel. Pon a tus hijos en las manos de aquel que sí los puede cambiar. Clama a Dios sin cesar que Dios intervenga en el corazón de nuestros hijos. Solo Dios tiene acceso al alma. Busca su gracia que es toda suficiente para que te capacite a ser un padre que imite al Padre de nuestro Señor Jesucristo. Busca de Cristo que sane tu corazón y depende del Espíritu Santo que subyugue y mortifique tus corrupciones. Y alégrate de los privilegios de ser padres: de tener el título exclusivo de Dios y ser su representante, de ser el instrumento en reparar el daño de la caída y la paz que cosecharás al serle fiel. Y que todo esto nos estimule a ser padre como nuestro Padre celestial.

Sermón: Santiago 4:1-3 Cuando amamos más a los Placeres que a Dios

Santiago 4:1-3 “¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? 2 Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. 3 Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.”

 

            Regresamos a la serie de sermones acerca de la epístola de Santiago. Y para refrescarnos la memoria de lo último que Santiago nos estaba enseñando es importante que leamos los versículos 14-17 del capítulo 3 que dice: “Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.” Santiago contrasta la sabiduría del mundo de la sabiduría que proviene de Dios. La sabiduría del mundo, o la forma de vida que caracteriza al mundo, es de celos amargos, contención, vanagloria, mentiras. Tal forma de vida o filosofía de vida no proviene de Dios sino del mundo, de los deseos carnales y del mismo Satanás. En cambio, la sabiduría que desciende de lo alto, que proviene de Dios mismo se caracteriza por pureza o santidad, es pacífica, amable, benigna, llena de misericordia, de buenos frutos, es sincera y es estable.

            Si nos damos cuenta, ambas formas de vida son diametralmente opuestas. Dios nos salvó de esa forma de vida terrenal, y nos trasladó al reino de su amado Hijo Jesucristo. Y esa vida de santidad a la cual Dios nos ha llamado, esa forma de vida que debe caracterizar a un hijo de Dios no es otra cosa que Jesús mismo siendo formado en nosotros. El evangelio no solo es lo que Dios hace por nosotros sino también lo que Dios hace en nosotros. Hemos sido predestinados para ser hechos conforme a la imagen de Jesús. Y es esa imagen la que Dios Espíritu Santo busca crear o recrear en nuestras vidas.

            Esto nos debe llevar a evaluar nuestras vidas y ver si la obra de gracia se da en nosotros. Es imposible tener el Espíritu Santo morando en nuestras vidas sin que Él nos cambie, sin que nos cambie a la imagen del Señor Jesús. Y una de las obras que Dios hace en nuestras vidas es hacernos mansos y humildes como lo es El.

            En nuestro pasaje Santiago nos enseña que la iglesia a la cual él le escribe tenía serios problemas. La conducta de muchos reflejaba la “sabiduría” del mundo. Su filosofía de la vida era errónea. ¿Cuál era la razón? Su corazón se había desviado de Dios y la vida eterna y habían puesto su felicidad en los placeres del mundo.

            La iglesia vive en medio de la tensión: vivimos en el mundo, pero no somos del mundo. Todas las cosas del mundo son nuestras, pero yo no me dejaré esclavizar de ellas.

            En medio de esa tensión la iglesia puede caer presa de las cosas hermosas que hay en el mundo. Podría caer presa y esclava de los placeres del mundo. Eso es lo que estaba sucediendo a esta iglesia. Su felicidad la estaban poniendo aquí y no en el reino de los cielos. Y esto los llevó a amar los placeres del mundo más que a Dios. Esto no es inofensivo, porque nos lleva a vivir de una manera opuesta a la voluntad de Dios. Todos estamos expuestos a estas tentaciones. ¿Cómo podemos saber si hemos caído en los lazos del amor a los placeres del mundo? Santiago nos dice por lo que nos lleva a hacer.

            El amor a los placeres del mundo, nos dice Santiago, nos lleva, en primer lugar:

I. A luchar entre nosotros

            V. 1a “¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros?”  ¿Qué es lo que estaba sucediendo en la iglesia? Santiago nos dice que hay guerras y pleitos entre ellos. Se estaban comiendo por los rabos, como decimos aquí. Y lo llama guerras, que significa conflicto armado, para indicar la seriedad del mismo y posiblemente la agresividad del mismo. No es que había malos entendidos. No era que había diferencias de opiniones entre ellos. Había guerra entre ellos: peleas, pleitos, principalmente de tipo verbal: insultos, humillaciones, vejaciones, etc.

            La Biblia nos enseña que esas luchas revelan el corazón de las personas. Y nos enseña quiénes realmente son del pueblo de Dios. Nos dice Pablo en 1 Corintios 11:19 “Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados.” Por medio de esto Dios nos enseña quiénes son realmente el pueblo de Dios. Sobre quiénes la gracia de Dios se ha manifestado y quiénes son realmente convertidos al Señor.

            ¿Cuál era la causa de ello? Nos dice Santiago en forma de pregunta. V. 1b “¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?” La causa o el origen de sus peleas Santiago lo atribuye a las pasiones.  La palabra pasiones en griego es la palabra “ἡδονή” que significa placeres, deseos. Y aunque la palabra deseos en sí misma no es una mala palabra, la palabra “ἡδονή” siempre es usada de forma negativa en la Biblia. De esta palabra “ἡδονή” proviene nuestra palabra en español hedonismo. ¿Y qué es el hedonismo? “El hedonismo postula el placer como fin y fundamento de la vida”. Esa era la causa detrás de las luchas que había en la iglesia.

            ¿Cuál era la causa? El amor a los placeres. El poner nuestra felicidad en las cosas del mundo. El poner la mirada más en la tierra que en los cielos, más en el tiempo que en la eternidad, más en los hombres que en Dios, más en la carne que en el Espíritu. Y cuando eso es lo que domina el corazón inevitablemente producirá tal conducta.

            Se manifestará nos dice Santiago en el versículo 2a “Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar”. Cuando el corazón busca la felicidad en las cosas del mundo: la ropa, los celulares, los trabajos, los deportes, etc. tal inclinación del corazón los lleva a codiciar y envidiar a los demás. Y no solo eso. Santiago nos dice que nos lleva en segundo lugar…  

II. A depender solo de nosotros

            V. 2b “combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís”. Cuando el amor a los placeres o las cosas del mundo no es mortificado por el Espíritu eso les llevará a no solo a codiciar y tener envidia de los demás, sino que los lleva a pensar que lo que tienen que hacer para lograr las cosas lo pueden hacer ellos mismos. Ese deseo es fuerte y ardiente y les lleva a desear todo. Es algo insaciable. A Rockefeller le preguntaron una vez se estaba satisfecho con todo el dinero que había logrado y su respuesta fue: con un poquito más.

            Y los lleva a pensar que las cosas de la vida solo se adquieren por el esfuerzo humano. Yo no necesito de Dios solo tengo que hacer aquí y allá y lograré lo que quiero. Los lleva a ser auto-suficiente. No tienen que depender de Dios. Si yo me fajo mucho y hago todas las cosas que tengo que hacer: soy diligente, pongo todo mi esfuerzo y tengo un solo propósito, lograré todo lo que me propongo. Nada ni nadie va a impedir que lo logre. “Para poder tener ese celular solo tengo que dejar de almorzar por varios días y semanas y tendré suficiente dinero para comprarlo. Es que es tan lindo y seré la envidia de todos”.

            Santiago les dice: ustedes desean muchas cosas, pero ninguna de ellas les llega. ¿Por qué? Porque ustedes dependen únicamente de ustedes mismos. “No tenéis lo que deseáis, ¿Por qué? porque no pedís”. En última instancia las cosas no están en nuestras manos. Todas las cosas están bajo el control de Dios. Así lo dijo Ana la madre del profeta Samuel. En 1 Samuel 2:6-8 “Jehová mata, y él da vida; El hace descender al Seol, y hace subir. 7 Jehová empobrece, y él enriquece; Abate, y enaltece. 8 El levanta del polvo al pobre, Y del muladar exalta al menesteroso, Para hacerle sentarse con príncipes y heredar un sitio de honor. Porque de Jehová son las columnas de la tierra, Y él afirmó sobre ellas el mundo.” La riqueza y la pobreza están en las manos de Dios. Por eso dice el Salmo 104:13-15 “El riega los montes desde sus aposentos; Del fruto de sus obras se sacia la tierra. 14 El hace producir el heno para las bestias, Y la hierba para el servicio del hombre, Sacando el pan de la tierra, 15 Y el vino que alegra el corazón del hombre, El aceite que hace brillar el rostro, Y el pan que sustenta la vida del hombre.” Santiago les dice: si necesitan algo, ¿qué deben hacer? Una de las primeras cosas que deben hacer es pedirla a Dios. “No tenéis lo que deseáis, ¿Por qué? porque no pedís”. Aprendan a depender totalmente de Dios porque El cuida de ti. El conoce tus necesidades y Él es capaz de saciarlas. Fue Jesús mismo quien dijo en Mateo 7:7-8 “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.”

            Pero si nuestro amor son los placeres del mundo, esto nos llevará, en tercer lugar…

III. A buscar solo los bienes de Dios

            V. 3 “Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.” No solo no pedían a Dios por sus necesidades, sino que cuando pedían a Dios pedían mal. ¿Cuál era la causa? Porque pedían para gastar en los deleites. Hermanos, hay necesidades reales, y hay necesidades creadas. Hay cosas que podemos necesitar, pero hay cosas que nos empeñamos en tenerlas porque los demás lo tienen. No es lo mismo necesitar un teléfono celular que necesitar un celular inteligente. Uno de ello puede ser una necesidad genuina, el otro una necesidad creada. No es lo mismo necesitar uno tenis que necesitar los tenis marca Lebron James que cuestan $200. Tampoco el hecho de que tenemos el dinero necesariamente justifica el que lo compremos. Un joven puede decir: pero papi yo tengo el dinero para comprarlos. Y puede que sea cierto. ¿Pero necesariamente es eso suficiente para justificar el comprarlos? ¿Realmente los vale? ¿No hay otras necesidades más importantes? Tal vez en vez de gastar los $200 en los tenis marca Lebron James pudiera comprarse unos más baratos, que sean buenos, y con ello una muda de ropa o cualquier otra cosa.

            Cuando nuestro corazón está puesto en los placeres inevitablemente nos lleva a buscar más los bienes de Dios que a Dios mismo. Ellos no estaban orando como debían. Y cuando oraban, oraban mal. Dios ha dicho: esa oración no será contestada. “Pedís, y no recibís,”. Hermanos, nuestras intenciones pueden estorban nuestras oraciones. Nuestras oraciones tienen que tener un motivo correcto. Fue Jesús quien dijo en Juan 14:13-14 “13 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. 14 Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.” Cuando oramos a Dios no solo debemos creer que Dios escucha nuestras oraciones y que Él contesta las mismas. Eso no es suficiente. Debemos orar pidiendo que esa petición santifique el nombre de Dios, adelante la causa de su reino y que esté en armonía con la voluntad de Dios. Si estas cosas están presentes cuando oramos Dios prosperará nuestra petición.

            ¿Cuál es el peligro de todo esto? El peligro es que si ponemos nuestro corazón en los placeres del mundo éste nos destruirá. Muchos se han apartado de la fe por los afanes y placeres del mundo. Jesús nos advierte en Lucas 8:14 hablando de la parábola del sembrador: “La que cayó entre espinos, éstos son los que oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto.”

            ¿Cómo podemos vencer esto? Depender de la gracia de Cristo. Jesús murió para salvar nuestro corazón de estar apegado a este mundo. Nos dice Pablo en Gálatas 1:4 “el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre,”. Oremos que Dios nos preserve de poner nuestro corazón en las cosas del mundo. Tenemos que estar alerta ya que muchas veces nuestro corazón se desliza en esa dirección. Y por el Espíritu pongamos freno a tal mentalidad.  Pongamos nuestra mirada en Jesús. Para El su comida y bebida era hacer la voluntad de Dios. Servir a Dios y estar involucrado en los negocios de su Padre era su pasión. El disfrutó de las cosas de la vida. Se le acusó de comelón y bebedor de vino. Él no fue abstemio. Pero Él sabía que todas esas cosas eran para refrescar su cuerpo y su espíritu para poder servir mejor a Dios.

            Somos peregrinos y extranjeros en este mundo. Vamos camino a la ciudad celestial.  Orémosle a Dios pidiéndole que nos ayude a usar de las cosas de este mundo con la moderación y el balance que debe caracterizar a los que reconocemos que vamos camino a nuestro hogar.

            Que nos enseña la Palabra de Dios en todo esto. Nos enseña que debemos cuidar nuestro corazón. Todas las cosas son nuestras y para nuestro disfrute, pero no debemos dejar que ellas capturen nuestro corazón. Porque si lo hacen producirá lucha y pelea dondequiera que estemos: sea en la iglesia, en la familia, en el trabajo. Nos llevará a no buscar las cosas de la fuente misma quien es Dios. Y también a que nuestras oraciones no sean contestadas. Cuidémonos de tales engaños.

Sermón: Juan 3:16 Amor, Regalo y Salvación

Juan 3:16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”

 

            Este versículo bíblico es uno de los versículos más citados de la Biblia. Y esto con mucha razón, porque en este versículo está contenido el mensaje del evangelio. Es más podemos decir que tenemos en este versículo el resumen del mensaje de toda la Biblia. Por eso Martín Lutero lo llamaba: La Biblia en miniatura.

            De qué nos habla este versículo, nos habla de por los menos de tres cosas medulares: nos habla del Gran Amor del Padre, nos habla del Gran Regalo del Padre y de la Gran Salvación que obtenemos del Padre. Veamos cada uno de estos tres puntos.

 

I. El Gran Amor del Padre

            Fíjate cómo dice el versículo bíblico “Porque de tal manera amó Dios al mundo”.  Generalmente hablamos mucho acerca de Jesús. Y en muchos lugares se habla mucho acerca del Espíritu Santo. Pero aquí Juan nos habla acerca del Padre. Cuando nos dice que Dios amó, ese Dios se refiere a la persona del Padre. Y nos dice por lo menos dos cosas:

            (1) nos habla acerca del mundo. ¿Qué es el mundo? A la luz de todo el evangelio de Juan el mundo es la humanidad, los seres humanos. Pero no solo los seres humanos sino la humanidad en rebelión contra Dios. Todos los seres humanos desde nacimiento viven en rebeldía contra Dios. El apóstol Pablo le dijo a la iglesia de los efesios lo que eran ellos y lo son todos los seres humanos desde nacimiento. En Efesios 2:3 “éramos por naturaleza hijos de ira”. Fíjate que dice: por naturaleza, no por imitación y ejemplo, no por el ambiente, sino por naturaleza, desde el mismo nacimiento, somos hijos de ira. Herederos de la ira de Dios. Los seres humanos nacemos en rebelión contra Dios. No queremos que Dios reine sobre nosotros. Ni queremos recibir a Jesús como el Rey y Salvador nuestro. Por eso el apóstol Juan dice, desde el mismo comienzo de su evangelio, en Juan 1:11 “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.” Si miramos las portadas de los periódicos de Puerto Rico qué leemos: robos, asesinatos, violaciones, mentiras, engaños, bullyings, corrupción, egoismo, materialismo, adulterio, fornicaciones, odio, envidia, etc. Este es un retrato de la humanidad. Es un retrato de nosotros. Es un retrato de nosotros porque todos nosotros somos pecadores. Y el pecado no es otra cosa que rebelión contra Dios. Todos somos rebeldes ante Dios porque todos somos pecadores.

            Cuando le trajeron a Jesús a la mujer adúltera, qué fue lo que Jesús dijo a los que la trajeron en Juan 8:7 “El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.” Nadie en este mundo está sin pecados. Ni tú ni yo. Este mundo está perdido. Es de ese mundo que nos habla Juan en este pasaje de Juan 3:16.  El mundo es la humanidad perdida, pecadora y rebelde contra Dios.

            Pero el pasaje nos habla de algo más. Nos habla…

            (2) del Gran Amor del Padre. “Porque de tal manera amó Dios”’. El énfasis del pasaje es el Gran Amor del Padre. ¡Cuán Grande es el Amor de Dios por la humanidad! Es increíble el pensar que Dios, quien es tres veces santo, pueda tener compasión con una humanidad terriblemente pecadora. Es incomprensible que Dios tenga la intensión de salvar a criminales, porque eso es lo que somos por naturaleza.

            ¿Qué decimos del que mata a su padre, madre, hijos, roba, asalta, viola, maldice, destruye, etc? ¿Qué decimos de esa persona? ¡Enciérrenlo y boten la llave! Pero Dios dice: yo tengo compasión de él, yo le voy a mostrar mi misericordia. Yo le voy a dar el regalo más grande que alguien puede recibir en esta tierra.

            El amor de Dios es incomprensible, no lo podemos entender plenamente. ¿Cómo es posible que Dios desee salvar a una humanidad rebelde? ¿Cómo es posible que Dios quiera redimir a aquellos que no merecen nada excepto la condenación? Pero el amor de Dios supera el obstáculo del pecado. Podemos decir que el pecado es algo grande, pero más grande es el amor de Dios. El pecado destruye pero el amor de Dios construye. El pecado deshumaniza pero el amor de Dios nos hace verdaderos seres humanos. El pecado mata pero Dios da vida. ¡Cuán grande es el amor de Dios!

            Por eso nos dice Juan “Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado”. El Amor de Dios es tan inmenso que El provee, El provee, un camino para salvar a la humanidad perdida por sus pecados. Y ese camino es el...

 

II. El Gran Regalo del Padre

            “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda”. Con respecto al regalo del Padre podemos ver por lo menos tres cosas:

            (1) Jesús es el Gran Regalo del Padre. El Padre nos dio a nada más ni nada menos que a su propio Hijo, a su Hijo unigénito. Fíjate que el énfasis es “de tal manera”. Su Amor es tan Grande, tan inmenso, que El no puede dar sino lo mejor de El, a su Hijo unigénito. Cuando el amor es grande uno da lo mejor. El Padre nos dio a su Hijo, el Regalo más Grande que puede existir. Dios es perfecto, por tanto su regalo es perfecto: Jesús es Dios y por tanto perfecto. Dios es santo, por tanto su regalo es santo: Jesús jamás pecó ni podía pecar. Dios es infinito, por tanto su regalo el cual es Jesús, ofreció un sacrificio de poder infinito para salvar a los pecadores.

            Jesús es el Gran Regalo del Padre. ¿Por qué lo es? Porque con El hay salvación y sin El hay condenación.

            Eso es lo segundo que vemos aquí.

            (2) Fe en Jesús libra de la condenación. El pecado trae condenación. Eso está incluido en el paquete. No nos gusta que esté incluido en el paquete, pero así es. La paga del pecado es muerte. No nos gusta eso, pero está incluido allí. Dios odia el pecado y condenará a los que persisten en vivir en pecado. Eso es lo que Dios mismo dice en su Palabra. Como dice el Salmo 5:5-6 “Los insensatos no estarán delante de tus ojos; Aborreces a todos los que hacen iniquidad. Destruirás a los que hablan mentira; Al hombre sanguinario y engañador abominará Jehová”.

            Pero la fe en Jesús libra de la condenación. ¿Por qué? Nos contesta Pablo de Roamnos 1:16 “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego”. Fe en Jesús salva, nos libra de la condenación. ¿Sabes cómo? Porque sola la fe nos une a Cristo quien con su muerte, su sacrificio en la cruz paga la deuda ante Dios de todos los que creen en El. El pecado nos hace deudores ante Dios. Pero la “moneda” que paga la deuda es la muerte de Cristo a los que creen en El.

            Por eso el Amor de Dios es tan Grande que nos dio a su Hijo unigénito para que todo aquel que en El cree no se pierda. Los que creen en El no se pierden pero los que no creen en El se pierden, es decir, serán condenados. Y el Padre dice que esa salvación solo se encuentra en su Hijo. Por eso dice Hechos 4:11-12 “Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” Fe en Jesús libra de la condenación producto del pecado. Los milagros de Jesús provaban que eso era cierto. Por eso dice Lucas 5:24 “Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa.” Fe en Jesús libra de la condenación producto del pecado.

            Pero esa fe en Jesús no es cualquier cosa. No es levantar la mano y decir: yo creo en Jesús como mi Salvador personal. La fe en Jesús, la que salva, no es una fe cualquiera. Es una fe que salva. Es una fe que transforma, que cambia a la persona en otra persona. Una fe en Cristo que deja a la persona igual no es fe que salva. La fe que salva no viene sola. Es acompañada por un cambio de vida, un cambio de carácter, un cambio de mentalidad hacia el pecado, una sensibilidad hacia el pecado (con un deseo y lucha contra el pecado), un corazón obediente a la Palabra de Dios, un amor y respeto por el prójimo (sea niño, adulto, joven, rico, pobre, lindo o no), un amor por la Iglesia, un deseo de servir en la misma, una boca que busca hablar verdad, solo la verdad y nada que no sea la verdad en amor. Y sobre todo una fe que recibe a Jesús como su Salvador, Amigo y Rey.  

            Juan 3:16 nos enseña algo más acerca de lo que el Padre hace por nosotros. Y no habla arca de…

III. La Gran Salvación que da el Padre

            “Para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” El Gran Amor del Padre por la humanidad le llevó a dar el Gran Regalo que es Jesús. Y el Gran Regalo que da el Padre es salvación y vida eterna por medio de Jesús. Dos cosas podemos ver aquí.

            (1) la salvación que el Padre nos da por medio de Jesús es vida. A todos nos gusta la vida. Y no solo eso, nos gusta el vivir. Y Juan nos dice que este vivir solo se encuentra en la fe de Jesús. Jesús es la vida. Tener a Jesús es vivir. Sin Jesús tenemos muerte y el resultado la condenación.

            Pero la fe en Jesús nos da verdadera vida, nos lleva a vivir la vida plena. Jesús dijo en Juan 10:10 “yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” La vida que Jesús se refiere es vida plena, feliz, alegre, satisfaciente en comunión con Dios. Es disfrutar de Dios y a Dios en las cosas que El nos da en la vida. Es disfrutar de adorar a Dios, de estudiar su Palabra, de hablar con El por medio de la oración. Pero es algo más. Es vivir esta vida y disfrutar de las cosas que Dios nos da en comunión con El. Es darle gracias por el pan, por los hijos, por la libertad, por la playa, por la familia, por la Iglesia, por todo. Es vivir la vida bajo la seguridad de su amor y su cuidado de mí y los míos. Es vivir bajo la paz y la alegría que solo Dios da aun en medio de los problemas, aflicciones de la vida. Es vida plena.

            (2) la vida que nos da es eterna. El disfrute de esa vida, que obtenemos por la fe en Cristo, es por toda la eternidad. El vivir natural es temporero. Pero el vivir que Dios da es vivir en el disfrute de El desde hoy hasta la eternidad sin fin. Así como la condenación será sin fin, la salvación es vida plena, abundante, sin fin.

Cierre:

            Jesús no solo es el Salvador si no también Amigo de los que le reciben como Salvador del pecado. Siendo Jesús el Gran Regalo del Padre, producto de su Gran Amor por la humanidad, es con El con quien podemos contar para todo. El no solo nos salva, El se une a nosotros. El mora dentro de nosotros por el Espíritu Santo. Con El podemos conversar. Pero conversar no solo con alguien que me escucha sino con alguien que me entiende como nadie puede en este mundo. Con alguien que es compasivo como ninguna persona. Con El puedo contar para todo problema, desición, temor, ansiedad, necesidad. Su gracia, su amor, su fortaleza es conocida por todo creyente. Entonces, ven a El. Conviértete de tus pecados a El. Renuncia a tu vida antigua de pecado e incredulidad y cree en el evangelio. Solo así tendrás perdón y vida eterna. El amor de Dios es tan grande que no hay pecado tan grande que El no pueda perdonar. Pero no hay perdón sin fe ni arrepentimiento. Ven a El y hallarás la vida y vida eterna.

Sermón: Proverbios 22:6 Propósito de la Escuela Bíblica de Verano

Proverbios 22:6 “Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.”

 

            Esta semana comienza la EBV de nuestra iglesia. Y como todos los años hay excitación, alegría, temores, preocupaciones y expectativas. No sabemos si solo van a venir 60 como el año pasado. O si van a venir 150 como hace dos años atrás y según tengo entendido como ha pasado muchas veces.

            Y meditando sobre esto me llevó a considerar cuál es el propósito de la EBV. ¿Cuál es el norte que debemos seguir en el trabajo y esfuerzo que año tras año se pone en la EBV? Creo que no hay mejor pasaje para considerar esta pregunta del propósito de la EBV que Proverbios 22:6. Así que, ¿cuál es el propósito de la EBV según Proverbios 22:6? El propósito es:

I. Entrenarlos para la vida eterna

            Lo primero que vamos a hacer es considerar la segunda oración del pasaje que dice: “Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.” Esta oración captura el propósito de lo que queremos hacer en la EBV. ¿Cuál es? Esperamos en fe que la enseñanza que reciban estos niños dure toda su vida. Ese es el propósito de lo que hacemos aquí. Es más, ese es el propósito de toda educación que lo que aprendan transforme sus vidas y les dure toda su vida. Este es el propósito de la crianza de nuestros hijos. Les educamos para la salvación. Y también les educamos para que lo que aprendan les sirva en el mañana.

            Este propósito no solo es de nuestros hijos, sino también de todo niño que Dios ponga en nuestras manos. Todos los adultos tenemos la responsabilidad de ser maestros de los niños: sean los nuestros o los ajenos. Claro está, no tenemos la misma responsabilidad que tenemos sobre nuestros hijos. Pero eso no excluye nuestro sentido de ser instrumentos para la educación y correcta enseñanza de todo aquel que necesite educación en los caminos de Dios. Somos ejemplo a todos aquellos que nos miran. Somos ejemplos para todos aquellos que nos conocen. Nuestras palabras, gestos, involucración son comentarios y ejemplos de lo que es ser un hombre y una mujer de Dios.

            Esto es importante hermanos.

            En otras palabras, el entrenamiento debe ser con un propósito.  Comentando sobre esto decía Matthew Henry: “Hay que entrenarlos para lo cual han sido designados”, el conocer a Dios salvadoramente. Hermanos, no debemos pensar que la EBV es que, pues, hay que hacer esto porque hay que hacerlo y punto. Se nos llamó para participar en una actividad de hacer bizcochos y pues vamos a hacerlo porque hay que hacerlo. Ese no es el propósito de la EBV el decir que hemos recibimos 60, 80 o 100 niños y por tanto hay que atenderlos. El propósito es sembrar la semilla de la Palabra, proveer, aunque sea una pequeña porción del entrenamiento que esos niños y todo niño debería recibir: ser instruidos en la Palabra de Dios para la gloria de Dios y su salvación. Sabemos, por experiencias pasadas, que algunos padres ven la EBV como un cuido de niños para que ellos puedan salir a “divertirse”. Esa es la visión de algunos padres, pero esa no es nuestra visión. Nuestra visión es evangelística, es salvadora. Es con miras a ser un medio en el cual la semilla de la Palabra es sembrada clamando al Señor que El prepare el campo para que esa semilla germine para vida eterna.

            Y esto conlleva mucha oración. Oración no solo por los niños sino por nosotros mismos, los sembradores. ¿Por qué? Porque solo Dios convierte a los pecadores. La obra es de Él y solo Él es quien hace germinar su semilla. Pero también hay que orar por nosotros mismos porque la tarea es gigante y necesitamos la gracia y el poder de Dios para hacerla. Y el no perder de perspectiva cuál es el propósito de la EBV.

            Ahora bien, ya hemos visto el propósito de la EBV y la educación cristiana de los niños. Pero el pasaje nos dice algo más. Nos dice desde cuál es la mejor manera de hacerlo. ¿Cuál es la mejor manera de entrenar a nuestros niños para la vida eterna? La mejor manera es…

II. Entrenarlos desde la niñez

            “Instruye al niño en su camino”. Lo primero que podemos ver en el pasaje es que el verbo instruir es un imperativo, es decir, es un mandato. Lo interesante de caso es que el verbo instruir conlleva la idea de consagración. Miremos el uso de ese verbo en la Biblia. En Deuteronomio 20:5 “Y los oficiales hablarán al pueblo, diciendo: ¿Quién ha edificado casa nueva, y no la ha estrenado? [consagrado, dedicado, no la ha separado aparte para vivir allí] Vaya, y vuélvase a su casa, no sea que muera en la batalla, y algún otro la estrene.” Pero el ejemplo mejor del uso de esta palabra lo 1 Reyes 8:63 “Y ofreció Salomón sacrificios de paz, los cuales ofreció a Jehová: veintidós mil bueyes y ciento veinte mil ovejas. Así dedicaron el rey y todos los hijos de Israel la casa de Jehová.” La casa de Jehová, es decir, el Templo fue consagrado a Jehová. Entonces cuando nosotros instruimos a nuestros niños nosotros buscamos con hecho consagrarlos a Dios. Es ponerlos en las manos de Dios por medio de su instrucción. Es como si dijéramos: Oh Señor que por medio de esta enseñanza estos niños se acerquen más y más a Ti.  

            Lo segundo que deseo que vean es desde cuándo debemos comenzar ese entrenamiento para la vida eterna. Nos dice desde la niñez: “Instruye al niño”. La palabra en hebreo es (na'ar) que tradicionalmente se traduce niño. Pero también se usa para referirse a un bebé. Éxodos 2:6 “Y cuando la abrió, vio al niño; y he aquí que el niño lloraba. Y teniendo compasión de él, dijo: De los niños de los hebreos es éste.” Es decir, el niño (na'ar) tenía tres meses según el versículo 2. Es por eso que nosotros bautizamos a nuestros bebés porque su educación cristiana comienza desde su nacimiento. Pero la palabra también se usa en la Biblia para referirse a un joven. Génesis 37:2 “Esta es la historia de la familia de Jacob: José, siendo de edad de diecisiete años, apacentaba las ovejas con sus hermanos; y el joven estaba con los hijos de Bilha y con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre; e informaba José a su padre la mala fama de ellos.” Inclusive la palabra (na'ar) se usa también de un joven en edad para casarse. Génesis 34:19 “Y no tardó el joven en hacer aquello, porque la hija de Jacob le había agradado; y él era el más distinguido de toda la casa de su padre.” En otras palabras, el entrenamiento que nos ordena el autor de Proverbios no se limita a los niños per se, aunque no cabe la menor duda que la persona que el autor considera lo es propiamente un niño. Desde la niñez deben ser educados en el camino del Señor. Desde que nacen tienen que ser educados.

            Lo tercero que quiero que vean del pasaje es que nos dice que hay que instruirlos en el camino en que debe seguir. “Instruye al niño en su camino”. Hermanos, hay un camino a seguir. Hay un estándar al cual el niño y toda persona debe conformarse. La ventaja de tomarlos jóvenes es la posibilidad, desde la perspectiva humana, de impactar sus vidas desde el momento en que son más moldeables. El fruto de este trabajo es que cuando llegue a viejo, a mayor, no se aparte del camino.

            Hay algo importante que tener presente. El libro de Proverbios nos enseña que hay solo dos caminos en este mundo: el camino de la sabiduría y la justicia y el camino de la necedad y la impiedad. No hay un tercer camino. No hay un camino intermedio. Está el camino que lleva a la vida eterna y el camino que lleva a la perdición.

            Dios ha puesto en nuestras manos a estos niños para enseñarles cómo deben vivir, pensar y sobre todo sobre quién deben poner su fe para la salvación. Hay que enseñarles el camino correcto. Por tanto, la idea no es de educar o entrenar al niño según su personalidad, según su forma de ser, como algunos han dicho. Algunas de nuestras formas de ser: pensar y actuar son pecaminosas. Si no que el entrenamiento debe ser dirigido hacia lo que deben ser y hacia lo que deben pensar.

            Por eso hay que cuidarnos sobre cómo les hablamos, cómo reaccionamos cuando ellos pequen, cuando ellos nos den a entender que muchas de las coas que están aprendiendo en sus hogares son claramente opuestos a la Palabra de Dios. Aprovechemos esas oportunidades para orar específicamente por esas cosas e instruirlos en el camino correcto de pensar y actuar.

            Esto implica que somos modelos para ellos. No es el momento para gritarles, humillarlos, burlarnos, maltratarlos, quejarnos delante de ellos. A veces los niños reciben de los maestros burlas de otros niños o de otros maestros. Cuidémonos de hacer cosas semejantes.

Aplicaciones:

1. Jesús nos dice que debemos confesar a Cristo delante de los hombres. Mateo 10:32 “A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.” Por tanto, lo que hacemos da testimonio de nuestra fe. Nosotros somos la cara del evangelio. Somos cartas abiertas de lo que Dios ha hecho en nosotros. Tu conducta y tus palabras revelan tu corazón. Revelan quién es el Señor de tu vida.

2. Nosotros somos también la cara de la iglesia Jesús es la Verdad. Damos testimonio acerca de nuestra iglesia. Y queremos dar un buen testimonio de nuestro Salvador y de nuestra iglesia. Lo que hacemos y hablamos y reaccionamos habla a favor o no de nuestra iglesia. Demos una buena cara, la cara de vidas transformadas por el evangelio.

3. Muchos de los niños no son cristianos ni de familias cristianas. Por tanto, revistámonos de paz, paciencia y amor. Firmeza no es sinónimo de gritar. Este es un ministerio de amor y de abnegación. Hay que negarnos a nosotros mismos por amor a las almas de los niños y sus padres. Oremos todos los días por ellos.

4. Si reconocemos que todos los seres humanos son pecadores y están totalmente depravados, entonces, no pueden quedarse solos por un momento. Hay que coordinar para que siempre haya un miembro Staff presente. Hay que mantener el orden y el control y no debemos dejar que los niños sean los que decidan cómo hacer las cosas.

            Que nos enseña Proverbios en este pasaje. Nos enseña que el propósito de instruir, educar y entrenar a los niños es para la vida eterna. Y que la mejor manera de hacerlo es instruirlo desde la niñez. Quiera Dios que todos cumplamos con esta misión lo mejor que podamos para la gloria de Dios.

Sermón: Los atributos de Dios, la absoluta verdad

Jeremías 10:10 “Mas Jehová es el Dios verdadero; él es Dios vivo y Rey eterno; a su ira tiembla la tierra, y las naciones no pueden sufrir su indignación.” Tito 1:1-2 “Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo, conforme a la fe de los escogidos de Dios y el conocimiento de la verdad que es según la piedad, en la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, [Biblia Textual: que no puede mentir] prometió desde antes del principio de los siglos,” 2 Timoteo 2:13 “Si fuéremos infieles, él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo.”

 

            Cuan distinto es la fe cristiana al pensamiento del mundo. Si hay un área en la cual podemos decir que las diferencias son grandes lo es en el área del conocimiento. El pensamiento moderno dice que no hay verdad absoluta. Excepto, claro está, la verdad absoluta que no hay verdades absolutas. Dicen que existen muchas verdades. E incluso que no importa si esas “verdades” son contradictorias la una con la otra. No hay verdad absoluta, dicen, y por tanto no es importante si tu “verdad” choca con mi “verdad”, porque en última instancia: la verdad         depende de cómo veamos las cosas.

            En contra de tal mentalidad irracional, le fe cristiana descansa en una verdad absoluta: Dios. Dios es y Él se ha revelado. Él ha creado todo lo que existe. La realidad la ha definido Dios. Y como Dios se ha revelado nosotros conocemos la verdad. Es más, Dios es infinito, eterno e inmutable en su verdad. La verdad de Dios es el fundamento de todo conocimiento y el fundamento de nuestra fe. Ahora bien, ¿Qué significa que Dios es verdad? ¿Qué implica para nosotros y el mundo que Dios es verdad? Significa e implica que…

I. Dios es verdad en Sí mismo

            Cuando la Biblia nos habla de la verdad de Dios lo primero que señala es el hecho de que Jehová es el único Dios que existe. No existe ningún otro Dios que no sea Jehová. Él es el único Dios verdadero. Como dice Jeremías 10:10 “Mas Jehová es el Dios verdadero; él es Dios vivo y Rey eterno; a su ira tiembla la tierra, y las naciones no pueden sufrir su indignación.” En el capítulo 10 de Jeremías se contrasta al Dios verdadero con los dioses falsos. Se nos dice en Jeremías 10:4-5 “Con plata y oro lo adornan; con clavos y martillo lo afirman para que no se mueva. Derechos están como palmera, y no hablan; son llevados, porque no pueden andar. No tengáis temor de ellos, porque ni pueden hacer mal, ni para hacer bien tienen poder.” Son dioses adornados con oro y plata. Se construyen con martillos y clavos. Hay que usar clavos para que no se caigan. Están derechos como las palmas, pero no pueden andar, por eso son llevados de aquí para allá. Tendrán boca, pero no pueden hablar. Esos son los dioses falsos. Pero dice Jeremías algo más. “No tengáis temor de ellos, porque ni pueden hacer mal, ni para hacer bien tienen poder.” Esos dioses no tienen poder contra nosotros para hacernos mal. Porque temerles. Porque temer a los amuletos, a las muñecas del vudú, a las cartas del Tarot. Ellos no tienen poder para hacernos daño. Ni tampoco pongamos nuestra esperanza en ellos, ni busquemos de ellos bien, prosperidad, éxito, fama, ni bienestar. No hay poder en ellos para hacernos bien.

            En cambio, Jehová es diferente a ellos. V. 6 “No hay semejante a ti, oh Jehová; grande eres tú, y grande tu nombre en poderío. Nadie es igual a Jehová. Él es verdaderamente grande. Los dioses falsos no son grandes. Los harán grandes, pero realmente no lo son. Esos dioses son pequeños. En cambio, el poderío de Dios es grande. Como dice el corito: No hay Dios tan grande como tú, no lo hay, no lo hay, no hay Dios que pueda hacer las cosas como las que haces tú.

            Hermanos, no nos equivoquemos. El único Dios real, que realmente está vivo, es Jehová de los ejércitos. “Él es Dios vivo y Rey eterno”. Los demás dioses están muertos. Solo Él es eterno. No existe Alá, Brahama, Vishnu, ni cualquier otro que se mencione por allí. Solo Jehová es el “Dios verdadero”.

            Pero hermanos, aunque esto es así, no negamos que los seres humanos son creadores de muchos dioses falsos. Calvino decía: “que el corazón del hombre es una fábrica de dioses”. Todas las culturas y sociedades crean sus propios dioses. Dioses en los cuales buscan seguridad, paz, felicidad y prosperidad. Dios es en los cuales ponen su confianza. Algunos son hechos de palo y madera, bien anticuados. Pero hay otros más sofisticados. Y que podrían pasar desapercibidos. E incluso hacernos pensar que son tonterías. Que no hay nada de malo en tenerlos, usarlos y llenar nuestra vida de alegría con ellos. Tenemos que cuidarnos de los dioses de nuestros días. Sí hermanos, hoy día tenemos otros dioses. El pueblo de Israel tenía el templo en Jerusalén para adorar a Dios como Él ordenó. Pero aparte de eso, los israelitas también tenían los lugares altos; tenían miles de ellos. En las colinas, debajo de árboles frondosos, habían altares pequeños para adorar otros dioses. En esto tenemos que cuidarnos. Hay lugares altos en medio nuestro. Y tenemos que cuidarnos de no adorar en esos lugares. Solo Jehová es la Dios verdadero. Como le dijo Jesús a Satanás en Mateo 4:10 “Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. Es fácil pensar que es poca cosa tener lugares altos de adoración aparte de adorar exclusivamente a Jehová. ¿Cuáles son los lugares altos de nuestros tiempos? Los lugares altos de nuestros tiempos son: “Los malles y el materialismo asociado con ellos (el comprar, comprar, comprar). Los deportes, que compiten con la adoración a Dios ya que la mayoría se realizan los domingos. Los juegos de videos, el celular, las redes sociales, la televisión, la diversión. El vivir mi vida como yo quiera vivirla sin que Dios me diga cómo hacerlo”. Y hay miles más. Lo interesante del caso es que muchas de estas cosas no son malas en sí mismas. Pero ellas compiten contra nuestros deberes para con Dios. Ellas anhelan nuestro corazón, buscan nuestra felicidad y paz, en competencia con Dios.

            Pero solo Jehová es el Dios verdadero. Nada debe competir con nuestra íntima relación con Dios. Con nuestro deber de adorarle, servirle, leer su Palabra, orarle y trabajar en su reino. Solo Él puede llenar nuestra alma, darnos paz duradera y sólida, llenar nuestros corazones de alegría permanente, y librarnos de la esclavitud que esos dioses siempre traen con ellos. Solo Jehová es el verdadero Dios. Dios es verdad en Sí mismo. El único que realmente es Dios. Todos los demás dioses son fantasía.  Cuidémonos de no hacer de esas cosas nuestros dioses. La felicidad que venden es pasajera, es temporal, es terrenal. No tienen poder en sí mismos. Y nos esclavizan.

II. Dios es verdad en Su Palabra

            En segundo lugar, cuando hablamos de la verdad de Dios, la Biblia nos lleva a contemplar su Palabra. Todas las Palabras que Dios ha revelado son la verdad, porque Dios es verdad. Fue Jesús quien dijo en Juan 17:17 “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. Porque Dios es un Dios de verdad todas sus Palabras son la verdad. Hay una sola verdad y es la verdad de Dios. Lo que Dios ha revelado es la verdad sobre cualquier otra aparente verdad. Y como es así, solo ella tiene un poder transformador. Jesús nos dice que somos santificados por la verdad y esa verdad es su Palabra. La Palabra tiene poder santificador, es decir, transformador, de adentro hacia afuera. No solo cambia nuestra conducta exterior, sino que cambia nuestro corazón. Transforma nuestra forma de pensar, nuestra voluntad, nuestras emociones. Cura la pecaminosidad de nuestra alma. Por eso solamente cuando vivimos bajo esa Palabra y llevamos cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo es que hay transformación que lleva a la vida eterna y encontramos verdadera felicidad. ¿Es esa tu fe? ¿Cuánto realmente confiamos en que lo que Dios revela en la Biblia es la verdad suprema?

            Solo los matrimonios fundados en obediencia a la Palabra de Dios son los que son verdaderamente felices. Pero me dirán: yo conozco matrimonios de cristianos que son infelices y conozco matrimonios entre no cristianos que son felices. ¿Qué respondemos a ello? Respondemos que el matrimonio infeliz de esos cristianos lo es porque no viven en obediencia a la Palabra de Dios. Cristo no es el centro de ese matrimonio. El poder transformador del evangelio no se experimenta allí. Y los matrimonios felices entre no cristianos se debe a la misericordia de Dios quien hace salir su sol sobre justos e injustos. Pero ellos no cumplen el fin por el cual Dios instituyó el matrimonio. ¿Cuál es? Que sean ayudas idóneas, ayudándose mutuamente a servir a Dios. En este camino a la ciudad celestial Dios nos da un compañero(a) de viaje para que juntos nos ayudemos a perseverar en obediencia y fidelidad a Dios. Ese es el propósito principal del matrimonio: la mutua ayuda.

            Solo cuando permitimos que la Palabra de Dios dirija nuestras vidas es que poseeremos la verdad y esa verdad nos hará libres. Juan 8:30-32 “Hablando él estas cosas, muchos creyeron en él. Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” Si permanecemos en la Palabra de Cristo… conoceréis la verdad. Además, si permanecemos en la Palabra de Dios, en obediencia, siguiendo sus directrices, seréis verdaderamente mis discípulos. Y cuando permanecemos en esa verdad seréis verdaderamente libres. ¿Libres de qué? Libres de la condenación del pecado y del poder reinante del pecado. Y libre en todas las áreas de la verdad.  

            Porque Dios es un Dios de verdad todas sus promesas se cumplen. Ninguna de sus Palabras y promesas caen por tierra. Si Dios lo prometió Él lo cumplirá, porque Dios es un Dios de verdad. ¡Si El no cumpliera con sus promesas El no sería Dios! El cumple todas sus promesas porque todas están fundadas en Cristo. Por eso Pablo dice en 2 Corintios 1:20 “porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios. Pero, aunque sus promesas siempre se cumplen, ellas se cumplen en el tiempo del Señor y de la manera que Dios considere es mejor para nosotros. Por ejemplo, una promesa temporal Dios puede “cambiarla” por una promesa espiritual. Puede que a este cristiano no llene sus bolsillos de dinero, pero llena su vida de la gracia de la fe, de paz en su alma, de humildad, etc. que son riquezas más grandes que el mismo dinero. Por eso el apóstol Juan dice en 1 Juan 5:4 “Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. Es la obra de Dios en nosotros la que vence el mundo, no las riquezas. Es la fe que Dios nos da la que vence el mundo. No las posesiones.

            Porque Dios es un Dios de verdad Sus juicios también se cumplen. Eso es lo que se implica en Jeremías 10:10 “Mas Jehová es el Dios verdadero; él es Dios vivo y Rey eterno; a su ira tiembla la tierra, y las naciones no pueden sufrir su indignación.” ¿A qué ira se refiere? Al castigo que Dios dará a su pueblo por sus pecados. Dios es un Dios de paciencia. Pero su paciencia tiene un límite. Dios es un Dios de salvación, pero el día de salvación tiene un límite. Habrá un momento donde no habrá más salvación. Y habrá un momento donde Dios dirá basta, no soportaré más tu pecado. Eso fue lo que Dios le dijo al reino del Norte y del Sur. Y les dijo por medio del profeta Amos en el capítulo 7:8 “no lo toleraré más. El que Dios se “tarde” en castigar no significa que nunca vendrá el castigo, porque Dios es un Dios de verdad. Y así como Dios cumple sus promesas de igual forma el cumple sus castigos. Y Dios no solo disciplina a su pueblo. El visita con castigo a los pecadores. Porque Dios es un Dios de verdad Sus juicios también se cumplen. A su tiempo el pie de los pecadores resbalará.

III. Dios es fiel a su pacto

            Dios ha prometido ser nuestro Dios para siempre. Él ha prometido salvarnos, cuidarnos, socorrernos, guiarnos, protegernos, llevarnos a la gloria. Y El cumple su pacto. El siempre permanece fiel a su pacto. 2 Timoteo 2:13 “Si fuéremos infieles, él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo.” Si fallaremos, Él nos disciplinará, pero jamás nos abandonará. ¿Por qué? Porque en su pacto, El prometió ser nuestro Dios eternamente y para siempre. Como dice Hebreos 13:5-6 “No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré Lo que me pueda hacer el hombre.” La obra de salvación que El comenzó la terminará (Filipenses 1:6). Pero junto con ello no nos olvidemos 2 Timoteo 2:12 “Si sufrimos, también reinaremos con él; Si le negáremos, él también nos negará.” El que niega a Dios con su vida, su conducta, con su falta de perseverancia no verá la vida eterna, porque Dios es un Dios de verdad.

            Como Dios es fiel a su pacto El castiga la desobediencia de sus hijos. Amós 3:2 “A vosotros solamente he conocido de todas las familias de la tierra; por tanto, os castigaré por todas vuestras maldades. Porque ustedes son mis hijos yo os castigaré por vuestros pecados. Dios nos corrige cuando nos desviamos porque El es un Dios de verdad.

            Y como Dios es fiel a su pacto Él no puede mentir. Tito 1:1-2 “Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo, conforme a la fe de los escogidos de Dios y el conocimiento de la verdad que es según la piedad, en la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, [Biblia Textual: que no puede mentir] prometió desde antes del principio de los siglos,” El pacto de gracia que Dios ha establecido con nosotros está fundado en la verdad de Dios. ¿Qué significa? Significa que todo lo que allí se contiene es verdadero. Su salvación es verdadera salvación, su paz verdadera paz, la felicidad en los cielos es real no fantasía. Por tanto, nos dice Pablo, la esperanza de la vida eterna es verdadera porque Dios no puede mentir. Nuestra fe no descansa en la fantasía, en un Dios que no existe, pero que se nos hace creer que sí existe. Nuestra fe descansa en el hecho de que Dios es y se ha revelado y nos ha revelado al Salvador Jesucristo. Él es el verdadero Dios y la vida eterna (1 Juan 5:20). 

 

Aplicaciones:

1. Porque Dios es verdad, Él nos llama a hablar la verdad. Efesios 5:1 “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Por tanto, desechamos toda mentira. 1 Pedro 2:1-3 “Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor”. Una media verdad no es una verdad completa. No hay mentiras piadosas. Debemos ser sinceros unos con otros. Ser lo que profesamos ser. Todo engaño, falsedad, mentira, hipocresía debe ser desechado por nosotros. Efesios 4:25 “Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.

2. Confía plenamente en el Señor. Dios es la Verdad. Confía en su Palabra, en sus doctrinas, en sus enseñanzas. Por encima de lo que dicen los hombres la Verdad de Dios es suprema. Ella te enseña lo que es la realidad de las cosas y cómo estas funcionan correctamente. Por ejemplo: somos criaturas de Dios no el producto del azar. Los hombres son la cabeza en la familia y las mujeres están llamadas a someterse a los maridos. Solo así seremos verdaderamente felices y libres, porque descansamos en el Dios de verdad.

 

Sermón: Marcos 7:9-13 Honrando a las Madres

Marcos 7:9-13 “Les decía también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición. Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. Pero vosotros decís: Basta que diga un hombre al padre o a la madre: Es Corbán (que quiere decir, mi ofrenda a Dios) todo aquello con que pudiera ayudarte, y no le dejáis hacer más por su padre o por su madre, invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido. Y muchas cosas hacéis semejantes a estas.”

 

            No hay nada como el amor de una madre. La historia misma y las culturas de una manera u otra han procurado honrar a sus madres. Y la Biblia misma celebra y exalta el amor de una madre. Por ejemplo, en Isaías 66:13 nos describe el amor tierno, compasivo y consolador de las madres. “Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros, y en Jerusalén tomaréis consuelo.” Así como las madres consuelan a sus hijos: que los toman entre sus brazos, los aprietan, ellos sienten el calor y la ternura de amor de ellas, saben que ese amor es sincero y desinteresado, de igual manera Dios consolará a su pueblo: los rescatará y los llevará de regreso a Jerusalén. ¿Por qué? Porque el amor de Dios es sincero, desinteresado, tierno y compasivo para sus hijos. Fíjate que Dios utilizó el amor de las madres para enseñarnos acerca del amor tierno y consolador de El mismo. En otras palabras, podemos decir que el amor de una madre es analógico al amor de Dios por su pueblo. ¿Por qué decimos que es analógico? Porque es parecido. No es 100% idéntico. El amor de Dios trasciende el amor de una madre.

            Pero la historia, las culturas y sobre todo la Biblia exaltan y dan honor a las madres. Y por tanto nos enseña la Biblia la gran responsabilidad de amor que tienen los hijos hacia sus madres. Pero, aunque eso es cierto y los hijos saben que deben honrar a sus madres y las madres se encargan de recordárselo de vez en cuando, a veces los hijos, tristemente buscan la manera de no cumplir fielmente con ese mandamiento. De eso trata el pasaje que tenemos aquí.

            En el pasaje de Marcos tenemos una denunciación de parte de Jesús. El acusa a los fariseos, escribas y a todos los judíos de este pecado. ¿Cuál pecado? El de invalidar el mandamiento de Dios por guardar sus tradiciones. V. 9 “Les decía también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición.” Dios tiene autoridad sobre nosotros. Sus mandamientos son para ser obedecidos. Y nada debe de interponerse en el cumplimiento de los mismos.

            Pero los judíos estaban invalidando los mandamientos de Dios. Específicamente el 5to mandamiento que dice:  V. 10 “Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre;” No solo estaban invalidando el 5to mandamiento de la ley moral sino otros mandamientos semejantes, V. 13 “Y muchas cosas hacéis semejantes a estas.” No era algo nuevo y no era algo que se limitaba al 5to mandamiento.

            Moisés dijo: “honra a tu padre y a tu madre”. Pero, aunque Moisés lo dijo, el mandamiento no es de Moisés sino de Dios. Moisés era un profeta de Dios y su deber era revelar las Palabras de Dios tal como Dios las reveló. Dios iba a poner sus Palabras en la boca de sus profetas y ellos iban a comunicar exactamente lo que Dios reveló. Esa era el oficio del profeta. Por eso en el pasaje paralelo en Mateo nos dice en Mateo 15:3-4 “Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre”. Fue Dios quien mandó u ordenó ese mandamiento. Pero Él lo hizo por medio de Moisés. El mandamiento es de Dios, pero fue predicado por el profeta, Moisés.

            Y como es de Dios, es revestido de toda la seriedad del mundo. Tan importante es para Dios este mandamiento que Dios mismo ordenó la pena de muerte sobre los hijos que maldijeren a sus padres. V. 10 “y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente.” En el AT Dios ordenó la pena de muerte sobre los hijos que maldijeren a sus padres. Claro está, la pena de muerte no era sobre cualquier niño sino sobre hijos adultos que eran rebeldes, maltratantes hacia sus padres y que incluso hubieran intentado matar a sus padres. Tales actitudes eran llamadas “maldecir a los padres”. Así que no se limitaban a meramente decir maldiciones con la voz.  Entonces, en el AT maldecir a los padres era un crimen y también un pecado.

            Pero los judíos por medio de tradiciones inventadas por ellos mismos, no mandadas por Dios, buscaban invalidar el mandamiento de Dios. ¿Cómo así? V. 11-12 “Pero vosotros decís: Basta que diga un hombre al padre o a la madre: Es Corbán (que quiere decir, mi ofrenda a Dios) todo aquello con que pudiera ayudarte, y no le dejáis hacer más por su padre o por su madre,” Los judíos habían inventado una tradición que dio paso a liberar a los hijos del deber de ayudar a sus padres. ¿En qué consistía? Si unos padres iban donde su hijo para pedirle ayuda económica, si el hijo decía: es Corbán, es decir, “es mi ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarte”, entonces, quedaba libre de ayudar económicamente a sus padres. Y lo interesante no es solo eso. La tradición no requería que el hijo entregara necesariamente ese dinero al templo o a alguna entidad religiosa. Él podía retener ese dinero incluso hasta la muerte y lo que sobrare, si sobraba algo, entonces podría ir al tesoro del templo. Solamente con decir: “Es Corbán”, quedaba libre de la responsabilidad de ayudar a sus padres.

            Jesús les dice: Dios no ha ordenado eso en su Palabra. Les dice que tal tradición busca invalidar la Palabra de Dios, el mandamiento de Dios. V. 13 “invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido.”

            Tal tradición daba la apariencia de ser piadosa. Daba la apariencia de santidad, pero era todo lo contrario. 

            ¿Qué eran las tradiciones de los judíos? Eran mandamientos en donde se buscaba aplicar en la vida práctica los mandamientos de Dios. Esto en sí mismo no es malo. Toda doctrina es para ser vivida. Pero, lamentablemente, los judíos llevaron esto al punto de hacer reglas y mandamientos para justificar el violar los mandamientos de Dios. Ese es el ejemplo que tenemos aquí. Pero hay otro conocido. Para los judíos el día de reposo es el séptimo día. Y como día de reposo es el deber de ellos descansar en ese día. Y la tradición decía que no se podía caminar distancias largas en ese día a menos que fuera a ir a una de tus hogares. ¿Cómo ellos lograban caminar grandes distancias en el día de reposo sin quebrantar el mandamiento? Fácil. Para ellos una prenda de vestir en un lugar era considerado su hogar. Así que el día viernes dejaban en ciertas partes del camino a recorrer una prenda de ellos: sea un zapato, un pañuelo, etc. y en el sábado iban a recogerlo y tal distancia era permitido porque era viajar a su hogar. Y de esa manera podía viajar largas distancias en el día de reposo sin quebrantar el mandamiento. Sus tradiciones vinieron a invalidar los mandamientos de Dios.

            Ahora bien, ¿Cómo aplicamos esto hoy día? Yo me temo que a veces nosotros hemos hecho algo semejante. A veces con nuestros actos invalidamos el mandamiento de Dios por las tradiciones de los hombres.

            Dios nos manda a honrar a nuestros padres. Y ya que estamos celebrando el Día de las Madres tomemos a las madres como ejemplo. Dios nos ha dado a nuestras madres. Somos el fruto de ellas. Y ellas han cuidado de nosotros: desde el mismo momento que estuvimos en el vientre ya éramos amados y cuidados por ellas. Y las que han adoptado han amado a sus hijos antes de haber llegado al hogar. Y han provisto para nosotros: nos han alimentado, vestido, añoñado, acariciado, estudiado con nosotros. Nos han bañado. Se han amanecido con nosotros cuando estábamos enfermos. Se han desvelado y se han consumido pensando qué pasará con nosotros cuando crezcamos. Y aun después de adultos siempre están pendientes de nosotros. Y ejemplos de estas cosas las podemos multiplicar fácilmente.

            Y Dios nos llama a honrarlas. ¿Qué significa honrarlas? Significa amarlas, respetarlas, cuidar de ellas, proveer económicamente para ellas, visitarlas, estar pendiente de sus necesidades.  Seguir sus consejos y mandamientos, etc.

            Veamos algunos pasajes que tratan sobre lo que significa honrar a nuestras madres.

            Levíticos 19:3 “Cada uno temerá a su madre…, y mis días de reposo guardaréis. Yo Jehová vuestro Dios.” Qué es temer sino respetar y obedecer a nuestras madres. No hay respeto si no hay obediencia. Ni hay respeto cuando obedecemos con malas crianzas.

            Proverbios 1:8 “Oye, hijo mío, …no desprecies la dirección de tu madre;” Es decir, no rechaces sus instrucciones. Ella busca tu bien. Y sus consejos debemos seguirlos, tomarlos con seriedad y respeto. No te creas que te lo sabes todo. Ellas han vivido más que tú. Sigue su dirección.

            Proverbios 23:22b “cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies.” Cuando esté viejita no la menosprecies, no te burles de ella, no te quejes cuando te repite las cosas dos y tres veces. O que te cuente la misma historia una y otra vez. O que le tengas que repetir las cosa varias veces porque se les olvida con facilidad lo que les dijiste. No pienses que son una molestia al tener que llevarla dos y tres veces al médico. No pienses que es una carga para ti.

            Pero hay algo importante que tomar en cuenta. Jesús nos dice que es posible invalidar el mandamiento de Dios por medio de tradiciones inventadas. Hay prácticas que nos pueden llevar a invalidar los mandamientos de Dios. Hay acciones que pueden dar la apariencia de piedad, santidad y obediencia cuando realmente no es así. Por ejemplo, un hijo puede pensar que honrar a las madres es meramente hacer el CDT una vez al año. Y él o ella cree que honrar a las madres es hacer un CDT. ¿Qué es el CDT? El CDT es: carta, desayuno, te amo. Y puede pensar que si yo hago eso una vez al año y le escribo una cartita diciéndole lo mucho que la amo y el domingo del Día de las Madres me levanto temprano para hacerle su desayuno preferido y cuando le doy la carta y el desayuno le digo te amo, eso es suficiente para honrarlas. Si pensamos así también actuamos como los judíos quienes invalidaban el mandamiento de Dios por las tradiciones de los hombres. A veces las madres reciben un día de honra al año y 364 días de deshonra. ¿Es honrar a las madres el hacer cosas bellas para ella el Día de las Madres y pasarnos todo el año en desobediencia a ellas? ¿Borramos todas nuestras desobediencias con un mero CDT? Yo no lo creo así.

            Pero hay otras maneras sutiles de invalidar los mandamientos de Dios por medio de tradiciones inventadas. Un hijo o hija puede creer que honra a su madre por el hecho de que la llama de vez en cuando. Dice a su corazón: “Ella sabe que yo pienso en ella ya que la llamo de vez en cuando”. Claro está, no es malo llamarla, pero es mejor visitarla con regularidad. Creer que nuestra llamada telefónica sustituye el visitarla, el estar presente con ella, es invalidar el mandamiento de Dios por medio de tradiciones inventadas. O creer que meramente si le doy dinero de vez en cuando, eso es suficiente para honrarlas. Llevarla a cenar una vez al año tampoco es suficiente.

            A veces hay hijos que crecen pensando qué mami puede hacer por mí y pocas veces se preguntan qué debo estar haciendo por ella.

Aplicaciones adicionales:

1. El amor de una madre es grande, pero aun así no se compara con el amor de Dios por sus hijos. Mira como lo dice Isaías 49:15 “¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti.” La pregunta es retórica. Y la contestación es que difícilmente una madre se olvidará del hijo que dio a luz. Es casi imposible que así sea. Es algo que uno no se lo puede imaginar. Así que la comparación que usa Isaías es entre el amor de una madre por sus hijos. Su amor es tan grande, su apego a sus hijos es tan enorme que jamás uno pudiera pensar que una madre se olvidara y abandonara a su hijo. Es casi humanamente imposible que esto ocurra. Esta es la idea. Pero Dios revela a su pueblo que, aunque eso es casi imposible que ocurriera, aun así, si ocurriese, jamás me ocurrirá a mí, dice Jehová. “Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti.” Dios nunca jamás olvida a su pueblo. Dios nunca abandona a su pueblo. El nunca deja de amarnos, protegernos, cuidarnos, consolarnos, rescatarnos, salvarnos. El amor de una madre es grande, pero el amor de Dios es superior. Nuestras madres están un tiempo limitado con nosotros, pero Dios es eterno. Su amor y presencia siempre está y estará con nosotros. Fue Jesús quien dijo: He aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin (Mateo 28:20).

2. Hermanos, hay una madre que nunca debemos olvidar. Y esa madre es la iglesia. Por eso Cipriano, Agustín y Calvino dijeron: “Nadie puede tener a Dios como Padre si no tiene a la iglesia como su madre.” ¿De dónde Calvino sacó eso? De la Palabra de Dios. Dice Gálatas 4:26 “Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre.” Somos hijos de la nueva Jerusalén celestial. La iglesia es la madre de todos nosotros. Fue en su vientre que Dios nos engendró por medio de la Palabra que ella predicó. Porque solo ella está autorizada a predicar la Palabra. Así que ella cuida de nosotros, nos alimenta por medio de la Palabra y los sacramentos. Ora por nosotros, llora con nosotros. Está pendiente de nosotros. Y ella espera pacientemente que la honren que la amen. Ella se goza que la visten con regularidad. Pero ella tiene necesidades también. Su techo tiene necesidad de mantenimiento porque se filtra el agua. Sus puertas tienen necesidad de reparación como la puerta del salón de los niños. Ella no pide mucho, sino que la amen. Es sufrida y espera pacientemente. Ella no quiere butacas de último modelo, pero quiere tener asientos decentes para que sus hijos se sienten allí. Ella necesita que le barran la casa porque ella sola no puede. A veces necesita que la lleven al médico, que le hagan compañía, que la visten, que sirvan la comida porque sus manos son débiles y son muchos los hijos. Podríamos pensar que hemos cumplido nuestro debe con nuestra madre al visitarla de vez de en cuando, ayudarla económicamente alguna que otra vez. Eso sería invalidar el mandamiento de Dios por medio de tradiciones humanas.

            Pero ella anhela su presencia. Ella anhela ver que sus hijos se amen, se busquen, se cuiden, se ayuden unos a otros, crezcan y maduren y sigan las enseñanzas que su madre con amor, aunque imperfectamente, les imparte.

            Siempre hay hijos e hijas que están pendientes de la madre. Ella sabe que puede contar con ellos en todo momento. Pero ella desea ver que todos sus hijos la amen igualmente, porque ella es igualmente madre de todos ellos. Y le gustaría que no solo pensaran que mi madre me va a dar sino también que yo voy a darle a mi madre. ¿Qué pide ella? Ella no pide nada. Y si pidiera algo pediría: que os améis unos a otros como Cristo los ha amado y dio su vida en la Cruz para salvarla (Juan 15:12). Amén.

Sermón: Salmo 119:68 Los atributos de Dios, la bondad

Salmo 119:68 “Bueno eres tú, y bienhechor; Enséñame tus estatutos.”

            William Carey, 1761-1834, es conocido como el “padre de las misiones modernas”. Cuenta la historia que Carey predicaba mucho acerca de la importancia de llevar el evangelio a otras partes del mundo. Y un día decidió que ya había predicado mucho sobre ese tema y que lo único que le faltaba era poner las manos a la obra. Así que Carey se embarcó hacia la India en el 1793. Cuenta la historia que Carey se enfermó gravemente y una de las personas que fue a visitarlo le preguntó: Mr. Carey, ¿si esta enfermedad suya terminara, Dios no lo quiera, en su muerte, cuál pasaje bíblico le gustaría que se usara para el sermón del funeral? A lo cual Carey respondió: de esta pobre criatura pecadora no se debe decir nada, pero si fuera a escoger un pasaje para el sermón en mi funeral escogería Ten piedad de mí, oh Dios, del Salmo 51:1.  Sin olvidar lo que sigue diciendo el Salmo conforme a tu misericordia;
Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.
En el mismo sentido de reconocer la bondad de Dios sobre su vida Carey pidió que se escribiera en su lápida lo siguiente: “William Carey, nació el 17 de abril de 1761, murió un pobre gusano indefenso. Caigo en Tus manos misericordiosas”.

            Hermanos, Dios es un Dios de misericordia porque Dios es un Dios de bondad. La misericordia, la gracia y el amor de Dios fluyen de su bondad. Fluyen de maneras diversas, pero fluyen de su bondad. La misericordia se extiende sobre el que está en miserias, y allí llega a socorrerlo. La gracia se extiende no meramente sobre el culpable, sino sobre aquel que no merece nada, porque lo que tiene es deméritos. En el amor, Dios no solo da cosas buenas, sino que Dios se da a Sí mismo. Todos estos atributos éticos y morales fluyen de la bondad de Dios.

            Ahora qué significa que Dios es bueno. Cuando le atribuimos bondad a Dios, como se le atribuye en el versículo 68, qué queremos decir.

 

I. Dios es bueno en Sí mismo

             Eso lo que dice claramente el versículo 68: Bueno eres tú. Y porque Dios es bueno El hace el bien. Ahora bien, qué quiere decir la Biblia cuando reconoce en Dios el atributo de bondad. Lo que hace es reconocer lo que Dios es en Sí mismo. Dios es en Sí mismo bueno. Su naturaleza esencial es pura bondad. Su naturaleza física es buena. Y su carácter moral es perfecta bondad. Y cuando hablamos así de Dios lo que estamos diciendo es que Dios es perfecto en Su ser. Por ejemplo: “cuándo preguntamos ¿y cómo está ese pernil? Y decimos: muchacho ese pernil está bueno, lo que queremos decir es que está como debe ser. Está en su punto. Está bien hecho como para chuparse los dedos. Se enfatiza, entonces, la perfección de ese objeto, de esa cosa.”

            Cuando decimos que Dios es bueno, lo que estamos diciendo es que Él es perfecto.  Que Dios es lo que debe ser. Que cuando pensamos cómo debe ser Dios o cómo debe ser un Ser al cual llamamos Dios, concluimos: ese no es otro que Jehová de los ejércitos. Todo lo que nosotros necesitamos de Dios: sea amor, bondad, protección, sabiduría, justicia, santidad, verdad, compañía, compasión, presencia, control, etc. todo esto lo encontramos, en ningún otro, solo en Jehová de los ejércitos. Solo Él es Dios. Solo Él es bueno.

            Por eso Jesús dijo en Mateo 19:17 “Ninguno hay bueno sino uno: Dios.” Dios es el único que es bueno en Sí mismo y por Sí mismo. Porque solo Él es perfecto en Su ser y en todo lo que hace.

            Generalmente se habla de que Dios es el Bien Supremo: Summum Bonus. Pero a la luz de la Biblia Él no es el Bien Supremo, Él es el único Bien. Él es el Bien absoluto. Por eso el tener a Dios como nuestro Dios es tenerlo todo, aunque no tengamos nada. No hay bien sino en El. Por eso dice el Salmo 16:2 “Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor; No hay para mí bien fuera de ti.” Fuera de Dios no hay bien, porque Él es el único bien. El bien que es perfecto. Y como bien perfecto que es El tenerlo como nuestro Señor y Salvador es lo mejor de la vida. Salmo 73:28 “Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; He puesto en Jehová el Señor mi esperanza, Para contar todas tus obras.” El estar cerca de Dios es lo mejor que podemos hacer. Poner toda nuestra confianza, no en nosotros, sino en Jehová. Y como Dios es el único Bien en el mundo solo Él es el único que puede satisfacer todas nuestras necesidades. Nuestra felicidad se encuentra únicamente en El. Salmo 73:25-26 “¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.”

            Nuestra felicidad reside en El. Nuestra verdadera, solida, permanente y plena satisfacción se encuentra solo en El. No se encuentra en las cosas: no se encuentra en los celulares, en los ipad, en los playstations, en los Nintendo wii o Nintendo switch, ni en la ropa, ni en los relojes, sin en las casas, los carros, los hijos, los cónyuges, etc. Nuestra plena felicidad se encuentra solo en poseer a Dios como nuestra Señor y Salvador y el único Bien de nuestra vida.   

            Pero la única manera de poseer a Dios lo es por medio de la fe salvadora en Cristo Jesús. Solo los que se rinden a Jesús como el Dios de sus vidas, para vivir para El y descansar en su sacrificio para el perdón de los pecados disfrutan a Dios como el único Bien en este mundo.

            El Salmo 119:68 nos dice algo más. Nos dice: “Bueno eres tú, y bienhechor”.  Dios no solo es Bueno en Sí mismo sino también El hace bien.

II. Dios es bueno en todo lo que hace

            Toda la sección desde el versículo 65 hasta el 72 menciona la bondad de Dios cinco veces.  Y su énfasis es el hecho de que Dios hace bien a su pueblo. Por ejemplo: V. 65 “Bien has hecho con tu siervo”. V. 68 “Bueno eres tú, y bienhechor”. V. 71 “Bueno me es haber sido humillado”.  

            Ahora bien, hay una bondad general, una bondad común sobre todas las criaturas. Dios hace bien a todas sus criaturas porque son sus criaturas. Como nos dice el Salmo 145:9 “Bueno es Jehová para con todos, Y sus misericordias sobre todas sus obras.” Y el Salmo 33:5 “El ama justicia y juicio; De la misericordia de Jehová está llena la tierra.” Por tanto, no hay ninguna criatura que no reciba de parte de Dios cosas buenas. Por eso decimos que todo bien que encontramos en el mundo tiene su origen en Dios. Es Dios quien creó los alimentos, los árboles, las montañas, nuestro propio cuerpo, los colores que admiramos, los sonidos que nos deleitan, el fresco de la mañana, el rocío, el amanecer, el anochecer, el amor, el disfrute de las cosas creadas, el calor de la piel, etc. Todo tiene su origen en Dios porque El es bueno.

            Dios no solo nos da estas cosas, sino que nos la da para que incluso disfrutemos de ellas. 1 Timoteo 6:17 “A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Dios pudo haber hecho la comida para que la comamos y nada más. Pero Dios en su bondad no solo nos da la comida sino también las glándulas gustativas para que disfrutemos lo que comemos. Nos da variedad de colores, olores, sabores. Todo esto y mucho más para que las disfrutemos. Pero nuestra esperanza y felicidad solo en el Dios vivo. Todo lo demás es incierto. Solo Dios es permanente.

            Su bondad se extiende sobre todas las criaturas por ser sus criaturas. Y no solo eso. Dios hace bien incluso a las criaturas que le odian y aborrecen. En Mateo 5:45 “vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.” Dios hace salir su sol sobre los malos y envía lluvia sobre los injustos. Nadie puede decir que no recibe cosas buenas de Dios.

            Pero sobre esa bondad general y común sobre todas las criaturas hay una bondad especial sobre sus hijos. Dios es bueno con todas sus criaturas, pero sobre sus hijos sus bendiciones son superiores. Porque los hijos reciben las cosas buenas de Dios como su Padre celestial que les ama y sobre los demás como el Dios Creador. Todo lo recibimos por amor a Cristo y de Cristo. Por eso es una bondad especial. Dice el  Salmo 73:1 “Ciertamente es bueno Dios para con Israel, Para con los limpios de corazón.” Fíjate que el salmista describe quiénes son el Israel de Dios. El Israel de Dios son los de limpio corazón. Es decir, los que aman a Dios, viven para Dios, desean agradarle todos los días de su vida y viven en obediencia a sus mandamientos. Para ellos hay una bondad especial de parte de Dios. Por eso Dios no retiene nada bueno de sus hijos. Salmo 84:11 “Porque sol y escudo es Jehová Dios; Gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad.” Mateo 7:11 “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?”. Es más, Dios es bueno con sus hijos aun antes de ser convertidos. Romanos 5:8 “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

            Todo lo que Dios hace en nuestra vida es bueno. David lo aprendió así en las palabras de esta sección del salmo. El aprendió que Dios le había hecho bien según Dios había prometido en su Palabra. Y que aún el ser humillado ante los hombres fue bueno para él. Porque Dios lo humilló para que aprendiera obediencia. V. 71-72 “Bueno me es haber sido humillado, Para que aprenda tus estatutos. Mejor me es la ley de tu boca Que millares de oro y plata.” Así que la aflicción que el salmista padeció fue algo bueno para él.

            De igual manera pasa con nosotros. Aflicciones vienen a nuestras vidas por diversas razones: por pecados nuestros, por pecados de otros, por el hecho de que hay pecado en el mundo, o porque Dios ha decidido probar nuestra fe más preciada que el oro. Y la tendencia normal es pedirle a Dios: oh, Dios quita de mí esta aflicción. Pero lo más sabio sería decir: “oh, Dios ayúdame a sobrellevar esta aflicción, ayúdame a aprender lo que deseas que aprenda, ayúdame a depender de ti, confiar en ti y recordar que soy extranjero y peregrino aquí en la tierra. Voy camino a Canaán y hay piedras en el camino.  Ayúdame a no tropezar, pero si tropiezo: levántame Señor, Auméntame la fe para que no dude de ti bondad para conmigo”. 

            El salmista dice “Bueno eres tú, y bienhechor; Enséñame tus estatutos.” Hay una petición a Jehová en respuesta a reconocer que Dios es bueno en nuestras vidas. ¿Cuál es la respuesta a la bondad recibida de parte de Dios?

 

III. La Respuesta a la bondad de Dios

            La respuesta a la bondad de Dios es obediencia: “Enséñame tus estatutos”. Hermanos, la bondad de Dios, su misericordia sobre nosotros, incluso al disciplinarnos, es un incentivo a mayor amor a Dios y mayor obediencia a sus mandamientos.

            Pero no solo eso. David le pide a Dios que le enseñe sus estatutos: sus leyes, sus mandamientos, su Palabra. Y la petición no es meramente: ayúdame Señor a entender tu Palabra sino ayúdame a obedecer tu Palabra. David reconoce que no siempre ha sido fiel, que hay una tendencia a desobedecer la Palabra, que hay una tendencia a olvidarse de la misma. Aun cuando Dios es bueno y ha sido bueno todos los días de la vida de David y lo ha bendecido abundantemente, todavía hay desobediencia en su vida para no vivir en obediencia a la Palabra de Dios. Y él le suplica a Dios: hazme obediente. Enséñame tus estatutos, enséñame a guardar tu Palabra, a creer en ellos como la verdad absoluta, a guardarlos de todo corazón, aprenda a valorarlos más “Que millares de oro y plata. Nada tiene más valor en este mundo que “la ley de tu boca”, oh, Dios. En otras palabras, David ora por un corazón enseñable, humilde, obediencia, un corazón que crea a Dios.

            ¿Es esa tu oración constante? ¿Acaso Dios no ha sido bueno contigo? ¿Cómo le pagas por Su bondad?

Aplicaciones:

1. El que Dios haga su sol salir sobre los malos y que la lluvia caiga sobre los injustos no es evidencia de que ellos gozan del favor de Dios. El no creyente puede creer que Dios está de su lado porque Dios le ha enviado cosas buenas en su vida. Posiblemente Dios le ha prosperado en su trabajo, la ha dado una buena esposa, buenos hijos, buena salud. Y podría creer que Dios está de su lado. Pero eso no es cierto. Como el presidiario no debe pensar que el hecho de que le den comida tres veces al día o le den en su última cena antes de la ejecución un filete mingón con langosta, no es sinónimo de que él goza el favor del gobierno que lo va a ejecutar. De igual manera lo es el que Dios le envíe cosas buenas a los no creyentes. Ellos no gozan del favor de Dios. Mientras vivan en incredulidad están bajo su ira y maldición. Así lo enseña la Biblia. El ejemplo más claro lo tenemos en Adán y Eva. Dios los expulsó del jardín del Edén por su pecado. Indicando que perdieron la comunión con Dios. Y Juan 3:36 “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él. La única solución es venir a Cristo en fe y arrepentimiento antes que sea demasiado tarde.

2. El que Dios a veces no haga salir su sol sobre los buenos ni que caiga lluvia sobre los justos no es evidencia de que no gozan del favor de Dios. Dios envía aflicciones sobre su pueblo: de diversas clases, tamaños y colores. Pero ninguna de ellas, en ningún momento testifican de que no gozan del favor salvador de Dios. Podrían testificar del desagrado paternal de Dios si estamos en pecado o por nuestros pecados pasados. Pero jamás testifican que no gozamos del favor salvador. ¿Por qué? Pablo nos dice en Romanos 11:29 “Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios.

3. Sabemos que Dios es bueno. ¿Podemos creerlo cuando la aflicción nos visita? ¿O solo lo decimos cuando todo sale bien? Pon tu fe solo en Dios y confía en que todo lo que sucede en tu vida proviene de un Dios de bondad y fluyen del amor sacrificial de Cristo.

            Hermanos, Dios es bueno porque Él es perfecto. Y Él no puede sino hacer bien a todas sus criaturas, pero sobre todo a sus hijos. Cuenta las bendiciones que Dios te ha dado. Estas son un llamado amarle más y más en santa obediencia.

Sermón: Jehová es la Roca cuya obra es perfecta

Deuteronomio 32:4 “Él es la Roca, cuya obra es perfecta, Porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; Es justo y recto.”

 

            Continuamos con nuestra serie de sermones acerca de los atributos de Dios. Hemos visto que Dios es un Espíritu infinito, eterno e inmutable en su ser: sabiduría, poder, santidad, bondad, justicia y verdad.

            ¡Cuán importante es esto para nuestras vidas! En medio del caos que podemos ver en nuestro país: la imposición de la junta fiscal, la huelga de la UPR, la pérdida de derechos adquiridos en el gobierno, el alza en las multas, la posibilidad de un paro nacional, alguien pudiera pensar que deberíamos estar predicando sobre otros temas. Este es el momento dirían para predicar acerca del deber del estado de ser justo con el pueblo, de la necesidad de luchar por nuestras habichuelas, la injusticia de los bonistas, la posible violación de la constitución al establecer COFINA, etc.

            Hermanos amados, en medio de todo esto Dios nos dice: Solo Yo soy Dios. Como dice Isaías 45:6-7 “para que se sepa desde el nacimiento del sol, y hasta donde se pone, que no hay más que yo; yo Jehová, y ninguno más que yo,
que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo Jehová soy el que hago todo esto.
Isaías 45:22 “Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más.

            En Puerto Rico y en los Estados Unidos hemos levantado otros dioses, tenemos otros baales llamados: el gobierno, el plan de salud, el retiro, el seguro social, la democracia. Si nuestra paz y tranquilidad descansa en ellos hemos hechos de ellos nuestros dioses. Pero hermanos, ninguno de ellos puede salvar. ¿Por qué? Porque todos ellos son arenas, son frágiles, son inciertos. Las riquezas son inciertas. Las democracias son inciertas, al igual que los gobiernos. Hoy están y mañana no.

            Dios nos está enseñando que solo Él es Dios, Él es el único que puede salvar. El único en quien podemos confiar plenamente. El único que es estable, que no cambia, que es firme, permanente, seguro. “Él es la Roca cuya obra es perfecta, Porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; Es justo y recto.” Amén. Salmo 20:7 “Estos confían en carros, y aquéllos en caballos; Mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria.” Es de El que nos acordaremos en medio de la batalla. Y correremos a Él antes que correr a nuestros legisladores, sean del partido que sean. “Solo Dios es la Roca, cuya obra es perfecta”.

            ¿Qué significa que Dios es la Roca? Significa que:

I. Solo Él es estable

            Esta es la primera vez que se llama a Dios en la Biblia: La Roca. Y en este capítulo 32 de Deuteronomio se menciona tres veces más. En los versículos 15, 18 y 30, Dios es llamado la Roca.

            La Biblia nos enseña que Dios es la Roca. Ese es su nombre. Lo podemos ver en Génesis 49:24 “Mas su arco se mantuvo poderoso, Y los brazos de sus manos se fortalecieron Por las manos del Fuerte de Jacob (Por el nombre del Pastor, la Roca de Israel),”. 2 Samuel 23:3El Dios de Israel ha dicho, Me habló la Roca de Israel: Habrá un justo que gobierne entre los hombres, Que gobierne en el temor de Dios.”

            ¿Y cuál es la idea detrás? La idea es que Dios es inamovible. Todas las cosas cambian, pero Dios es estable. Las riquezas aumentan o disminuyen. Nuestra salud mejora o empeora. Las cosas van y vienen, pero “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy y por los siglos.” Amén. (Hebreos 13:8)

            Por tanto, Dios es el único que da estabilidad a nuestra vida. Nuestra vida es segura en los brazos de Dios. A nosotros nos pueden mover fácilmente, nos pueden cambiar de un lugar a otro. Pueden tirarnos de aquí para allá. Pero nuestro Dios es firme. Y es El quien da seguridad a nuestra vida. En medio del tsunami que vemos en el país, Dios nos dice: “Yo soy la Roca” agárrate de mí por la fe sabiendo que jamás seremos movidos.

            Lo interesante es que todos tenemos nuestras rocas. Todos buscamos algo que nos da estabilidad y seguridad. Aun los paganos tienen su “roca” que es su dios. Por eso Moisés dice en Deuteronomio 32:31 “Porque la roca de ellos no es como nuestra Roca, Y aun nuestros enemigos son de ello jueces.” La roca de ellos, de los paganos, no es como nuestra Roca. Aun los paganos mismo dicen que nuestra Roca no es como la roca de ellos. Para ellos, nuestra Roca es pura fantasía, porque no lo podemos ver, no lo podemos tocar. En cambio, ellos dicen que su roca es la única que da sostén. Todos tenemos algo o alguien en quien descansamos. Tenemos a algo o a alguien que nos da estabilidad.

            En cambio, Dios nos dice que solo Él es la Roca en este mundo y en la eternidad. 2 Samuel 22:32 “Porque ¿quién es Dios, sino sólo Jehová?
¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios?
El único Dios que existe es Jehová y la única Roca es nuestro Dios.

            Pero algunos no tienen a Dios como su Roca. Algunos ponen su fe, su paz, su seguridad, su tranquilidad en los bienes de este mundo. Miremos un ejemplo en Lucas 12:13-21 “13 Le dijo uno de la multitud: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia. 14 Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? 15 Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. 16 También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. 17 Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? 18 Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; 19 y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. 20 Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? 21 Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.” Su roca no era Dios sino los bienes de este mundo. Hizo tesoros para sí. Creía que era rico, pero realmente era pobre. Lo importante es ser ricos para con Dios. Tener a Dios como nuestra Roca.

            Y yo te pregunto, ¿quién o qué es tu Roca? ¿Qué es lo que en tu vida te da estabilidad, seguridad, firmeza y paz? ¿Son tus padres, tu esposo(a), tus hijos(as), tu apellido, tú mismo(a), las cosas que posees, los bienes que tienes, en tu estatus social: el hecho de que puedes comprar lo que quieras, cuando quieras, dentro de un límite razonable? Todo eso es en última instancia arena. Sí, podemos alegrarnos y disfrutar en las cosas que Dios nos ha dado. Pero solo Dios es la Roca. ¿Quién es la Roca en tu vida? ¿Sobre quién te vas agarrar en medio de esta tormenta? Solo Dios es la Roca, cuya obra es perfecta. El único estable y permanente en este mundo y en la eternidad lo es Dios.

II. Solo Él es nuestro refugio

            En medio de las tormentas los seres humanos han buscado en las rocas un refugio firme y estable para sus vidas. Ellos sabían que sus casas eran frágiles, que los ríos podían inundar y poner en peligro sus vidas y sus pertenencias. Sabían que los árboles, aunque fuertes y firmemente enraizados en la tierra, también podían caerse. Por eso cuando venía una tormenta y cuando los ríos se desbordaban, corrían a las cuevas. Ese era su lugar de refugio.

            De ahí que todos consideran a sus dioses como el lugar de refugio en medio de la tormenta. Deuteronomio 32:37 “Y dirá: ¿Dónde están sus dioses,
La roca en que se refugiaban;
En este versículo 37 Dios habla de aquellos israelitas que buscaron refugio en otros dioses y no en el Dios de Israel. Cuando Dios los visite con castigo, ¿dónde estarán sus dioses, su roca en que se refugiaban? Y la respuesta es en ningún lugar.

            ¿Por qué? Porque solo Dios es nuestro refugio. Deuteronomio 33:27 “El eterno Dios es tu refugio”. Y no solo eso: nadie es como El.  1 Samuel 2:2 “No hay santo como Jehová; Porque no hay ninguno fuera de ti, Y no hay refugio como el Dios nuestro.” Y como Dios es mi refugio y nada ni nadie es como Él, nada malo me alcanzará.  Salmo 18:2 “Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.” Mi alto refugio significa que ningún enemigo me alcanzará. Nada podrá dañarme realmente porque Dios es más alto que todas las cosas. Por eso dice Isaías 43:1-2 “No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.
Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.

            Hay una promesa en la Biblia para el pueblo de Dios en medio del caos y destrucción. Dios habló al pueblo de Israel por medio del profeta Isaías. Y les dijo que El enviaría a los asirios para destruir y castigar a su pueblo por sus pecados. Pero que en medio de ese caos Dios les dice en Isaías 3:10 “Decid al justo que le irá bien, porque comerá de los frutos de sus manos. ¿Qué significa? Significa que en medio del caos y del juicio de Dios el creyente descansa en el hecho de que nada realmente no podrá hacer daño. Podemos estar tranquilos no importa lo que venga a nuestra vida. Si Dios es nuestro refugio, ¿a qué debemos temer? Jesús dijo en Mateo 10:28-31 “Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. 29 ¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. 30 Pues aun vuestros cabellos están todos contados. 31 Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos.”

            Pero hermanos, sobre el temor del futuro y la inestabilidad de la vida nuestra fe debe descansar en Jesús. Él es la Roca cuya obra es perfecta. Aquel que tiene a Cristo como su Roca, como su Salvador, como su Refugio de la ira venidera vive confiado y jamás será avergonzado. 1 Pedro 2:6 “Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; Y el que creyere en él, no será avergonzado.”

            ¿Quién es tu refugio? ¿En quién te refugias: en el gobierno, en el partido, en el seguro social, en la pensión, en nuestros seres amados?

            Quiera que todos podamos hacer nuestras las palabras del Salmo 18:2 “Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.” Por tanto, Isaías 26:4 dice:Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos. O como lo traduce LBLA Confiad en el Señor para siempre, porque en Dios el Señor, tenemos una Roca eterna”. Amén.

Sermón: Génesis 18:16-33 Los Atributos de Dios: Su justicia

Génesis 18:16-3316 Y los varones se levantaron de allí, y miraron hacia Sodoma; y Abraham iba con ellos acompañándolos. 17 Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer, 18 habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra? 19 Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él. 20 Entonces Jehová le dijo: Por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo, 21 descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, lo sabré. 22 Y se apartaron de allí los varones, y fueron hacia Sodoma; pero Abraham estaba aún delante de Jehová. 23 Y se acercó Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío? 24 Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él? 25 Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo? 26 Entonces respondió Jehová: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor a ellos. 27 Y Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza. 28 Quizá faltarán de cincuenta justos cinco; ¿destruirás por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: No la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco. 29 Y volvió a hablarle, y dijo: Quizá se hallarán allí cuarenta. Y respondió: No lo haré por amor a los cuarenta. 30 Y dijo: No se enoje ahora mi Señor, si hablare: quizá se hallarán allí treinta. Y respondió: No lo haré si hallare allí treinta. 31 Y dijo: He aquí ahora que he emprendido el hablar a mi Señor: quizá se hallarán allí veinte. No la destruiré, respondió, por amor a los veinte. 32 Y volvió a decir: No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: quizá se hallarán allí diez. No la destruiré, respondió, por amor a los diez. 33 Y Jehová se fue, luego que acabó de hablar a Abraham; y Abraham volvió a su lugar.”

 

            ¡Qué divertido es bañarse en la lluvia! Me acuerdo cuando niño y adolescente el salir de mi casa bajo la lluvia para ir a la cancha de baloncesto y así disfrutar de la lluvia. ¿Lo has hecho alguna vez? Sentir lo frío del agua, el casi no poder ver porque el agua te baja por los ojos, el sentir cuando el aguacero aprieta y sientes los golpes del agua caer sobre ti. ¿Suena divertido?

            Piensa ahora cómo sería eso mismo, pero, en vez de caerte la lluvia del cielo, te cae fuego del cielo. Yo no sé lo que sintieron, pero me imagino que fue sentir estar en el mismo infierno. Eso fue lo que experimentaron las ciudades de Sodoma y Gomorra en los días de Abraham. Fuego y azufre cayó del cielo y esto por obra misma de Dios.

            Me imagino que alguien pudiera preguntar, pero, ¿acaso ese “castigo” no es algo extremo? ¿No es tal castigo exagerado rayando en la injusticia? La respuesta a estas preguntas es que no. Dios es siempre justo en su trato con sus criaturas. Lo vimos el domingo pasado con el pasaje de Deuteronomio 32:4 “Él es la Roca, cuya obra es perfecta, Porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; Es justo y recto.” Aun Faraón reconoce que Dios es un Dios justo. Éxodos 9:27 “Entonces Faraón envió a llamar a Moisés y a Aarón, y les dijo: He pecado esta vez; Jehová es justo, y yo y mi pueblo impíos.”

            Así que uno de los atributos de Dios que es esencial a su Ser lo es Su justicia. Abraham reconoce que Dios es el juez de toda la tierra, V. 25. Todos los seres humanos compareceremos ante Dios algún día. Él es el juez de toda la tierra: de los justos como de los injustos. Nadie escapa a ser juzgado por Dios. Es más, Dios ejecuta juicio aun ahora entre los hombres. Su castigo no se limita al juicio final. El visita la maldad de los hombres aun ahora. Aunque derramará su justicia total en el juicio final sobre los pecadores.

            Ahora bien, ¿cuáles son las características de la justicia y el juicio de Dios?

I. Su juicio se ejecuta con respecto al pecado

            V. 20 “Entonces Jehová le dijo: Por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo,” Hermanos, Dios toma nota de todo pecado que ocurre en el mundo. Toda injusticia va directamente ante los oídos de Dios. Lo vemos en el caso del asesinato de Abel en Génesis 4:10 “Y [Dios] le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra.” Clama a mí por justicia. Por tanto, nos dice aquí la Biblia que Dios escuchó el clamor contra Sodoma y Gomorra por sus pecados. Su “pecado se ha agravado en extremo”. Sus pecados sexuales eran conocidos por todas partes. En el libro de Judas 1:7 “como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.”  Sus vicios o pecados eran contra naturaleza. Y no solo eso. Ellos eran un pueblo soberbio y abusaban de los pobres.  Ezequiel 16:49-50 “He aquí que esta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, saciedad de pan, y abundancia de ociosidad tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleció la mano del afligido y del menesteroso. Y se llenaron de soberbia, e hicieron abominación delante de mí, y cuando lo vi las quité.” Nadie es condenado sino por sus pecados. Dios no condena al justo. Nadie puede decir que iba caminando por la carretera, tranquilo, sin molestar a nadie, viendo honradamente y de momento cayó del cielo una piedra y lo mató y de momento despertó en el infierno y él no sabe por qué. ¿Por qué yo estoy aquí si yo soy una buena persona? Nadie es condenado sino por sus pecados. Eso es lo que nos enseña aquí Dios mismo.

II. Su juicio está basado en evidencias

            V. 21 “descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, lo sabré.” Hermanos, Dios conoce todas las cosas. Pero para que esté claro que El no juzga sin razón, la Biblia nos describe a Dios “descendiendo”, aunque Él está en todas partes, como diciendo: voy a ver si esto que oigo es cierto o no. Esto mismo se enseña en Génesis 11:5 “Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres.” Sus juicios se basan en evidencias. Todo lo que hacemos, hablamos, pensamos y sentimos es conocido por Dios. Nada escapa a su ojo omnisciente. Y de todo esto vamos a dar cuenta delante de Dios.

III. Sus juicios son justos

            V. 23 “Y se acercó Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío?” V. 25 “Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?” Dios no trata al justo de la misma manera que trata con los impíos. ¿Por qué? Porque el justo ha sido justificado por la fe en las promesas de Dios y procura andar en obediencia a Dios. Pero los impíos no. Dios no trata a nadie injustamente. Los que son condenados lo son por sus pecados. Ellos merecen lo que han hecho. Pero los justos reciben misericordia de parte de Dios.

IV. Sus juicios no son contrarios a su misericordia

            V. 24 “Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él?”  V. 26 “Entonces respondió Jehová: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor a ellos.” V. 28 “No la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco.” V. 29 “Y respondió: No lo haré por amor a los cuarenta.” V. 30 “Y respondió: No lo haré si hallare allí treinta.” V. 31 “No la destruiré, respondió, por amor a los veinte.” V. 32 “No la destruiré, respondió, por amor a los diez.” Por amor a su pueblo, por amor a los justos, Dios estaba dispuesto a no destruir toda la ciudad. Sus juicios no contrarios a su misericordia. Lo interesante es que no había ni diez justos en la ciudad. Y debió haber habido bebés en la misma. Pero la Biblia nos dice que “no hay justo ni aún uno”. Ese es el testimonio del bautismo de niños. Aun ellos necesitan ser limpiados de todos sus pecados por medio de la sangre pura de Jesucristo.

            Dios había mostrado misericordia sobre Sodoma y Gomorra. En el capítulo 14 de Génesis vemos cómo Dios libera a Sodoma por medio de Abraham y su ejército. El justo Lot vivió en medio de ellos. Y nos dice 2 Pedro 2:7-8 los sufrimientos de Lot: “y libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados
(porque este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos),”
Pero Sodoma y Gomorra no se arrepintieron de sus pecados. El día de la paciencia de Dios tiene un límite. Y Dios los visitó con destrucción repentina. Y tal castigo nos dice Judas es símbolo del juicio eterno en el infierno. Donde los pecadores serán exquisitamente atormentados, en cuerpo y en el alma por toda la eternidad.

V. Dios retiene sus juicios por amor a los justos

            V. 23 “Y se acercó Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío?” Dios le dice a Abraham no la destruiré por amor a los 40, 20, 10 justos. Por amor a los justos Dios retiene sus juicios sobre este mundo. El mundo piensa que Dios quien creó el oído: no escucha, que el Dios que creó los ojos: no ve. Pero este mundo es preservado por amor a los escogidos. Todas las cosas Dios las ha subordinado por amor a su pueblo. Hasta que la plenitud de los gentiles e Israel no se conviertan Dios espera pacientemente y no destruye a este mundo pecador. Pero llegará un día cuando Dios visite este mundo con ira. No está muy lejano ese día.

Aplicaciones:

1. Mira el ejemplo de Abraham. Mira su espíritu de amor y justicia. Él tiene compasión incluso de los pecadores. Ellos merecen el juicio de Dios, en cambio él intercede por ellos. Por amor a los justos él le pide a Dios que no destruya la ciudad. Dios nos llama a mostrar misericordia con los pecadores. Eso no significa que apoyamos sus prácticas, ni consideramos sus conducta inocente. Pero el amor y la justicia de Dios nos debe llevar a clamar por ellos y hacerles bien.

2. No te olvides que la razón por la cual tú y yo no somos condenados con el mundo es por la intercesión de Cristo. Nuestros pecados por sí mismos merecen la ira de Dios. Aun después de haber sido salvados, nuestros pecados merecen la ira de Dios. Pero Cristo es nuestra justicia. Él es la justicia de Dios para todo aquel que en él cree. Agradece a Dios cada día lo que Cristo ha hecho por ti. Él te ha dado la vida. Él te ha librado de la ira de Dios. Él te ha dado herencia entre los santificados.

3. Dios es un Dios de misericordia. Él es un Dios de perdón para todo tipo, clase y profundidad de pecado. La Palabra de Dios es enfatiza con eso. Por eso lo menciona de diversas formas y clase. El perdona la iniquidad, la transgresión y el pecado, con todo Él es muy justo y terrible en sus juicios, odiando todo pecado, pero también no declarará inocente al culpable. Ven a Cristo para que escapes de la ira venidera. Solo su sacrificio es el único que apacigua la ira de Dios. Solo los que están vestidos de la justicia de Cristo hayan el perdón de los pecados.

Sermón: 1 Corintios 15:1-8 La Resurrección de Jesús

Sermón: 1 Corintios 15:1-8 La Resurrección de Jesús1 Corintios 15:1-8 “Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; 2 por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. 3 Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 4 y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; 5 y que apareció a Cefas, y después a los doce. 6 Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. 7 Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; 8 y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí.”

 

            La doctrina de la resurrección física de Jesús ha sido reconocida por toda la iglesia como una doctrina fundamental y central de la fe cristiana. Es una doctrina esencial al cristianismo. Pablo nos dice que el evangelio que él les predicó a los Corintios se basó en la muerte y resurrección de Jesucristo. Y les dice a los Corintios que: si retienen este evangelio, si creen verdaderamente en este evangelio, seréis salvos. Por este evangelio sois salvos. Es lo que dice en los primeros dos versículos 1 Corintios 15:1-2 “Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano”. Pablo conecta la verdad de la enseñanza con la salvación. “Si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos”.  Es decir, la doctrina de la resurrección física de Cristo es de la esencia de la salvación. El evangelio es el evangelio de la muerte y resurrección de Cristo. Si no creemos ambas no hay genuina conversión.

            Tan fundamental e importante es esto, que la doctrina de la resurrección de Cristo fue una de las doctrinas que acompañó en todo momento la predicación del evangelio desde sus mismos principios. Hechos 2:29-32 “Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.” En el primer sermón de la iglesia primitiva, en Pentecostés, la doctrina de la resurrección de Cristo fue parte esencial de la predicación del evangelio. Tan es así que Pablo, en Romanos, nos dice que creer en la resurrección física de Jesús es esencial para ser salvo. Nadie puede ser salvo sin creer en la resurrección física de Jesús. Romanos 10:9 “que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.” Así debemos todos nosotros considerar la doctrina, como una parte esencial del evangelio y de la predicación del mismo.

            Ahora bien ¿Cómo sabemos que Jesús resucitó realmente? Hay una gran diferencia entre la resurrección de Cristo y la resurrección de otras personas en la Biblia. Por ejemplo, con respecto a Lázaro, todos lo pudieron ver y permaneció con ellos por algún tiempo. Le podían traer personas donde él estaba, y ellos corroborar por sí mismo la resurrección de Lázaro.

            ¿Quiénes, entonces, pueden probarlo? Pablo responde, nosotros, los testigos visuales de la resurrección. ¿Quiénes pueden ser testigos? Sólo son capaces de ser testigos los que tienen conocimiento personal de los hechos, lo testigos visuales de la resurrección. Si alguien le preguntara a Pablo: ¿Cómo tú sabes que Jesús resucitó? Y él contestara, yo lo sé porque yo lo escuché decir de Pedro. ¿Y de dónde pedro sacó eso? Él lo escuchó de Juan. ¿Y Juan de donde lo sacó? Lo escuchó de Andrés.  Pero eso no es lo que dice Pablo. Pablo nos dice: nosotros creemos en la resurrección porque vimos a Jesús resucitado. Tenemos conocimiento personal de que eso es así. Y nos dice que Jesús se le apareció a Cefas, es decir, a Pedro; y después a los doce. 6 Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. 7 Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; 8 y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí”. ¿Pero, hay otras evidencias de la resurrección?

            La tumba vacía es una de las pruebas de la resurrección. Pero la tumba vacía no es la única prueba de que Jesús resucitó de los muertos. Es una prueba. Pero no es la única. Que la tumba vacía es una prueba de la resurrección lo vemos por varias razones:

            a. Algunos postulan que Jesús no había muerto, sino que estaba desmayado. Pero, Jesús fue confirmado que estaba muerto. El no se desmayó como algunos dicen y luego se despertó y salió de la cueva. ¡Qué absurdo! Sus manos estaban horadadas y sus pies también. El fue azotado hasta el agotamiento, sin alimentos ni descanso y con una herida en el costado. ¿Cómo es posible haber movido la piedra, haber burlado la guardia y haber caminado por el pueblo y llegado a donde estaban sus discípulos y esto sin ser visto?

            b. Los discípulos no pudieron robar su cuerpo. No hubieran podido burlar la guardia. Mover la roca de la cueva hubiera alertado a los guardias quienes fueron puestos allí expresamente para evitar que se lo robaran.

            c. Los enemigos de Dios no pudieron habérselo robado. Esto atentaría contra sus propósitos. Su orden fue, vigilen el sepulcro para evitar que se lo roben.

            d. La tumba no estaba vacía. Había ángeles que testificaron que Jesús había resucitado.

            e. Los discípulos no estaban preparados para la resurrección de Jesús. Los grandes apóstoles, que caminaron con Jesús por más de tres años, estaban escondiéndose de los judíos. No estaban esperando la resurrección. Las mujeres que fueron al sepulcro no fueron a buscar el cuerpo resucitado de Jesús. Iban con miras a encontrar el cuerpo muerto de Jesús. Iban con especias para ungir el cuerpo muerto de Jesús.

            Si te das cuenta los discípulos no eran personas crédulas. No eran personas que creían cualquier cosa milagrosa que le contaran. Ellos como tú y yo descansaban en la evidencia. Los testigos visuales garantizan que Jesús resucitó físicamente de entre los muertos.

            ¡Jesús resucitó de los muertos! ¡Jesús vive!

            ¿Cuál es la importancia de esto? ¿Qué importancia tiene que Jesús resucitara de entre los muertos? Varias:

1. Si Jesús resucitó de entre los muertos nos dice Pablo el evangelio es verdadero. Si Jesús no resucitó entonces el evangelio es falso. 1 Corintios 15:13-14 “Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó; 14. Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe.” Pero nosotros creemos, por el testimonio de los testigos que vieron que Jesús resucitó de los muertos. Entonces las buenas nuevas de salvación son verdaderas. El cristianismo es verdadero. Y si es verdadero es nuestro deber creerlo. Entonces, todos lo que no obedecen al evangelio serán condenados. Por no creer en el evangelio del Cristo resucitado.

2. Su resurrección demostró su victoria sobre el pecado y sobre la muerte. 1 Corintios 15:54-57 “Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.”

3. Su resurrección confirmó que Jesús es Dios. Romanos 1:4 “que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos”.

4. Su resurrección nos garantiza el perdón y justificación de nuestros pecados. Romanos 4:24-25 “creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.”. Hebreos 7:25 “por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.”

5. Su resurrección nos garantiza nuestra resurrección futura de entre los muertos. Juan 11:25 “Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.” Es la base de nuestra glorificación.

6. Es la base, también, de nuestra santificación. Romanos 6:4 “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección”.

 

Aplicaciones:

1. La resurrección es parte del estado de exaltación de Jesucristo. Jesús fue exaltado, luego de ser humillado. Así también lo es con nosotros. El que quiera ser grande en el reino de los cielos debe primero ser un servidor. Lucas 14:11 “Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido.” Por tanto la humildad es parte de la vida del creyente. Es necesario que cultives en tu vida la gracia de la humildad.

2. Si Cristo resucitó, entonces nuestra ciudadanía está en los cielos. Allí es que debe estar tu corazón donde Cristo está sentado. Vive por fe y no por vista. Pon la mirada en las cosas de arriba y no en las de la tierra. Tienes que verte como lo que eres un peregrino y extranjero en esta tierra. Usa las cosas de este mundo, pero no pongas tu felicidad en las mismas.

3. Significa que como creyente habéis muerto al pecado y al mundo. No perteneces a él. No vivas cumpliendo los deseos de la carne.

4. Alégrate porque, así como Cristo resucitó al final de los tiempos serás resucitado con un cuerpo glorioso como el cuerpo glorioso del Señor Jesús. Amén

Sermón: Mateo 27:45-51 Libre acceso por Cristo

Mateo 27:45-51a “Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena. Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Algunos de los que estaban allí decían, al oírlo: A Elías llama éste. Y al instante, corriendo uno de ellos, tomó una esponja, y la empapó de vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber. Pero los otros decían: Deja, veamos si viene Elías a librarle. Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu. Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo”.

 

            Es curioso que constantemente escuchamos que alguien salta la verga de la Casa Blanca. Aparentemente es relativamente fácil el saltarla. Hombres y mujeres lo han hecho. Uno esperaría que sería difícil tener acceso a los predios de la Casa Blanca. Aparentemente no es así. Pero aunque han logrado acceso a la Casa Blanca ninguno tiene acceso directo al Presidente de los EE.UU. Allí nadie se acerca sin un arreglo previo. Solo un grupo selecto tienen esa oportunidad. No todos tienen ese acceso. Pero algunos sí. Algunos dignatarios por el puesto político que tienen u otros por los logros realizados sea en el deporte, en las ciencias, etc. podrían lograr ese acceso ante la Casa Blanca.

            Pero en el caso de Dios es distinto. Delante de Dios ningún ser humano tiene acceso.  Ningún ser humano puede acercarse a Dios, ni por su puesto político, ni por sus habilidades sociales, ni por su dinero, ni por su justicia, ni por sus buenas obras puede ningún ser humano acercarse a Dios. ¿Por qué? ¿Por qué ningún ser humano puede tener acceso directo delante de Dios? La respuesta es…

 

I. Dios es inaccesible

            En primer lugar, por causa de nuestro pecado. Hermanos, nuestros pecados han puesto una barrera entre Dios y nosotros. Nuestros pecados nos separan de Dios. Dice Pablo en Romanos 3:23 “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,”. Nuestros pecados nos destituyen de entrar a los cielos. Dios es muy limpio de ojos para ver el mal, nos dice Habacuc 1:13.  Dios no soporta a los pecadores.

            El ejemplo más grafico lo tenemos aquí en el pasaje que tenemos presente. Mira a Jesús agonizando en la cruz del Calvario. Mira las palabras de Jesús que reconoce que se ha abierto una distancia entre el Padre y El. Dios Padre ha abandonado a su propio Hijo. A Su Hijo de quien decía en Mateo 3:17 “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.” O Mateo 11:27 “Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.” Había una íntima relación entre el Hijo y su Padre, al punto de decir que nadie conoce al Padre sino el Hijo. Hay un conocimiento exclusivo entre ellos. Hay un amor íntimo entre el Padre y el Hijo. Pero vemos algo distinto en la cruz. ¿Por qué el Padre abandonó a su Hijo? ¿Por qué Jesús tuvo que clamar en angustia: V. 46 “Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado”? ¿Por qué cuando Jesús clamó al Padre no se oyó una respuesta de su Padre? La respuesta es: por causa de nuestros pecados. Nos dice Pablo en 2 Corintios 5:21 “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado”. Fíjate en la manera en cómo lo dice Pablo: Dios “lo hizo pecado”. Hay una unión entre Cristo y nuestros pecados de tal manera como si fuesen uno solo. Dios Padre hizo pecado a Cristo, es decir, puso toda la culpa de nuestros pecados sobre Jesús. El Padre imputó nuestros pecados sobre su Hijo. Y, por tanto, el Padre, como juez justo, no podía sino abandonar a Jesús en la cruz del Gólgota. Nuestros pecados nos separan de Dios. Dios es inaccesible por causa de nuestros pecados.

            ¡Qué cosa más horrible! Dos que se aman profundamente, con un amor puro y santo, con un amor de puro deleite, no pueden estar juntos. Ese era el corazón de su agonía, estar separado del amor de su vida Su padre. Nuestros pecados nos separan de Dios.

            Pero hay algo más. ¿Por qué nuestros pecados nos separan de Dios? Nuestros pecados nos separan de Dios por causa de su santidad. Hay un problema serio: nosotros somos pecadores y Dios es santo. Esto es como el agua y el aceite: jamás se unen.

            Dios es santo. Él es separado de todo lo que es común. Él es infinitamente puro. Y como Dios santo y juez justo, Él no puede sino condenar el pecado y a los pecadores. El Padre no puede sino condenar a su propio Hijo en la cruz. Condenar a Su propio Hijo quien nunca hizo pecado, pero quien llevaba sobre el madero nuestros pecados.

            Por eso vemos en la narración en Mateo 27:45 “Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena.” Las tinieblas no solo es señal de que algo terrible va a suceder sino en primer lugar del juicio de Dios. La ira de Dios vino sobre Jesús. Yo sé que se habla de la muerte de Cristo como una manifestación del amor de Dios. Y eso es cierto. Pero antes que eso, la muerte de Jesús es la revelación de la santidad de Dios y su aborrecimiento sobre el pecado. Si no lo vemos así, no hemos entendido el evangelio.

            Nuestros pecados nos separan de Dios. Dios es inaccesible por causa de nuestros pecados y por causa de su santidad.  

            Pero, aunque esto es cierto, por la cruz Jesús hizo algo.

II. Cristo nos da acceso a Dios

            Jesús en la cruz estaba reconciliando a Dios con el mundo. 2 Corintios 5:19 “Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo”. Dios mismo logró la reconciliación del mundo por medio de Jesús. Jesús es nuestra reconciliación con Dios. Y la obra de reconciliación es la obra de su mediación. En la cruz Jesús estaba mediando entre Dios y nosotros.

            Hay enemistad entre Dios y nosotros. Por naturaleza no queremos que Dios reine en nuestra vida. Y Dios aborrece no solo nuestros pecados sino también nuestras vidas porque somos pecadores. Pero Jesús se presenta en la cruz como nuestro mediador. Se presenta como aquel que busca reconciliar a los enemigos. ¿Cómo lo sabemos? Toda la semana de la pasión nos enseña que Cristo muere no por ser pecador por sí mismo sino por llevar nuestros pecados. Por su mediación El busca reconciliarnos con Dios.

            Y por su sacrificio en la cruz Jesús nos da acceso a Dios. Lo podemos ver claramente en los versículos 50-51 “Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu. Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo”. Cuando Jesús clamó a gran voz, posiblemente Mateo se refiera a las palabras “Consumado es”. Luego de haber entregado el espíritu, es decir, haber muerto, nos dice Mateo que “el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo”. Esto es importante.

            El velo del templo se refiere al a la cortina que separa el Lugar Santo del Lugar Santísimo, en donde estaba el arca del pacto símbolo de la presencia de Dios. El velo representaba lo inaccesible de entrar ante la presencia de Dios. Nadie podía entrar al Lugar Santísimo excepto el Sumo Sacerdote una sola vez al año en el Día de la Expiación. Y solo podía entrar si ofrecía un sacrificio por sus pecados y por los pecados del pueblo. Hebreos 9:6-7 nos dice: “Y así dispuestas estas cosas, en la primera parte del tabernáculo entran los sacerdotes continuamente para cumplir los oficios del culto; pero en la segunda parte, sólo el sumo sacerdote una vez al año, no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo;”

            Pero Mateo nos dice que cuando Jesús murió “el velo del templo se rasgó de arriba abajo”. De arriba abajo indica que fue algo que Dios mismo hizo. La muerte de Jesús, su sacrificio por nuestros pecados, logró el acceso directo ante la misma presencia de Dios. Su muerte nos dio acceso a Dios mismo. Tenemos libertad para entrar en el Lugar Santísimo. Nadie puede acercarse a Dios sino por medio del sacrificio de Jesús. Por eso Hebreos 10:19-22 “Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura”.

            Hermanos, Jesús ha abierto un acceso directo ante Dios. Tenemos libre acceso. ¿A qué tenemos libre acceso?

III. Tenemos libre acceso

            En primer lugar, a su presencia. Eso es lo que simboliza el rasgar el velo. Hermanos, no necesitamos ningún otro mediador, sean ángeles, santos, o a María para acercarnos a Dios. Ya Cristo nos dio libre acceso. Todos los que vienen a Jesús por la fe tienen acceso directo ante la misma presencia de Dios. Él está cerca a los que le invocan. ¡Qué privilegio tan grande! No meramente le oramos y sabemos que El escucha nuestra oración, sino que oramos delante de su presencia. Le adoramos delante de su presencia. No necesitamos ningún otro intermediario sino a Jesús. Por medio de Jesús entramos a puertas anchas ante el trono de Dios.   

            En segundo lugar, a su familia. Con su muerte Jesús compró para nosotros la adopción de hijos. Dios no solo nos recibe ante su presencia, sino también os adopta en su misma familia. Nosotros que éramos sus enemigos ahora somos sus hijos por la fe en Jesús. No solo tenemos franca entrada al trono de Dios sino al mismo seno de Dios. A sentarnos con Él como un hijo se sienta a la mesa de su Padre.  

            Y en tercer lugar, a la vida eterna. No solo tenemos acceso ante la presencia de Dios, hemos sido adoptados como hijos por el Hijo, también tenemos derechos de morar con El por toda la eternidad. Allí en los cielos donde mora la justicia, donde la santidad brilla en su pureza sinigual, donde la paz, el amor reinan. Y en donde no habrá más llanto ni dolor, ni preocupaciones, ni la lucha contra el pecado, ni la lucha contra la falta de Dios. Allí Dios será todo en todo. Jesús logró esto con su muerte.

 

Aplicaciones:

1. No hay más sacrificio por el pecado. Yo no tengo que ofrecer sacrificios. Yo no tengo que ofrecer sacrificios de buenas obras, ni sacrificios de obediencia, ni sacrificios de oraciones, ni de votos. Cristo ya ofreció el sacrificio perfecto que da libre acceso al Padre de todos los que creen en El. Solo por la fe en Cristo como Profeta, Sacerdote y Rey me hace partícipe del sacrifico perfecto que me da acceso a Dios y la vida eterna. No busques hacer sacrificios para satisfacer por tus pecados. Cree en Jesús. Cree en su perfecto sacrificio. Y descansa en El. Ven a Cristo.

2. Todo creyente tiene libre acceso directo ante Dios. Disfruta tal privilegio. Agárrate por la fe de ese privilegio. Camina con la libertad de los hijos de Dios. Somos libre en Cristo para acercarnos a Dios con plena confianza. Disfruta de la libertad con la cual Cristo nos ha hecho libre. Disfruta de ser hijo de Dios. Alégrate de tan gran privilegio. Mantente fiel a quien te llamó.

            Hermanos, el pecado nos aleja de Dios por el hecho de que Dios es santo. Pero Jesús, con su muerte nos abrió el camino a Dios. ¡Cuán privilegiados somos! ¿No es así?